Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

miércoles, 25 de mayo de 2022

RECORDEMOS LA DEFINICIÓN DE PERSONALIDAD SEGÚN LERSCH

 




La situación del Hombre en nuestro mundo actual es la del expectante Capitán de un barco en la tormenta que ansía llegar a puerto pero anticipa conductas defensivas que no lo lleven al naufragio. El presente globalizado muestra estructuras sociales que se deshacen anunciando el naufragio.  El hombre de hoy tiende a reconstruir su ayer observando en las playas solamente restos de otros naufragios. Algunos transforman esta visión apocalíptica en una búsqueda inquieta que permita el sentido pleno de la existencia, deseosos de articular lenguajes diferentes, de reconstruir armonías perdidas, de convivir en una comunidad capaz de ser-en-el-amor, sanando las actitudes negativas con una espiritualidad en armonía con el cosmos y la naturaleza.

          Al examinar el desenvolvimiento de las funciones psíquicas en la Persona, la Psicología ha intentado describir la formación de la Personalidad como el resultado sintético de su actividad general. La Personalidad es, así, una adquisición progresiva y continua en el curso de la existencia. Para Lersch[1] la Personalidad expresa, sintéticamente, el resultado de la estructuración de los aspectos orgánicos, psíquicos y espirituales del hombre. Sus características fundamentales son las de UNIDAD Y  CONTINUIDAD.[2]

Concebida como el resultado de una función, su unidad es inconcebible sin su continuidad. Siendo ella resultado de la experiencia individual sería absurdo concebir a este resultado como estático e invariable para cualquier Persona. La Personalidad es una pero siempre diferente de sí misma. Incluye las funciones biológicas que no le dan entidad mas que “ab initio” y persisten invariadas como fundamento estructural a través de los constantes cambios resultantes del contraste con la experiencia intra y extra psíquica.

El carácter de fundamentación constitutiva, programadora de esta base biológica, que implica una organización bioquímica, anatomo-fisiológica, inmunológica, enzimática, etc., tiene carácter de recapitulación del proceso de hominización, esto es, de abreviación singularísima ontogenética de un largo proceso filogenético en medio del cual ha podido surgir el hombre.

Este proceso del surgimiento del Hombre, tan en estrecha relación con los procesos de la herencia, ha permitido el surgimiento de teorías “sociogéneticas” que postulan la “herencia históricamente condicionada”. No compartimos esa postura. Preferimos adherirnos a formulaciones teóricas que postulan a esa herencia como un proceso que se actualiza, perfecciona y configura de un modo único en la Persona humana, desde la concepción. El pensamiento de Juan Rof Carballo[3] al respecto será considerado más adelante.

Desde ese momento, la concepción, y hasta el sublime de la madre al “dar a luz” (aún en las peores circunstancias) para que la Persona “vea la luz”, las primeras relaciones infantiles y el entorno van a ir determinando, radical y primariamente, la forma de interpretar esa realidad y la Personalidad se configurará única e irrepetible.

La realidad trascendental de este encuentro primario en que el hombre es constituido suele ser desvirtuada o diluida por la conceptualización parcializada. Se acentúa el análisis de su potencial hereditario, se destaca la actualización por el ambiente de este potencial genético, se fija exclusivamente la atención en la relación simbiótica madre-niño, se multiplican los vértices de estudio al subrayar la importancia de la socialización en la primera infancia, se lo correlaciona con las etapas evolutivas o se pretende sintetizar todo esto en la relativa significación de la amplitud “inteligente” o “adaptativa” del ser humano.

¿Será cada uno de estos aspectos o todos, simultáneamente?

Quedarse fijado en distinciones entre “energía” o “estructura”, “instancias”, “topografías” o “estratos” de la Persona investidos de energía libidinal que la van modificando es dejar de lado el progreso de la ciencia en general que tiende a examinar la realidad como organizaciones complejas que la organizan en distintos niveles de “entropía”. Para el ser humano es posible aceptar que esa “energía” se invierte o anima en una estructura, la estructura de la Personalidad, que produce una unidad radical entre estas fuerzas instintivas, las organiza en un desarrollo multidimensional y permite su manifestación de acuerdo a distintos niveles de integración intra y extra psíquicos presentes en una armonía que madura y crece en el vínculo interhumano.

Entendiendo la Personalidad como una estructura cuyos componentes organizados responden a estímulos complejos, podemos observar y describir la ordenación y disposición de sus relaciones y conexiones como una totalidad, no limitada a la suma de sus partes y con una acción dinámica de carácter teleológico. Esta construcción, ordenación y articulación simultánea de la Personalidad en una sucesión temporál única y finita, que determina sus modos de expresión y significación

Para P. Lersch[4] el concepto de Persona designa la estructura ascencional que culmina en el desarrollo de una teoría que podría calificarse de Psicología ontológica. En Lersch están integrados el largo pasado que da lugar a la moderna Psicología  y  en su corta historia puede encontrarse en este autor una elaboración magnífica de una síntesis creadora acerca de la Personalidad. Esa síntesis la expresa en su teoría a través de los conceptos de división básica de la Personalidad en un plano endotímico y en una superestructura personal que pusieron fin a los antagonismos que caracterizaron la Psicología de la primera mitad del siglo XX. Su obra puede considerarse una Triebpsychologie (psicología de los instintos) pero a diferencia de Freud, su concepción de la vida humana es pluritemática, abierta a la diversidad de lo humano en el plano individual y social. Sin que se convierta en una barrera infranqueable para el estudio de la naturaleza humana, pone distancia entre el Hombre y los animales.

No niega en el plano psíquico las analogías con la vida instintiva animal pero se ponen de manifiesto sus peculiares y sustanciales diferencias. La clave para la comprensión de su teoría está en que considera la vida instintiva humana, aún en el plano del hambre y sexo, como mas tendencial que propiamente instintiva. Prefiere el término en alemán de antrieb (tendencia) por el de trieb (instinto).

Coincidimos, plenamente, con este autor y consideramos que no solamente es imprescindible el conocimiento de su teoría por todos los estudiosos de la Personalidad sino que nos es de suma utilidad para la comprensión de la Persona  que consulta en sus dimensiones bio-psico-social y espiritual.

La Personalidad, dice Lersch, no puede compararse con un árbol en el que las raíces permiten la verticalidad y el sostén de su estructura al viento. La semejanza con el Hombre es estrictamente inversa. Las raíces deberán ser superiores para que la comparación fuese aceptable porque permiten la expresión valorativa y el uso de la libertad que son esenciales para la trascendencia del Hombre. Esta realidad suprabiológica no niega el plano de la vitalidad. En la consideración de la Persona la verticalidad está sostenida por esta superestructura. De allí la comparación que hace el Prof. Ramón Sarró en el prólogo del libro citado.

