Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985
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jueves, 9 de marzo de 2023

CAOS Y ARMONÍA EN UN EQUILIBRIO INESTABLE


             Mis Maestros en el aprendizaje del difícil arte del acercamiento al otro desde la óptica de la Psicología han señalado, siempre, la necesidad de asumir una actitud crítica sobre las limitaciones profesionales para captar al otro. En determinadas circunstancias la capacidad de diagnóstico, pronóstico y tratamiento depende de la propia capacidad del consultante para reconocer su problema y poder encarar su futuro. Lo obvio, lo cotidiano, lo rutinario no aparece ante el experto de acuerdo a cánones académicos predeterminados. El caos inicial debe ir, paulatinamente, convirtiéndose en armonía.

   Distancia. Circunstancias muchas veces muy duras como en el caso de los que llevan mucho tiempo sin trabajo, los enfermos graves, los emigrantes, exiliados o refugiados, los que tuvieron una infancia infeliz o traumática, en fin, todos aquellos que no constituyen una simple abstracción sino que son una realidad en el aquí y ahora de la consulta.. Esa Persona frente a nosotros es el producto de su temporalidad, de su “anclaje” inevitable a un “dasein”, de su modo peculiar de ser-en-el-mundo que se encuentra con otro, en este caso un profesional, que apela a él para intentar superar esa circunstancia limitante y producir una respuesta “singular, única e irrepetible”.

          Nuestro trabajo como psicoterapeutas no puede silenciar que, como personas, nos encontramos también en un anclaje a un “dasein” propio, aquí en el encuentro en la doble condición de psicólogos y personas con una historia única e irrepetible que nos condiciona y nos alerta

          La toma de conciencia de lo que significa la relación psicólogo-paciente en este “encuentro” particular nos permite, como profesionales, realizar la conveniente “disociación instrumental”, no negando nuestra historia pero impidiendo que interfiera en el desarrollo de la labor propiamente dicha.

A lo largo de más de cinco décadas en la profesión he tenido oportunidad de asistir en “la cura” a muchas personas de toda edad y condición social. Creo que no es pertinente citar aquí mis antecedentes de trabajo. Solamente matizar que en ese tiempo asistí a mujeres víctimas de violencia doméstica, a enfermos terminales, a personas de variada ideología, a sacerdotes y religiosas,  a todas y todos en consultorio o fuera de él y a innumerables tipos de padecimientos “neuróticos” fruto de la situación socio-económica de cada momento, en cada país al que me acerqué y en cada circunstancia en la que alguien se acercó pidiendo asistencia.

Toda la casuística elaborada en tantos años de profesión se nutre de esas historias, algunas de ellas volcada en dos libros de mi autoría y mucha guardada en mi memoria sobre este trabajo y registrada en los años de contactos profesionales precedentes arriba descriptos[1]. Algunas historias pueden estar ocultas en las descripciones teóricas acumuladas en numerosas publicaciones propias como referencias puntuales o ilustrando temas que han sido fundamentales en varios aspectos de mis preocupaciones investigativas. La necesaria curiosidad científica y la apropiada sensibilidad para comprender estos fenómenos humanos me llevó a contrastar teorías y a buscar un accionar profesional que ayudara a las personas a hacer frente a las necesidades de su vida. Complementariamente, estas investigaciones acerca de las características de los grupos sociales y en especial los grupos psicoterapéuticos permitieron la comprensión existencial de otra forma de acercamiento a la actividad psicoterapéutica y la consideración de los condicionantes especiales que estos grupos desarrollan, establecen y promueven: la autotrascendencia recíproca[2].

 Recordamos aquí lo expresado por el Dr. Roberto Almada acerca de éste último concepto diría, junto a él: “La trascendentalidad recíproca entre dos o más personas (comunidad) es de mayor valor que la trascendentalidad de un solo hombre hacia el mundo de las cosas, de las tareas o el servicio a los otros. La auto-trascendencia personal prepara la recíproca y ambas se complementan y potencializan”

Consideramos que la persona espiritual es autotrascendente y si bien en ella está todo lo que necesita para ser plena es preciso que actualice esa plenitud saliendo al encuentro del afuera que le otorga esa condición. Esa naturaleza auto-trascendente se manifiesta en nosotros a través de dos tendencias transitivas que llamamos tendencia a la asociación y tendencia comunitaria. Y nos presenta interrogantes y posibles soluciones que hemos desarrollado en nuestra práctica de muchos años de la Logoterapia Grupal. Estamos seguros en esta práctica que nuestra propuesta responde a la naturaleza de la persona espiritual, potencia sus mejores recursos auto trascendentes y se despliega en una dinámica de ayuda mutua.

En nuestras postulaciones para desarrollar la Logoterapia Grupal incluimos, claro está, referencias a otros investigadores, desde una fundamentación teórica fenomenológica-existencial que abarcará la descripción y comprensión existencial de esa Persona que nos consulta y a la que sugerimos se integre en esta dinámica grupal propuesta.

Este ser humano, hombre o mujer, que nos consulta se nos presenta como un ser en crisis que siente peligrar su identidad por acciones o acontecimientos de su historia personal debiendo optar entre salud o enfermedad, alteridad o alienación. Al incorporarse al proceso de este tipo de psicoterapia lo identificamos como un ser que en las dimensiones espacio-temporales inaugura una nueva subjetividad y con ella enfrenta su historia, en peligro de deriva. Enfermedad es alienación (alienus=extranjero). Salud es la posibilidad de trascendencia. En el despliegue de su existencia, reflejado en su actividad en el grupo, expresa su modo de relacionarse con el mundo y ese es el fundamento principal que trabajamos.

          Participar en una actividad psicoterapéutica es un tener que adecuarse, un tener-que-ser de acuerdo a la nueva realidad que le presentan sus compañeros de grupo y el psicoterapeuta. Un tener-que-ser de aquel que no siempre eligió libremente su destino y del que, por consiguiente, no puede responsabilizarse plenamente. Un ser que se angustia frente a la posibilidad de no-ser-capaz-de-ser. Una persona en crisis que se acerca porque siente que simplemente transita la existencia, que pasa por alto y en silencio su circunstancia. Es alguien que, en un ejercicio de su libertad, ha dado un salto a un mundo nuevo que le propone cambios. Es un ser que se despliega en el encuentro con los otros en ese mundo nuevo. Observa su existencia y se pregunta: “¿Quién soy yo en este mundo?”. Aspira a la coexistencia pero le es difícil establecer un modo de relación de encuentro, con los otros, en ese mundo. Lo singular de su existencia se enfrenta a un universo nuevo y desconocido.

Si acepta el riesgo de la predisposición que sensibiliza, del ambiente que precipita, del tiempo que lo determina y de la libertad que aún condicionada le permite trascenderse, podrá encontrar la autenticidad de su existencia a pesar que las circunstancias se le impongan.

Metodológicamente hemos encarado el desarrollo de las investigaciones sobre persona, personalidad y grupos desde una fundamentación epistemológica basada en la fenomenología comprensiva y descriptiva. En Ciencias Sociales es necesario tratar la comprensión y la explicación como dos momentos distintos del conocimiento, encarando las estrategias epistemológicas con un sentido critico pero con un abordaje metodológico capaz de derivar de estas reflexiones consecuencias prácticas para la investigación.

