ACREDITACIÓN DEL VIKTOR FRANKL INSTITUTE

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martes, 4 de abril de 2017

miércoles, 15 de marzo de 2017

Record de visitas a nuestro blog: 25.000 en 4 meses.

  
¡GRACIAS! En solamente cuatro meses nuestro blog alcanzó la cifra de 25.000 visitas. Llevamos varios años publicando pero el ritmo de consultas se aceleró notablemente. 
 LOGOTERAPIA. Encontrar sentido a la vida
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Vino, filosofía y Psicoterapia
¿Debiéramos los existencialistas releer a Igor Caruso?
¿Qué es la Psicoterapia Existencial?
Consideraciones sobre el valor de actitud. Autor P. Kroeff (Brasil)
Valores y sentido en Frankl. Por Manuel Arboccó de los Heros (Perú)
Homenaje a Eugène Minkowski y Françoise Minkowska


domingo, 26 de febrero de 2017

VINO, FILOSOFÍA Y PSICOTERAPIA


Dr. José Martínez-Romero Gandos
febrero de 2017

            Popularmente se afirma que los borrachos siempre dicen la verdad. Estamos seguros que la embriaguez etílica no conduce a ello. El vino es tema de canciones, novelas, pinturas, esculturas o películas. Pocos lo asocian con la Filosofía o la Psicología. Veamos esta faceta interesante de una bebida cuyos orígenes vino se confunden con el origen de nuestra civilización. Griegos y romanos difundieron a la par la filosofía y el cultivo de la vid. Pero el vino no fue inventado por los griegos sino que fue importado por primera vez en cántaros desde Creta. Su cultivo se extendió desde la costa meridional del Mar Negro al monte Nisa en Libia, y luego por Palestina hasta llegar a Creta de donde se llevaría a Grecia.
            Según la mitología griega fue Dioniso el inventor del vino. Hijo de la mortal Semele y del divino Zeus, a través de sus conquistas militares habría extendido su cultivo y su culto por todo el mundo.
            El bien y el mal se representan en la mitología de diferentes formas y con diversos personajes. Pero si queremos referirnos a un filósofo que ha considerado cuáles son los fundamentos del bien y del mal debemos citar a Sócrates (470-399 a. C.) . Según Sócrates, podemos subdividir el bien y el mal en tres categorías: a) del alma, b) del cuerpo y c) del externo. El cuerpo es herramienta y cárcel para el alma.  A veces, Sócrates parece rechazar el bien para el cuerpo, el bien material, prefiriendo el bien para el alma; pero, a veces, parece que acepte ambos. Esta ambigüedad entre los bienes para el cuerpo y para el alma puede ser explicada diciendo que todo tipo de bienes es bueno hasta que éstos no se contrasten: la búsqueda del placer físico se convierte en mal cuando lo situamos antes del placer intelectual.
            Esto no significa que Sócrates no reconociera la importancia de las pasiones y de las emociones, sino que en cualquier ámbito de la vida humana el único instrumento para llevar a un comportamiento bueno es el saber (conciencia). No hay que confundir la posición de Sócrates con formas del rigorismo ascético. Al contrario, es una forma de hedonismo, porque su objetivo fundamental es la búsqueda de la felicidad ( en griego, "eudaimonia"). Este saber es capaz de valorar los placeres, considerando las consecuencias buenas o malas que puedan resultar de ellos.
            No deseamos introducirnos en un exhaustivo estudio de las relaciones entre la Filosofía y el vino. Nos permitimos saltar, entonces, al siglo XIX en el que se producen cambios fundamentales en el ámbito de la ciencia y la economía. La Filosofía refleja esos cambios en sus discusiones y se enfrentará a la  influencia de nuevas corrientes de pensamiento como el idealismo absoluto, el nihilismo y el materialismo dialéctico.
            Pero, para nosotros, el gran aporte del S.XIX lo constituye la aparición del Existencialismo, nombre que usamos para designar a una corriente filosófica que tuvo su origen en ese siglo y se prolonga hasta nuestros días. Los filósofos existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones y el significado de la vida.
            Uno de sus primeros referentes fue Sören Kierkegaard. Para Sören Kierkegaard (Copenhague 1813 – 1855) hay tres modos de concebir la vida y de realizar la propia existencia entre los que el hombre puede elegir: el “estadio estético”, que persigue el goce sensual y vive atrapado en la inmediatez del momento; el “estadio ético”, que interioriza normas de alcance universal y vive conforme a ellas, y el “estadio religioso”, la existencia más auténtica a la que puede aspirar la persona, pues sólo ante Dios adquiere plenitud la vida humana.
