Para los amigos y lectores que residen en el Hemisferio Norte, que estas vacaciones de agosto les permitan un buen descanso, el goce de la naturaleza y buenas lecturas.
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Un blog para compartir artículos sobre Análisis Existencial y Logoterapia
Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985
domingo, 30 de julio de 2017
lunes, 10 de julio de 2017
Entrevista a Eugenio Fizzotti sobre Frankl
Autor: Prats Mora, J.I. (2000).
Entrevista a Eugenio Fizzotti. NOUS: Boletín de Logoterapia y Análisis
Existencial. (4), 25-31.
-
Usted afirma en su libro ‘De Freud a Frankl’ que haber vivido varios meses con
V. Frankl en el policlínico de Viena, ha sido una experiencia inolvidable,
¿cuál es su recuerdo más entrañable y su aprendizaje más significativo de aquel
momento?
Además
de aquel período en el que trabajaba, estudiaba y, por tanto, frecuentaba sus
lecciones, después iba sistemáticamente cada año varias veces a Viena y después
de su muerte he ido dos veces en Septiembre y a finales de Noviembre a su casa
a visitar a su esposa.
Quiero decir que
para mí no se trata sólo de una experiencia, sino de que toda mi vida ha estado
marcada por la relación con él. Nuestra relación ha evolucionado de ser al
principio de maestro-discípulo a padre-hijo, amigo-amigo. De algún modo entré a
formar parte de su familia. Por esta intensa relación, cuando iba a Viena
estaba tranquilamente en su casa como un hijo, ya que él no tenía un hijo
varón. Por eso mi experiencia con Frankl es una unidad.
A
nivel personal, son varias las cosas que más se me han grabado. Sin duda, su
notable capacidad de acogida, aunque no inmediata. Al principio, mostraba una
actitud por la que nunca tenía tiempo para nada, después se lo pensaba, y su
actitud pasaba a ser de gran familiaridad, intensa. Esto lo han percibido
también otros. Así pues, un gran sentido de acogida indiscutible.
Al
mismo tiempo, he vivido mucho en Frankl su capacidad de aceptar formas de
pensar distintas a la suya. Yo no he tenido grandes conflictos con él. Ha
mostrado interés hacia mi familia y hacia mi fe y mi experiencia de sacerdote
religioso. Esto me hizo pensar siempre que su ser hebreo era un hecho cultural
pero que profundamente iba más allá de una religión específica. Varias veces
hemos considerado juntos el problema de la fe personal y de la pertenencia al
mundo hebreo o al mundo católico.
Él
murió como hebreo, aunque hubiera deseado convertirse al catolicismo. No lo
hizo por fidelidad a la fe de sus padres.
-
¿Qué aspectos del judaísmo tienen mayor peso en la concepción antropológica de
V. Frankl?
Le
pregunté algo al respecto, pero siempre evitó referirse a la cultura judía.
Nunca ha querido hablar del tema -me ha dado la impresión- porque pensaba que
era reducir un poco lo que era un mensaje científico a un mensaje humanístico
más general. Por eso, lo que se puede hacer sólamente, es rescatar del interior
de sus obras las abundantes citas bíblicas tanto del Antiguo como del Nuevo
Testamento. Pero temáticamente no creo que haya querido referirse a lo que es
la cultura judía.
Él
se ha enfrentado con el mundo judío en lo referente al tema de la culpa
colectiva. Después de la guerra y aún en el 88 tuvo una gran intervención ante
el municipio de Viena y se expresó a favor de la culpa individual y no de la
colectiva. Obviamente que un hebreo que ha vivido la persecución nazi hable en
contra de la culpa colectiva es contrario a una cierta mentalidad.
Es
difícil, por tanto, verificar si su horizonte permanece tal o más bien se trata
de un horizonte más amplio.
Rezaba
muchísimo, lo he visto yo con mis propios ojos cuando estábamos en la montaña,
cerca de Viena, alojados en el mismo hotelito. Rezaba con el libro de los
salmos cada noche. Esto es algo que hacía siempre; a nivel de vida interior
personal, sin duda; a nivel oficial, sus relaciones con el mundo hebreo eran
muy limitadas. Iba a la sinagoga una vez al año. En una ocasión, hace veinte
años, le acompañé a una sinagoga en Florencia. Pero no manifestaba su
pertenencia al mundo hebreo ni encontramos en su obra una referencia explícita.
-
Asimilando la Logoterapia a la psicología humanística norteamericana (Maslow,
por ejemplo), ¿no se corre el riesgo de desvirtuar el pensamiento genuino de V.
Frankl?
Sí,
indudablemente. Teniendo en cuenta que el tema de la autorrealización de Maslow
digamos que no es lo contrario pero se queda a medio camino. Es necesario el
paso siguiente porque el "auto" cierra al hombre dentro de sí mismo.
En cambio la perspectiva de Frankl de la vida como tarea y todo el tema de la
responsabilidad en relación a los reclamos que la vida le hace, es una fase
sucesiva de desarrollo.
Por tanto, estoy
de acuerdo. Nosotros lo ponemos en el horizonte existencial y no en el
humanista.- ¿Cuál es su raíz o
antecedente filosófico fundamental?
Creo
que sus raíces filosóficas son Husserl, en lo referente al concepto de
intencionalidad. Esto es indiscutible. Jaspers, en lo referente a situaciones
límite. Heidegger, en lo referente al ser en el mundo y en lo referente a la
fragilidad de la existencia y Scheller en lo referente al mundo de los valores.
Existen
además conexiones con Buber pero no me parece que sean una raíz, ya que
mientras a los otros autores Frankl los ha leído - aunque no los cite bien
porque Frankl desde el punto de vista metodológico es un desastre -, en el caso
de Buber la convergencia de pensamiento es debida probablemente a sus raíces
comunes en la cultura hebrea. No me parece que Buber sea una fuente como otros
autores pueden serlo.
-
¿Cuál es el "impacto" o difusión actual de la Logoterapia? ¿Qué
dificultades encuentra una escuela psicoterapéutica que maneja términos como
espíritu, conciencia, y otros filosóficos de corte existencialista?
Creo que los
obstáculos son de varios tipos. Primero,
que es prevalentemente una antropología más que una psicología. Segundo, que en contraposición con las
expectativas de los psicólogos, no ofrece instrumentos, técnicas
estandarizadas, verificadas, aplicables de forma indiscriminada. Tercero, creo que no es aceptada por su
conexión notable con el mundo católico y pequeña con el mundo científico. Cuarto, quizá su psicopatología
necesita ser revisada e integrada, ya que sus definiciones en clave
psicopatológica han sido ampliadas sucesivamente en el ámbito psiquiátrico y,
por tanto, hoy los psiquiatras ya no hacen referencia al cuadro psicopatológico
que él presenta.
Creo que, sobre
todo, el hecho de que sea una visión filosófica sin un aparato técnico bien
estructurado y que haya abandonado un poco -digámoslo claramente- el cuadro
psicopatológico, es decisivo. Desde el punto de vista psiquiátrico ha publicado
dos libros ‘Teoría y terapia de la neurosis’, ‘La psicoterapia en la práctica
médica’ y basta. Ha continuado presentando siempre un modo de pensar que es
utilísimo en el planteamiento de una relación terapéutica. Esto es indiscutible.
Se
refiere a menudo a la formación de la mentalidad del terapeuta, pero después,
éste dice: “Bien, y ahora, ¿qué hago? ¿cómo trabajo concretamente?” Ante las
escuelas que presentan un aparato técnico no puede decir nada.
Aquí
tengo un pequeño libro publicado en 1985 de Joseph Fabry en el que trata de
traducir en ejercicios prácticos de diálogo socrático, de individuación de
posibilidades, de terapia de grupo, etc. los principios de la logoterapia.
Frankl este libro no lo aceptó nunca porque pensaba que esto era
"enjaular". Sin embargo, es necesario; aquí, por ejemplo, con los
estudiantes de prácticas tenemos dificultad en presentar la logoterapia porque
al final no saben cómo manejarse concretamente. Es necesario sobre todo cuando hay
técnicas difundidas que ofrecen instrumentos de alguna manera.
Otro
factor es que Frankl no ha creado una escuela. Después de él, se dan personas
que se han formado más o menos a su lado, que han leído sus libros y que han
dado vida por todas partes a sus propias iniciativas, pero no constituyen una
escuela como hizo Freud con sus discípulos, con discusión de casos, etc.
Era
él como persona y su pensamiento, que recalca mucho su personal experiencia. De
hecho la observación que se le hace con más frecuencia es ésta: esas cosas las
ha hecho él, pero no son posibles a cualquiera. Por este motivo en el mundo
científico es difícil conseguir que se conozca más la logoterapia. Sus mismos
instrumentos (Logo-test de Elisabeth Lukas, PIL, etc... que Frankl cita en una nota
de una de sus obras) tienen escasa relevancia en el campo científico. Es él
como persona, como pensador.
-
Diferenciación práctica entre Logoterapia y Análisis Existencial.
Se
pueden dar dos respuestas, una es aquella que dice: La Logoterapia es sobre
todo la indicación de una metodología para actuar en el caso de varias formas
de neurosis reactivas.
La
Logoterapia, aun teniendo como base una antropología, es sobre todo una terapia
con técnicas específicas en los casos de neurosis ansiosas, sexuales, fóbicas.
Y, por otra parte, el Análisis Existencial sería una visión de la persona como
una existencia que se desarrolla poco a poco en la medida en que se pone en
actitud de búsqueda. Esta es una diferencia.
