Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

lunes, 31 de agosto de 2020

COVID-19, CIBERNÉTICA, LIBERTAD Y SENTIDO. Reflexiones sobre nuestra actitud ante las circunstancias globalizadas de la pandemia.

 




Comentaba yo con un amigo sus ideas acerca de cómo el modelo informático dominante intenta asegurar que “todo es información” y cómo este reduccionismo aplasta las diferentes dimensiones de lo vivo y de la cultura que no son reductibles a bytes o unidades elementales de información. De ello resulta que la singularidad de lo vivo se encuentra en una interfase conflictiva que predice muchas discusiones acerca de la posibilidad de hibridación entre la técnica y los organismos y personas que no sea una asimilación brutal obligándonos a buscar caminos para estudiar más profundamente lo que es la complejidad de la vida y la cultura no reductible al modelo de computadora dominante.

En esta línea observamos como la técnica funciona rechazando todo límite (avanza sobre lo vivo y pretende crear nuevos modos supervivencia) manifestándose así como un medio a-finalista. Parece que hasta incluye la posibilidad técnica de superar la creación y la muerte. Esto es una pretendida forma de evolucionar en la que no entra el sentido.

Partiendo de conceptos en la conversación acerca de cómo la tecnología ignora los fundamentos y reglas de lo vivo y de la cultura intentando aplastarla o abolirla nos planteábamos la importante cuestión del “sentido”. Rápidamente elegimos la bifurcación del camino que nos llevaría a la discusión acerca de la libertad del Hombre y su sentido de vida, siempre relacionada aquella con la voluntad de ejercer esa libertad, siempre, aún en las peores circunstancias.

 Claro que para mi formación abrevando en los autores de la fenomenología y el existencialismo esto se entiende perfectamente. La técnica nunca podrá dominarme si yo no lo elijo. Ciertamente, el sistema va dominando mi voluntad de proyectar ese sentido de vida libre y responsable y trata de convertirme en masa sin voluntad. Pero ahí está la tarea principal: defender lo vivo, la cultura y la existencia del Hombre como fundamental y primordial frente al avance desmesurado del capitalismo salvaje y el consumismo que lleva, ya lo sabemos claramente, a la adicción, a la agresión o a la depresión, elementos constitutivos básicos del vacío existencial.

Es en este momento que asociamos nuestras elucubraciones a la situación globalizada provocada por la pandemia del COVID-19. Ciertamente, en nuestro mundo actual la relación entre mundo digital y pandemia altera la constitución de nuestro yo. El mundo cambia y me impone situaciones que puedo o no aceptar. Como ejemplo, en este momento crítico de pandemia en España donde vivo la presión cibernética es casi insoportable. No se puede ir a consulta médica a los servicios generales. Primero, llamar, luego consulta telefónica. El médico no verá a su paciente, salvo que tenga que intervenir en su organismo por él mismo o los servicios sanitarios. Todo es por Teléfono. Luego, la escuela. Crisis por la decisión de enviar o no a los niños al colegio y la opinión que es posible establecer clases por internet. Ante la aplicación de cuarentena en ciertas regiones, los psicólogos atienden consulta por Skype o WhatsApp. ¿Nos transformaremos y nos haremos compatibles con este sistema de máquinas? Es imprescindible retomar el tema de la libertad individual. Los existenciales sostienen que, aún en las peores circunstancias, nuestra conciencia nos permite elegir una actitud frente a esas circunstancias y entonces ser libres. Pero luego aparece el tema de la responsabilidad de esas decisiones. El ser humano puede poner límites pero es un esfuerzo muy grande luchar contra el caos.