            Tal como Sócrates, Kierkegaard gustaba del vino. Y pocos recuerdan que un libro perteneciente a los “textos estéticos” del filósofo danés es In vino veritas –“en el vino está la verdad”–, obra en la que cinco “estetas” hablan del amor, pero sobre todo de la mujer, durante una velada de mesa y mantel, es una provocadora pieza de inspiración socrática, tanto por su paralelismo formal con El banquete de  Platón como por su utilización del método de la comunicación indirecta.
            El estadio estético está representado para el autor por la figura de Don Juan, de Mozart, el seductor que persigue un ideal de vida hedonista y sensual y que, al no reconocer a los demás sino como objetos, tampoco se realiza como verdadero sujeto.
            La nueva posibilidad se abre con otra opción: la de la vida ética. La relación con los otros, especialmente simbolizada por Kierkegard en el matrimonio, implica el ejercicio de la libertad y de compromisos éticos en las relaciones interpersonales.
            Para el autor, el hombre tiene todavía la posibilidad de un mayor conocimiento de sí mismo en un plano superior: la vida religiosa. Aquella vida que se ejemplifica en el sacrificio de su hijo por Abraham y que analiza, magníficamente, en el libro “Temor y temblor”, que recomiendo. El hombre, aún el religioso, permanece siempre en la angustia en la medida en que cualquier intento de apartarse de la verdad le acerca inmediatamente el futuro.
            Este hombre es esencialmente finito y no puede alcanzar un saber total a través de un sistema de ideas; sólo puede acercarse progresivamente a la verdad de la propia existencia, a cuyo término no existe ninguna verdad racional u objetiva.
            Estas consideraciones de más de veinte siglos de existencia nos obligan a observar el siglo actual en el que las conductas resultado de la ingesta de bebidas alcoholicas llevan, a menudo, a consecuencias negativas que indican comportamientos socialmente criticables.
            Un famoso neurólogo, psiquiatra y psicoterapeuta vienés del S.XX, Viktor E. Frankl (1905 – 1992) nos dice que el hombre de hoy carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer, contrariamente a los hombres del pasado que conservaban tradiciones y regulaciones éticas que le indicaban lo que debía ser. Al no saber lo que tiene que hacer e ignorando lo que debe ser puede caer en la tentación de hacer lo que los demás hacen o desean (conformismo) o hacer lo que los demás imponen (totalitarismo). Un tercer riesgo es desarrollar lo que el autor llamó “neurosis noógenas”.
            Diferenciar esta “neurosis noógena” de la neurosis en sentido estricto se hace necesario porque los conflictos que desarrolla son conflictos de conciencia, colisión con los valores e intensa frustración existencial.
            Aquí debemos preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal  vez  es tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Creemos que no.
            La globalización nos somete a cambios y presiones a veces no deseados. Debemos prepararnos para incorporarnos a esta etapa del desarrollo mundial sin que perdamos, ni un ápice, nuestra condición de Persona. Algunas consecuencias negativas inmediatas del proceso de globalización de la sociedad y la economía, no son muy gratas. Las presiones económicas, la recesión, la pobreza estructural y la crisis generalizada golpean a la sociedad sin horizontes claros de reacción.
            Solamente una perspectiva "holística" y no "globalizante" permitirá descubrir sus verdaderas necesidades y proveer al desarrollo de su condición esencial: Ser Persona. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. La globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. La clave para evitar la caida en el vacío existencial, la profusión de adicciones, el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras es la solidaridad.
            Para responder a las preguntas que las personas le formulan frente a la creciente frustración existencial provocada por nuestra sociedad consumista, exitista, competitiva y carente de oportunidades (especialmente en el ámbito del trabajo) se ha desarrollado, en el mundo entero y en especial en Argentina y toda Latinoamérica, la Logoterapia creada por el Dr. Viktor E. Frankl. En esta dimensión de fenómenos auténticamente humanos es en el que se muestra, dramáticamente, la frustración existencial y el cada vez mas difundido “vacío existencial”, que tan maravillosamente describiera su creador.