Hay
también una posible segunda diferencia, que dice exactamente lo contrario: La
Logoterapia es sólo una teoría del hombre en busca de un significado, mientras
el Análisis Existencial se ve como el método a través del cual el sujeto
consigue poner en evidencia las propias capacidades, comprender el significado
de su existir e interpretar el sentido del pasado, de las experiencias del
presente y la proyección hacia el futuro. Por tanto, se quiere que el Análisis
Existencial pueda ser considerado como método terapéutico.
-
La dimensión noética, ¿es una dimensión o una división artificial de la
psicológica?
Frankl
pone mucho en evidencia la diferencia que hay entre la dimensión noética y las
otras dimensiones psicológica y física, pero en los últimos años cuando se ha
preocupado en ver la conexión con el cognitivismo -y en frecuentes ocasiones
dice que los cognitivistas reconocen en él, en lo referente a las técnicas
paradoxales, un precursor-, tengo la impresión de que ahí Frankl de alguna
forma ha desplazado el acento de la dimensión noética hacia el hecho
intelectivo y no tanto hacia el aspecto espiritual. En este punto podría ser
considerada en el interior de la dimensión psicológica.
-
¿Qué es el inconsciente espíritual? ¿Cómo se diferencia del colectivo de Jung y
del incosciente de Freud? ¿Cuál es la relación entre ínconscíente espiritual y
conciencia?
Frankl
no rechaza el inconsciente, rechaza el considerarlo solamente de naturaleza
instintiva. Sostiene que es también de naturaleza espiritual. Quiere decir que
están presentes las dos naturalezas.
Yo
creo que Frankl rechaza el inconsciente de Jung como patrimonio genético que yo
recibo sin hacer nada, mientras que el de Freud se constituye a través de las
experiencias infantiles.
Frankl
me parece que une estos elementos porque dice: es algo que yo poseo en cuanto
persona humana individual, en cuanto el punto hoy de una cadena que remite a
mis progenitores, pero algo que está unido a mi existencia individual. Este
punto de vista podemos decir que está ligado a la visión freudiana, el inconsciente
como fruto no de un patrimonio genético sino como algo personal. Pero la
naturaleza de este inconsciente, distintamente que para Freud, no es sólo
instintiva, sino también espiritual. Precisamente porque él tiene una
concepción de la persona distinta cuyo núcleo fundamental es la dimensión
noética.
Del
inconsciente espiritual, Frankl sólo habla en su libro ‘La presencia ignorada
de Dios’ y no habla más de él en sus otros libros. Por eso decía que hay que
distinguir un primer y un segundo Frankl. Porque cuando subraya más la
dimensión noética como centro de la persona es en aquel período que habla del
inconsciente espiritual en contraposición al colectivo e instintivo.
El
inconsciente espiritual es la persona espiritual que se caracteriza por la
dimensión noética, que es un centro de valores del que la persona a nivel
consciente puede no darse cuenta y es necesario hacer emerger a nivel
consciente lo que está presente a nivel ínconsciente.
En
la medida en que hago emerger aquello que está presente en mi existencia como
mundo de valores -en esto Frankl es deudor de Scheller, cuando habla de la
persona como centro de actos espirituales- entonces, el núcleo fundamental de
la persona son los actos espirituales. Cuanto más llevo a nivel consciente los
actos espirituales, lo que poseo, este núcleo central; aquí tenemos la
conciencia, que se da cuenta de qué cosa es de hecho y qué cosa está llamado a
hacer. Está llamado fundamentalmente a
realizar actos no a nivel impulsivo, instintivo, sino a nivel espiritual, lo
cual significa para Frankl a nivel de valores.
Conciencia
como proceso de descubrimiento de la persona espiritual y en consecuencia como
capacidad de poner en acto, de traducir en comportamientos observables,
verificables, este mundo interior de valores que está encerrado en la persona
espiritual.
-¿Cuál
es el lugar de la razón y la inteligencia en la antropología de la Logoterapia?
Frankl
tiene una gran confianza en la persona entendida en su globalidad (sobre todo
el primer Frankl). En los primeros años usaba la palabra "moral" en
sus obras. Después cambió, prefirió utilizar la palabra noética o espiritual o
nada, porque se dio cuenta de que el uso de la palabra moral por un psicólogo
no era muy aceptado. Pero esto significaba que para él la razón no ocupaba un
gran lugar, ya que era la persona en su totalidad, que es este centro de
valores. Creo que sólo en un segundo momento, cuando desarrolló un poco más la
atención al diálogo socrático y a las capacidades de raciocinio del hombre, y
por tanto, en conexión con el cognitivismo, dio un lugar mayor, indirectamente,
a las capacidades de desarrollo de razonamiento de la persona.
Entrevista realizada a Eugenio Fizzotti en la Facoltá di Scienze
dell'Educazione dell'Universitá Salesiana, Roma, el 18 de Marzo de 1998 por
José Ignacio PRATS MORA.
miércoles, 21 de junio de 2017
CONSIDERACIONES SOBRE LA BÚSQUEDA DE UN CAMINO QUE CONDUZCA A LA TRANSFORMACIÓN Y A LA ESPERANZA.
Hace mucho tiempo
escribí unas notas sin datar. Seguramente las circunstancias urgían a plasmar
en un papel ideas que rondaban mi mente y conectarlas con mi espíritu.
Reencontré las notas en medio de libros en un estante de mi biblioteca.
Seguramente deseaba en ese entonces que no se leyeran inmediatamente. Hago caso
a mis órdenes personales del pasado y no intento fijar el momento exacto de
esta extraña producción. Pero sí retomarla. Primero tal como fue escrita. Luego
ver si merece la pena agregar, modificar o comentar algo al respecto.
Decía yo en ese entonces: En el
camino que pretendo andar siempre encuentro atrancos o piedras que lo
dificultan. Como humano esto me ubica, decididamente, sobre “el agudo borde de
la existencia” como decía Merleau Ponty. Una experiencia vital de la que no
escapa nadie. Ante tantas dificultades, en el momento en que siento que mis
fuerzas flaquean, lo único que tengo para curar las heridas es “el otro”. Ese
“otro” que desde mi aparición en el mundo fue forjando mi personalidad y
aportando experiencias a mi vitalidad.
La
familia y la comunidad fueron los agentes que me enseñaron el valor “del otro”
y a ellos dediqué la donación de una gran parte de mi existencia.
Impulsado por un ideal de vida
comunitaria, continente precioso de todos nuestros aportes a “los otros”,
enfrenté el peligro de una excesiva idealización de esos principios.
Aquel que se identifica demasiado
con un ideal frecuentemente olvida su propia realidad mundana y se convierte en
un ser con conflictos, tal vez enfermo. Esa idealización exige demasiado a
nuestras virtudes. En la sociedad consumista actual algunas de esas virtudes
son objeto de la mofa y el ridículo.
Virtudes y valores mezclan sus
elementos definitorios acercándose a un límite muy endeble que fácilmente
traspasan y se convierten en lo contrario. No son, precisamente, virtudes las
que abren mi corazón. Tal vez las flaquezas o las incapacidades pueden más como
maestras.
Ante esto y aunque resulte un poco
incómoda la palabra “humildad” abre un nuevo camino pues no resiste una
imposición desde afuera.
En el plano de la actuación social
la exigencia de eficiencia, valor y prestigio se contrapone con la decisión
personal de ser “humilde”. Esto no es “humillarse” ni hacerse pequeño ante los
demás. Esto es caer en el mundo, hacerme cargo de mi terrenalidad y con ese
lastre intentar alcanzar una trascendencia que parta de lo personal.
Cito a los griegos en un juego
diletante que, nuevamente, me permito. Ellos distinguían entre “tapeinosis” que
sería una especie de falsa humildad, de envilecimiento y de carencia de valores
de la “tapeinophrosyne” que correspondía a la descripción de la conducta de los
verdaderos pobres, aquellos de actitud de humildad y delicadeza espiritual.
Los latinos, nuestros padres
idiomáticos relacionaron “humildad” con la palabra “humus”, tierra. La
“humilitas” era la reconciliación con nuestro mundo terrenal, con nuestros
impulsos, con nuestros defectos y carencias. En definitiva, con nuestra propia
verdad como seres humanos.
Si tuviéramos la posibilidad de
encontrarnos con nosotros mismo el “grito desde lo profundo” producto de la
experiencia del fracaso nos acercaría mucho más al otro y posiblemente a Dios.
En ese camino de búsqueda me
encuentro. En un momento en el que parece que todo se ha ido de nuestras manos
y lo único que resta es la comprobación del fracaso justo a la hora de
acercarme al punto cero.
No es cuestión de ser fuerte frente
a los poderosos que imponen su criterio sino conocer los propios límites.
Seguiré creyendo que la solidaridad
es el camino. Que juntos podemos ser capaces de mejorar nuestra calidad de
vida. Mi entrega en el trabajo solidario es sincera. No me queda otro camino
que reconocer mi fracaso en la conquista de un logro que no todos están
dispuestos a sostener.
Esta reacción puede parecer,
fácilmente, una situación de depresión interior y de resignación de ideales.
Pero, por el contrario, no dar lugar a este acto de renunciamiento restaría
valor a esa solidaridad y a esa entrega a los otros. Mi vida quedaría demasiado
aburguesada si aceptara las condiciones del sistema. Podría desplegar una vida
automatizada, centrada en el éxito y la obtención de bienes o títulos. Sería
una consecuencia artificial y me colocaría una máscara de la que difícilmente
podría desprenderme.
No hay nada extraño en todo esto.
Cuando se ajusta un programa de vida demasiado idealizado, cuando fallan
instituciones y personas en brindar continencia y afecto no queda otra solución
que la renuncia a todo.