Pasamos, rápidamente, a la consideración de un tema que aparece poco en las discusiones académicas del S.XXI: la conciencia. El círculo de mi entendimiento del problema, teóricamente, es muy claro. Según Husserl recibimos impresiones de nuestro mundo y nuestra mente capta esas impresiones dando nosotros respuesta según nuestra conciencia intencional

Dando un pasito por la teoría sartreana y recordando que Jean Paul nos decía que estamos arrojados al mundo y en él observamos las contingencias de la realidad sabemos que al comprobar la absurdidad de esa realidad, de ese mundo, constituimos nuestra libertad y esa voluntad constitutiva no está sometida a nadie ni a nada. Es así que estamos de acuerdo con Sartre que el Hombre puede rebelarse ante la tiranía (de cualquier signo o accionar) y elegir su propio camino, asumiendo que nada tiene sentido en ese contexto. Por supuesto que se tiene que responsabilizar por esa rebelión. Y puede perecer en el intento.

Para cerrar este círculo que presento vuelvo a Frankl quien nos dice que “entre el estímulo y la respuesta siempre hay un espacio. Y en ese espacio reside nuestro poder de elegir una respuesta. En esa respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad. No solamente es necesario encontrar el sentido de nuestra vida sino que siempre es posible. Y la conciencia guía al Hombre en esa búsqueda. Y aquí volvemos a Husserl.

Nos reímos un poco y nos preguntamos por el sentido de vida de cada uno de nosotros. Hablaré por mí, para no desvelar el proyecto vital de mi amigo, muy rico en contenidos por cierto. Repasamos los fundamentos teóricos de la libertad de cada uno. Yo elegí ser Psicoterapeuta y encontré sentido a mi vida ayudando a los otros a encontrar sentido a la suya (Frankl). En eso me siento muy realizado luego de 50 años de trabajo. Pero además leo desde los 5 años (por imposición de las circunstancias de vida en un Buenos Aires fantástico de la mitad del S.XX). Y no me fue tan mal leyendo y admirando a mis maestros en los libros.

Nací en el barrio de San Telmo allá por 1940. Habité en una pieza de conventillo con mi familia. Pero me formé en la escuela pública y gratuita argentina hasta la Universidad. Había pobreza pero se comía muy bien y tenía a mi alcance la cultura pues luego viví al lado de la Biblioteca Nacional viendo a Borges entrar en ella cada día y asistí a la enseñanza pública hasta el grado máximo en la Universidad. Pero ¿tendrá esto algo que ver con la vocación y el sentido? ¿Qué es habitar?

Habitar es construir y Heidegger nos dice (muy enrevesadamente) que habitar tiene en su idioma una etimología que proviene del antiguo sajón «wuon» y el gótico «wunian»  que significan, al igual que la antigua palabra bauen, el permanecer, el residir. Pero la palabra gótica «wunian» dice de un modo más claro cómo se experiencia este permanecer. «Wunian» significa: estar satisfecho (en paz); llevado a la paz, permanecer en ella. La palabra paz (Friede) significa lo libre, das Frye, y fry significa: preservado de daño y amenaza; preservado de..., es decir, cuidado. Freien (liberar) significa propiamente cuidar. El cuidar (curar en latín), en sí mismo, no consiste únicamente en no hacerle nada a lo cuidado. El verdadero cuidar es algo positivo, y acontece cuando de antemano dejamos a algo en su esencia, cuando propiamente re albergamos algo en su esencia; cuando, en correspondencia con la palabra, lo rodeamos de una protección, lo ponemos a buen recaudo. Habitar, haber sido llevado a la paz, quiere decir: permanecer a buen recaudo, agrupado o acoplado en lo frye, lo libre, es decir, en lo libre que cuida toda cosa llevándola a su esencia. El rasgo fundamental del habitar es este cuidar (mirar por). Este rasgo atraviesa el habitar en toda su extensión

Y ahí está la clave de mi trabajo psicoterapéutico: nacer en un ambiente familiar y social (barrio, inmigración, solidaridad entre pares) que me ha llevado a contener en mi esencia la paz y la libertad pero asociados al proceso de “cuidar”. No cuidar la cosa sino a la persona. Mirar por el otro. Ese fue mi habitar y mi construir la morada de mi ser.