Muchas veces ha habido dolores en la propia vida que no han sido elaborados convenientemente y esperan aún ser “digeridos” o trabajados como reflexión por los pacientes consultantes. En especial aquellos contenidos de la personalidad relacionados con lo que Frankl llamó la “tríada trágica” de nuestra existencia: muerte, culpa y sufrimiento. La experiencia frente a estos sentimientos de contenido existencial primordial puede no haber sido comprendidos en su verdadera dimensión y permanecer la persona sin obtener una respuesta para su sentido. Permanece relacionado con esas experiencias frustrantes que ocupan toda su cotidianeidad y no le permite la adaptación y la autotrascendencia. Su vida se convierte en una serie de acontecimientos que van siendo acompañados por una gran frustración existencial.

Por ilustrar lo que conseguimos con la actividad grupal diremos que salud y libertad están siempre íntimamente ligadas, ya que lo que caracteriza al hombre sano es el sentimiento del uso de la libertad en su peculiar modo de existencia pero ligada a la responsabilidad frente a la comunidad a la que pertenece. Cuando hacemos coincidir nuestra libertad con el orden asignado a nuestra vida personal en la comunidad, nos sentimos sanos.

La enfermedad mental, en cambio, es el anuncio de nuestro apartarnos de la expresión auténtica de nuestro proyecto y la constatación de nuestra integración a un mundo extraño, extranjero. Es necesario recordar aquí que, etimológicamente, extranjero está ligado al concepto de aquel que fue desterrado de la patria, el “alienus”, más allá de la línea demarcatoria de la Ciudad de Roma. Este concepto se relaciona con “extraño” (del latín “estraneu” y de allí se deriva “extranjero”) que es “aquel que viene de otro país”. 

En este trabajo continuamente oponemos “alteridad”, como la posibilidad de ser uno mismo, libre y responsable, frente al otro, a “alienación” como el poder ilegítimo de lo inauténtico que ocupa el primer plano de su existencia e impide la plenitud del ser y el uso responsable de su libertad.

En el despliegue de la existencia mundana cada hombre se enfrenta con la soledad de su proyecto, una tarea formidable que intenta superar la angustia por la finitud de su propia empresa. Cada uno es único e irrepetible frente a este proyecto. Y la tarea se presenta como una lucha constante por sostener el sentido de vida.

Siempre nos preguntamos ante la realidad de una persona que consulta ¿Será capaz de estructurar una decisión libre y responsable? El interrogante asaltará su conciencia, una y otra vez. La conciencia, descripta fenomenológicamente, se presenta como la expresión de la posible adaptación a la realidad, como el original despliegue de la reflexión creadora y como un sistema personal.

El campo de la conciencia tiene límites precisos que se organizan entre lo que la realidad me presenta y lo que yo capto. Frente a una experiencia nuestro consultante extrae del pasado, de la memoria, los contenidos necesarios para la construcción de lo vivido en el presente. Dicha situación supone una “reserva de recuerdos”, conformados en un inconsciente mnésico, que se relacionan con otra importante “reserva”: aquella de los automatismos y costumbres que sostienen la actualidad de su organización. Según H. Ey “ser consciente es vivir la particularidad de la propia existencia, transponiéndola en la universalidad de su saber”. Este saber se manifiesta en la estructura compleja de la vida misma que pone al sujeto en relación con los otros y con el mundo. En esta actividad de relación interpersonal, la conciencia juega un papel organizativo esencial que se manifiesta como “experiencia sensible actual”

Esta manifestación en el presente involucra a los sentimientos vividos, incorporados como experiencia, haciéndolos vibrar como una suerte de diafragma que se incorporan a los analizadores perceptivos pero que lo hacen elaborando e integrando las conductas al campo fenoménico de la conciencia en totalidad La consideración de la conciencia en estos términos permite que no nos contentemos con la descripción y análisis de los mecanismos parciales o constitutivos de esa conciencia (memoria, percepción, esquemas intelectuales y lenguaje), ni siquiera en sus movimientos transitivos analizados desde la intencionalidad, los desarrollos y las relaciones del particular “modo-de-ser-en-el-mundo” de la persona, de sus relaciones con los otros y con las razones de su “Dasein” y praxis mundana.

A poco que meditemos con atención acerca de estos creemos que es posible comprender este proceso e iluminar la zona gris de dudas que provoca el análisis de las consecuencias de la decisión de un ser humano sobre su proyecto y, consecuentemente, sobre su sentido de vida.

Eugenio Fizzotti viene en nuestra ayuda cuando dice: “...se identifica la libertad con la posibilidad de satisfacer todo capricho, todo impulso, todo deseo. Ser libres significaría “hacer lo que me gusta”, y al mismo tiempo estar privados de ciertas preocupaciones y de ciertas cargas. Pero hay más. A veces la libertad se entiende como la eliminación de toda coacción, opresión, turbaciones psíquicas y físicas; o como independencia frente a cualquier género de ley ética. /.../ Sin embargo, la autenticidad de la libertad se debe buscar en un dato de capacidad interior y posibilidad por conocerse y determinarse, según un proyecto existencial esbozado una vez y, progresivamente, aclarado y delineado con mayores puntualizaciones.   

Concebir la libertad sólo por lo que muestra de negativo sería coartar el amplio e inexplorado reino del alma humana. Efectivamente, la libertad no existe sólo “en” estructuras, en elementos exteriores o interiores, en opresiones más o menos acentuadas. La libertad es sobre todo “para” algo, para una actitud, para una decisión, para la realización de valores. Y en este positivo dirigirse a lo que la libertad aporta al hombre se encuentran delineadas las directrices fundamentales de la existencia humana”.

Es común oponer a estos conceptos las objeciones a lo expresado o fundamentado por la corriente existencial. Surgen críticos que postulan que la percepción de esta libertad es una ilusión o engaño, especialmente en las personas con trastornos en la personalidad o aquellos sometidos a duras condiciones de vida o aislamiento.

La cuestión, siempre planteada en la consideración de estos temas, es si el hombre es capaz de tomar una decisión oponiéndose a los determinantes de su conducta. No es tarea única de la farmacología o de la psicoterapia suscitar esta libertad frente a las determinaciones o condicionamientos. En las “situaciones límite” el hombre ha sabido mostrar, a lo largo de la historia, que es posible superar condicionamientos o limitaciones de solución impensada.

Reconociendo los condicionamientos biológicos, psicológicos y sociológicos y afirmando que el hombre no está libre de esos condicionamientos pero que no es “libre de algo, sino libre para algo” podemos decir, en otras palabras, que es libre para tomar una posición frente a todo condicionamiento. Viktor E. Frankl  describe su caso personal de limitación extrema en campos de concentración para ilustrar sobre un “determinismo” que pasa por alto esa auténtica posibilidad del hombre.       

Como Profesionales de la Salud debemos analizar, muy especialmente, aspectos de la personalidad de los consultantes que faciliten una decisión libre y responsable y favorezca su adaptación a la vida social y laboral de la comunidad a la que pertenecen.