Todavía es posible tomar un camino
diferente, juntar en mis manos los fragmentos de mi vida compartida y formar
con ellos una nueva figura, una nueva forma de participación y una nueva
esperanza. Generalmente se aprende más de los fracasos que de los éxitos. Según
C. G. Jung una vida de éxitos es el peor enemigo de la transformación.
La posible vida espiritual plena
pide otra manera de ser y estar en la comunidad. No oír las quejas y no ver las
dificultades de la comunidad es como no oír ladrar a los perros cuando acecha
el ladrón. Tal como sucede en la oscura noche del ladrón, allí en los problemas
se oculta un tesoro que aún no ha sido detectado. Los perros denuncian al
ladrón y el amo recupera el tesoro.
En nuestra sociedad todo el que se
equivoca trata de ocultarlo o le piden la cabeza sus compañeros para que
abandone. Con ese miedo los dirigentes actúan bloqueados, impulsados a no
cambiar o elegir otro camino por miedo a equivocarse y fracasar. La política
pierde así espíritu creativo. El que busca un objetivo comunitario de
solidaridad debe asumir que puede no acertar en todo. El espíritu de
perfeccionismo y éxito frena los deseos comunes de convivencia fraterna.
Los problemas colectivos o las
catástrofes sociales ordinariamente se silencian porque no proveen una historia
de éxitos. Nadie quiere saber sobre las lacras de su propia comunidad. La
demasiada elevación de ideales en una comunidad incapacita a los individuos
para aceptar sus reales limitaciones y problemas. La manera de comportarse una
comunidad con los enfermos, con los ancianos o con los obreros sin trabajo es
la mejor radiografía para entender sus niveles de autenticidad.
Los débiles traen consigo un mensaje
muy fuerte que sacude a la comunidad exigiendo de ella credibilidad. Las
comunidades que no reconocen este mensaje avanzan en el terreno pantanoso de
los sueños dorados, la dádiva fácil, la demagogia y las bonitas palabras. Los necesitados
exigen realidades. Sus pedidos claman por la verdad y desenmascaran la mentira
oculta en las palabras bonitas de falsas promesas.
El dirigente de una comunidad debe
conocer, si es posible uno por uno, a los que sufren o padecen para poder acompañarlos
en el logro de soluciones reales y no de irrealizables ideales. ¿No es esto lo
que hace el médico con los enfermos?
En una empresa los enfermos se
apartan porque no tienen nada que hacer en el trabajo. Es como si programaran
solamente el éxito de la salud. Si todos sus miembros se enfermaran acabaría la
empresa.
Llegar a considerarlos como un
espejo para los que están sanos sería un signo de identificación en la
comunidad que provocaría una relación más humana y un grado mayor de salud
espiritual.
Esta actitud de renunciamiento es
una reconciliación con los valores humanos y con el propio sentido de vida. No
es un comportamiento impulsivo que brota del carácter ni es un equivalente a
cobardía, temor o falta de agresividad. Es, sencillamente, una expresión de fe
y esperanza en los valores de solidaridad y en la importancia de la cultura.
El camino de la transformación, de
la libertad y de la paz entre los hombres discurre por otros valles, otros
mares, otras latitudes.
Alguien intentó poner una gran
piedra en la rama superior de una palmera para frenarla en su orgullosa
búsqueda de altura. Unos años más tarde comprobó, con sorpresa, que la palmera
maltratada era la más grande y hermosa de todo el valle. El peso de la piedra
la había obligado a hundir más profundo en sus raíces.
Hasta aquí lo escrito en el pasado.
¿Puedo agregar algo más o es más conveniente que los demás opinen? Prefiero
esto último. La opinión de “los otros” daría lugar a una puesta al día de
valores, elecciones, proyectos y responsabilidades.
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - Galicia - España
21 de junio de 2017
miércoles, 7 de junio de 2017
EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA
Por
el Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - Galicia - España
Todo puede serle arrebatado a un Hombre
menos la última de las libertades
humanas:
la de elegir su propio camino. Porque, si no
está en sus manos cambiar una situación
que
produce dolor, siempre se puede escoger
la actitud con la que enfrentarla.
Dr. Viktor E. Frankl
El
Hombre de hoy carece de instintos que le digan qué hacer, contrariamente a los
hombres del pasado que conservaban tradiciones y regulaciones éticas que se lo
indicaban. Al no saber lo que tiene que hacer, la persona
puede caer en la tentación de hacer lo que los demás hacen o desean
(conformismo) o lo que los demás imponen (totalitarismo). Un tercer riesgo es
desarrollar lo que el famoso neurólogo,
psiquiatra y psicoterapeuta vienés del S.XX, Viktor E. Frankl- creador de la
denominada Tercer Escuela de Viena: la Logoterapia- llamó neurosis noógenas.
Diferenciar
esta neurosis noógena de la neurosis
en sentido estricto se hace necesario porque los conflictos que desarrolla la
primera, son conflictos de Conciencia, colisión con los valores, e intensa
frustración existencial. Aquí debemos preguntarnos si
hoy podemos ayudar al Hombre
existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas
piensan que tal vez es tarde para esta tarea en un mundo totalmente
globalizado, en crisis y vacío existencial. Los Logoterapeutas, por ejemplo, entre
otros tantos profesionales de la salud mental, consideramos que no, que nunca
es tarde.
Las presiones económicas, la recesión, la pobreza estructural y la crisis frente a
la creciente frustración existencial provocada por nuestra sociedad consumista,
exitista, competitiva y carente de oportunidades (especialmente en el ámbito
del trabajo) precisa una
perspectiva "holística" y no "globalizante" para poder
descubrir las verdaderas necesidades de los individuos y proveer al desarrollo
de su condición esencial: Ser Persona. La
clave para evitar la caída en el vacío existencial, la profusión de adicciones,
el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras es la Solidaridad.
Afirmamos así, que cada persona es única e irrepetible, libre y responsable
para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. Siempre.
Nos decía Frankl que esta
frustración existencial no es manifiesta sino latente. El vacío existencial
permanece larvado y se muestra con varias máscaras. Una de ellas es la
depresión. No aquella reactiva al sufrimiento, la carencia de alimento para los
hijos o a la pérdida de un ser querido; sino la depresión por la conciencia de
una vida sin sentido. Aquella depresión “de los ejecutivos, ricos o poderosos”
que aún arrojados a la intensa actividad social, cultural o deportiva, reprimen
su voluntad de sentido por una voluntad
de poder y dinero.
“La vida del Hombre común y
también la del hombre que sufre, sigue teniendo sentido, A PESAR DE TODO. “Lo
afirma Viktor Frankl- quien entre otras difíciles circunstancias sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en
varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau- desde la convicción de que el
hombre es capaz de transformar en servicio cualquier situación que, humanamente
considerada, no tiene ninguna salida.
Buscar “la cura”, en el cuidado de un Otro es
indispensable. Ese Otro puede ser
hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas
veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca nuevamente en la
senda del sentido. Aceptan la
transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la
esperanza. Cuando esto no es posible, cuando no han podido superar estos
trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, recurren a
un profesional: médico, psicólogo,
logoterapeuta, psicopedagogo o religioso.
El
desafío del Ahora, es construir un sistema en el que la Solidaridad sea el centro.
Una Solidaridad que permitirá no sólo prevenir los problemas psicopatológicos
derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad
globalizada, sino vigilar además la aparición de comportamientos alterados que
modifican e impiden vivir la vida en
plenitud, y alteran la convivencia familiar
y social.
Vivenciar la naturaleza espiritual de ser Persona,
aliviar la angustia por la finitud de la vida auto trascendiéndola.
Internalizar que la Vida nos es dada para vivirla plenamente a pesar de las
circunstancias adversas y aún hasta las terribles que puedan presentársenos,
y resignificarla desde nuestros propios
valores, es ir al reencuentro de su Sentido, porque como ya dijimos, la vida
siempre lo tiene.
El autor es Doctor en Psicología.
jmrsentido@gmail.commartes, 23 de mayo de 2017
Utopía egoísta vs Utopía altruista: que modelo ofrecer a la juventud en una sociedad globalizante?
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - Galicia - España
mayo de 2017
La globalización nos somete a
cambios y presiones a veces no deseados. Debemos prepararnos para incorporarnos
a esta etapa del desarrollo mundial sin que perdamos, ni un ápice, nuestra
condición de Persona.
En muchos países de América y aún en algunos de
Europa padecemos algunas consecuencias negativas inmediatas del proceso de
globalización de la sociedad y la economía, no muy gratas. El aumento de la
deuda externa, la recesión, la pobreza estructural y la crisis generalizada
golpean a la sociedad sin horizontes
claros de reacción.
Los medios de comunicación, los políticos y
economistas, los participantes de Jornadas y Congresos y los representantes del
pueblo intentan resolver esta crisis planteando soluciones que terminan
instalando dos nuevas utopías: la "utopía egoista" y la "utopía
altruísta".
¿Cuál és la utopía egoista?
En esta economía globalizante está premiado el esfuerzo
individual para lograr mayor eficiencia en la producción. Se pregona que el
individuo así obtiene ventajas.
Pero de esta forma no está contemplado el bien
común, el bien social. La comunidad se resiente y los éxitos de unos en este
sistema se convierten en los fracasos de otros. Trabajo para unos. Despido para
otros. La lucha se establece, entonces, por el bienestar general, el ascenso
económico, el logro de bienes de consumo. En este tipo de relación comunitaria
cada uno es enemigo potencial de su vecino, de su compañero de trabajo, de su
familia y hasta de sus amigos. Los jóvenes se acostumbran a perder su trabajo,
perder su familia y hasta perder su pareja en la lucha con un amigo de mejor
posición en el sistema.
Resultado: aumenta la agresividad, se dificultan
las relaciones interpersonales y aparece la ansiedad como un fenómeno
patológico de nuestra época.
¿Cuál es la utopía altruísta?