Por ahora volvamos a la pandemia. En estos momentos en este pueblito gallego de 30.000 habitantes en el que vivimos, ARTEIXO, se ha declarado un desborde de casos contagiados por un pelotudo (jerga porteña) que vino desde Madrid a un gimnasio y pudrió todo. El gobierno de la autonomía, la Xunta de Galicia, decretó medidas cautelares excepcionales de control y cuarentena. Bares sin gente dentro y solamente 5 en las terrazas, cierre de ferias y fiestas, control sanitario y recomendación de estar dentro de casa. Mi mujer Pilar y yo somos grupo de riesgo alto por edad y enfermedades previas y cumplimos con lo recomendado sin caer en los absurdos de opiniones de “me coartan la libertad” o “me encierran”. No. Yo elijo vivir sano muchos años más (hasta los 100) y me responsabilizo de cumplir con esa elección. Y el único medio posible es no contactar con contagiados. Pero hay mucha prensa negativa, mucho delirio y muchos intereses creados.

Esos “intereses creados” sostienen su propia definición acerca de la libertad, no siempre coincidentes con la que expresan algunos filósofos existenciales. Podemos apelar a muchas de esas definiciones. Pero prefiero subrayar un comentario que hace el Dr. Viktor E. Frankl en una nota a la segunda edición de “El hombre incondicionado” que podemos leer en la página 192 de “El hombre doliente”, Frankl, Herder,1987: “(…) La libertad es uno de los fenómenos humanos. Pero es un fenómeno demasiado humano. La libertad humana es finita. El hombre no está libre de condiciones; sólo es libre de tomar postura frente a ellas. Pero las condiciones no le determinan sin más. Depende del hombre, en última instancia, decidir someterse o no a las condiciones. Hay un margen de acción dentro del cual el hombre puede elevarse por encima de sus condiciones para situarse en la dimensión humana.”

Y Gordon Allport señala en el prefacio de “El hombre en busca de sentido” (Frankl, Herder, 1986, pág.9) “En el campo de concentración, todas las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros. Todas las metas de la vida familiar han sido arrancadas de cuajo, lo único que resta es “la última de las libertades humanas”, la capacidad de “elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”. Esta última libertad, admitida tanto por los antiguos estoicos como por los modernos existencialistas, adquiere una vívida significación en el relato de Frankl. Los prisioneros no eran más que hombres normales o corrientes, pero algunos de ellos al elegir ser “dignos de su sufrimiento” atestiguan la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino”.

Dr. José Martínez-Romero Gandos

A Coruña – Galicia – España

septiembre de 2020.

jmrsentido@gmail.com 



lunes, 24 de agosto de 2020

UN LIBRO PENDIENTE DE PUBLICACIÓN: EL TEST DE LAS 4 LÁMINAS .................................................. Prueba de base existencial de D.J. van Lennep ........versión J. Martínez-Romero-M. Guberman

 

“Quien se fue de Sevilla, perdió su silla”

 (1460, disputa por la sede arzobispal de Sevilla y

Santiago de Compostela por los Alonso de Fonseca)

 

        El acápite me permite introducir el tema de la producción intelectual y su difusión por medio de publicaciones, no siempre posibles por razones socio-económicas. Pasado el tiempo desde su producción es fácil dar a entender la pérdida del interés que se tenía anteriormente por el simple hecho de haberlos abandonado momentáneamente. El pueblo, siempre sabio, agregó durante siglos “Quien fue y volvió, la recuperó”. En eso estamos.

        Han pasado treinta y seis años desde aquella oportunidad en la que decidí pedir autorización al editor holandés Martinus Nijhoff Publishers para utilizar las láminas del “Four Pictures Test” de David Jacob van Lennep (1896-1982) con fines investigativos. Desde entonces hemos asistido a un desarrollo exponencial de la aplicación de la Analítica Existencial a la práctica psicoterapéutica.

        En aquellos años el interés por la utilización y la validación de pruebas psicológicas que nos permitieran acercar a la realidad existencial de aquellos que nos consultan había crecido. Corrían los años 70 y en el ámbito profesional solamente se encontraban pruebas fundamentadas en otras teorías psicológicas cuyos resultados respondían a sus postulados y no tenían correlación con una base antropológica, epistemológica y metodológica tal como la entendemos desde el Análisis Existencial. Una opción era encontrar correlación entre los postulados de la Analítica Existencial y las pruebas psicológicas existentes.