La importancia de la consulta de una persona que inicia un proceso personal para lograr el uso pleno de su libertad, la elaboración de un proyecto vital auténtico y responsable, junto con la mencionada capacidad de autotrascendencia recíproca nos compromete y obliga como Profesionales de la Salud. Una primera obviedad surge con la necesidad de considerar que el proceso implica “un comienzo” y “un logro posterior generalmente llamado alta”.  Se parte desde un grupo que influye, necesariamente, de acuerdo a las condiciones personales frente a diferentes circunstancias externas reaccionando de diferentes formas cada uno de sus integrantes. Señalemos la importancia de la personalidad previa del consultante, las características psicológicas predominantes, su historia vital y su presente. Pero no acentuemos las diferencias teóricas que muchas veces nos enfrentan con distintos modos de interpretación de la realidad. Tengamos en cuenta a la Persona como totalidad y actuemos en consecuencia.

         No podemos afirmar que su historia personal y la universal se oponen sino que se re-asumen en un proceso dialéctico en constante movimiento. Este es el lugar de la temporalidad, allí donde el ser humano vive dramáticamente su tiempo, recibe una cultura, la aprehende, la interioriza para después producir una síntesis particular, su original movimiento histórico, su especial modo de respuesta.

Para asistir a nuestro consultante en este importante proceso es necesario conocer, previamente, aspectos teóricos sobre psicopatología, dinámica grupal, relaciones de encuentro en la psicoterapia y formación. Todo especialista en el tema deberá acudir a los autores clásicos sobre el tema y consultas con la bibliografía actual para facilitar la asistencia del consultante.

Nos preguntamos, ante estas situaciones, la importancia de “la mirada del otro” sobre los proyectos y surge a nuestra memoria la famosa frase de Jean Paul Sartre “el infierno son los otros”, como resumen de las vicisitudes de sus personajes en “A puertas cerradas”.

Resumiendo, podemos decir que el consultante es un ser que, en las dimensiones espacio-temporales, inaugura una nueva subjetividad y con ella su historia en peligro de encontrarse a la deriva. Si acepta el riesgo de la predisposición que sensibiliza, del ambiente que precipita, del tiempo que lo determina y de la libertad que aún condicionada le permite trascenderse podrá encontrar la autenticidad de su existencia a pesar que las circunstancias se le impongan.

 Dr. José Martínez-Romero Gandos - A Coruña - Galicia - España      jmrsentido@gmail.com   marzo de 2023

Martínez-Romero Gandos, J. (1989) LOGOTEST - Un instrumento eficaz en logoterapia, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8,    Mayo 1989, p. 4.

Martínez-Romero Gandos, J. (1989) LOGOTEST - Un instrumento eficaz en        logoterapia, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8.

Martínez-Romero Gandos, J. (1990b) Love and Logotherapy”, en “Newsletter, Vol. 3,       Nº 2, July 1990. The Australian Society of  Logotherapy, Footscray, Vic. 3011,           Australia.

Martínez-Romero Gandos, J. (1995) El logoterapeuta frente a la consulta familiar, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año XI, Nr.21, noviembre 1995, p. 25

Martínez-Romero Gandos, J. (2003) Una prueba proyectiva existencial: Test de las Cuatro Láminas de van Lennep. Trabajo presentado en el VI Congreso Nacional        de Psicodiagnóstico, Córdoba, Argentina, octubre de 2002 y publicado en el Boletín de ADEIP Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico en el Nº 46, año 15, de abril de 2003. ISBN 0328-5650

Martínez-Romero Gandos, J. (2005a) “Appello e cure a malati di cancro”, publicado         en “Logoterapia Applicata – periodico scientifico divulgativo di analisi         esistenziale” (Associazione di Logoterapia Italiana), Nº 5, 2005.    http://www.logoterapiaapplicata.it/primapagina/articlex.asp

Martínez-Romero Gandos, J. (2005b) Logoterapia en la atención a víctimas de      violencia doméstica Trabajo presentado en el Congreso Latinoamericano de Logoterapia y Análisis Existencial, Buenos Aires (Argentina). Junio de 2005.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005c) Retos de la Logoterapia Grupal en la Psicología del S. XXI. Trabajo presentado en el Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo. Puebla (México).

Martínez-Romero Gandos, J. (2006) ¿Es posible fundamentar, desde la Analítica Existencial, la Logoterapia Grupal? Comentarios personales sobre “El Ser y el Tiempo” (Heidegger) y su posible relación con la actividad grupal. Publicado en   la Revista Siso-Saúde Nº 43 – otoño 2006 – A Coruña editado por la Asociación          Gallega de Salud Mental

Martínez-Romero Gandos, J. (2015) Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia existencial. Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Año 5, Nº 10. http://www.alpepsicoterapiaexistencial.com/assets/revista_latinoamericana_102.          pdf

Martínez-Romero Gandos, J. (2016) Traducción de la Definición de Psicoterapia Existencial. Confederación Mundial de Psicoterapias Existenciales. Publicada en        Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER.  Nº13.

Martínez-Romero Gandos, J. (2017) Utilización de máscaras en el proceso psicoterapéutico. Teoría y práctica desde un enfoque humanístico-existencial.    Publicado en Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Un enfoque compresivo del ser. Nº15.

Martínez-Romero Gandos, J. (2020) Logoterapia grupal. Notas para una práctica con sentido y fundamentación Analítico Existencial, Editorial Académica Española, Mauritius.

Martínez-Romero Gandos, José (1990a). The meaning crisis in affluent society, Berkeley, Ca. EE.UU. en: “The International Forum for Logotherapy”, V.13, Nª 1.

Martínez-Romero, J. (1988). Group Logotherapy in Latin América, Berkeley, Ca., EE.UU., en: International Forum for Logotherapy, V.11, N° 2. Maslow, A. (1983). El hombre autorrealizado. 5ª ed. Editorial Kairos, Barcelona.

CITAS EN EL TEXTO

 [1] Martínez-Romero Gandos, José (2022) Psicoterapia fuera de la consulta. Encuentro e interacción desde el análisis existencial y la logoterapia. Edición del autor. En Amazon e-book y en papel.

[2] Martínez-Romero Gandos, José (2021) Logoterapia grupal. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Editado en Amazon e-book y papel. Edición del autor.

lunes, 21 de noviembre de 2022

LOGOTERAPIA COMO PROMOTORA DE LA TRASCENDENCIA RECÍPROCA EN LOS GRUPOS PSICOTERAPÉUTICOS

 


Dr. José Martínez-Romero Gandos

A Coruña – Galicia - España

jmrsentido@gmail.com

 




Me gustaría recordar que desde hace muchos años vengo recomendando a colegas y estudiantes la necesidad de formarse. Para ello es imprescindible la lectura de los libros de Frankl y sus conferencias. Pero también es imprescindible la lectura de autores que fundamentan el Análisis Existencial, base doctrinal que Frankl señala como fundamento de su postura.

En   mayo de 2021 presenté en Amazon mi libro que titulé: “LOGOTERAPIA GRUPAL. Notas para una práctica con sentido y fundamentación Analítico-Existencial” (Martinez-Romero Gandos, J 2021). Señalé, en esa oportunidad, las dificultades enormes que generó un contrato anterior de publicación que no permitió la llegada del libro al público por su elevado costo. Decidí reformular lo propuesto en ese libro con una nueva redacción y aportes, publicada en forma de e-book y ofrecerlo en una red de forma accesible en un futuro cercano. Lo he gestionado personalmente y tiene forma de apunte universitario.