            Estos frustración y vacío de sentido encuentran un rápido canal de expresión en la agresión. No hablamos de “amor-odio”, nos referimos a la descarga agresiva. Agresión a espaldas de normas y valores sin que podamos justificarla (a la agresión) con discursos infructuosos que parten de justificaciones biológicas o psicológicas. Las industrias del “placer” encuentran oportunista negocio en este aspecto y en su complemento inevitable: la adicción. En los adictos  aparece el complejo de vacuidad en el cien por cien de los casos. Adicción a cualquier cosa: da lo mismo drogas, fármacos, bebidas o televisión y juego. “Potencialidades agresivas” justificadas por los teóricos como una “intención de canalizarlas y sublimarlas”. El problema es que dañan, habitualmente, a personas y situaciones en las cuales realizan la descarga, sin considerar perjuicios auto y hetero dirigidos.
            Nos decía Frankl que esta frustración existencial no es manifiesta sino latente. El vacío existencial permanece larvado y se muestra con varias máscaras. Una de ellas es la depresión. No aquella reactiva al sufrimiento, la carencia de alimento para los hijos o a la pérdida de un ser querido. La depresión por la conciencia de una vida sin sentido. Aquella depresión “de los ejecutivos, ricos o poderosos” que aún arrojados a la intensa actividad social, cultural o deportiva, reprimen su “voluntad de sentido” por una “voluntad de poder y dinero”. No nos confundimos con aquellos estados depresivos endógenos en los que la enfermedad impide las cavilaciones sobre el sentido de la vida.
            La frustración existencial no es patógena en muchas personas pero es muy posible que pueda llegar a serlo y desembocar en neurosis si no se mantiene la meta de un sentido de vida autotrascendente.
Para evitar la enfermedad el Logoterapeuta debe ser conciente y hacer conciente en el paciente que ahora mas que nunca, en este momento de crisis social, la vida del hombre común y también la del hombre que sufre, sigue teniendo sentido A PESAR DE TODO.
            Adicción, agresión, depresión son claros síntomas en la conducta del hombre actual y constituyen la problemática principal de nuestro entorno. “¿Qué derecho tenemos para atrevernos a decir que la vida nunca deja de tener un sentido para todos y cada uno?  Lo afirmamos desde la convicción de que el hombre es capaz de transformar en servicio cualquier situación que, humanamente considerada, no tiene ninguna salida. (Frankl)”.
            El desafío es construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una elaboración crítica y ética de su verdadera influencia. No es fácil darse cuenta cuando se es bombardeado por propaganda en todos los medios  de comunicación y en todas las formas posibles. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de sentimientos y proyectos.
            Prever los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.
            El hombre común, sin ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos.
            En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.
            Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿porqué llega hasta un psicoterapeuta en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia de sentido.
            Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido.  Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la esperanza.
            Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o estan enfermos”.
            Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.
            Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el desarrollo de una acción logoterapéutica que se proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad  de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inversa.
            Hemos desarrollado estos conceptos porque creemos, firmemente, en los beneficios de la prevención. Discutir sobre estos temas facilita la comprensión y la toma responsable de decisiones con respecto al consumo de alcohol. La estrategia no debe ser la aplicación en la población con problemas de adicción de prohibiciones o represiones. Muy por el contrario esas políticas no conducen a nada y es imprescindible la prevención y la educación.
            La promoción de consumo responsable de vino es parte de actividades fundamentales en el sector vitivinícola. Los beneficios del vino para la salud ya eran de sobra conocidos desde la antiguedad. Hasta ahora se asociaba el consumo moderado de vino tinto con una serie de ventajas, desde la protección contra algunas enfermedades cardíacas hasta la ayuda contra la demencia. Muchos estudios en Universidades de todo el mundo están dirigidos a averiguar los beneficios de la ingesta moderada de vino.
            Volviendo un momento a los griegos recordemos al poeta Eubulo (360 A.C.) quien afirmaba que “la primera copa, para la salud; la segunda, para el amor y el placer; la tercera, para el sueño.
Tras la tercera copa, los invitados inteligentes se van a casa...
la cuarta copa ya no es nuestra, pertenece a la agresión y a la violencia;
la quinta, al espectáculo escandaloso; y la sexta, a la orgía embriagada”
Dr. José Martínez-Romero Gandos