Lersch, que rescata para la Psicología el arte de la visión inmediata de los fenómenos, utiliza el método fenomenológico para el análisis cualitativo de la experiencia. En este sentido incluye el análisis de la percepción, de la tectónica de la personalidad, el análisis de los aspectos tendenciales y emocionales, intentando penetrar en la intimidad de los fenómenos relativos al hombre, no en forma teorética, sino en su quidditat, en su esencia.

En el importante prólogo que Sarró hace para el libro de Lersch destaca que el autor supera el axioma subjetivista que daba punto de partida legítimo para la Psicología a la introspección, el axioma atomista que establece una relación de jerarquía entre los elementos concientes y los fenómenos superiores, el axioma sensualista que destaca la fundamentación en los sentimientos elementales para justificar la genética de la vida psíquica o el axioma mecanicista que, mediante principios asociativos,  justifica el enlace de las vivencias simultánea y sucesivamente.

En sustitución de estos axiomas Sarró[5] encuentra en Lersch los siguientes principios que resumen, magníficamente, su obra:

1.    La concepción, tanto de la vida tendencial como emocional, es pluritemática.

2.    Los distintos métodos psicológicos son convergentes; son diversas perspectivas de un mismo objeto.

3.    La conceptuación psicológica no es delimitativa, sino acentuante, es decir, un fenómeno psicológico forma siempre parte de la totalidad y conceptuarlo equivale a destacarlo sobre ese fondo global.

4.    Las distintas funciones psíquicas no son distintas en el sentido de que funcionan independientemente; actúan indisolublemente entrelazadas constituyendo una “Gestaltkreis”, una circularidad funcional, ininterrumpida. Así, la percepción es en su primer plano, pasiva, pero en su plano de fondo, es activa en tanto que apetitiva. Así mismo, la apetición es sentimentalidad, e inversamente. Y todo este sistema circular y circulante no está cerrado sobre sí mismo, sino que es “comunicante”, constantemente abierto al mundo. La vida psíquica es relación, esta oscilación antropocósmica, este diálogo entre “ego” y mundo, concebidos, no como entidades independientes, sino como polos de una misma realidad. Por ello la imagen del mundo pertenece a la psicología tanto como los más íntimos procesos volitivos e intelectivos.

5.    El principio de la estratigrafía en sentido vertical realiza la misma función que el de circularidad en el plano horizontal, es decir, que es a un tiempo diferenciador e integrativo; los estratos no tienen existencia independiente, son sólo “regiones” de la vida psíquica global.

6.    El principio de la persona como integración total y estructurada de la vida psíquica

Para constituir una Psicología moderna, capaz de plantear el problema de su unidad y las posibilidades de interdisciplina y transdisciplina, Lersch[6] reconoce su deuda con el pasado, producto de su reflexión científica sobre el hombre basado en Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Gracián, Pascal, Shopenhauer, Nietzche, Wundt, Krüger, Husserl, Scheler y Heidegger, en una corriente integradora que no desprecia la base de una ciencia natural experimental pero que agrega el aspecto cultural.

 






[1] Lersch, P. – La estructura de la Personalidad, Edit. Scientia, Barcelona, 1968 – pgs. 54/57

[2] Lersch, P. – op.cit. pag. 57 dice: “Por el contrario, se es persona en una acepción mucho más amplia en la constitución ontológica del mundo, como ser humano singular, único e insustituíble, que realiza y experimenta su existencia en y con el mundo, a través de las múltiples funciones y contenidos de la vivencia.”

[3] Rof Carballo, Juan – El Hombre como encuentro – Ediciones Alfaguara, Madrid, 1973.

[4] op. cit.

[5] Lersch, P. – op. cit. Prólogo, pag. XXVI y XXVII. Prólogo de Ramón Sarró.

[6] Op.cit. pag. XXXIX a XLV,

jueves, 31 de marzo de 2022

MISIÓN Y DIMISIÓN DE LA FAMILIA EN LA ANCIANIDAD (Psicoterapia para familias con ancianos integrantes)

 


    La gerontología es una disciplina científica joven aunque su objeto de estudio sea la ancianidad, un fenómeno humano de vital importancia para todas las culturas en el devenir histórico. Desde esta ciencia nueva se contribuye a una mayor calidad de vida del anciano. La Psicología, disciplina tambien joven, cuenta con la Psicoterapia como un instrumento muy idoneo para la resolución de problemas.

            La Psicoterapia de familia en las dificultades de relación con los ancianos puede ayudar apelando a la posibilidad de los miembros de traspasar sus propios intereses, pasar por encima de su realidad actual tal vez angustiante y lograr una dimensión completamente nueva: vida en común con respeto de los ancianos y de cada uno de sus miembros, apertura al amor y desarrollo de la libertad individual.

            Cuando nos enfrentamos con una familia en crisis por la presencia de ancianos en su seno ayudamos a establecer nuevos modelos de relación. Para lograr este propósito utilizamos técnicas sencillas y especialmente la técnica del trabajo grupal.

La Psicoterapia familiar no es una terapia de grupo sino es un encuentro para intercambiar opiniones, ideas y sentimientos a la vez que se pueden poner en evidencia diferentes estilos de comunicación, distintas formas de considerar la vida y proyectos o propósitos diferentes. Lo que interesa saber no es el análisis de los componentes inconcientes de cada integrante, ni ofrecer curaciones milagrosas o instantáneas, sino desarrollar una creatividad operativa centrada en el descubrimiento paulatino de lo que oculta la naturaleza esencial de la constitución de la familia que es el amor.

En el matrimonio son el amor trascendente y la realización de valores superiores lo que permite a cada miembro de la pareja conservar su particular manera de ser y transformar el individualismo en duración, permanencia y sentido comunitario. A partir de estas breves consideraciones podemos considerar muchas combinaciones posibles de situaciones conflictivas en las familias que cuentan entre sus integrantes con ancianos. La convivencia con estos ancianos debe estar basada en la consideración de estos valores, tanto para ellos mismos como para su posible interrelación con los hijos, nietos  y otros familiares.

Esta convivencia debe estar basada en el amor pero debe ayudar a los ancianos a considerar la posibilidad de equilibrar la armonía entre la autoridad que siempre tuvieron y la libertad de sus hijos para continuar con la propia misión, específicamente humana, de desarrollar su propia  familia. En la ancianidad es posible conservar intacta la misión de la familia pero es evidente que es necesaria una dimisión, una suerte de resignación de ciertos niveles de autoridad y educación en función del proyecto propio de los hijos que se casan.

Nuestra tarea como Psicoterapeutas es preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado y especialmente a los ancianos a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal  vez  es tarde para esta tarea. Que la sociedad está en crisis y que no hay solución posible. Creemos que no. Es posible ayudar a la familia a encontrar soluciones a sus problemas de relación.