En el otro extremo las instituciones oficiales y
las Organizaciones no Gubernamentales tienden a programar la distribución
indiscriminada de pseudos beneficios sociales, siempre generales, siempre
mínimos y decididos desde el poder.
Se desconocen las verdaderas necesidades
individuales de la Persona y del joven en nuestro caso. Se modifican las pautas
culturales y la libertad del individuo se ve disminuida, antes que tenga tiempo de darse cuenta.
El ejemplo evangélico viene en nuestra ayuda: le
dan pescado y no le enseñan a pescar. O lo que es peor. No le enseñan a pescar,
no le proveen la red o caña y nunca se ponen a su lado para enseñarle como debe
hacerlo. El principal alimento de este ejemplo está en la compañía, en la
solidaridad, en el uso común del tiempo, del espacio y de los recursos.
Esta presentación intenta llamar la atención sobre
los efectos de la instalación de estas utopías y poder "apelar" a
esos núcleos dirigentes y a la juventud para que instalen una cultura del dar,
del compartir y del solidarizarse. Motivar las reservas valorativas de la
juventud no siempre es tarea fácil. No es conveniente considerarla "un
recurso humano del futuro" porque se olvida de esta manera su condición de
Persona.
Sin posibilidad de
"clonación" cada "joven" necesita cuidados que van
ligados a una complicada trama psicosocial en la que manifiesta sus valores y
en la que desarrolla sus procesos de adaptación. Solamente una perspectiva
"holística" y no "globalizante" permitirá descubrir sus
verdaderas necesidades y proveer al desarrollo de su condición esencial: Ser Persona. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal. Universal,
que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible, libre y
responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. La
globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. La clave
para evitar la caída en el vacío existencial, la profusión de
adicciones, el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras que
aparecerán como una inversión del capital sobrante en las economías dominantes
es la solidaridad.
Desde
nuestra posición ideológica debemos reconocer los cambios en la realidad social
pero alertar sobre las posibilidades, casi seguras, de caída en el vacío
existencial, en la vida sin sentido y en la superficialidad de la actividad
cotidiana. Debemos preocuparnos intensamente por ese futuro porque pronto nos
toca insertarnos en él.
La esperanza de vida aumenta y con ella la necesidad
de asistencia especializada. Los sectores que necesitan mas apoyo son los
ancianos, los desocupados y los niños La carencia de modelos aptos para la
consideración respetuosa de la Persona permiten el aumento de la delincuencia,
las adicciones y las conductas agresivas. Esos niños se convierten en jóvenes
con problemas y esos ancianos mueren sin alcanzar el bienestar mínimo aceptable
para las condiciones de nuestro medio.
Estamos
preocupados por estas contraindicaciones del sistema que no figuran en el
prospecto de venta de la idea de una sociedad globalizada. El desafío es
construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad
con que la globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una
elaboración crítica y ética de su verdadera influencia. No es fácil darse
cuenta cuando se es bombardeado por propaganda en todos los medios de comunicación y en todas las formas
posibles. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de
sentimientos y proyectos.
Prever
los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad
provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos
alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a
veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y
contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.
Las
alteraciones mencionadas son multifactoriales. Una inadecuada utilización de
los recursos de las comunidades lleva al aumento de los problemas mencionados,
limitando la pretendida eficiencia del sistema.
La
gestión de proyectos que incorporen rápidas y profundas innovaciones en la
atención sanitaria y en la educación son los parámetros iniciales necesarios.
Aceptar la sugerencia de los economistas implica buscar formas modernas de
aumento de la eficacia y la eficiencia del sistema. Pero esta eficiencia debe
complementarse con la actividad comunitaria que genere en la población espacios
culturales para evaluar sus propias necesidades y encontrar criterios definidos
para que las soluciones sean, cualitativa y cuantitativamente, aceptables y
aceptadas por todos. Esta es la verdadera innovación.
El
concepto de “salud” de la Organización Mundial de Salud comprende el bienestar
biológico, psíquico, social y espiritual de las personas y no solamente la
ausencia de enfermedad. Los técnicos diferencian “salud objetiva” de “salud subjetiva”
definida la primera como “la capacidad para la función” y la segunda como “la
significación que la persona otorga al sentirse bien”.
La
economía provee los parámetros necesarios para el desarrollo de un aspecto
esencial de las comunidades. Pero no el principal. Sin posibilidad de
clonación, cada persona necesita cuidados que van ligados a un complejo
entramado psicosocial en el que se encuentra ligado afectivamente, en el que
manifiesta sus valores personales y en el que desarrolla sus propios procesos
de adaptación. Solamente una perspectiva holística del problema permitirá
descubrir sus verdaderas necesidades. La génesis de este aspecto evolutivo
humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es
única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre
su autotrascendencia. La globalización no siempre permite este aspecto esencial
de la Persona. Si no es obligado a abandonar aquello que le pertenece por
esencia, el hombre es capaz de incorporarse a un proceso intenso de desarrollo
como el que comentamos. La condición es el respeto por su esencia: la libertad.
¿Cómo es
posible aumentar la solidaridad en un mundo egoísta, consumista y superficial?
Volviendo a lo clásico sin abandonar lo actual.
Mostrar a
los responsables de la producción que sin la debida motivación, sin el
ejercicio periódico de la creatividad, sin la esperanza en un bienestar futuro
para su familia, sin la atención sanitaria debida, sin educación generadora de
estructuras valorativas, el Hombre se aliena y rinde menos.
¿Podrán
las empresas redescubrir estos conceptos? Si alertamos a los ejecutivos que las
dirigen que ellos caen, rápidamente, en la pendiente del proceso si no
modifican el ángulo de visión de sus técnicas productivas, sí habrá cambios.
Los
jóvenes necesitan una fuerte motivación que movilice sus potenciales creativos
y productivos. Ellos ven el porvenir con nubarrones y dejan cesantes sus
energías solamente dirigidas a sostener una vida provisional llena de
adicciones, agresiones o depresiones. Cada día aumenta la marginación y muy
pocos de ellos llegaran a ser los ejecutivos a los que les proponemos este
esquema.
Recordar
que el hombre es lobo del hombre llega a tiempo para reconocer que también es
el que ha desarrollado su creatividad hasta los límites insospechados de la
actualidad. Luz y sombra de la historia. Creación y destrucción. Amor y
guerras.
El hombre común, sin ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de
ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser
Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su
autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla,
plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las
circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus
proyectos.
En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que
le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una
enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de
enfrentar catástrofes naturales.
Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿porque llega hasta un
psicoterapeuta en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda
crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que
padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la
tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos
trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en
la angustiosa sensación de la carencia de sentido.
Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser
hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero
trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido. Aceptan la transitoriedad de la existencia,
superan el sufrimiento y recobran la esperanza.
Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la
“cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un
psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona
que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para
cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o están enfermos”.
Esa es nuestra “Misión”. Pero una misión debe enunciarse en forma
operativa, de lo contrario, será una mera declaración de buenas intenciones.
Según Viktor E. Frankl, nuestra “Misión” como Logoterapeutas es la “cura médica
de almas”. Es una pastoral “médico-psicológica”. Según los griegos, la persona
encargada de “cuidar” el cuerpo era el “mëdos”, derivando de allí la palabra
“médico”. Para esa cultura el “therapeutikós” era el siervo encargado de cuidar
el templo, es decir, el lugar por excelencia para la vida espiritual.
Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas,
aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al
servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo
agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su
reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su
propia existencia.
Deberíamos contribuir con
nuestra experiencia para el desarrollo de una acción logoterapéutica que se
proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del
Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior
de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen
que estar al servicio del Hombre y no a la inversa. Ambos, logoterapeutas y
pacientes, debemos ser fieles a esta Misión.
Nuestra “Misión” no
necesita de grandes tratados de Psiquiatría, Psicopatología o Técnicas
Psicoterapéuticas. Los “Maestros” y “Tratadistas” han contribuído a nuestra
formación básica imprescindible. Ahora nos basta la definición del diccionario:
“Misión es la acción de enviar. Es el poder que se dá a un enviado para cumplir
su cometido. Es, también, el deber moral que cada hombre le impone su condición
o estado”.
Somos enviados para servir
en la “cura” o cuidado del otro y es para nosotros un deber que nuestra
condición nos impone. “Pastores de almas” que buscan encarrilar la oveja hacia
la recuperación del “sentido” de vida. El Derecho nos otorgaría la condición de
“curadores ad-bona” que define a quien cuida los bienes de un incapacitado. ¡Y
qué mayor incapacidad que carecer de la voluntad necesaria para encontrar
sentido a la vida a pesar de todo!
Esa es nuestra “Misión”. ¿Y
cuál es nuestro pago? El diccionario vuelve a ser útil para definir la cuestión
citando la acepción que atribuye a “Misión: alimento que se señalaba a los
segadores por su trabajo”. El cumplimiento de la Misión es nuestro alimento y
pago verdaderos.
¿Cómo podemos lograr estos
propósitos en esta sociedad en crisis?
Debemos ajustar nuestra
Misión para afirmar, repetidamente, el concepto de Logoterapia como propuesta
facilitadora del desarrollo de proyectos y valores. Una propuesta que debe
considerar la posibilidad de comunicación efectiva y afectiva, promover la reflexión sobre los valores y el
sentido de la vida, no olvidar la integración psicológica y social y facilitar
la armonía entre la libertad y la responsabilidad.
Nuestra tarea como Logoterapeutas es preguntarnos si
podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido
en su vida. Muchas personas piensan que tal
vez es tarde para esta tarea en
un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Creemos
que no.