jmrsentido@gmail.com 

domingo, 29 de enero de 2017

¿DEBIERAMOS LOS EXISTENCIALISTAS RELEER A IGOR CARUSO?


Revisando bibliografía para un futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado, publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente” (el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta atrayente obra.
 ¿DEBIÉRAMOS LOS EXISTENCIALISTAS RELEER A IGOR CARUSO?
Revisando bibliografía para un futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado, publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente” (el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta atrayente obra.
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - España - 2017






[1] Caruso, Igor A. (1965) Bios, Psique, Persona. Editorial Gredos, Madrid.

viernes, 6 de enero de 2017

Un cuento de Kafka: "Ante la ley"


Les presentamos un cuento escrito por Franz Kafka en su versión castellana y un video ilustrado (en inglés) que nos permitirá acercarnos a este genial escritor. Consideramos que su contenido tiene una intensa connotación existencial. El video presentado, The Guardian,  es una interpretación libre de la parábola "Ante la Ley" del libro de Kafka “La Prueba”. Un campesino, después de viajes por el mundo,  llega delante de una puerta, controlada por un Guarda temible. El campesino trata de pasar pero el Guarda lo niega la entrada.
El texto de Kafka nos presenta el absurdo de una burocracia intransigente que no permite al hombre acercarse a la Ley. El personaje central, un campesino, pide ganar la entrada en la ley. Pero el portero dice que no le puede permitir la entrada en ese momento. ¿Cuándo, entonces? ¿Más tarde? Puede ser. Pero no ahora. El hombre lucha contra ello para conseguir entrar en ella pero no lo consigue hasta el momento final de su vida. Una paradoja que nos deja abierta la discusión acerca de la Verdad más allá de la muerte. El campesino y el Guarda son el mismo personaje, el campesino, como cada uno de nosotros, delante de su propio miedo; el guarda, algo desdibujado, que lo rodea y controla no permitiéndole ser él mismo, libre de elegir su camino y destino; la puerta las posibilidades que encontramos durante nuestra vida.

(VER VIDEO MÁS ABAJO)