Me van a permitir realizar algunas consideraciones generales antes de abordar el tema que he propuesto para hoy: La Logoterapia como promotora de la trascendencia recíproca en los grupos.y

Vamos a hablar de grupos, verdad? Haremos, pues, algunas consideraciones al respecto.

Los grupos humanos existen desde nuestra pre historia. Miles de años de evolución del proceso de hominización, siempre en grupos, dejando huellas a lo largo de ese proceso.

El Dr. Alberto Araica, de México, conversando con el Dr. Mucci de Buenos Aires se centraba en algunos aspectos referidos a las estructuras sociales que determinan conductas grupales de apatía o indiferencia frente a las migraciones o a la violencia, especialmente en Latinoamérica. Mostró en esa conversación la difícil situación de los marginados en Latinoamérica y sugirió que nuestra tarea, además de superar las diferencias que nos separan y nos cohíben, es ayudar a visibilizar al invisibilizado por el sistema.

En anterior edición de los Premios Goya (España) se entregaron cuatro estatuillas a la película ADUELa película ADU ganó cuatro estatuillas, entre ellas al mejor actor revelación. La película muestra el drama de la emigración de personas de etnia africana que intentan alcanzar Europa. Un niño y su hermana intentando alcanzar la bodega de un avión y miles de subsaharianos intentando saltar la valla en Melilla simbolizan el drama producido en muchos países. Latinoamérica no es extraña a estos acontecimientos sociales de urgente necesidad de solución.

El Dr. Araica señaló que la Logoterapia es muy rica y de ella puede surgir una propuesta desde la Alteridad. Precisamente Alteridad y Alienación desde una perspectiva existencial en migraciones es el tema de mi Tesis Doctoral[1]. También lo he aplicado en mis intervenciones grupales en la asistencia a mujeres víctimas de violencia doméstica, propuesta especialmente desarrolladaen Galicia por varios años luego de mi traslado a esta Comunidad hace 20 años.

El conocer el alcance en cada comunidad de esta actitud violenta hacia las mujeres, deleznable, y actuar para liberar a las víctimas de su situación esclavizante es un desafío de carácter obligatorio para lograr un acercamiento al otro que ayude a eliminar esa violencia. Actuación profesional y difusión de un mensaje a las víctimas para que encaren con valentía su lucha.

Nos decía el Dr. Araica que la antropología frankleana puede ayudar con propuestas que permitan superar esa situación afirmando la alteridad de las personas que padecen o sufren por la indiferencia y apatía de los sistemas establecidos, debiendo todos reaccionar con un compromiso cotidiano con el que está a mi lado, basados en los valores y en el monantropismo.

Resumió su postura diciendo que necesitamos probar el carácter subversivo del sentido y rechazar los fundamentalismos.

El concepto de “subversivo” levantó réplicas de algunos colegas por unirlo estas personas a las actividades agresivas o violentas. Yo intenté mediar en cuanto a las definiciones operacionales que el término suscita proponiendo asimilar el concepto al de “empoderamiento” para señalar lo que los desposeídos o violentados deben conseguir para encontrar ese sentido.

Debemos actuar como Logoterapeutas facilitando la formación de grupos en las comunidades que nos permitan intervenir en las distintas áreas de la vida social. Roberto Mucci, nos dice en sus trabajos que nuestra condición de seres humanos nos convierte a todos en funcionarios de la Humanidad; y debemos hacernos cargo de nuestra realidad social en todos sus sectores.

Se pregunta Roberto: “¿Cuál es nuestro aporte desde los valores al mundo de la política, la economía, el trabajo, la empresa, la educación, la salud, los medios de comunicación, la justicia? Y se responde en esos escritos: cito a Mucci: ”Viktor Frankl nos presenta los valores de creación, de vivencia y de actitud y pienso que podemos sumar una cuarta categoría, a saber, “los valores de servicio”, en el contexto de lo que denomino “la dimensión sociopolítica de la logoterapia”, dentro de los cuales ubico el sentido de la responsabilidad y el sentido del liderazgo personal y social”.

Nos resume para nuestra comprensión: Palabras clave: Logopolítica, liderazgo, responsabilidad, solidaridad, compromiso social, denuncia, servicio, desarrollo personal y social, sentido de vida, constituyendo todo esto la dimensión sociopolítica de la logoterapia. La globalización económica no reconoce personas ni naciones. Individuos y países quedan disueltos en el mercado, socavando la identidad y la dignidad de los hombres y de los pueblos. La logoterapia asume la función de volver inaceptable toda forma de vida indigna del hombre libre.

Por todo esto y mucho más debemos trabajar con grupos sociales para ayudar a superar esos reduccionismos fundamentando nuestra actividad en los postulados de la Logoterapia pero sin dejar de conocer y aplicar los mecanismos fundamentales de la Dinámica Grupal de lo que hablaremos más adelante.

En un trabajo que publiqué en la Revista de ALPE Asociación Latinoamericana de Psicoterapia Existencial, hace algunos años, titulado  LENGUAJE, HERMENÉUTICA Y PSICOTERAPIA EXISTENCIAL, insistía que  según Dilthey, podemos, apenas, acercarnos al conocimiento del otro porque entendemos que la existencia del consultante ha generado estructuras en su personalidad y en nuestro intento de comprenderlo nos dirigimos a tratar de aprehender el sentido de su vida y promover su auto-trascendencia sin dejar de considerar que hay estructuras políticas, de gobierno, de asistencia, etc. que no siempre facilitan el cambio.

Este es un concepto verdaderamente revolucionario y podemos decir hoy “subversivo” en la medida que éste término significa Del lat. subversum, supino de subvertĕre 'subvertir'. Y para el término “subvertir” la RAE nos informa que se corresponde con el hacer que algo deje de tener el orden habitual o característico, especialmente en sentido moral o espiritual.

El carácter conversacional del lenguaje está basado en prioridades de lo hablado sobre lo escrito. Lo hablado descansa en la prioridad del verbum interius, de la palabra interior. El esplendor total del lenguaje solamente se expresa en la conversación. Com-versatio significa “volverse hacia el otro”, “ponerse frente al otro”, estar “frente a frente”. Las proposiciones escritas nunca podrán traducir la complejidad y riqueza de la conversación, sus significados y sus relaciones con la cultura y las comunidades.

Sabemos y lo expresamos así teóricamente que en el despliegue de la existencia mundana cada hombre se enfrenta con la soledad de su proyecto, una tarea formidable que intenta superar la angustia por la finitud de su propia empresa. Cada uno es único e irrepetible frente a este proyecto. Y la tarea se presenta como una lucha constante por sostener el sentido de vida.

Luis Martín-Santos, insigne autor dentro del Existencialismo, termina su libro “Libertad, temporalidad y transferencia en el psicoanálisis existencial” diciéndonos: “Más allá de su neurosis, convertido de esclavo de su destino en inventor de su proyecto, el hombre deviene un ser trascendente” (Martín-Santos, L. 1964). La enfermedad en el plano existencial quedaría definida por un conflicto entre el proyecto vital del sujeto y su estructura interna en una circunstancia dada.

Y nos dice Frankl en El Hombre doliente (Frankl, V.E. 1986 pág. 50): Pero si la humanidad quiere encontrar un sentido que sea válido para todos, debe dar un nuevo paso. Después de haber alcanzado, hace miles de años, el monoteísmo, la fe en un solo Dios, debe llegar a creer en una sola humanidad. Hoy necesitamos más que nunca un MONANTROPISMO”.