¿Cómo aprendemos a seguir este camino? Nuestra primer maestra es la Familia, agente socializador excelente que nos permite la búsqueda y la realización posterior de ese sentido de vida, personal, único y autotrascendente.

La familia debe enseñar a amar y transmitir conocimientos de modo que el hombre-niño preste oído atento al requerimiento de las situaciones de vida que va a enfrentar. El niño debe anticipar su conducta como adulto y preveer que tambien va a llegar a anciano. Nuestra sociedad en crisis presiona para impedir este tipo de enseñanzas infiltrándose en la urdimbre familiar y debilitando su estructura fundamental.

        La familia es la célula embrionaria fundacional del sentido de vida y la primer escuela de valores. Es una red peculiar que otorga firmeza y unidad, fuente de la energía por la cual la vida se hace mas humana. La educación que realiza es una educación para la libertad y para la responsabilidad. Enseña a distinguir lo que es esencial de lo que no lo es, lo que tiene sentido de lo que no lo tiene, entre lo que se necesita para ser responsable y lo que es superfluo.

         Si la familia fracasa como promotora de la interiorización del hombre, como transmisora de valores, como lugar de reflexión sobre el sentido de la vida, como vida comunitaria y como lugar de aprendizaje y respeto por la autoridad, los jóvenes retoños se sienten desprotegidos, solos y proclives a crisis y adicciones porque no tienen modelo. Su rebelión no es un novedosa. Es la respuesta angustiada a una sociedad, a una familia, a unos padres que promueven exclusivamente el hedonismo, la masificación y el bienestar superficial.

        En estos tiempos la institución “familia” ha sufrido como quizás ninguna otra, acometida por las transformaciones amplias, rápidas y profundas de la sociedad contemporánea. Su suerte se ha visto ligada al contexto de la situación histórica de la sociedad en la cual se desarrolla. La realidad social pone en duda la autoridad de la familia para la formulación de valores y la educación. Sin esa autoridad, interna y externa, es imposible la garantía del bien personal y del propio crecimiento.

        Podemos afirmar  el concepto de familia como unidad creadora de proyectos y valores. Una unidad basada en el amor pero que debe considerar la posibilidad de comunicación efectiva y afectiva entre sus miembros, equilibrar la armonía entre la autoridad y la libertad de sus hijos y  promover la reflexión sobre los valores Educar para la libertad y para la responsabilidad, distinguir lo esencial de lo que no lo es, el sentido frente a lo que no lo tiene, evitar la sobresaturación de la sociedad de consumo, ayudar al redescubrimiento de la espiritualidad, NO AMILANARSE ANTE LO MAS GRANDE Y A LA VEZ OCUPARSE DE LO MAS PEQUEÑO, es el desafío de la familia en la sociedad de nuestro tiempo. Y no son pequeñas las necesidades ni grande el temor a no lograr ese propósito.

        Para lograr éxitos en el campo de la psicoterapia familiar debe combinarse las técnicas (estimulantes y bienvenidas) con la incorporación de un elemento de arte, comunicación y empatía que supere las limitaciones de la Ciencia.

         En las familias que consultan por conflictos en la relación de sus miembros, especialmente con los ancianos, se advierte una preocupación por la ambivalencia frente a la autoridad, las crisis en el encuentro, la relación entre hijos, padres y nietos y las dificultades en la vida comunitaria, especialmente con en la relación con ancianos que sufren enfermedades como demencias, Alzheimer u otras.

        Muchos pacientes, al inicio de la enfermedad, expresan su voluntad de ser atendidos en un centro ya que no quieren convertirse en una carga para los familiares. No quieren amargarle la existencia al ser querido. Aunque el hecho de que sea una enfermedad tan larga en algunas ocasiones es favorecida por los cuidados domésticos.

        Varios autores han estudiado el sentido que los cuidadores de pacientes de Alzheimer encuentran en la tarea diaria del cuidado del anciano. Como hecho cultural las mujeres, tradicionalmente, han estado vinculadas al cuidado de sus parejas y sus hijos. El hecho de cuidar a un enfermo de Alzheimer se considera una extensión de su propio rol, que, en la mayoría de los casos, se da en un contexto doméstico. En el caso de los hombres existen ejemplos de muchos muy dedicados al cuidado de sus familiares. Este hecho puede resultar más sorprendente, ya que estamos menos acostumbrados a ver hombres mayores ocupándose de la casa y de atender a su mujer. Sin embargo, el hombre también ejerce el rol de cuidador.

        En otros casos esta convivencia atrae la presencia de numerosos conflictos.

        Una de las situaciones más difíciles de abordar son las situaciones de violencia familiar ejercido contra el anciano. Los personajes de estas terribles escenas de violencia física o psicológica expresada de mil maneras pueden ser cualesquiera de los integrantes de la familia.

        La salud está íntimamente ligada al uso de la libertad, característica del hombre sano espiritualmente. Condicionada ésta por la violencia en el ámbito doméstico ocupa el primer plano la inautenticidad en la existencia de los miembros. El agresor se asegura el poder “ilegítimo” mediante el logro de una vida inauténtica en el resto de los integrantes. Una de sus víctimas puede ser el anciano o la anciana.

        Si en la intimidad del hogar nos sentimos libres podemos asegurar nuestra elección de estilo de vida y responsabilizarnos por el modo de encuentro en el amor. Una lectura cuidadosa de la obra de Viktor E. Frankl nos permite seguir al autor en su concepción existencial de la unidad bio-psico-social-espiritual. En esa unidad el ejercicio de la voluntad de sentido, la conciencia de responsabilidad, el uso de la libertad y la verdad de una existencia guiada por el espíritu nos permite diferenciar salud de enfermedad y describir el nivel de conflicto expresado en la violencia.

        Los especialistas debemos buscar, en todos los casos, las verdaderas causas del conflicto en el plano psíquico o social. La relación se manifiesta a los ojos del Psicoterapeuta como motivadora de desencuentros, agresiones mutuas, discusiones que siempre suponen una lucha por el poder. Abandonaron la preocupación fundamental de la pareja que es el encuentro, cayendo en un individualismo proclive a fomentar el egoismo y la subjetividad. Está latente la ruptura de la armonía y la buena relación, poniendo el peligro el futuro de todos los miembros y de la familia como institución.

Para evitar esta ruptura y ayudar a la pareja y a la familia a encontrar nuevas posibilidades de relación, es necesario cambiar la dirección de la crisis para favorecer la concreción de un proyecto positivo y ayudar así a la mejor relación con los ancianos..

        La solución de la conflictiva familiar está supeditada a la posibilidad de priorizar intereses comunes dependiendo esto de la función que cada miembro represente y de la influencia de otros intereses externos.