         Desde entonces tenía pendiente en mi mente desarrollar investigaciones en base a un Test que se describía en el Manual de Anderson y Anderson en un capítulo escrito por su autor, D.J. van Lennep. Allí su autor explicaba que el FPT era un “test proyectivo de carácter polivalente”. Nos presentaba un test cuyo objetivo consistía en descubrir las actitudes generales del sujeto ante la vida, en la medida que tales actitudes vienen determinadas por la estructura y dinámica de la personalidad, y, sobre todo, en cuanto éstas se ponen en juego en las situaciones sociales. El desafío estaba planteado: había que desarrollar ese test en la Argentina y tomamos el compromiso de llevar a la práctica ese desarrollo.

         El test de Van Lennep o test de los Cuatro Láminas (Four Picture Test, FPT), fue publicado por el autor holandés del mismo nombre en 1930. El test consta de 4 pequeñas láminas en colores de desigual tamaño, que el examinado observa durante un par de minutos, para elaborar a continuación una única historia que ponga en relación las cuatro láminas. Las láminas pueden integrarse en la historia en cualquier orden. Constituye, así, una prueba proyectiva de carácter temático.

        Las cuatro láminas se le presentan al examinado, quien debe inventar una historia a partir de ellas, pero incluyéndolas todas, permitiéndosele la libertad de empezar por la que prefiera y combinarlas como mejor le parezca. Es a partir de esa historia como se puede evaluar la actitud del sujeto ante la vida y las relaciones interpersonales.

    De este modo, el FPT está constituido por cuatro escenas polisémicas semi-estructuradas con diferente número de personajes y lo suficientemente ambiguas como para permitir una mejor proyección del examinado.

       A diferencia de otras técnicas temáticas como el T.A.T o el T.R.O, el F.P.T es totalmente coloreado, lo cual le otorga un valor de expresión de lo afectivo muy importante. Al mismo tiempo unifica esta expresión de la afectividad, ya que la gama de colores que se emplea en las cuatro láminas es la misma.

        Utilizar igual gama de colores para las láminas responde al objetivo de solicitar al sujeto una sola historia que involucre las cuatro situaciones temáticas, diferenciándose netamente de los otros tests mencionados. Estas situaciones son:

      I Estar junto a otra persona

      II Estar en soledad personal

      III Estar en soledad social

      IV Estar junto a muchas personas

        Las cuatro situaciones responden a las modalidades de relación que propone Binswanger : el modo dual, el singular, el anónimo y el plural respectivamente (Binswanger, L. Grundformen und Erkennis menschlichen Daseins Zurich, Max Niehaus, 1942. Citado por Seguín, Carlos Alberto en Amor y Psicoterapia Bs. As. Piados,1972, pág. 33 y ss.)

        La tarea no se presentó sencilla. Las láminas originales no existían en Holanda, sede de la primera publicación. Existían copias en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos pero no estaban accesibles para su copia. Luego de intensas gestiones obtuvimos copia en blanco y negro y bibliografía básica. No desmayamos en nuestro propósito y resolvimos encargar a una artista plástica, Teresa Burmeister, la realización de las láminas según las instrucciones del propio van Lennep descriptas en la bibliografía recibida. El trabajo de la artista fue arduo. Trabajamos en estrecha colaboración y el resultado fue una excelente producción de las láminas del F.P.T. que ahora podemos denominarlas “versión Martinez-Romero”. Y contar muchas anécdotas acerca de esta recreación.

       Decíamos, más arriba, que era posible recuperar el tiempo perdido. No es cierto. Como en la novela de Proust “A la recherche du temp perdu” (A la búsqueda del tiempo perdido) la actualidad se mete en la memoria del narrador y sus recuerdos intentan recrear los vínculos y acciones establecidas en el pasado. Hoy en día, 36 años después se pueden encontrar las láminas con sus colores originales en internet.