Y pasa, inmediatamente, a considerar el concepto de auto-trascendencia, tema que nos ocupa hoy en especial, diciéndonos: Cito a Frankl (op. cit. pág.99 Nota a la segunda edición) “Si el ser humano es un ser espiritual (que trasciende por lo tanto la physis y la psykhé), el logos (sentido) es el aspecto objetivo y la existencia el aspecto subjetivo de esa espiritualidad. Pero ambos quedan salvados y unidos entre sí mediante la auto-trascendencia esencial del ser humano, que yo defino como la super transferencia hacia algo a hacia alguien, hacia un sentido por cumplir o hacia un semejante que sale al encuentro; en todo caso, el ser humano es realmente humano en la medida en que se disuelve en el servicio a una causa o en el amor a una persona; cabe afirmar que el hombre es realmente él mismo, se realiza a sí mismo, en la medida en que pasa por alto y se olvida de sí con la entrega a una misión o a un semejante”.

Vamos a transferir este concepto de auto-trascendencia a la actividad de los grupos logoterapéuticos y afirmar que es necesario ampliarlo para llegar a la consideración de lo que he denominado “auto-trascendencia recíproca”. Esto se lo hemos expresado al Dr. Frankl personalmente en Caracas en el año 1985, en ocasión de una reunión privada con colegas argentinos que habíamos viajado con él hasta Venezuela, donde participó de un Congreso sobre familia y seguidamente otro Congreso de Logoterapia. Escuchó atentamente y mientras yo le contaba mi quehacer en los grupos dibujó unas caricaturas suyas, mía y del Dr. Acevedo que guardo como un tesoro.

En los grupos es posible elaborar y superar la frustración existencial y la carencia de una voluntad de sentido, propias de nuestra sociedad de consumo y nuestro vacío existencial, mediante la apelación y la cura de unos con otros. No llega al “alta” en mis grupos logoterapéuticos quien realizó más cantidad de “catarsis” o ha contado más episodios de su vida sino aquel que ha contribuido de forma permanente en la ayuda a sus compañeros. Y cuando alcanza el reconocimiento grupal de esa calidad de participación. Son los otros los que, fundamentalmente, deciden sobre el alta. Por supuesto que contando con la opinión del Logoterapeuta.

Entonces, podemos decir ahora, de acuerdo a nuestra propuesta que

La “auto-trascendencia recíproca” entre dos o más personas (comunidad) es de mayor valor que la auto-trascendencia de una sola persona hacia el mundo de las cosas, de las tareas o el servicio de los otros. La auto-trascendencia personal prepara la recíproca y ambas se complementan y potencializan.

Debemos estar dispuestos a crear grupos que respondan a la naturaleza espiritual del ser humano, que potencien sus mejores recursos auto-trascendentes y que los integrantes se desplieguen en una dinámica de ayuda mutua.

Uno de los instrumentos fundamentales para sostener esta auto-trascendencia recíproca en los grupos es la comunicación.

Recordar dos afirmaciones fundamentales en cuanto a teorías comunicacionales que, según la importante escuela de la comunicación social de Palo Alto con Paul Watzlawick (1971) quien nos dejó varios axiomas de la comunicación. Entre ellos LOS GRUPOS SON INEVITABLES Y NO PODEMOS NO COMUNICARNOS.

Pertenecemos a varios grupos simultáneamente y nuestra comunicación en ellos depende del contexto, momento y características de lugar, características que influyen en la manera en la que las personas se comportan. Es decir, reaccionamos de manera diferente según el lugar donde estemos, según las personas con las que nos comunicamos y el tipo de acontecimiento, lo que esté ocurriendo en ese momento y la ideología subyacente.

Tener en cuenta que cuando nos proponemos sostener esa auto-trascendencia recíproca es necesario iniciarla con un compromiso público entre los miembros participantes.

Que deseamos transmitir con esto:

En los grupos superficiales, éste conversatorio por ejemplo, esta alianza es poco duradera y no alcanza para la relación de verdadero encuentro y trascendencia. Aunque por nuestro compromiso con la Logoterapia estemos “casi” al alcance de esas condiciones.

Grupos superficiales son los de una excursión, un encuentro de fiesta o diversión e incluso un encuentro de pura atracción sexual. La alianza superficial deberá culminar en un compromiso público si la excursión se transforma luego en un grupo de amigos. En el caso de un encuentro sexual el compromiso público se plasma en el amor de pareja o matrimonial.

El compromiso da lugar a una relación con sentido transpersonal. Supone confianza, fidelidad y esperanza. Es capaz de iluminar y animar en los momentos difíciles. Ese grupo comprometido tiene ejemplos generales en la familia, en las comunidades religiosas, en algunos equipos de trabajo, en ciertos grupos de amigos y, ciertamente, en los grupos logoterapéuticos.

Formamos una comunidad científica muy especial, que basa su trabajo en la consideración del hombre como un ser bio-psico-social-espiritual, libre y responsable, con la posibilidad de transitar en un mundo en el que reconoce su pasado como importante y su presente como necesariamente inestable, proyectando todo esto a un futuro en el que encontrará la muerte y la trascendencia.

Pertenecemos a una comunidad científica en la que estamos abiertos a todos los aportes que signifiquen un avance en nuestro propósito principal de asistencia al otro en el logro del sentido. Seguimos a Frankl en dos vertientes importantes: su doctrina y su postura en cuanto a la “degurificación” de la Logoterapia.



Tanto en la actividad clínica como en las actuaciones institucionales el Logoterapeuta debe ser conciente y lograr que también lo sea su consultante que, en estos momentos de la sociedad en la que vivimos con claros síntomas de crisis social, la vida del hombre común de la calle y la del que sufre pérdidas, carencias, angustias o discriminación, debe seguir teniendo sentido “a pesar de todo”.

Me gustaría llamar la atención sobre un tema importante: La actividad clínica se realiza únicamente por profesionales formados en lo que denominamos “conocimiento de la psicopatología” y fundamentalmente esa actividad le pertenece a psicólogos, médicos o psiquiatras. En las actuaciones en instituciones, comunidades sociales, religiosas, filosóficas o políticas puede ser encarada la transmisión de la LOGO-ACTITUD por personas que han adquirido formación específica en los fundamentos de la Logoterapia en cursos, conferencias o seminarios. En estrictu sensum lo que transmiten esas instituciones no es Logoterapia como sinónimo de psicoterapia frankleana. Deberíamos llamarlos GRUPOS DE LOGO-ACTITUD

Los instrumentos fundamentales para sostener esta auto-trascendencia recíproca son la comunicación, el reconocimiento mutuo, la afirmación de la identidad personal y comunitaria, la autenticidad, la apelación y la cura.

Cada uno de estos conceptos merece un conversatorio como el actual, en especial, a ellos dedicado.

En su libro “Psicoterapia y humanismo” en el que dedica todo un capítulo a lo que denominó “la crítica del puro encuentro” Frankl nos dice que “El grupo de encuentro adecuadamente concebido no sólo favorece la autoexpresión de sus miembros, sino que promociona también su auto-trascendencia”, (Frankl, págs. 71/ 86)

Podemos leer sobre antecedentes de esta consideración de Frankl de los grupos de encuentro en cartas entre Elisabeth Lukas y Fabry en el libro “TRAS LAS HUELLAS DEL LOGOS” o releer el libro de Paco Bretones “LA LOGOTERAPIA ES OBVIA”

Podemos, a esta altura de nuestra presentación, citar a algunos autores reconocidos.