        Si fuimos capaces de ayudar a la familia a encontrar respuesta a su crisis actual surgirá, evidente, un nuevo sentido.  La distorsión grave de la intersubjetividad ha sido superada. El peligro pasó. La ruptura y la mala relación interpersonal quedó lejos. La posibilidad abrió un camino. La esperanza se convirtió en el “arma “ de estos indefensos. El compromiso resultó un desarrollo dramático pero apareció lo trascendente de la familia. La decisión significativa habrá sido la opción por la solidaridad y el amor.

        Los Psicoterapeutas debemos observar el tipo de acuerdo al que llegó la familia (explícito o implícito), los aspectos relacionados con la educación, la sexualidad, la herencia cultural, los mitos familiares y los modelos con ella relacionados. Somos asistentes para la búsqueda de una solución en las dificultades de relación familiar y consejeros para encontrar nuevas posibilidades pero no podemos ni tomar decisiones, ni ser jueces de la cultura familiar.

        No hay consejos concretos ni reglas que se puedan aprender. Solamente la propia “conciencia” de los miembros de la familia, que según Frankl es el “organo del sentido”, puede ayudar a tomar la decisión correcta. Y el afecto que le debemos a los ancianos.

 BIBLIOGRAFIA

 Fernandez Capo, Ma.; Roqué, Ma. Victoria; Gual, Pilar y Cruz, Félix  (2006) Diseño de un cuestionario para cuidadores principales familiares de pacientes con enfermedades de Alzheimer, Instituto de Geriatría y Gerontología de la Universitat de Catalunya (Barcelona) 2006. (en base a tesis doctoral presentada en la UIC por la doctoranda María Fernández Capo, y dirigida por la Dra. Pilar Gual)

 Lobo A, Ezquerra J, Gómez BurgandaF, Sala M, Seva Díaz A (1980) El Mini Exámen cognoscitivo: un test sencillo, práctico, para detectar alteraciones intelecttivas en pacientes psiquiátricos, Rev Psq Psicol 1980; 5: 39/57.

Martínez-Romero, José (2021) LOGOTERAPIA GRUPAL. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Publicado en e-book en Amazón y en Amazón Kindle (papel).

Martinez Romero, José (1989) LOGOTEST - Un instrumento eficaz en logoterapia, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8, Mayo 1989, p. 4


Martinez Romero, José (1990) Bibliografía: Logotest, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año VI, Nr.10, Mayo 1990, p. 31

Martinez Romero, José (1995) El logoterapeuta frente a la consulta familiar, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año XI, Nr.21, Noviembre 1995, p. 25

 Martínez-Romero, José (2005)  Logoterapia en la atención a víctimas de violencia doméstica Trabajo presentado en el Congreso Latinoamericano de Logoterapia y Análisis Existencial celebrado en Buenos Aires (Argentina). Junio de 2005. 

Martínez-Romero, José (2003) Una prueba proyectiva existencial: Test de las 4 láminas de Van Lennep, en el Boletín           Informativo de ADEIP Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico, Nº 46, Año XV, abril de 2003, ISBN 0328-5650

 Martínez-Romero, José (2006) “La acción grupal en la Mediación Intercultural”, en: Formación, profesionalización y acción en Mediación Intercultural”, Laura Oso y Pablo Montero Souto, coordinadores. Manuais Nº 24, Servicio de Publicacións, Universidade da Coruña, junio 2006, ISBN 84-9749-204-8 Versión en CD.

 Martínez-Romero, José (2005) “Appello e cure a malati di cancro”, publicado en “Logoterapia Applicata – periodico scientifico divulgativo di analisi esistenziale” (Associazione di Logoterapia Italiana),     http://www.logoterapiaapplicata.it/primapagina/articlex.asp  Nº 5, 2005.

 Martinez Romero, José (1997) Sentido de vida, trabajo y desempleo, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año XIII, Nr.25, Noviembre 1997, p. 38

 Martínez-Romero, José (1988)  Group Logotherapy in Latin América, en The International Forum for Logotherapy, Journal  of Search for Meaning, Vol. 11, Nª 2, Fall / Winter 1988,  Institute of Logotherapy Press, Berkeley, Ca. LC81-643224 IFODL 11(2) 65-128

 Martínez-Romero, José (1990) Love and Logotherapy”, en “Newsletter, Vol. 3, Nº 2, July 1990. The Australian Society of  Logotherapy, Footscray, Vic. 3011, Australia.

 Martínez-Romero, José, (1990) Meaning crisis in affluent Argentina, en The International Forum for Logotherapy. Journal of Search for Meaning, Volume 13, Nº 1, Spring 1990, Institute of Logotherapy Press, LC81-643224 IFODL 13(1)1-80.

 

 

 

lunes, 14 de marzo de 2022

Dr. Viktor E. Frankl (en Viena) - TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD - 10 de marzo de 1988

 VERSIÓN EN ESPAÑOL. Publicado en Frankl, V.E. "Llegará un día en el que serás libre. Cartas, textos y discursos inéditos", Editorial Herder, 2019. págs. 229/232. Discurso de Frankl conmemorativo con motivo del quincuagésimo aniversario de la entrada de Hitler en Viena.