      Continué con el diseño de investigación para estandardizar el F.P.T. en su versión Martinez-Romero. Esta tarea tampoco fue fácil. Pruebas piloto con probandos voluntarios, verificación minuciosa de los datos obtenidos, intentos de validación y búsqueda de la confiabilidad necesarias, ajuste de la consigna, confección de un protocolo básico, fueron meros hitos en el desarrollo de la tarea.       Prolegómenos de estos avances fueron presentados en varios Congresos de Logoterapia organizados por la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E. Frankl” de la que somos Miembros Fundadores. Los talleres estaban organizados en torno de la presentación de la investigación que realizáramos de otro test de base existencial, el Logo-Test de Elisabeth Lukas. No podíamos sustraernos a compartir con nuestros colegas estos avances preliminares y siempre mostramos láminas, protocolos y experiencia al respecto.

        Pero el tiempo es gran compañero del investigador. Quien pretende pasar por alto su importancia produce apresurados avances. Nuestra tarea docente al frente de la Dirección de Carrera de la Facultad de Psicología de la Universidad del Salvador nos apartó del trabajo constante necesario. Pero en 1999, alejado del cargo, decidí utilizar el tiempo de maduración de esta “levadura científica” para “hornear” definitivamente tan noble producto de la Ciencia. Me propuse acelerar las conclusiones. Pero la única manera de apurar este tiempo existencialmente tan esquivo fue constituir un Grupo de Investigación en Sentido – Centro de Actualización del Encuentro y la Comunicación, que dirigía. Encontré las personas aptas y dispuestas al trabajo en común, solidario y creativo. El equipo estaba formado mí en carácter de Coordinador,  por Marta Guberman experta en psicodiagnóstico y por Pedro Mazza, Marcela Garbelotto y  Valeria Terramagra jóvenes psicólogos y ex alumnos.

        El libro fue terminado luego de arduas sesiones de trabajo en común. Pretendía ser titulado como “El Test Proyectivo de las Cuatro Láminas. Abordaje de la personalidad en sus aspectos vivenciales y vinculares”. En nueve capítulos, bibliografía, anexos la obra concluyó satisfactoriamente. Otra cosa fueron los pasos futuros para su posible publicación. Demasiadas exigencias acerca de normalización mediante pruebas en población mediante un diseño de investigación con condiciones que siempre partían de opiniones de colegas seguidores de escuelas con otras fundamentaciones antropológicas, epistemológicas y metodológicas.

        Estas controversias o contradicciones ya las había experimentado el autor del Test, el Dr. David J. van Lennep, tanto en su tesis doctoral “Psicología de los fenómenos de percepción”, como en sus contribuciones prácticas como Profesor en el Instituto de Psicotecnología de la Universidad de Utrecht. En 1958 culminó sus críticas con la publicación del libro “Uso y abuso de la psicología” escrito en colaboración con H. Eysenck.

        Es maravilloso encontrar que, desde hace tantos años, investigadores existenciales reconocidos mundialmente han señalado la necesidad de priorizar al hombre frente a la técnica.

        Al respecto, Ludwig Binswanger, psiquiatra y filósofo, de cuyas investigaciones tomó buena cuenta Van Lennep para desarrollar el F.P.T., nos dice que no debemos ocuparnos solamente del hombre anímicamente enfermo, sino que es necesario penetrar en la estructura apriorística o concepción óntica del ser humano en general. Una y otra vez, a lo largo de toda su obra, Binswanger insiste en la necesidad de la descripción fenomenológica y la consideración de la persona total en sus diagnósticos. Pero siempre agrega que “éste ejemplo no debe servir como prueba de la veracidad de nuestra concepción sino sólo como ilustración de la naturaleza de nuestra argumentación” (Binswanger, L. “Articulos y conferencias escogidas”, Editorial Gredos, Madrid, 1973, pág. 484).