Por ejemplo, Alfred Längle citando nuestro tema principal en su libro “Viktor Frankl. Una biografía” (Längle, A. 2000, pág. 77) dice: “En la vida de Frankl fue una divisa personal el deseo de consagrarse a otros, el llegar a ser él mismo viviendo por completo para otros. Esa idea directriz se convertiría más tarde, bajo el concepto de auto-trascendencia, en un componente esencial de la logoterapia. Frankl ostentaba siempre esta divisa, no sólo como médico. También era el ideal que regía en sus conferencias”.

El mismo Längle cita un encuentro entre Heidegger y Frankl. Nos dice que hablaron en primer término de la temporalidad de la existencia y del estar-en-el-mundo de los hombres. Al final Heidegger dijo: “Si no le entiendo mal, señor Frankl, lo que usted expresa con su concepto de “auto trascendencia” es incidentalmente el mismo que expreso yo con el mío de “estar-en-el-mundo”.

Entre los argentinos, el Dr. Juan Alberto Etcheverry, en su libro Viktor Frankl y la Logoterapia. (Etcheverry, 1990) nos relata cantidad de información sobre los viajes de Frankl a América, y nos dice: “La dimensión espiritual está lejos de ser bien representada como una esencia puntual. Frankl habla del “eje de la persona”. Es un vector cuyo cuerpo indica dirección u orientación en lo profundo de la persona (haciendo la salvedad de que no estamos hablando precisamente de ubicaciones topológicas) y cuya punta de flecha indica sentido (hacia la auto trascendencia). Se habla de auto trascendencia en cuanto pertenece a la esencia del hombre el ir hacia más allá de sí mismo”. (Etcheverry, 1990 pág. 49).

Otro filósofo argentino, Nolberto Espinosa trata, en su libro “La concepción de la conciencia en la logoterapia de V. Frankl” (Espinosa, N. 1990, pg. 65 y sig.), el tema de la auto trascendencia relacionándolo con las teorías de Heidegger y Nietszche, especialmente en cuanto a los conceptos de existencia y libertad.

El pensamiento médico-antropológico de Frankl es objeto de un pormenorizado análisis crítico realizado por el médico argentino Mario Caponnetto .(Caponnetto, M. 1995, Viktor Frankl: una antropología médica, págs.. 226 y sigs.). Opina Caponnetto que era necesario dotar de nuevas armas a la Psicología y resalta que Frankl la dotó de una fuerza y altura nuevas al incorporar los conceptos de auto-trascendencia, el auto-desprendimiento y el olvido de sí mismo, citando el libro de Frankl “Ante el vacío existencial” (Frankl, 1984 pág. 17) con conceptos que nosotros hemos mencionado anteriormente.

Si a esta altura de nuestra presentación aún quedaran dudas sobre la importancia del concepto de auto-trascendencia para la labor grupal en el campo de la Psicología no cabe más que recurrir al libro del Dr. Francisco Bretones, Paco para muchos de nosotros, quien nos dejó una intensa vida de compromiso con la logoterapia, con su comunidad y con el común de la gente a través de sus aportes, especialmente en el libro “La Logoterapia es obvia” (Bretones, 1995). Allí encontramos un importante capítulo destinado a tratar el tema de los “Grupos de reflexión para la auto-trascendencia”, como el los llamara y testimonios importantes de los protagonistas de la “obviedad de la Logoterapia”.  En un párrafo de ese libro (pág 95 nos dice: “El grupo de reflexión para la auto-trascendencia, sin pretenderlo, practica una de las técnicas para vencer o enfrentar las obsesiones, las depresiones y todo tipo de conflicto que nos encierra dentro de nosotros mismos. La desreflexión (s.i.c.) nos libera del ensimismamiento, que está presente, en mayor o menor escala, en casi todos los conflictos psicológicos”

En la Argentina somos muchos los que podemos comentar lo que Frankl opinaba sobre la auto-trascendencia. Esto es así porque asistimos, entusiasmados y atentos, a sus conferencias dictadas en Buenos Aires en el mes de abril de 1985. Precisamente la segunda de ellas la tituló “Auto-trascendencia de la existencia humana”. Ésta y otras dos conferencias pueden leerse en el opúsculo que se publicara bajo la dirección de Juan Alberto Etcheverry (Etcheverry, 1991). En la conferencia que citamos nos habló acerca de la juventud y su relación con el pasado, del Síndrome del Taxi y por supuesto de nuestro tema de referencia. Su estilo en la conferencia nos queda grabado en nuestro recuerdo de sus brillantes 80 años de entonces que son por los que transitamos nosotros ahora.

Para ir concluyendo con mi presentación, que se alarga en cada detalle porque el tema es más profundo que lo que yo puedo abarcar, les dejo una regla nemotécnica que siempre nos permitirá tener presente las bases doctrinales para nuestra tarea como Analistas Existenciales y Logoterapeutas.

P_E_R_LI_CU_T_E

El ser humano es posibilidad, elección, responsabilidad, libertad, cura, temporalidad y espacialidad.

En otra presentación organizaremos algo para explicar lo que mencionamos como Instrumentos fundamentales en la aplicación de la Logoterapia Grupal.

       La apelación.

       El encuentro.

       El auto-distanciamiento

       La esperanza.

       Empatía y asertividad.

 

Y también sobre las técnicas, siempre al servicio del otro.

       La formación de los grupos

       Apertura y cierre

       Ejercicios de participación grupal

1.      Culpa

2.      Posibilidad

3.      Libertad

4.      Responsabilidad

5.      Cura

6.      Espacialidad

7.      Temporalidad

 

Referencias Bibliográficas:

Bretones, F. (1995) La logoterapia es obvia. Editorial San Pablo, Buenos Aires.

Caponnetto, M. (1995) Viktor Frankl, una antropología médica. Examen crítico de los fundamentos médico-antropológicos de la Logoterapia. Instituto Bibliográfico “Antonio Zinny”, Buenos Aires.

Espinosa, N. (1994) La concepción de la conciencia en la logoterapia de V. Frankl, Editorial San Pablo, Buenos Aires.

Etcheverry, J. A. (1990) Viktor Frankl y la Logoterapia, Editorial Almagesto, Buenos Aires.

Frankl, V. E. (1982) Psicoterapia y humanismo. ¿Tiene un sentido la vida?, En Breviarios del F.C.E., México-Madrid.

Frankl, V. E. (1984) Ante el vacío existencial. Editorial Herder, Buenos Aires.

Frankl, V. E., (1986) El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia, Editorial Herder, Barcelona.

Längle, A. (2000) Viktor Frankl. Una biografía. Editorial Herder, Barcelona

Martínez-Romero Gandos, J. (2015) Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia existencial. Publicado en la Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Año 5, Nº 10, abril de 2015. También publicado (con autorización de ALPE) en   Rev. NUFEN vol.9 no.3 p.140-149. ISSN 2175-2591 Belém, 2017.

Martínez-Romero Gandos, J. (2021) Logoterapia Grupal. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Editado por Amazon.