Damas y caballeros:
    Espero que me comprendan si, en estos momentos en que nos hemos reunido para recordar, les pido que recordemos a mi padre, caído en el campo de concentración de Terezín, a mi hermano, muerto en el campo de Auschwitz, a mi adre, asesinada en la cámara de gas de Auschwitz, y a mi primera mujer, que perdió su vida en el campo de Bergen-Belsen. A pesar de ello, debo pedirles que no esperen de mí una sola palabra de odio. ¿A quién debería odiar? Solo conozco a las víctimas, no a los verdugos, o al menos no los conozco personalmente, y me niego a condenar a nadie de manera colectiva. No existe la culpa colectiva, y esto no solo lo digo ahora, sino que lo he dicho desde el día que fui liberado del último campo de concentración en que estuve, a pesar de que en aquellos momentos no era muy popular atreverse a hablar abiertamente en contra de esa idea.
    Solo existe la culpa personal, la culpa por algo que uno mismo ha hecho o ha dejado de hacer. No puedo ser culpable de algo que otros han hecho, aunque esos otros sean mis padres o mis abuelos. Y hacer creer a los austriacos que hoy tienen entre uno y cincuenta años que son, por así decirlo, «culpables con carácter retroactivo» es, en mi opinión, un delito y una locura, o, para expresarlo en términos psiquiátricos, sería un delito si no se tratara de un caso de enajenación mental, así como una recaída en la llamada Sippenhaftung1 de los nazis. Asimismo, creo que las víctimas de aquella persecución colectiva deberían ser las primeras en estar de acuerdo conmigo, a menos, claro está, que quieran poner a los jóvenes en manos de los viejos nazis o de los neonazis.
    Volviendo de nuevo a mi liberación del campo de concentración, cuando salí, regresé a Viena con el primer transporte disponible (aunque ilegal): un camión. Entretanto, he viajado sesenta y tres veces a los Estados Unidos, pero siempre he regresado a Austria, y no precisamente porque los austriacos me quieran mucho, sino al contrario, porque yo quiero mucho a Austria y, como se sabe, el amor no siempre es recíproco. Y siempre que estoy en los Estados Unidos me preguntan: «Señor Frankl, ¿por qué no vino usted a nuestro país antes de la guerra? Se habría ahorrado muchas cosas». Y les explico que estuve esperando durante años para conseguir un visado y que, cuando llegó, era ya demasiado tarde, pues fui sencillamente incapaz de abandonar a mis padres a su suerte en mitad de la guerra.     Entonces me preguntan: «¿Pero por qué no vino entonces al menos después de la guerra, con todo lo que los austriacos le habían hecho a usted y a los suyos?». «Pues bien —les digo yo—, en Viena había una baronesa católica que, arriesgando su vida, escondió ilegalmente a una prima mía, salvándole de este modo la vida. Y había también un abogado socialista que, poniendo igualmente en peligro su vida, me hacía llegar alimentos siempre que podía». ¿Saben ustedes quién era? Bruno Pittermann, el mismo que más tarde fue vicecanciller de Austria. Así que ahora yo les pregunto a los estadounidenses por qué no iba a querer regresar a una ciudad en la que había personas como estas.
    Damas y caballeros, me parece escuchar lo que dicen: todo eso está muy bien, pero eran excepciones, excepciones a la regla; por lo general, las personas eran oportunistas —deberían haber opuesto resistencia—.
    Señoras y señores, tienen ustedes razón, pero recuerden: la resistencia requiere heroísmo y, en mi opinión, solo podemos exigirle este heroísmo a una persona: ¡a uno mismo! Y la persona que dice que habría que haberse dejado encerrar antes que llegar a un acuerdo con los nazis, tan solo debería decirlo si antes hubiera demostrado que él mismo prefirió dejarse encerrar en un campo de concentración, y he aquí que aquellos que estuvieron en los campos juzgan a los oportunistas con mucha más benevolencia que aquellos que se encontraban mientras tanto en el extranjero. Por no hablar de la generación de jóvenes, que no pueden ni imaginar de qué modo la gente temía y temblaba por su libertad, por su vida y por su familia, de la que, al fin y al cabo, eran responsables. Y aún debemos admirar más a aquellos que se atrevieron a unirse a la resistencia. Recuerdo a mi amigo Hubert Gsur, que, acusado de desmoralizar al ejército, fue condenado a muerte y ejecutado en la guillotina.
    El nazismo difundió el racismo, pero, en realidad, solo hay dos razas humanas, la «raza» de las personas decentes y la de las indecentes. Y esta «división de razas» se da en todas las naciones y en todos los partidos dentro de cada nación. Incluso en los campos se encontraba uno de vez en cuando a un tipo más o menos decente dentro de las SS, así como también a algún desalmado entre los prisioneros, por no mencionar a los capos. Debemos aceptar que las personas decentes son la minoría, que siempre lo fueron y que, probablemente, lo seguirán siendo. El peligro comienza cuando un sistema político coloca en lo más alto a los indecentes, es decir, a los peores representantes de una nación. Ninguna nación está a salvo de que esto ocurra y, por lo tanto, ¡en toda nación podría darse un holocausto! Esto mismo sugieren también los impactantes resultados de la investigación científica en el campo de los estudios de psicología, que debemos agradecer a un estadounidense, y que pasaron a la historia con el nombre de experimento de Milgram.
    Si queremos saber cuáles son las consecuencias políticas de todo esto, debemos partir del hecho de que básicamente existen solo dos tipos de política, o quizá sería mejor decir dos tipos de políticos: los unos creen que el fin justifica los medios, cualquier medio...
    En cambio, los otros saben muy bien que hay medios capaces de profanar incluso el fin más sagrado. Y es este tipo de político el que creo que, a pesar del ruido del año 1988, es capaz de escuchar la voz de la razón y ver que lo que necesitamos hoy, por no decir lo que necesitamos en este aniversario, es que todos los hombres de buena voluntad se tiendan la mano, más allá de todas las tumbas y más allá de todas las trincheras.
    Gracias por su atención.


viernes, 4 de febrero de 2022

LOGOTERAPIA GRUPAL. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Libro

 



Libro "LOGOTERAPIA GRUPAL. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica". Editado en Amazón. Versiones: e-book y papel (accesible)

Invitamos al lector a dialogar sobre la importancia y alcances de una terapia grupal fundada en el Análisis Existencial y la Logoterapia, siguiendo a Viktor E. Frankl, autor que supo hacer del encuentro un recurso revelador de la persona espiritual, auto-trascendente, que sale al encuentro del otro en un afuera plenificante. Esa auto-trascendencia se manifiesta en nosotros como un estar-con-los-otros (asociación) y nos define como seres comunitarios que realizamos nuestro ser-con-los-otros basándonos en valores. Este encuentro psicoterapéutico responde a esta naturaleza de la persona, potencia sus mejores recursos auto-trascendentes y se despliega como una dinámica de ayuda mutua.


jueves, 3 de febrero de 2022

Sufrimiento y sentido. Frankl

 


 El dolor, el sufrimiento, las necesidades están ahí y esto nos indica que algo debe cambiar. Hay que curar, sanar, restaurar el cuerpo. Pero también existe el sufrimiento psíquico que necesita ser curado, sanado y que puede ser elaborado si nos centramos en la recuperación del sentido pleno de la vida.

Viktor Frankl tuvo claro su propósito: ayudar a los demás a encontrar el sentido y significado de sus vidas y ayudarlos a sobrellevar el dolor emocional.

El psicoterapeuta que actúa conforme a los fundamentos de la Logoterapia, conversa para que el otro tome conciencia de la importancia de nuestra actitud ante la adversidad y cualquier circunstancia que nos ocurra.

Para realizar ese trabajo, los psicólogos y psicólogas nos especializamos en una formación académica. Para asistir al otro, junto con Frankl afirmamos que “yo encontré sentido en mi vida ayudando a los otros a encontrar sentido en la suya”.

Con esta actitud ayudamos a las personas a proyectar su yo más allá de sí mismo, a tomar distancia y a descubrir lo que realmente uno es y lo que puede llegar a ser.



miércoles, 2 de febrero de 2022

lunes, 31 de enero de 2022

Encontrar sentido en tiempos de pandemia, a pesar de todo. Apelación a los valores de actitud según el modelo frankleano.

En estos tiempos de COVID-19 nos preguntamos, constantemente, que nos está pasando, que está pasando en el mundo, cuál será nuestro porvenir. Tuvimos que pasar por experiencias que tal vez fueron difíciles, sin precedentes y con gran impacto social.