Ante la ley
[Cuento - Texto completo.]
Franz Kafka

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
FIN





Resultado de imagen de franz kafka la prueba

sábado, 10 de diciembre de 2016

Valores y sentido en Frankl - por Manuel Arboccó de los Heros

Manuel Arboccó de los Heros nos ilustra sobre el tema con una publicación que ha realizado el Diario El Peruano de Lima.
Manuel ha escrito: "Mi artículo de ayer en El Peruano dedicado a mis compañeros humanistas existenciales, y en especial a los logoterapeutas El Dr. Frankl, los valores y el sentido Un par de clásicas preguntas que se nos suele hacer a quienes hablamos sobre el sentido de la vida es ¿qué sentido tiene la vida? o –de aceptar que la tiene– ¿cómo encontrar dicho sentido?, ¿por dónde ir? Una aplicación terapéutica del análisis existencial la brindó el doctor Víctor Emil Frankl (1905-1997), creador de la Logoterapia o terapia a través del sentido (de logos, sentido, propósito). Y la respuesta que ensayó Frankl aparece en sus largas publicaciones. Y es que, además de su célebre obra El hombre en busca de sentido (que primero se tituló Un psicólogo en un campo de concentración), escribió Psicoterapia y existencialismo, Ante el vacío existencial y Teoría y terapia de la neurosis, entre otras. Podemos hallar nuestro sentido vital recurriendo a tres vías o caminos que él llama valores, pero no en el sentido de los clásicos valores que nos enseñan desde muy pequeños, ejemplo: responsabilidad, disciplina, honestidad (que están bien dicho sea de paso); sino entendiendo valores como todo aquello valioso para nosotros, todo aquello que presenta una gran estimación e importancia para las personas. La primera de esas vías la llama valores de creación. Trata sobre todo aquello que podemos entregar al mundo, ofrecer a los demás, por ejemplo, nuestro trabajo, nuestro arte, nuestro talento. Ejemplo, yo ofrezco al mundo mi poesía, mi trabajo como mecánico o como enfermera, mi música o mi artesanía, mi canto o mis conocimientos como docente. En pocas palabras, puedo encontrar algo de sentido cuando tengo claro qué puedo hacer, qué puedo brindar y me gusta eso que hago, aquello a lo que me dedico. La segunda forma es por medio de lo que denominó valores de experiencia, todo aquello que el mundo tiene para ofrecerme, para regalarme. Para eso se requiere estar atento a lo que la vida me depara; por ejemplo, un buen concierto, un buen libro, los graciosos chistes de un gran cómico, un buen partido de fútbol, un hermoso paisaje, las calles de una bella ciudad a la que llego en un viaje turístico, el calor familiar, el amor de una bella dama, la alegría y complicidad de los amigos. Todo lo que los demás pueden compartir conmigo, eso genera bienestar, placer, regocijo. Y el valor de experiencia cumbre está en el amor, nos dice Frankl. Y la tercera manera es lo que él bautiza como los valores de actitud, y señala que son los más elevados y más difíciles que los otros dos por cuanto son propiamente la decisión e inclinación afectiva con que nos vamos a enfrentar a aquellas situaciones difíciles que la vida nos deparará, como una enfermedad complicada o terminal, una tragedia, una crisis financiera, la muerte del ser querido. La actitud es la manera como vamos a decidir enfrentar esa temporada dolorosa que la vida nos ponga delante. El dolor, del cual existencialmente no podemos escapar, deberá ser enfrentado con valentía, fortaleza, aceptación y, por qué no, estoicismo. Tres maneras que pueden servirnos, sin querer sonar a recetario de cocina, para afrontar la vida con algo más de apertura, esfuerzo, bienestar y temple. p.d. escribir mis artículos, entre otras actividades, me llenan de sentido. Y el sentido no es algo que ya encontré y para toda la vida. Hay que renovarlo continuamente. Varía, se vuelve más complejo.
 Disponible en:
 http://l.facebook.com/l/YAQFTMYMVAQGkLKj_bx_vTO-LNENzL7B2rtaPbvLubqlTMw/www.elperuano.com.pe/noticia-el-dr-frankl-los-valores-y-sentido-49112.aspx" 

martes, 15 de noviembre de 2016

KROEFF, P. : Consideraciones sobre el valor de actitud en Logoterapia


Se autoriza el uso de este material citando su procedencia:
Kroeff, P. (1998). Consideraciones sobre el valor de actitud en logoterapia. NOUS: Boletín de Logoterapia y Análisis Existencial.  (2), 39-45.