Martínez-Romero Gandos, J. (2022) Psicoterapia fuera de la consulta. Encuentro e interacción desde la Analítica Existencial y la Logoterapia. Editado por Amazon.

Martín-Santos, L. (1964) Libertad, temporalidad y transferencia en el Análisis Existencial, Editorial Seix Barral, Barcelona.

Mucci, Roberto J. (2022) Logopolítica. Dimensión social y política de la Logoterapia, Editorial Guadalupe, Buenos Aires.

Waltzlawick, P.; Beavin, J.; Jackson, D.D.; (1971) Teoría de la comunicación humana, Tiempo Contemporáneo. Buenos Aires.



[1] “Alteridad y alienación en emigrantes gallegos al Río de la Plata. Su comprensión existencial”. Tesis Doctoral de José Martínez-Romero presentada en la Universidad del Salvador, Buenos Aires.

jueves, 15 de septiembre de 2022

LA GLOBALIZACIÓN ES EGOÍSTA. ALTERNATIVA: LA SOLIDARIDAD

 


La globalización nos somete a cambios y presiones a veces no deseados. Ante la incorporación a esta etapa del desarrollo mundial sin una verdadera elección por nuestra parte debemos prepararnos para no perder, ni un ápice, nuestra condición de Persona.

A pesar de los beneficios atribuidos a este fenómeno para el desarrollo de la Humanidad nos han tocado algunas consecuencias inmediatas no del todo gratas: RECESIÓN, POBREZA GENERALIZADA Y ESTRUCTURAL, DÉFICIT ECONÓMICO GENERAL Y FAMILIAR. Padecemos un altísimo déficit económico y social. Las consecuencias de este proceso caen sobre toda la población y los economistas del Establishment aún no han encontrado soluciones.

Un ejemplo posible es recordar que la igualdad de oportunidades que muchos emigrantes encontraron en los países de acogida no se construyeron en base a la inversión de capitales sino a partir del trabajo y creatividad de estas personas en los diferentes países a los que arribaron.

En los periódicos aparecen a diario comentarios acerca de la importancia de los capitales que grupos de inversión colocarán en los países en crisis. Estos inversores prometen importantes transformaciones para nuestras economías. Pero su interés se verá condicionado por la posible rentabilidad de sus inversiones que dependerá del crecimiento y éste de la creatividad y motivación de los encargados para manejarla.

La economía globalizante tiende a motivar el esfuerzo individual para que la persona obtenga ventajas De esta forma no se contribuye al bien común, la comunidad se resiente, los éxitos de UNOS se convierten en fracasos de los OTROS. La lucha se establece por el bienestar personal, el ascenso económico y social, la posesión de bienes. En este tipo de relaciones comunitarias cada hombre es un potencial enemigo de su vecino o compañero de trabajo, su familia y aún los amigos. El resultado es el aumento de la agresividad, dificultades en las relaciones interpersonales y una ansiedad general. Muchas instituciones tienden a programar la distribución indiscriminada de pseudos beneficios sociales, siempre generales, mínimos y decididos por el poder. Se desconocen las condiciones individuales, las conformaciones culturales y la libertad del Hombre.

Estas instituciones tienden a seguir mal el modelo evangélico ofreciéndo pescado y a veces la caña de pescar. Pero nunca se ponen al lado del que necesita para acompañarlo en la búsqueda.

En estas líneas intentamos llamar la atención sobre la verdadera esencia del Hombre. De una manera u otra tratamos de alertar sobre las utopías. Aquí denunciamos, una vez mas, el hambre, la desocupación, la miseria, el aumento de la deuda, flagelos con los que cerramos el Siglo XX y aún continúan en el nuevo siglo.

Sin posibilidad de clonación, cada Persona necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicosocial en la que manifiesta sus valores y desarrolla sus propios procesos de adaptación. Solamente en una perspectiva holística del problema podremos descubrir las verdaderas necesidades del Hombre. La génesis de este proceso es UNIVERSAL. Universal, que no globalizante porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y su autotrascendencia.

Cuando la consideramos en estas dimensiones bio, psico, social y espiritual queda claro que la totalidad del Hombre no puede reducirse a un solo fenómeno y debe entendérselo como una unidad de sentido y como una unidad estructural. En esta pluralidad de dimensiones el Hombre experimenta el sí mismo y su relación con el mundo.

Cuando busco el sentido de mi vida lo primero que descubro es mi asombro ante la existencia. En especial ante esta existencia vaciada de sentido por la sociedad consumista.

Aristóteles decía que con el asombro comienza la Filosofía. Nos va a servir de mucho esta contemplación filosófica de la realidad, auxiliándonos con la Antropología, la Sociología, la Psicología y por supuesto la Economía.

Cuanto mas reflexiono sobre mi existencia mas oscura veo mi existencia particular. La comprensión, la inteligencia y el lenguaje me quedan cortos para explicar esta realidad que produce hambre, desocupación, miseria y agresión. ¿Cuál es la actitud específicamente humana a seguir? Es una época difícil para dar lugar al asombro.

En este mundo con influencia globalizante de los poderes temporales y la economía las soluciones propuestas vienen de la mano de alianzas empresariales, aumento de los negocios en la Web, crecimiento sostenido de las principales potencias, cambios en las bolsas mundiales, etc.

¿Y el hombre?

A este hombre de la era de la globalización se le promete “mejor calidad de vida”. Esta promesa pretende afirmarse en un aumento de la asistencia sanitaria, en un mejoramiento de los niveles de vida y cambios sociales adecuados a las exigencias de la hora. Las consecuencias no deseadas son el aumento de la población de mas de 65 años, las carencias en la educación de una extensa franja de la población y la “pobreza estructural”.

El desafío es construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una elaboración crítica y ética de su verdadera influencia. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de sentimientos y proyectos.

Desde nuestra posición ideológica debemos reconocer los cambios en la realidad social pero alertar sobre las posibilidades, casi seguras, de caída en el vacío existencial, en la vida sin sentido y en la superficialidad de la actividad cotidiana. Debemos preocuparnos intensamente por ese futuro.

La esperanza de vida aumenta y con ella la necesidad de asistencia especializada. Los sectores que necesitan más apoyo son los ancianos, los desocupados y los niños La carencia de modelos aptos para la consideración respetuosa de la Persona permiten el aumento de la delincuencia, las adicciones y las conductas agresivas.

La gerontología, una disciplina aún joven, no hace sino retomar los estudios científicos especializados que todas las culturas consideraron de vital importancia y que honraron a lo largo de su historia previendo una ancianidad plena y respetada. La Logoterapia retoma ese desafío milenario y propone agregar vida a los años y no solamente años a la vida.

Prever los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.

Las alteraciones mencionadas son multifactoriales. Una inadecuada utilización de los recursos de las comunidades lleva al aumento de los problemas mencionados, limitando la pretendida eficiencia del sistema.

La gestión de proyectos que incorporen rápidas y profundas innovaciones en la atención sanitaria y en la educación son los parámetros iniciales necesarios. Aceptar la sugerencia de los economistas implica buscar formas modernas de aumento de la eficacia y la eficiencia del sistema. Pero esta eficiencia debe complementarse con la actividad comunitaria que genere en la población espacios culturales para evaluar sus propias necesidades y encontrar criterios definidos para que las soluciones sean, cualitativa y cuantitativamente, aceptables y aceptadas por todos. Esta es la verdadera innovación.