Muchos de nosotros hemos estado confinados en el hogar por más de 60 días. Mientras tanto, allá afuera, las ciudades intercambiaban su ruido por silencio, menos tráfico y no había gente en las calles.

Hoy algunas medidas de prevención siguen siendo restrictivas y hay nuevas reglas colectivas de regulación del contacto social

Cuando salimos a la calle luego de una cuarentena, como si fuera la primera vez, nuestra mirada se centra en una multitud de aspectos familiares, pero ahora con una nueva perspectiva y atractivo. Esto sucede porque somos seres sociales y habitamos territorios con diferentes características cada uno de ellos que reconocemos según nuestra experiencia.

La pandemia del COVID-19 tiene que dejarnos alguna enseñanza. Las amenazas ecológicas al planeta ahora son más evidentes. La cuarentena nos hizo tomar conciencia de las amenazas a los sistemas naturales y sociales. No somos amos da la naturaleza. Somos “otros” diferentes a esa naturaleza, pero también parte de ella. Lo que el Hombre hace con la naturaleza según sus deseos deriva en una forma especial de ética y responsabilidades muchas veces al servicio de intereses espúreos o al mandato de capitales multinacionales. Estas grandes empresas deberían pagar dinero extra por el daño que le hacen a la naturaleza (basura, restos contaminantes de la producción, contaminación en general, etc.)

Estas consideraciones son fácilmente asumibles por todos. Pensar que le dejamos a la posteridad. Recobrar el dominio pleno de nuestra conciencia ecológica y recuperar un protagonismo humano equilibrado con esa realidad que nos rodea. Habitar sin destruir. Habitar con sentido. Habitar sin poner en peligro nuestra cultura y nuestro patrimonio histórico, geográfico y cultural.

Todos nos preguntamos por el mundo del futuro en la post-pandemia. No hay respuestas certeras, no hay probabilidades imaginables, no hay predicciones. Porque tal vez, desde siempre, no hay pasado ni futuro. Solamente el presente. ¿O no?

Dice Emmanuel Levinas en “De l’existence a l’existant”: “Tener tiempo e historia es tener un futuro y un pasado. No tenemos presente. Él huye entre nuestros dedos. Sin embargo, es en el presente que somos y que podemos tener pasado y futuro”

Tratando de asumir esta realidad del Siglo XXI nos fijamos en el pasado para intentar comprender o justificar la pandemia y los actos de gobiernos y personas al respecto. Pero nuestro presente, este instante especial en medio de la pandemia puede no satisfacernos. Dirigimos, entonces, una mirada al futuro para imaginar una salida aceptable para nuestro bienestar y comunicación con nuestro entorno.

Y cuando vemos las numerosas fallas de los humanos en cuanto a la responsabilidad de luchar contra la instalación del virus según recomendaciones de los expertos, podemos darnos cuenta de la importancia de no “cosificar” al presente y parafraseando a Levinas “arrojarlo en el tiempo de los políticos, de los capitales, de los bancos o de los poderosos”.

Parecería que las diferentes culturas actuales en nuestro planeta debieran reaccionar de manera diferente de acuerdo a sus respectivas historias o proyectos futuros. Pero no es así. Hay una globalización de la irresponsabilidad, de la estupidez y de la soberbia.

Para superar esta situación pandémica estamos obligados y debemos comprometernos a encontrar, según Frankl, el suprasentido. Es decir, alcanzar o presentir por medio de la creencia que algo será posible trascendiendo la capacidad de comprensión racional. Cuando hablamos de “suprasentido” nos basamos en la definición básica de “sentido” que es aquello potencial que necesita ser actualizado por la persona en la circunstancia actual. Es un valor “encarnado”, es parte de nuestra condición como existentes. Es único y personal, singular en cada situación y solamente se alcanza en un proceso de búsqueda.

Si nos atenemos al eje “éxito-fracaso” no podemos dejar de pasar por el otro eje “desesperación-plenitud”. Estos dos ejes fueron tratados magníficamente por Frankl y ha quedado entre nosotros como “la cruz de Frankl”. Si se pierde el horizonte de valores y no apelamos frente al sufrimiento a ellos (homo patiens) quedaremos reducidos a un accionar racional (homo sapiens).

La pérdida de esta visión axiológica produce la caída en el absurdo de la existencia y la caída en el vacío existencial. La comprensión de estos valores es intuida por el hombre a partir de su auto-comprensión axiológica pre reflexiva.

Nos ayudará en la pandemia recordar a nuestros consultantes la posibilidad de apelar a valores de actitud, que son aquellos que encarnan la capacidad del hombre de encontrar un sentido al sufrimiento, logrando transformar una tragedia en un triunfo (Frankl, El hombre doliente, p.21 por ejemplo).  Situación difícil de transmitir, ciertamente. Pero Frankl insiste en ello: transformar el sufrimiento y el dolor en sentido.

Claro que estos valores de actitud no son exclusivos ni excluyentes de los valores de creación y los vivenciales. Los de creación permiten dar una respuesta al mundo personal y peculiar. Los vivenciales se relacionan con la experiencia y especialmente en la relación del hombre, a través de sus sentidos, con los semejantes y con la naturaleza.

Sabemos que todo esto hay que motivarlo. La felicidad no es un sentimiento alcanzable automáticamente. Recordar lo que decía Kieerkegaard: “La felicidad es una puerta que se abre siempre desde adentro hacia afuera. Nuestros actos intencionales nos conducen al encuentro con el sentido, concientes de buscarlo no solamente en lo “que es” sino también “en lo que puede ser”.

Los políticos actuales se limitan a gestionar el presente teniendo una visión nublada de las perspectivas futuras y de las acciones pertinentes para esa situación. Se necesita algo más que gestionar la pandemia actual. Se necesita considerar la complejidad de la situación que afecta a personas, comunidades, instituciones y medios de producción.

El filósofo Dr. Daniel Inneraty, en su libro “Una teoría de la democracia compleja” nos señala la posibilidad que en ese futuro se cree un “sistema organizado de alertas tempranas” que nos permita y les permita a los responsables de la salud mundial decidir que se va a hacer después. Decisiones que no podrán eliminar o modificar su carácter dramático.

¿Quién ganará la batalla? Espero que la naturaleza y los hombres haciendo uso de su capacidad de predecir y encontrar soluciones llámense éstas vacunas, solidaridad, reparto equitativo de los bienes imprescindibles para la supervivencia, etc.

Lo que seguramente será común y universal será la incertidumbre. Hoy esa incertidumbre aún permanece provocando ansiedad. ¿Cuándo podremos abrazarnos, salir normalmente a nuestro mundo, dejar de usar mascarillas o reunirnos o reunirse la gente en número y sitios de su incumbencia? Chi lo sá!!!