Concluímos que es necesario considerar la posibilidad de
establecer una sociedad basada en el respeto por la Persona. Esta persona
necesita obtener el máximo de oportunidades para realizarse dentro de la
comunidad de su elección, desarrollar y usar sus potencialidades y encontrar un
trabajo digno.
En ese contexto es posible que pueda dar y recibir,
encontrando en la comunidad su oportunidad de ser solidario.
Nuestra propuesta consiste en la creación de un ESCUDO
PROTECTOR de la influencia nefasta de la globalización.
La construcción de ese escudo es posible:
· Si aportamos soluciones
innovadoras ante la crisis social
· Si hacemos lo posible
para que se transformen las actitudes agresivas en AMOR
· Si contribuimos a que
los que tienen predilección o tendencia a luchar por el poder transformen su
actitud en acciones de verdadera AUTORIDAD
· Si facilitamos la
solución de las conflictivas relaciones interpersonales y aportamos un sentido
COMUNITARIO
Apuntemos
al amor y a la solidaridad. Los jóvenes nos agradecerán el esfuerzo.
lunes, 8 de mayo de 2017
PUBLICADO EN PERÚ:Psicoterapia Existencial: el mito de Perseo y la introducción de títeres en un caso de alucinaciones auditivas.
Dr. José Martínez-Romero Gandos
Centro Sentido Galicia
A Coruña – Galicia – España
Noviembre de 2016
Publicado en la Revista Peruana de Psicología y
Trabajo Social
Vol. 5 Nº 1 – Enero/julio 2016
Resumen:
Partiendo del mito de Perseo
introduciremos el relato de una
psicoterapia basada en los fundamentos de la Psicología Existencial presentando
un joven que padece alucinaciones auditivas por consumo de drogas (psicosis
post-traumática). Describimos su lucha por no verse doblegado por las voces que
lo acosan y lo acusan. Centramos el tratamiento en el encuentro con el
terapeuta y desarrollamos una relación positiva paciente-síntoma, con mayor
tolerancia de la experiencia psicótica y la búsqueda de una mejor calidad de
vida. Proponemos conseguir una nueva “relación” con esas voces desde la
perspectiva de una autovaloración y dirigirlo hacia aquello que más valora
desde su conciencia atribuyéndole una nueva dimensión. Nos basamos en la
Psicoterapia Existencial incorporando a las sesiones títeres de mano.
Palabras clave:
Psicoterapia Existencial – Alucinaciones auditivas – Títeres – Proceso de
cambio –
Summary:
Greek mythology through the myth of
Perseus will allow us to enter the story of a psychotherapy based on the
Existential Psychology in the case of a young man who suffers from auditory
hallucinations by drug abuse that produced a post-traumatic psychosis. We
describe this being-in-the-world struggling to not be bent by the voices that
haunt him and accuse him. The treatment
is focused on establishing an encounter with the therapist and to
develop a positive relationship between patient and symptom (voices), with
increased tolerance of psychotic experience. The main purpose will be to get a
new "relationship" with those voices and direct it towards what is
more apreciated by him. Psychotherapeutic practice corresponds to the
Existential Psychotherapy and we use hand puppets.
Keywords: Existential
Psychotherapy - Auditory hallucinations - Puppets - Change Process -
Palavras-chave:
Psicoterapia existencial. Alucinações audíveis. Marionetes. Processo de
mudança.
Según
la mitología griega, la vida de Perseo fue un tormento desde su nacimiento. Su
padre, el Dios Zeus, embarazó a su madre la mortal Dánae. Expulsados madre e
hijo de Argos arriban a la isla de Sérifos. El Rey de esta isla pretende a
Danae y pensando que el joven Perseo podía ser un estorbo para sus planes,
intentó librarse de él fingiendo entregar a su hija en matrimonio y exigiendo
un regalo extraordinario: la cabeza de la Medusa, una de las tres Gorgonas con
poderes para convertir en piedra a quien mirase a sus ojos. Para cumplir partió
Perseo, guiado por los dioses Atenea y Hermes en busca de las grayas,
hermanas de las gorgonas. Las grayas eran tres ancianas que sólo tenían un ojo
y un diente para las tres, y se los iban pasando una a otra. Perseo les
arrebató el ojo y el diente, y, a cambio de devolvérselos, las obligó a
confesar dónde vivían las hespérides, pues Atenea le había dicho que ellas le
darían armas para vencer a la gorgona.
| . |
Esta pequeña referencia a la
mitología griega nos permitirá introducirnos en el relato de una psicoterapia
basada en los fundamentos y prácticas de la Psicología Existencial. Nuestro
paciente, al que llamaremos Perseo, por razones obvias de secreto profesional,
padece de alucinaciones auditivas atribuidas, en principio, al consumo abusivo
de drogas que produjo una psicosis post-traumática.
Originalmente las voces que
escuchaba en su interior eran de dos mujeres y ocasionalmente un hombre.
Tratado psiquiátricamente con fuerte medicación no obtenía mejora y manifestaba
angustia permanente que invalidaba lo poco que podía realizar cotidianamente.
Su psiquiatra le recomienda que realice un tratamiento psicológico simultáneo.
Como el semidios, parte en busca de
solución a su angustia. Como las grayas, los profesionales de la psicología
consultados derivan el paciente a uno u otro colega porque no encuentran alivio
a sus síntomas y llega a nuestra consulta en ese camino de búsqueda. Al
comienzo se muestra exigente porque, dice, le habían asegurado que con un
tratamiento psicoterapéutico encontraría la forma de vencer a las voces y
calmarse.
Describamos a este terrenal
ser-en-el-mundo, a este da-sein que lucha por no verse doblegado,
definitivamente, por las voces que lo acosan y lo acusan.
Nuestro paciente, Perseo, tiene 29
años en el momento de la primera consulta. Es soltero y posee estudios
universitarios superiores (Ingeniería). Maneja varios idiomas. Vive con sus
padres no teniendo ocupación laboral actual. En un pasado reciente trabajó en
una gran empresa que prescinde, luego, de personal por razones de
racionalización de tareas.
El episodio psicótico sucede hace 7
años mientras residía en un país del norte de Europa. Allí su vida no era
ordenada. Consumía marihuana, anfetaminas y cocaína. Esporádicamente LSD.
Estudiando en la capital de su país de origen convivió con una mujer 6 meses.
En su residencia en el país del norte tuvo “amistad especial” con otra mujer,
sin residir con ella. Serán, luego, importantes en relación a los contenidos de
las voces.
Está medicado por su Psiquiatra de
cabecera (consulta una vez por mes) con Olanzapina 2,5 mg. ), 7,5 mg. al día,
con Risperdal 3 mg., 4,5 mg. al día (antipsicótico indicado para delirios), con
Aquinetón 2 mg., 6 mg. al día (anticolinérgico-antiparkinsoniano) y con Zyprexa
Velotab (olanzapina) 10 mg. (antipsicótco indicado en esquizofrenias y episodios
maníacos).
Escucha voces críticas en su
interior, con voz de mujer. El contenido verbal de las alucinaciones es nítido,
constante y se dirigen a la recriminación sobre varios asuntos que le afectan
en su autoestima: “maricón”, “no sirves para nada”, “no sabes “ligar” con
mujeres”, “eres un idiota”. Las voces pueden aparecer en cualquier momento,
especialmente cuando tiene que enfrentar una situación determinada (búsqueda de
empleo, entrevistas, salidas nocturnas o si se divierte con amigos). No hubo
ningún período de remisión.
En la primera sesión establezco una
entrevista semi-abierta centrada en establecer el rapport positivo que no
encontró en anteriores encuentros psicoterapéuticos. Se expresa correctamente y
responde sin evasivas a preguntas, centrando su relato en los sentimientos y
angustias que le provocan las voces: “Me tienen maniatado”, “Si me rebelo,
ellas me atacan”. “Me coartan el derecho a hacer lo que quiera”. “Son muy
molestas”. Hacia el final de la entrevista manifiesta su angustia por no poder
eliminar las voces y pregunta, insistentemente, en saber si hay alguna solución
al respecto.
En esta y en las dos siguientes
entrevistas centro la comunicación en el encuentro psicoterapéutico y en la
posibilidad de desarrollar una relación positiva paciente-sintoma, con mayor
tolerancia de la experiencia psicótica, la confianza en el efecto de la
medicación y el logro de una mejor
calidad de vida. Insisto en la necesidad de conseguir una nueva relación con “las
voces”, permitiendo una nueva atribución para ellas. Esta es la clave del
esquema terapéutico: proponer objetivos basados en la comprensión del daño
cerebral ocasionado por el consumo de drogas, los motivos y fuentes de
aparición del brote psicótico y el análisis de su existencia para flexibilizar
la disfunción.
El objetivo le queda claro y es
aceptado: Cambiar el significado de las voces y no pretender eliminarlas,
disminuyendo el malestar emocional que provocan. Al igual que cualquier otro
tratamiento en el que se facilita el aprendizaje de la relación con los otros,
aprender nuevas formas de relación con las voces, sus “otros” internos.
La alteración neuropsicológica que
produce la aparición de las voces de una forma casi constante impide el
análisis de sus propias acciones y modo de vida relacionado con el antes, el
durante y el después del episodio central, no permitiendo el reconocimiento de
sucesos relacionados con su existencia.
Las voces de mujer son identificadas
por Perseo como pertenecientes, la más insistente, a su amiga del país del
norte y la otra, esporádica, a su compañera sentimental de los años de
estudiante. Más adelante, en una sesión, manifiesta que apareció la voz de un
hombre, amigo personal, que bromeaba acerca de las mujeres de sus voces. Esto
fue ocasional y relacionado por mí como parte del análisis desarrollado en las
sesiones de psicoterapia.