CONSIDERACIONES SOBRE EL VALOR DE ACTITUD EN LOGOTERAPIA

                                  Paulo KROEFF


          En la Logoterapia, hay tres sugerencias, tres caminos generales a través de los cuales una persona puede encontrar el sentido de su vida: realizando valores de creación, valores de vivencia o valores de actitud. En algunos de sus escritos, Frankl considera los tres valores de igual rango (Frankl, 1970, p.70); en otros (Frankl, 1987; 1990) presenta el valor de actitud, como el más alto de estos tres valores, "el valor supremo". Tal vez, el rango más alto del valor de actitud radique exactamente en la exigencia mayor que este valor nos hace.

          En los valores de creación, nuestro sentido está en las cosas que hacemos para el mundo: con nuestro trabajo, con nuestro actuar. En los valores de vivencia, el sentido se puede encontrar en lo que nos ofrece el mundo; en las experiencias de encuentro con los otros, en la amistad, en el amor, en nuestra contemplación de la naturaleza, en la apreciación del arte, entre otras posibilidades. En estas dos clases de valores, la capacidad de elección es más evidente: nuestra actuación puede cambiar las experiencias que tenemos; puede repetirlas, si nos agrada; puede eliminarlas, si no nos satisfacen. Hasta cierto punto, podemos seleccionar las experiencias que se nos van a presentar. También, se hace más evidente la posibilidad del placer en las actividades o vivencias.

          Ya en los valores de actitud, a pesar de que la capacidad de elección se mantiene, pues su desaparición sería un contrasentido teórico dentro de la logoterapia, hay un cambio direccional en cuanto a la reacción que puede tener la persona. Su reacción ya no puede ser dirigida al exterior: cambiar, seleccionar, eliminar, repetir creaciones o vivencias. Por su propia definición, un valor de actitud se posibilita en el momento que nos ocurre algo que no podemos cambiar, algo que no fue el resultado de nuestra elección o selección, es decir, algo que es inevitable de vivenciar: la muerte de alguien, una enfermedad que nos sorprende, la pérdida del empleo, el rechazo de una persona amada, un accidente que nos traumatiza. No hay un camino posible de huida de estas experiencias. Es inevitable aceptar lo que la vida nos ha reservado. El cambio direccional es desde el exterior ‑que no podemos cambiar‑, hacía nuestro interior, donde la elección vuelve a ser posible, y esta no es otra que la búsqueda de un significado para esta vivencia nuestra. Estamos frente a un interrogante que la vida nos hace y al que tenemos que responder.

          "Pero, es difícil, muy difícil", decía José hablando del valor de actitud. José (por razones obvias, no es este su verdadero nombre) es un enfermo terminal de cáncer. Como ya conocía con anterioridad la obra de Frankl, fue posible discutir con él los diversos valores para encontrar sentido a la vida. Los valores de creación ya no le están disponibles: ya no puede trabajar, algo que tuvo una significación especial en su vida. El trabajo le proporcionó liberarse de una relación demasiado sofocante con sus padres, la cual le marcó la vida, haciéndole temer relaciones demasiado íntimas, que pudieran reproducir la sensación de estar atrapado. El trabajo también le proporcionó oportunidades para conocer otros países, la vivencia de otras culturas. Los valores de vivencia aún están disponibles, pero bastante reducidos en su amplitud. Ya no puede estar en la montaña, una vivencia que llenaba de valor su vida. Su apreciación por la música, otra vivencia que le encanta, se encuentra disminuida. Ya no puede ir a conciertos, ni siempre se encuentra dispuesto para apreciar la música proporcionada por un compact disc, ya que, o tiene indisposiciones, o tiene dolores, o está atormentado por los pensamientos referentes a la situación en que se encuentra. Por ahora, no puede salir a la calle, pues no tiene la energía que eso supone. A parte de eso, tiene conectadas a su abdomen bolsas para recoger secreciones de su cuerpo y tiene que hacer muchas curas al día. Ni los simples placeres de la vida, como beber y comer le quedan: su alimentación es parenteral y, por ello, gotea constantemente de una bolsa suspendida al lado de su cama. Necesita de los otros para casi todo. Tiene que convivir con una sensación de impotencia y de falta de control, angustiante para él, un hombre muy intelectualizado y con rasgos obsesivos. Tendría todas las razones del mundo para no ver sentido en su vida. Su lucha deberá ser la de no sucumbir al sin‑sentido. Su desafío será el propuesto por Camus (1996):