Lo que sí sabemos porque lo estamos comprobando los psicólogos a partir de consultas de personas que sufren efectos posteriores al sufrimiento del COVID-19 o el de sus familiares, especialmente cuando hay muertes cercanas, es que esta pandemia afecta la salud mental de todos nosotros.

Observamos un efecto directo por el sufrimiento en estas situaciones que mencionamos. Efectos que pueden producir secuelas tanto neurológicas como psicológicas.

Pero hay un efecto indirecto sobre las personas que observamos a partir de sentimientos de soledad, alarma o angustia provocada por la falta de trabajo o empeoramiento de las condiciones socio-económicas. Los síntomas indirectos producidos son la ansiedad, el insomnio, la depresión y en contados casos el suicidio.

Los que sufren intensamente son, asimismo, los familiares de los muertos por COVID-19 cuando la despedida está muy condicionada por normas o incluso estas normas impiden la despedida y la elaboración del duelo pertinente.

Paradojalmente la opinión de los expertos de clínicas psiquiátricas o de los psiquiatras en general es que los enfermos mentales graves o crónicos como psicóticos o pacientes con T.O.C. mejoran en relación a los efectos de la pandemia, especialmente aquellos que no podían salir a la calle o estaban limitados porque su entorno transmite la realidad exterior como limitada. Los pacientes obsesivos encuentran justificación a sus síntomas y se sienten beneficiados por tener que lavarse las manos tantas veces, usar mascarillas, alejarse de determinados sitios, etc.

No debemos olvidar una incidencia importante de la pandemia sobre los inmigrantes, las personas sin familia de apoyo, los homeless o los desocupados de cualquier oficio. Y especialmente, tener en cuenta a los niños. Se publicó en Canadá un artículo de mi autoría sobre LIBERTAD, RESPONSABILIDAD Y ESPIRITUALIDAD EN NIÑOS DURANTE LA PANDEMIA COVID-19. (“Carried by the Spirit: Our Hearts Sing”. Discerning Meaning during the COVID-19 Pandemic. (“Llevados por el Espíritu: Nuestros corazones cantan”. Discerniendo el sentido durante la pandemia COVID-19) https://logoterapiagalicia.blogspot.com/2020/09/carried-by-spirit-our-hearts-sing.html

El propósito de este artículo es describir la experiencia del Dr. Frankl en los campos de concentración y su posterior adaptación a la vida social normal. Desde este punto de vista, explorará la capacidad de recuperación de niños y adultos después de la pandemia llamada Covid-19.

En algunos casos la obligación del aislamiento lleva a familias a encontrar nuevos canales y formas de comunicación. O a empeorarlos. También aumentan las formas de agresión machista en parejas confinadas con conflictos previos.

Lo que sí podemos decir que coincidimos con muchos expertos es en tener cuidado con las afirmaciones o campañas de políticos y gobernantes acerca de lo que se ha llamado “la desescalada para lograr paulatinamente llegar a la nueva normalidad”. La nueva normalidad no existe. Es un concepto errado. Existe una realidad presente, con un pasado condicionante o productor de experiencias y un futuro incierto. Normal no es lo que abunda.

Tal vez convenga que todos los psicólogos/psicólogas recordemos los aprendizajes que realizamos (por lo menos teóricamente) cuando nos transmitían los conceptos del modelo de Olson que nos permitiría  identificar y describir las dimensiones centrales de cohesión y adaptabilidad de la familia, así como también mostrar cómo las relaciones familiares pueden distribuirse, en un balance dinámico, entre constancia y cambio (dimensión de adaptabilidad) y entre amalgamada y desligada (dimensión de cohesión).

El sociólogo David Olson de origen estadounidense, profesor de la Universidad de Minnesota y experto en temas de familia, desarrolló el "modelo circumplejo” de funcionamiento familiar, que tiene en cuenta dos criterios: la cohesión y la flexibilidad. Según la rigurosidad de los criterios, se pueden diferenciar 16 tipos de sistemas familiares. De estos, 4 son equilibrados o funcionales, 8 son medianamente equilibrados o semifuncionales, y 4 tipos extremos son desequilibrados o disfuncionales.

La cohesión familiar tiene que ver con el grado de cercanía emocional, la presencia o ausencia de relaciones emocionales sinceras y cálidas. La flexibilidad familiar es la capacidad del sistema familiar para adaptarse con flexibilidad, cambiar cuando se expone a factores estresantes, así como ser apta para resolver problemas de la vida que surgen frente a ella cuando transita a través de las etapas del ciclo vital.

 Dr. José Martínez-Romero Gandos   jmrsentido@gmail.com 

A Coruña - Galicia - España

enero de 2022

 

 

 

lunes, 15 de noviembre de 2021

PUBLICACIONES del Dr. José Martínez-Romero Gandos - PSICOLOGÍA (2002/2021)

 


El Dr. José Martínez-Romero Gandos traslada su residencia a España en el año 2002 luego de una intensa actividad profesional como Psicólogo y Catedrático tarea que comenzara en Buenos Aires en 1969. En su retiro peninsular continúa con la publicación de trabajos que aquí citamos.

Martínez-Romero Gandos, J. (2002) “Una prueba proyectiva existencial: Test de las cuatro láminas de van Lennep”, Trabajo presentado en el VI Congreso Nacional de Psicodiagnóstico, Córdoba, Argentina, octubre de 2002 y publicado en el Boletín de ADEIP Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico en el Nº 46, año 15, de abril de 2003 ISBN 0328-5650.

Martínez-Romero Gandos, J. (2003) “Logoterapia y procesos migratorios en España”, publicado en Nous, Boletin de Logoterapia e Análisis Existencial, Asociación Española de Logoterapia, Madrid, Boletín Nº 7 – Otoño 2003  I.S.S.N. 1575-488X.

Martínez-Romero Gandos, J. (2003) “Psicodiagnóstico de una Persona migrante: aporte de la Logoterapia. Trabajo presentado en las VII Jornadas-Encuentro de la Asociación Española de Logoterapia, 4 y 5 de octubre de 2003, Madrid, Spain.