En el transcurso de estas primeras
sesiones planteo la posibilidad de exponer verbalmente y con ayuda
psicoterapéutica los contenidos temidos. Le pido realizar dibujos de las
mujeres y comienzo a usarlos como una personalización de lo representado. Le
muestro los dibujos y hablo repitiendo frases pertenecientes a cada una de
ellas que recogiera en las sesiones anteriores. Esto le angustia y trabajamos
esos sentimientos. Esta será una aproximación a la verdadera técnica a emplear
en el futuro del tratamiento.
Para permitir el estudio de las actitudes del
sujeto frente a situaciones límites de sufrimiento inevitable como son las
alucinaciones auditivas, aplicamos el Logo-Test de Elisabeth Lukas. Obtiene un
puntaje de 16 que nos habla de un logro interior de sentido medio (ni bueno, ni
malo) manifestando respuestas que lo ubican en el área que la autora identifica
como “caso abierto”, existencialmente ni protegido ni amenazado. En la
descripción para el test de su propio caso afirma: “Me he esforzado en
conseguir una buena preparación académica, un trabajo, una novia y una casa
donde vivir. De momento la cosa no pinta todo lo bien que a mi me gustaría, ya
que solo he conseguido una buena preparación, el resto todavía está en el aire…
Me siento ante tal situación un poco frustrado aunque a veces creo que debo
hacer algo mejor para lograrlo”.[1]
Noblejas de la Flor realizó en 1995
un estudio sobre población con problemas de drogadicción que se sometía a un
programa terapéutico educativo. En ese estudio pudieron detectar la mejora
general de sentido, la frustración existencial y las metas una vez incorporados
con éxito a ambientes normalizados, especialmente al volver a sus ocupaciones y
vida habitual. En ese trabajo nos relata que “Es interesante también destacar que el balance
existencial, tras mejorar, pasa a ser al final del programa incluso mejor que
la población "normal". Esto puede estar ligado a un trabajo de mejor
comprensión y resignificación de la propia vida.”[2]
En
la tradición psiquiátrica se describe, semiológicamente, a las alucinaciones
auditivas acústicoverbales como voces
claramente localizadas en el espacio, con un timbre y una nitidez inexcusable,
pudiendo proferir injurias o describir situaciones que encara el sujeto
alucinado, que es lo que sucede con nuestro sujeto analizado.[3] El
diccionario de Psicología de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA)
define la alucinación como
“una falsa percepción sensorial que tiene un total sentido de realidad
a pesar de la ausencia de un estímulo externo”.
Recordemos que toda
agresión tóxica al organismo puede provocar una reacción encefalítica
acompañada de transtornos psíquicos que en la fase aguda adquieren el aspecto
de transtornos de la conciencia, con confusión mental y en la fase crónica sus
secuelas derivan en transtornos neuróticos y caracteriales.[4]
La
presencia de alucinaciones considerada efecto directo del consumo de sustancias
tóxicas puede permitirnos un diagnóstico de “Psicosis paranoica-alucinógena inducida por drogas”. Pero nos aparta de
este criterio saber que el sujeto es conciente de que las alucinaciones son
provocadas por esas sustancias. La alteración no se explica mejor por la
presencia de un transtorno psicótico previo pues, en este caso, no podemos
describir conductas previas a los episodios principales. El juicio de realidad
permanece intacto en el sujeto por lo que sugiere la posibilidad de diagnóstico
de intoxicación y no de psicosis. En tal caso, al permanecer las alucinaciones
largo tiempo después de haber usado las sustancias tóxicas podemos hablar de un
“trastorno perceptivo persistente por alucinógenos”. Como los datos previos no
son suficientes para determinar si los síntomas son producidos por determinadas
sustancias, o si son síntomas primarios podremos quedarnos con la descripción
de un “trastorno psicótico no especificado”.
Seguimos,
a partir de aquí, a L. Binswanger cuando en su ensayo “Las tres formas de la
existencia frustrada” nos coloca en el camino de la comprensión
analítico-existencial de las formas de existencia esquizofrénicas y del proceso
de éstas[5].
Continúa describiendo el objetivo de su trabajo y lo ubica en el marco de las
teorías de Heidegger, dejando establecido que “la analítica de la existencia
solamente constituye el fundamento y suelo ontológicos”[6] y que
no juzgará los síntomas psicóticos como mórbidos sino “como la expresión de la
frustración y el malograrse de la existencia humana”[7].
Esta
realización del ser humano o su fracaso la refiere y fundamenta en autores
clásicos, especialmente Heidegger y Kierkegaard, subrayando de éste último la
teoría de “la posibilidad” como la más difícil de todas las categorías: la
posibilidad de ser libre para el más auténtico poder-ser no siempre asumido
desde una autenticidad y proclive a caer en el extravío o en el desconocimiento
de la cualidad de la propia existencia.
Nos
guía Binswanger para que asumamos que como Psicoterapeutas debemos ubicarnos,
en este y en otros casos, en “el terreno de la experiencia
analítico-existencial-fenomenológica, a partir de la mera descripción de las
impresiones que estas formas de la existencia despiertan en el otro – en el
co-existente -, y desde la vaga esfera de los significados de las palabras usualmente
empleadas para referirse a estas impresiones”[8].
Estas
afirmaciones y otras nos llevaron, ya en la primera entrevista, a captar el
sufrimiento del consultante y abrirnos a la posibilidad de ayudar a la
reducción de ese sufrimiento consiguiendo “que el enfermo pueda “ver” cómo está
organizada la estructura total de la existencia humana o ser-en-el-mundo, y en
qué punto de esa estructura se ha extraviado. Esto quiere decir rescatarlo de
la exaltación y volver a ponerlo “sobre la tierra”, único lugar desde donde es
posible una salida y una nueva subida”[9].
Consideramos,
entonces, la posibilidad de contar con todos los datos posibles en relación a
la aparición de las voces pero centrándonos en analizar su existencia para
colocarnos en ese punto de “salida” y comenzar una nueva forma de enfrentar la
influencia de ellas. Viene en nuestra ayuda para apoyar este propósito el Dr.
Viktor E. Frankl cuando en su libro “The unheard cry for meaning. Psychotherapy and Humanism”[10] dice “Anyway, a psychosis
is a matter of the bodily system’s biochemistry. However, what the patient
makes of his psychosis is entirely the property of his human personality. The
psychosis that afflicts him is biochemical, but how he reacts to it, what he
invests in it, the content with which he fills it – all this is his personal
creation, is the human work into which he has molded his suffering. It is the
way he has restored this suffering with meaning.”[11] Y en esta linea avanzaremos con el tratamiento
psicológico.
Según Alfried Längle, cuando analiza
las herramientas que ofrece la Analítica Existencial y la Logoterapia[12],
para poder tener el encuentro con los
otros es importante la toma de relación con mi conciencia, el oir la voz de la
conciencia y otorgarle la “autoridad natural” porque es “eso que es capaz de
producir algo”. Continúa explicando que esa conciencia me fortalece, me pone de
pié en la medida que puedo estar apoyado en mí mismo. Cuando esto se produce me
identifico conmigo mismo y adquiero solidez. Pero la raíz más profunda de esta
consideración del sí mismo tiene estrecha relación con mi autovaloración. Las
preguntas aparecen rápidamente y me llevan a considerar una actitud personal
sobre mí mismo, aquello que en mí comienza a hablar, lo más genuino, lo que
aprecio y lo que valoro. Es la “conciencia” que habla conmigo. Pero esta es una
magnitud que los otros no podemos valorar en la Persona, es un aspecto
insondable del otro. Es lo que Jaspers nos deja como indicación: “El hombre es
más de lo que él sabe de sí mismo”.
Ubiquémonos en la relación que
Perseo, nuestro paciente, tiene con esa conciencia que él siente le habla (a
veces con voz de mujer, otras pocas con voz de hombre) y lo denigra, una y otra
vez, llamándolo “inútil, cállate, maricón, no sirves para nada”. El paciente
nos dice: “Me tienen maniatado. Si me revelo, ellas me atacan. Me coartan el
derecho a decir lo que yo quiera”.
Consideramos, entonces, un
tratamiento psicológico centrado en establecer un encuentro positivo con el
terapeuta y desarrollar una relación positiva paciente-síntoma (voces), con
mayor tolerancia de la experiencia psicótica y la búsqueda de una mejor calidad
de vida. Conseguir una nueva “relación” con esas voces desde la perspectiva de
una autovaloración y dirigirlo hacia aquello que más aprecia, que más valora
desde su conciencia para permitir que le atribuya una nueva dimensión, es el
propósito fundamental. Nos basamos en la explicación y en la comprensión por
parte de Perseo de las posibles fuentes de aparición y de los posibles alcances
del daño cerebral provocado por el consumo de drogas.
Simplemente todo consiste en
analizar las creencias personales para flexibilizar la disfunción. Y en este
camino tratamos de incluir la posibilidad de exponer imágenes de contenidos
temidos, cambiar el significado de las voces y no insistir en eliminarlas para
el logro de una disminución del malestar emocional y los inconvenientes en la
relación del paciente con el mundo.
De igual forma que los tratamientos
psicológicos ayudan a relacionarse con los otros y con el mundo de una forma
diferente así propusimos trabajar para aprender nueva forma de relación con las
voces. Es imprescindible, entonces, una consideración y mejora de la
autovaloración.
La mirada del otro, en este caso del
Psicoterapeuta, mostrará el interés por la Persona como existente y le hará
sentir la pregunta fundamental: “¿Quién eres tú”. Con esto comenzará el
Análisis Existencial. Iremos observando y compartiendo como recibe, como asume
este “desafío” de ser “él mismo”. Un proceso para la toma de posición sobre su
existencia como totalidad. No limitarnos a conseguir que sea aceptado en su
relación con los otros sino que abandone una pasividad hasta ese momento
obligada por las voces y que dé pasos fundamentales para la afirmación de su
existencia como auténtica.