El concepto de “salud” de la Organización Mundial de Salud comprende el bienestar biológico, psíquico, social de las personas y no solamente la ausencia de enfermedad. Los técnicos diferencian “salud objetiva” de “salud subjetiva” definida la primera como “la capacidad para la función” y la segunda como “la significación que la persona otorga al sentirse bien”.

La economía provee los parámetros necesarios para el desarrollo de un aspecto esencial de las comunidades. Pero no el principal. Sin posibilidad de clonación, cada persona necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicosocial en el que se encuentra ligado afectivamente, en el que manifiesta sus valores personales y en el que desarrolla sus propios procesos de adaptación. Solamente una perspectiva holística del problema permitirá descubrir sus verdaderas necesidades. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. La globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. Si no es obligado a abandonar aquello que le pertenece por esencia, el hombre es capaz de incorporarse a un proceso intenso de desarrollo como el que comentamos. La condición es el respeto por su esencia: la libertad.

¿Cómo es posible aumentar la solidaridad en un mundo egoísta, consumista y superficial? Volviendo a lo clásico sin abandonar lo actual.

Mostrar a los responsables de la producción que sin la debida motivación, sin el ejercicio periódico de la creatividad, sin la esperanza en un bienestar futuro para su familia, sin la atención sanitaria debida, sin educación generadora de estructuras valorativas, el Hombre se aliena y rinde menos.

¿Podrán las empresas redescubrir estos conceptos? Si alertamos a los ejecutivos que las dirigen que ellos caen, rápidamente, en la pendiente del proceso si no modifican el ángulo de visión de sus técnicas productivas, sí habrá cambios.

Los jóvenes necesitan una fuerte motivación que movilice sus potenciales creativos y productivos. Ellos ven el porvenir con nubarrones y dejan cesantes sus energías solamente dirigidas a sostener una vida provisional llena de adicciones, agresiones o depresiones. Cada día aumenta la marginación y muy pocos de ellos llegaran a ser los ejecutivos a los que les proponemos este esquema.

Recordar que el hombre es lobo del hombre llega a tiempo para reconocer que también es el que ha desarrollado su creatividad hasta los límites insospechados de la actualidad. Luz y sombra de la historia. Creación y destrucción. Amor y guerras.

Apuntemos al amor y a la solidaridad.

Desde el punto de vista de los rendimientos empresariales estos parámetros resultan de fácil aplicación, aumentan la estima personal de los funcionarios y mejoran el logro de utilidades. Fácil presentación, difícil demostración.

Aumenta el índice de desocupación. Los principales actores, preocupados por este fenómeno, son los Ministros de Economía. ¿No debieran preocuparse los Ministros de Salud y de Educación?

Algunas grandes empresas organizan Fundaciones para contribuir al desarrollo de tal o cual aspecto social y canalizar por esa vía fondos que debieran entregar al Fisco como impuestos. De esta forma parecen ser solidarios y aprovechan el efecto de promoción de su empresa. He analizado un listado de Fundaciones creadas por Empresas. En ninguna se promueven cursos de formación de “colaboradores solidarios”. He aquí la sencilla fórmula de desarrollo comunitario ya señalada en la Biblia.

La formación de estos “colaboradores solidarios” permitiría un doble efecto positivo inmediato.

El hombre común, sin ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos.

En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.

Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿Porqué llega hasta nosotros como psicoterapeutas en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia de sentido.

Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido.  Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la esperanza.

Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o están enfermos”.

Esa es nuestra “Misión”. Pero una misión debe enunciarse en forma operativa, de lo contrario, será una mera declaración de buenas intenciones. Según Viktor E. Frankl, nuestra “Misión” como Logoterapeutas es la “cura médica de almas”. Es una pastoral “médico-psicológica”. Según los griegos, la persona encargada de “cuidar” el cuerpo era el “mëdos”, derivando de allí la palabra “médico”. Para esa cultura el “therapeutikós” era el siervo encargado de cuidar el templo, es decir, el lugar por excelencia para la vida espiritual.

Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.

Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el desarrollo de una acción logoterapéutica que se proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad  de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inversa. Ambos, logoterapeutas y pacientes, debemos ser fieles a esta Misión.

Nuestra “Misión” no necesita de grandes tratados de Psiquiatría, Psicopatología o Técnicas Psicoterapéuticas. Los “Maestros” y “Tratadistas” han contribuído a nuestra formación básica imprescindible. Ahora nos basta la definición del diccionario: “Misión es la acción de enviar. Es el poder que se dá a un enviado para cumplir su cometido. Es, también, el deber moral que cada hombre le impone su condición o estado”.

Somos enviados para servir en la “cura” o cuidado del otro y es para nosotros un deber que nuestra condición nos impone. “Pastores de almas” que buscan encarrilar la oveja hacia la recuperación del “sentido” de vida. El Derecho nos otorgaría la condición de “curadores ad-bona” que define a quien cuida los bienes de un incapacitado. ¡Y qué mayor incapacidad que carecer de la voluntad necesaria para encontrar sentido a la vida a pesar de todo!

Esa es nuestra “Misión”. ¿Y cuál es nuestro pago? El diccionario vuelve a ser útil para definir la cuestión citando la acepción que atribuye a “Misión: alimento que se señalaba a los segadores por su trabajo”. El cumplimiento de la Misión es nuestro alimento y pago verdaderos.

¿Cómo podemos lograr estos propósitos en esta sociedad en crisis?

Debemos ajustar nuestra Misión para afirmar, repetidamente, el concepto de Logoterapia como propuesta facilitadora del desarrollo de proyectos y valores. Una propuesta que debe considerar la posibilidad de comunicación efectiva y afectiva,  promover la reflexión sobre los valores y el sentido de la vida, no olvidar la integración psicológica y social y facilitar la armonía entre la libertad y la responsabilidad.

Nuestra tarea como Logoterapeutas es preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal  vez  es tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Creemos que no.

Concluimos que es necesario considerar la posibilidad de establecer una sociedad basada en el respeto por la Persona. Esta persona necesita obtener el máximo de oportunidades para realizarse dentro de la comunidad de su elección, desarrollar y usar sus potencialidades y encontrar un trabajo digno.

En ese contexto es posible que pueda dar y recibir, encontrando en la comunidad su oportunidad de ser solidario.

Nuestra propuesta consiste en la creación de un ESCUDO PROTECTOR de la influencia nefasta de la globalización.

La construcción de ese escudo es posible:

·       Si aportamos soluciones innovadoras ante la crisis social

·       Si hacemos lo posible para que se transformen las actitudes agresivas en AMOR

·       Si contribuimos a que los que tienen predilección o tendencia a luchar por el poder transformen su actitud en acciones de verdadera AUTORIDAD

·       Si facilitamos la solución de las conflictivas relaciones interpersonales y aportamos un sentido COMUNITARIO

 

“La reciprocidad, nuevo paradigma para las relaciones de ayuda, puede ser que nos ayude en esta propuesta. La esterilidad del pasado es sustituida, en el contexto presente, de tal modo que la persona cambie su horizonte futuro y se encuentre con el otro en una relación de ”persona a persona”, con acciones de acuerdo a los más altos valores y con un ejercicio continuo de responsabilidad”