Martínez-Romero Gandos, J.  (2004) “Emigración de retorno a Galicia. Identidad cultural de hijos y nietos”. XIV Jornadas de Psiquiatría, Psicoanálise e Literatura organizadas pola Asociación galega de Saúde Mental, celebradas en Trasalba, Ourense, 24 de abril de 2004.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Encontrando luz a nuestros pesares: adicción, depresión y agresión”. Violencia intrafamiliar”. Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo – Homenaje a la autotrascendencia del Dr. Viktor E. Frankl, Ciudad de Puebla, México, 10, 11 y 12 de noviembre.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “La autotrascendencia de la obra del Dr. Viktor E. Frankl en nuestra práctica logoterapéutica”. Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo, Ciudad de Puebla, México, 10, 11 y 12 de noviembre.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Logoterapia en la Atención a Víctimas de Violencia Doméstica”, Trabajo presentado en el Congreso Latinoamericano de Logoterapia y Análisis Existencial” – Buenos Aires, 23 al 25 de junio de 2005.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Logoterapia grupal: ver, comunicar y asistir al otro”. Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo – Homenaje a la autotrascendencia del Dr. Viktor E. Frankl, Ciudad de Puebla, México, 10, 11 y 12 de noviembre.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Para qué la Logoterapia de Grupo en nuestra época: presente y futuro”. Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo – Homenaje a la autotrascendencia del Dr. Viktor E. Frankl, Ciudad de Puebla, México, 10, 11 y 12 de noviembre.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Retos de la Logoterapia grupal en la psicología del Siglo XXI”. Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo – Homenaje a la autotrascendencia del Dr. Viktor E. Frankl, Ciudad de Puebla, México, 10, 11 y 12 de noviembre.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005) “Appello e cure a malati di cancro”, publicado en “Logoterapia Applicata – periodico scientifico divulgativo di analisi esistenziale” (Associazione di Logoterapia Italiana), Nº 5, 2015. http://www.logoterapiaapplicata.it/primapagina/articlex.asp

Martínez-Romero Gandos, J. (2006) ¿ES POSIBLE FUNDAMENTAR, DESDE LA ANALÍTICA EXISTENCIAL, LA LOGOTERAPIA GRUPAL? Comentarios personales sobre “El Ser y el Tiempo” (Heidegger) y su posible relación con la actividad grupal. Publicado en la Revista Siso-Salud Nº 43, otoño 2006, Asociación Galega de Saúde Mental, Galicia, España. ISSN: 1130-1538

Martínez-Romero Gandos, J. (2006). La acción grupal en la Mediación Intercultural. en: Formación, profesionalización y acción en Mediación Intercultural”, Laura Oso y Pablo Montero Souto, coordinadores. Manuais Nº 24, Servicio de Publicacións, Universidade da Coruña, junio 2006, ISBN 84-9749-204-8 Versión en CD.

Martínez-Romero Gandos, J. (2006) “Comunicacións entre profesionais”, ponencia presentada no Colexio Oficial de Psicólogos de Galicia, no marco da sesión formativa coa colaboración do Servizo Galego de Igualdade da Xunta de Galicia ao abeiro do Programa de Atención Psicolóxica a Mulleres Vitimas de Violencia de Xénero ou Doméstica, celebrado en Santiago de Compostela o día 2 de decembro de 2006 cunha duración de 2 horas.

Martínez-Romero Gandos, J. (2011) “Abordaje terapéutico en mujeres víctimas de violencia doméstica”, ponencia presentada en el VI Congreso Argentino de Salud Mental, en el marco de las Jornadas Iberoamericanas de Violencia, Buenos Aires, 20 de mayo de 2011.

Martínez-Romero Gandos, J. (2013) “Caminos que nos conducen al Análisis Existencial. Actualidad de la re-lectura de autores clásicos”. VI Congreso Latinoamericano de Psicoterapia Existencial. Mendoza, septiembre de 2013.

Martínez-Romero Gandos, J. (2015) Lenguaje, Hermenéutica y Psicoterapia Existencial. Publicado el 6.4.2015 en la Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial, Nº10 http://www.alpepsicoterapiaexistencial.com/revista/REVISTA_LATINOAMERICANA_10.pdf   y re-editado en la página de Academia.edu.  https://independent.academia.edu/Jos%C3%A9Mart%C3%ADnezRomeroGandos/Papers?s=nav#add/close

Martínez-Romero Gandos, J. (2016). HOMENAJE A EUGÈNE MINKOWSKI Y FRANÇOISE MINKOWSKA. Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Un Enfoque Comprensivo del Ser, (13), 27-29.

Martínez-Romero Gandos, J. (2016). Definición de la Confederación Mundial de Terapias Existenciales Traducción del Dr. José Martínez-Romero Gandos. Revista Latinoamericana de Psicología Existencial UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER, (13), 16-18.

Martínez-Romero Gandos, J. (2017) Utilización de Máscaras en el proceso psicoterapéutico. Teoría y práctica desde un enfoque humanístico-existencial. Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER. Nº15 .

Martínez-Romero Gandos, J. (2017). Psicoterapia existencial: el mito de Perseo y la introducción de títeres en un caso de alucinaciones auditivas. Revista Peruana de Psicología y Trabajo Social, 5(1), 123-132.

Martínez-Romero Gandos, J. (2017). Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia existencia. Revista do NUFEN, 9(3), 140-149.

Martínez-Romero Gandos, J. (2018). Consideraciones sobre la violencia doméstica desde la perspectiva de una psicología fenomenológico-existencial. Revista do NUFEN, 10(3), 179-198.

Martínez-Romero Gandos, J. (2020) FREEDOM, RESPONSIBILITY AND SPIRITUALITY IN CHILDREN DURING THE COVID-19 PANDEMIC. Publicado en: Carried by the Spirit: Our Hearts Sing: Discerning Meaning during the COVID-19 Pandemic .Editado por María & Eduard Marshall, Ottawa Institute of Logotherapy - Setiembre 2, 2020 - ISBN: 9798682644766

Martínez-Romero Gandos, J. (2021) Logoterapia grupal. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Edición del autor. Amazón.es, versión e-Kindle e impresa.

 

 


 

 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

BUSCAR ASISTENCIA PSICOLÓGICA - Tener en cuenta

 SI TUVIERA QUE CONSULTAR A UNA PSICÓLOGA O PSICÓLOGO DEBIERA TENER EN CUENTA QUE:



• Cuando una persona consulta a un
a Psicóloga o Psicólogo lo más importante en el abordaje terapéutico no son las técnicas sino la relación establecida entre el Psicoterapeuta y el Paciente (o cliente, usuario o consultante).
• No es cuestión de, simplemente, explicar lo que le pasa en términos científicos sino comprenderlo íntegramente como Persona ubicada en el mundo, relacionada con los otros y con proyectos vitales.
• En un Psicólogo/Psicóloga no es solamente importante su formación, criterio científico o escuela que sigue sino si aplica sus conocimientos desde su propia experiencia, comprensión y desarrollo personal.
• La Persona no es un “síntoma” o una “enfermedad”. Es algo mucho más que eso.
• Cada persona es única e irrepetible
• Toda persona está en relación con el mundo, con los otros, consigo mismo y con su trascendencia.
• Toda persona es una totalidad superior a la suma de sus partes integrantes.
• Toda persona es un ser dinámico orientado intencionalmente hacia sus propios proyectos de realización, despliegue de potenciales y la realización del sentido de su propia existencia.
• El ser humano no está determinado. Es libre y responsable para asumir una actitud frente a su pasado y frente a las consecuencias que ese pasado tienen en su existencia.
Carina Cinalli, Analia Boyadjian y una persona más