        Esta observación es la que hace que otro psiquiatra y filósofo contemporáneo, Otto Dörr, sostenga que el Análisis Existencial, a diferencia de otras corrientes psicoterapéuticas, no nace de la observación de los enfermos, sino que realiza el camino inverso, y como dice Binswanguer, la persona enferma viene a “probar” lo que se sostiene teóricamente.

        Decíamos en el libro que estamos considerando que “Desde el Análisis Existencial no buscamos una “estructura” determinada, sino que partimos de una “estructura esencial”, el ser-en-el-mundo, que ya hemos descripto en capítulos anteriores. Creemos que el F.P.T. permitirá al probando proyectar tal “estructura esencial” la cual se manifestará a través de los existenciarios y de sus posibles formas mórbidas. Trataremos de comprender y expresar de manera analítico-existencial las carencias de la probando y las formas sustitutivas de relación interpersonal, evidentes en la historia del F.P.T.”

        El importante psiquiatra  existencial inglés, Ernesto Spinelli dijo al respecto: “Understanding and explanation may stand beside one another, but their focus and concerns are not one and the same. Whereas explanation seeks to disprove or ‘close down’ inadequate hypotheses of cause and correlation, understanding perpetually ‘opens up’ and illuminates novel, often unforeseen, possibilities of meaning. Understanding approaches within science must remain receptive to the inevitable uncertainty that accompanies their enterprise. To put it another way: the more adequate the understanding, the more hesitant becomes any explanatory endeavour.

Existential therapy, as I attempt to understand and practice it, aligns itself with the understanding branch of science. It concerns itself with the understanding of lived experience as uniquely embodied by a particular being. And it seeks to understand more adequately in what ways any understanding of the particular also illuminates our understanding of the general, or universal, experience of being.” (The Psychologist,  december 2019 Vol. 32, pp. 52-55)[1]

        Subrayamos, de ese texto: “El entendimiento y la explicación pueden estar uno al lado del otro, pero su enfoque y sus preocupaciones no son lo mismo. Mientras que la explicación busca refutar o cerrar las hipótesis inadecuadas de causa y correlación, la comprensión perpetua abre e ilumina posibilidades de significado novedosas, a menudo imprevistas. La comprensión de los enfoques dentro de la ciencia debe permanecer receptiva a la inevitable incertidumbre que acompaña a su empresa. Dicho de otra manera: cuanto más adecuado sea el entendimiento, más vacilante será cualquier esfuerzo explicativo”.

        Coincidimos con éste y otros autores existenciales acerca de la necesidad de priorizar a la “persona que consulta” y que “la técnica tiene que estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la técnica”. Para reafirmar éstas y otras consideraciones podemos apelar a la definición de Psicoterapia Existencial que la Confederación Mundial de Terapias Existenciales acuño en 2014-2016, elaborada por un conjunto de terapeutasas existenciales contemporáneos, juntos en un esfuerzo cooperativo para crear esta amplia definición. Fue publicada en castellano, en traducción de José Martínez-Romero Gandos, en la Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER.  Nº13.  Año 2016 y asimismo en el blog “Logoterapia. Encontrar sentido a la vida” https://logoterapiagalicia.blogspot.com/2016/11/que-es-la-terapia-existencial.html

        Decían los colegas reunidos telemáticamente para la definición (entre los que me encontraba): “La terapia existencial no se define, predominantemente, sobre la base de ninguna técnica(s) particular predeterminada. Ciertamente, algunos terapeutas existenciales evitan totalmente el empleo de cualquier intervención técnica, acordando que tales métodos artificiales pueden disminuir la cualidad esencial humana, la integridad, y la honestidad de la relación terapéutica. Sin embargo, una práctica terapéutica común a prácticamente todo el trabajo existencial es el método fenomenológico. Aquí, el terapeuta procura estar totalmente presente, comprometido y libre de expectativas tan como sea posible durante todos y cada encuentro terapéutico intentando temporalmente dejar de lado todas las preconcepciones en cuanto al proceso. El objetivo es ganar una comprensión contextual más clara y a fondo y la aceptación de que una cierta experiencia podría ser significativa a esta persona específica precisamente en este tiempo de su vida”.