          En lo más negro de nuestro nihilismo, he buscado tan sólo razones para superar ese nihilismo. Y no por virtud, en absoluto, ni por una rara elevación del alma, sino por fidelidad instintiva a una luz en la que he nacido y en la que desde hace miles de años los hombres han aprendido a saludar la vida hasta en el sufrimiento (p. 68).

          Para las personas que no hayan tenido muchas confrontaciones con el destino inevitable, la crisis que tal confrontación puede provocar deja a la persona solamente tres caminos, según Lukas (1986). El primero, no está disponible a José pues no es un creyente. El tercero, la realización estable de un sentido, se encuentra bastante amenazado. A José, le queda la segunda posibilidad: "la empatía y la comprensión de las personas que están a su alrededor" (p. 62).

          José reconoce que vivenciar esta enfermedad grave, una situación limite según Jaspers (1993)1, le ha quitado muchas de las restricciones que tenía en contra de la experiencia del amor, de la amistad, del encuentro con las personas, que ahora considera como las experiencias que dan sentido a la vida. Después de un año de enfermedad, y de la experiencia de la quimioterapia, decidió casarse con la mujer con quién mantenía una relación desde hace 12 años, sin convivir con ella, ante la perspectiva de una cirugía con inciertas perspectivas de éxito2. Quería darle la satisfacción de que ella fuera su esposa y de ampararla económicamente, garantizándole la mayor parte de su herencia, en caso de fallecer. También tiene el consuelo de sus amigos, que le acompañan bastante de cerca, turnándose para ayudarle en los muchos cuidados que necesita. Así, si por un lado la realización de valores de vivencia quedó reducida en amplitud, no está cerrada la posibilidad de una profundización en las relaciones con las personas.

          Ver sentido en el sufrimiento no es una tarea fácil. Lo negativo de la enfermedad y de sus consecuencias es tan evidente que raras veces permite ver que también esta moneda tiene dos lados. La hermana de otra enferma de cáncer, que moriría pocas semanas después, decía que la enfermedad de su hermana le había cambiado para mejor. Decía que estaba más abierta para comprender el dolor de los otros, que era una persona más sensible de lo que era antes de la enfermedad, que muchas veces se había amargado la vida con cosas sin importancia, que ahora percibía que no hay que dejar el vivir para después. La gravedad de la crisis por la cual pasaba su familia le enseñaba a ver lo que era realmente importante en la vida. Podía percibir la verdad de lo que decía J. P. Richeter, de que solamente apreciamos realmente el sueño, la fortuna y la salud cuando estos son interrumpidos.

          Esta posibilidad de existir lo positivo en el sufrimiento lo expresa Remen (1993), una médica, que también padece de una enfermedad grave:

          Si aceptamos que cada uno de nosotros es potencialmente un transformador de experiencia, puede haber una manera 'sana' de tener una enfermedad, una manera 'sana' de enfrentarse con una crisis. Puede haber una manera de utilizar esos eventos comunes en la vida como una indicación para identificar lo que ya fue superado, para encontrar nuevas y mejores maneras de ser y de realizar. Las tragedias y dificultades de la vida cotidiana pueden ser una manera de saber quiénes somos y cómo deseamos vivir (p. 102).