No será suficiente que los otros
participen del encuentro y aprecien sus valores porque lo convertiría en
dependiente de los otros como hasta ese presente era dependiente de las voces.
Lo importante es que dé pasos para reconocer el valor de “lo que soy
verdaderamente”. Cualquier persona que no reconozca su propio valor puede
desarrollar trastornos de personalidad. Será un trabajo arduo para analizar
todo lo relacionado con una imagen propia de inmadurez.
El Dr. Längle usó en el Seminario
citado[13]
un interesante simil con la construcción de una casa: Asumir equivale al
material bruto de la casa, paredes, techo, piso, protecciones. Es la condición
fáctica para poder habitar. Luego, el paso siguiente de ser yo quien afirme los
pasos necesarios para definir mi vida, equivalente a las instalaciones de la
casa. Luego toca arreglar la casa según un estilo personal para poder decir
“esta es mi casa”. Pero resta saber “para quien es la casa”, quienes son los
otros que la habitarán o la visitarán. Y si no la habito ni yo mismo estamos
frente a la consideración clásica de alienación.
Cuando
intentamos transmitir a Perseo cuál es nuestra intención terapéutica
preguntamos: “¿Quién eres tú, verdaderamente? ¿Qué valor tienen esas voces en
tu camino de búsqueda de la autenticidad? ¿Cómo te relacionarás con en el mundo
y con los otros?. Heidegger nos ayuda teóricamente cuando nos describe “el
construir, el habitar, el pensar”.[14]
Opina que el mundo
occidental se ha habituado a considerar la esencia de las cosas de un modo
demasiado pobre cuya consecuencia es que la “cosa” es representada como un
“ignotum X” afectado por propiedades perceptibles. Desde esta perspectiva la
esencia de las cosas es introducida como un aditamento producido “a posteriori”
por la interpretación. Opina y describe como debemos “construir” puentes que
nos permitan “hacer sitio” para “construir” en nuevos lugares por medio del
ensamblaje de nuevos lugares con los viejos espacios.
Espacios
existenciales franqueados por el encuentro con los otros a partir de un nuevo
camino que parte de “fronteras” (para Heidegger la frontera no es aquello en lo
que termina algo, sino, como sabían ya los griegos, aquello a partir de donde
algo comienza a ser lo que es , comienza su esencia).
Establecer, entonces, un puente que salte las fronteras y abra a nuevos
espacios donde es posible elaborar proyectos y “construir” algo distinto,
instituyéndolos y ensamblándolos. Este construir no se produce de un modo
inmediato ni mediato. Limitando con un lenguaje críptico Heidegger nos dice:
“De la simplicidad en la que tierra y cielo, los divinos y los mortales se
pertenecen mutuamente, recibe el construir la indicación para su erigir lugares.” (en negrita en el
original)[15]
En el transcurso de la relación
terapéutica hemos construido puentes para alcanzar esos nuevos espacios
existenciales de proyección de futuro aún con la presencia constante de las
voces. Como dijimos, en el encuentro psicoterapéutico basado en postulados de
la Analítica Existencial entendemos se produce el proceso de “escuchar,
detenerse, comprender y luego hablar”[16].
En el libro “Gadamer’s Hermeneutics and the art of conversation”[17]
se señala que el lenguaje no pertenece, necesariamente, a la esencia de la
existencia humana. Así, la conversación tampoco pertenece a esa esfera.
Pensamos en un “terapeuta” que no se ubique por encima de los demás, que no
pretenda solamente interpretar, esclarecer o traducir sino que esté a su
servicio. Estamos al servicio del otro para acompañarlo en el camino hacia
su plenitud.
En el despliegue de la existencia
mundana cada hombre se enfrenta con la soledad de su proyecto, una tarea
formidable que intenta superar la angustia por la finitud de su propia empresa.
Cada uno es único e irrepetible frente a este proyecto. Y la tarea se presenta
como una lucha constante por sostener el sentido de vida. Ante la constante
presencia de las voces, oscuridad del sentido de vida. Objetivamente, las voces
son producto de una lesión neurológica. Frente a la oscuridad que presenta la
persona para la captación de ese sentido, el signo intenta la universalización
de lo que al saber objetivo le está vedado reseñar. Se establecen, así,
conciliaciones posibles entre la vivencia subjetiva y la interpretación de los
signos que ésta persona produce, de los cuales el lenguaje es uno de los
principales.
Perseo siente que las voces existen
y cobran realidad en su interior. Le hablan y su lenguaje es soez o
tranquilizador. Deseamos ayudar a la comprensión de todo el proceso. Pero el
lenguaje de las voces parece objetivarse. Para continuar con sus proyectos de
vida es necesario aceptar la existencia de las voces pero impedir que perturben
su desarrollo. Están allí y funcionan como un espejo reflectante de viejos
sentimientos personales. La lucha no tiene que ser “contra” sino neutralizante.
No es fácil.
Para encarar este proceso de
verdadera rehabilitación existencial en el encuentro psicoterapéutico incluimos
una técnica utilizada desde siempre para el encuentro lúdico entre niños y
adultos: los títeres de mano. Como
preparación, en una sesión comenzamos con el dibujo de los personajes de las
alucinaciones auditivas y luego tratamos que reprodujera sus dichos a la vista
de los dibujos, expresiones proyectivas de su interior conflictuado. Repitió lo
que ya había dicho en entrevistas anteriores pero sin mostrar emociones ni
mucho interés.
Varias sesiones más tarde y previo
aviso de la introducción de una técnica diferente solicitamos que repitiera las
frases de las voces e introdujimos primero un títere con cabeza de mujer.
Expresó sorpresa pero se avino, rápidamente, a colocarse el títere y repetir
las frases. En un segundo momento introdujimos un títere con cabeza masculina
ya que, algunas veces, aparecían las voces de un hombre. Aquí las emociones
fueron más reprimidas y su rostro no transmitía mucho conflicto. Analizamos
todo lo sucedido insistiendo en que las voces son una producción propia y no
pertenecen al mundo exterior.
En el transcurso de las sesiones analizamos las circunstancias de aparición de los síntomas mencionadas más arriba[18], las probables causas que los desencadenaron, si estas circunstancias fueron permanentes o si hubo, periodos de remisión (no los hubo), si fueron siempre de la misma intensidad o si observó alguna mejoría (no la hubo), si estas voces fueron nítidas (si), precisas (si) y con qué significados.
En el transcurso de las sesiones analizamos las circunstancias de aparición de los síntomas mencionadas más arriba[18], las probables causas que los desencadenaron, si estas circunstancias fueron permanentes o si hubo, periodos de remisión (no los hubo), si fueron siempre de la misma intensidad o si observó alguna mejoría (no la hubo), si estas voces fueron nítidas (si), precisas (si) y con qué significados.
Las sesiones se desarrollaron
durante 22 meses. Al comienzo una sesión de una hora cada quince días y luego
de tres meses, una vez al mes.
Al comienzo del tratamiento la
intensidad de las voces y su repetición varias veces al día impedían el
feed-back de las propias acciones, no permitiendo el reconocimiento de los
eventos privados como propios sino dirigidos por el control que ellas
establecían con sus críticas negativas. La voz masculina aparece luego de 3
meses de tratamiento, acontecimiento atribuible a la relación con el
psicoterapeuta, ya que aunque crítica lo defendía frente a las voces femeninas
agresivas.
Hacia los 5 meses de tratamiento su
mejoría le permite completar la presentación final en un Master que tenía
abandonado y que aprueba. Esta mejoría consistía en una primera aplicación de
la consigna psicoterapéutica de aceptar la existencia de las voces y procurar
enfocar la continuación de proyectos vitales: encontrar un trabajo, procurar
una relación estable con una mujer, mejorar las relaciones sociales y terminar
sus estudios de idioma alemán. En este período explica que las voces lo tratan
mejor porque “soy complaciente con ellas. Así no me molestan”. En esta etapa de
mejoría le preocupa si la medicación impedirá el normal cumplimiento de las
posibles relaciones sexuales que hace más de un año no practica.
Como una forma de prueba de su
mejoría se impone un viaje al norte de Europa “para practicar idiomas”, pero
con la secreta intención de probar si el medio social en el que pasó su peor
momento de brote psicótico post-tóxico. Supera la prueba porque centra su
actividad en el encuentro con amigos y en visitas a la naturaleza.
Las primeras voces “positivas”
aparecen a los 8 meses de tratamiento. El contenido es: “eres fuerte”,
“aguanta”, “saldrás adelante”. Las circunstancias en las que aparecen se
relacionan con los momentos en los que intenta una relación carnal o se
masturba. Aquí analizamos convenientemente la relación de estos momentos con
las voces iniciales que lo trataban de “maricón” y la sensación personal que
esta inseguridad ha desaparecido.
Hacia los 10 meses de tratamiento
sufre una recaída y aumenta el nivel agresivo de las voces. Atribuimos este
aumento a un incremento de su tensión y angustia por la falta de trabajo. Se
empeñó, muy activamente, en procura de un puesto de trabajo pero la situación
socioeconómica local no favorece el empleo. Lleva varios meses entregando
curriculum en consultoras y realiza
solamente dos entrevistas, con resultado negativo. Consulta al Psiquiatra quien
aumenta la dosis de Olanzapina, temporalmente.