        Y agregaban: “La terapia existencial está basada en una amplia gama de insight, valores y principios extraídos de la filosofía fenomenológica existencial. Esta filosofía de la existencia acentúa ciertas "preocupaciones últimas" - a menudo en una tensión dialéctica del uno con el otro - como la libertad de opción, la búsqueda del sentido o del propósito de vida y los problemas de la vida cotidiana, el aislamiento, el sufrimiento, la culpa, la ansiedad, la desesperación y la muerte. Para los Terapeutas Existenciales, con "fenomenología" se refieren al método filosófico por el cual  encuentran atribución estas preocupaciones últimas o "hechos" y por el cual la experiencia básica de la persona "de ser en el mundo" puede ser mejor esclarecida o  revelada y así ser comprendida cabalmente.  Este método fenomenológico comienza tratando deliberadamente de dejar de lado los presupuestos propios a fin de estar plenamente abierto y receptivo a la exploración de la realidad subjetiva de la otra persona”.

        Las jóvenes generaciones de psicoterapeutas tienen que formarse, debidamente, en los aspectos relacionados con la ciencia natural y con las ciencias humanas, recordando que mientras que la primera se centró en la explicación (en general, las cuestiones de causa y correspondencia), la segunda se centró en la comprensión (en general, todas las cuestiones relacionadas con la generación y la experiencia de significado). Leyendo a Dilthey podemos comprender sus argumentaciones en las que señaló, expresamente, que ambas líneas son empresas científicas igualmente válidas.

        Como decíamos, durante la década 85-95 las investigaciones sistemáticas, la construcción de pruebas y los análisis estadísticos e inferenciales fueron frecuentes. A pesar de la relación única que se establece entre psicoterapeuta existencial y paciente basadas en la confianza, la empatía y el respeto por la dignidad de la Persona, la verificación de ciertos parámetros relacionados con esta teoría son de gran utilidad. Cuestionarios (Frankl, Sardi), el Cuestionario de Propósito Vital (LPQ), el Test de Significado del Sufrimiento (MIST), la Prueba de Propósito Vital (PIL), el Logotest, el Test de las Cuatro Láminas (F.P.T) y la Escala Existencial de Längle, entre otros, son prueba de la importancia que en el marco de la fundamentación existencial se le dio a la validación de la teoría.

        Difundir la existencia de estos aportes es nuestra obligación. La aceptación o rechazo de su existencia es un asunto personal de cada psicoterapeuta. Siempre son útiles y necesarios Seminarios al respecto que hoy, con la aparición y utilización de medios digitales se hacen más fáciles y corrientes.

        Siempre es bien recibida la opinión de colegas sobre lo expuesto. Dice el refrán español: “Nunca te acostarás sin saber algo más”. A punto de entrar en la calificación de “octogenario” deseo aprender cada día, algo más.

 

 

 

 



[1] Hace mucho, mucho tiempo, en los primeros años de la existencia de la psicología moderna, Wilhelm Dilthey propuso una distinción entre las ciencias naturales y las ciencias humanas. En resumen, mientras que la primera se centró en la explicación (en general, las cuestiones de causa y correspondencia), la segunda se centró en la comprensión (en general, todas las cuestiones relacionadas con la generación y la experiencia de significado). Dilthey argumentó que, además de que ambas líneas son empresas científicas igualmente válidas, era necesario aclarar que ninguna de ellas debía confundirse - ni subsumirse - con la otra. El entendimiento y la explicación pueden estar uno al lado del otro, pero su enfoque y sus preocupaciones no son lo mismo. Mientras que la explicación busca refutar o cerrar las hipótesis inadecuadas de causa y correlación, la comprensión perpetua abre e ilumina posibilidades de significado novedosas, a menudo imprevistas. La comprensión de los enfoques dentro de la ciencia debe permanecer receptiva a la inevitable incertidumbre que acompaña a su empresa. Dicho de otra manera: cuanto más adecuado sea el entendimiento, más vacilante será cualquier esfuerzo explicativo. (Traducción de J.M.R.G.)