Hacia el año de tratamiento las
voces retornan a los señalamientos positivos. El contenido se relaciona con su
búsqueda de empleo, la terminación del Master y la realización de un curso de
programación que considera útil para su trabajo como Ingeniero. Ahora le dicen
“eres bueno en lo tuyo”, “sigue adelante”. Para este tiempo tiene pequeñas
crisis en las que le grita a las voces “dejadme tranquilo”. Lo analizamos
positivamente en relación a nuestro trabajo de valorización y aprendizaje de
nuevas formas de relación con las voces y con los otros. Recordamos aquí la
utilización permanente de los títeres en sesión. En este período reproduce en
sesión estas recriminaciones a las voces y el ensayo de réplicas positivas por
su parte. Se plantea, asimismo, un viaje al extranjero en busca de trabajo.
El trabajo psicoterapéutico se
centra en el análisis de la existencia. Comprensión del significado de la
temporalidad y la espacialidad, la relación yo-tu y nosotros, el amor, la
esperanza y el sentido de vida. La relación con el psicoterapeuta es muy buena,
concurre puntual y alegre a las sesiones y manifiesta el interés positivo que
los temas actuales tratados le provocan. A raíz de este cambio en el contenido
de las sesiones trae un sueño muy significativo. Sueña que cae en un pozo y que
la que la mujer de la voz le tiende su mano. Tomamos este sueño como un
“desafío” en su sentido etimológico: cambiar de fe. Pasar de una alta
dependencia de las voces negativas a la conciencia de una posibilidad de
existencia plena, aún con su presencia pero en un segundo plano tras la
aceptación de las causas que llevaron a su aparición. Por primera vez relata
con pormenores, espontáneamente, los episodios que rodearon a su ingesta de
drogas y los personajes que le rodearon o con los que se rodeó previo al brote
psicótico.
Cuando se cumplen 20 meses de tratamiento,
luego de postergaciones por cuestiones económicas, decide definitivamente irse
a trabajar al extranjero. En el país de destino vive su hermano y cuñada. No
pretende depender allí de ellos y encontrar trabajo lo más pronto posible. Se
siente bien, con poca incidencia de las voces, con ausencia de ellas en
reuniones. Cree que ha mejorado durante este tiempo terapéutico y así se lo
transmite al psiquiatra quien considera la posibilidad de disminuir o casi
anular la ingesta medicamentosa. Manifiesta dudas y miedos sobre su futuro pero
acepta que son parte de la existencia y se alegra haber recuperado alegría y
esperanza en un futuro de realización personal.
Luego de 22 meses de tratamiento, 26
sesiones y muy pocas conversaciones telefónicas sobre temas puntuales, nos
encontramos en la última sesión antes de su partida al extranjero. Analizamos
el proceso terapéutico del que se manifiesta conforme y contento por su
realización. Sabemos que no es un “alta” definitiva y conversamos acerca de lo
relativo de un “fin de tratamiento”. Gratifica al terapeuta manifestando que “a
veces me tomo a risa las voces” y “si hablan mal sé que es porque no estoy bien
o vuelven dudas, inseguridades o miedos”. Le ofrezco se comunique
telefónicamente o por la web cuando lo crea conveniente, ofrecimiento que
acepta.
Parte dejando a un lado ira,
bloqueos o huidas y buscando la confianza en sí mismo y en los otros, sostén y
protección en la amistad pero no dependencia. Siente que aprendió a reconocer
sus valores y sentimientos. Que se permite ser como es, tomar distancia del
fastidio, la ansiedad o la excesiva consideración de sus voces para buscar una
relación y consideración de los otros sin anteponer su habitual nihilismo y
abandonar su “modo provisorio de existencia”.
Desde un punto de vista racional y
sobre la base de una concepción científica de la enfermedad nuestra acción
psicoterapéutica puede carecer de significación y relación directa con la mejoría
en la percepción de las voces. Puede haber un daño neurofisiológico y, por lo
tanto, no susceptible de ser modificada en el encuentro, con la palabra y a
partir de técnicas que no dejan de ser ancestrales, como el uso de máscaras o
muñecos de todo tipo.
La actuación de un psicoterapeuta y
la actitud de un paciente para encarar otras posibilidades de existencia ante
la persistencia de la aparición de voces internas puede parecer, a primera
vista, extraño, incomprensible y hasta mágico para un observador de esta
psicoterapia. Por ahora nos parece suficiente haber mostrado, conjuntamente con
un aporte de teorías existenciales sobre la concepción de la realidad del
hombre, otro modo de acercamiento al problema tratado, otro modo de concepción
de mundo, otro modo de existencia, otras formas de modificar las estructuras de
sentido. En relación a estas formas de acercamiento y su relación con el
horizonte mítico, hechos y esencias particulares del hombre que no se revelan
inmediatamente en la observación directa, pueden ser de gran utilidad a través
del mito como recurso para la intuición de las estructuras universales de
sentido.
Comenzamos la presentación de este
trabajo con una referencia a la mitología griega en la figura de Perseo. Tal
como sucediera en el relato mitológico con los dioses protectores intentamos
ofrecer al paciente las armas psicoterapéuticas que permitieran alcanzar un
objetivo razonable, de acuerdo a la gravedad del cuadro psicopatológico del
consultante. El zurrón mágico contenedor, su medicación. Las sandalias aladas,
la posibilidad de una vida futura en goce de bienestar. El casco de la
invisibilidad, la donación de una sentencia frankliana que afirma la
importancia que la vida tiene, aún en las peores circunstancias. El escudo bruñido
y usado como espejo para no ser petrificado por la Medusa, representado por la
actitud terapéutica de apelación y cura, de acompañamiento en el camino de
búsqueda y de guía con el uso de unas pocas técnicas… y mucho amor
psicoterapéutico.
BIBLIOGRAFÍA
- Binswanger,
L. (1972) Tres formas de la existencia frustrada. Amorrortu editores,
Buenos Aires.
- Brito Pons, Gonzalo. Artículo en el blog
“Cultivar la mente”, 01/06/2015, http://cultivarlamente.com/video-compasion-hacia-las-voces-internas/
- Ey, Henri,
(1971) Tratado de Psiquiatría. Toray-Masson, S.A., Barcelona
- Frankl, V.E. (1978) The unheard cry for meaning.
Touchstone book. Simon and Shuster, New York.
- Gilbert, Paul (2014) Terapia centrada en la
compasión, Editorial Desclée DeBrouwer. Biblioteca de Psicología.
- Graves, Robert. (1985) Los mitos griegos.
Volumen I, Traducción de Luis Echávarry, Revisión de Lucía Graves, Madrid.
Alianza Editorial.
- Graves, Robert (1999) Dioses y
héroes de la antigua Grecia. Traducción de Carles Serrat. Prólogo de Ramón
Irigoyen. Madrid. Bibliotex.
- Lukas, Elisabeth (1996) Logo-Test- Test para la medición de la “realización interior de sentido” y de la “frustración existencial”, Editorial Almagesto, Buenos Aires. (Notas preliminares de Claudio C. García Pintos.
- March, Jenny (2002) Diccionario de Mitología Clásica. Traducción al castellano de Teófilo de Lozoya, Barcelona.
- Martinez-Romero Gandos, José.(1989) Logo-Test: Un instrumento eficaz en Logoterapia. En Revista LOGO de la Fundación Argentina de Logoterapia, Buenos Aires, Nº 8.
- Noblejas de la Flor,
M.A. (1999). Estructura factorial del test PIL y Logo-test. NOUS: Boletín
de Logoterapia y Análisis Existencial.
(3), 67-84.
- Quijada, Pilar – (2015) Blog “En ocasiones oigo voces”,
01/06/2015. Ver http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/en-ocasiones-oigo-voces-16680.asp/
[1]
Confiamos en este instrumento para una rápida evaluación porque lo hemos
desarrollado y aplicado en Argentina durante muchos años[1] y está avalado
por estudios serios sobre el tema (Lukas, E. (1996), Noblejas de la Flor, M.A.
(1999)).
[3] Ey, H (1971) pág. 112.
[4] Ey, H. op. cit. Pág. 826.
[5]
Binswanger, L. (1972) “Tres formas de la
existencia frustrada”, prólogo, pág. 17.
[6] Binswanger, L. op. cit.pág. 18
[7] Binswanger, L. op. cit. pág. 18
[8] Binswanger, L. op. cit. pág. 19
[9] Binswanger, L. op.cit.pág.29.
[10] Frankl, V.E. (1978) The
unheard cry for meaning. Touchstone book. Simon and Shuster, New York. p. 60.
[11]
En la versión en castellano “Psicoterapia y Humanismo. ¿Tiene un sentido la
vida?, F.C.E. 1982, pág.65, dice “Sin embargo, aquello que el paciente haga con
su psicosis depende por completo de su personalidad humana. La psicosis que lo
aflige es bioquímica, mas su modo de reaccionar a ella, el contenido con el que
la llene, es creación personal suya: es la obra humana en la que ha modelado su
sufrimiento, la manera de colmar su falta de sentido.”
[12] Längle,
A. – Seminario “Las motivaciones fundamentales de la existencia” dictado en
Buenos Aires, Argentina los días 11, 12 y 13 de mayo de 2000.
[13]
Längle, A. – Seminario citado anteriormente
[14] Heidegger,
M.- CONSTRUIR, HABITAR, PENSAR – Traducción de Eustaquio Barjau, en
Conferencias y Artículos, Serbal, Barcelona, 1994.
[15]
Heidegger, M. op.cit.
[16] Martinez-Romero Gandos, J.V. –
Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia – Revista Latinoamericana de Psicoterapia
Existencial, Nº10 y en el portal Academia.edu.
http://www.alpepsicoterapiaexistencial.com/revista/REVISTA_LATINOAMERICANA_10.pdf https://www.academia.edu/11866979/LENGUAJE_HERMEN%C3%89UTICA_Y_PSICOTERAPIA_EXISTENCIAL
.
[17]
Andrzej Wiercinsky, editor, International Studies in Hermeneutics and
Phenomenology, Vol. I
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