          Pero, José tiene razón: "es difícil, muy difícil". Están ahí todas las limitaciones que el destino le impuso. Está ahí la presencia cercana y muchas veces cegadora de la muerte. Este poder perturbador de la muerte fue bien expresado en una frase de La Rochefoucauld: "No nos es dado contemplar inmutables ni al sol ni a la muerte". No es fácil ver a la muerte y al sufrimiento como lo propone Frankl en la logoterapia. Como presupuestos de la existencia humana, no pueden quitar sentido a la vida. Pueden, en verdad, ofrecer nuevas oportunidades de encontrarlo, en la manera en que afrontamos estos hechos (el valor de actitud). Véase en este sentido la declaración de Frankl a un periódico de Buenos Aires (La Nación, nov/90):

          "Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor, del sufrimiento y de la muerte, podré encontrar el último sentido que la vida puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse".

          También es difícil para el terapeuta que trabaja con enfermos terminales. Es como si el enfermo le preguntara constantemente: "¿de qué modo pensáis llenar el vacío de mi temor y reducir a claridad el caos de mi confusión?"; utilizando una frase de Cervantes (1996, p. 9), que expresa bien el estado en que a veces se encuentran estos enfermos. En situaciones como estas, Lukas (1989) nos recuerda la necesidad de ayudar al paciente a ver más allá de su enfermedad, de centrarse en lo que aún ofrece posibilidades para la realización de valores, en vez de en las posibilidades perdidas o en las que tendrá que renunciar. O sea, centrarse en el "espacio libre aún preservado", como ella lo llama. En esta misma dirección van las palabras de Frankl (1976), que vienen a continuación:

          ...toda psicoterapia debe tener, también, un lado o una fase positiva: tiene que llevar al enfermo a ver todo lo que está más allá de su enfermedad, o sea, concienciarlo de la responsabilidad que precisa tener para aceptar la forma concreta de su existencia personal (p. 152).

          Muchas veces Frankl hizo hincapié en la necesidad de que el terapeuta sea creativo, de individualizar sus intervenciones con el paciente, de adaptarlas a la situación que él vive. Tal vez en ninguna otra situación esto tenga tanta importancia como cuando se trabaja con pacientes terminales. Las necesidades son muchas. La ambivalencia y la confusión muchas veces dificultan al propio paciente una visión clara de la situación que vive. Y el tiempo es apremiante. Hay que concretar las metas terapéuticas ‑a partir de la teoría‑ en estrategias asequibles. ¿Cómo sacar, por ejemplo, a José de su preguntarse por cómo estará en dos o tres meses (tal vez muerto), un preguntarse que le paraliza, que le coloca en un esperar angustioso, para lanzarlo en un proyecto de vivir lo mejor posible cada uno de los días que le queden?. La logoterapia siempre ha estimulado el volcarse hacía el futuro, hacia la meta a realizar, como un catalizador para la realización presente. Eso se mantiene, pero ahora hay que reducir este futuro a cada día. Una posibilidad intentada fue la de proponer a este hombre acostumbrado a desarrollar proyectos, que desarrollara uno que tuviera como objetivo planear, en el día anterior, como disfrutar lo mejor posible el día de mañana, y solicitar a las personas con quien convive sugerencias para incluir en su proyecto. Es un intento de involucrarlo en el proyecto de volver a vivir su vida ‑tarea de todos nosotros‑ en vez de esperar simplemente que la muerte llegue.

          Otra posibilidad es apelar a la auto‑transcendencia, para evitar el peligro del cual nos alertaba Kierkegaard (1993): "Nada es más peligroso ni más paralizador para un hombre que el aislamiento profundo dentro de sí mismo" (p.39). José había manifestado la preocupación por la fragilidad de su ahora esposa, imaginando que no podría soportar conocer su real estado de salud. Estimulado a hablarle de eso, ella le ha sorprendido (y se ha sorprendido a sí misma) con su capacidad de afrontamiento (o, en términos de la logoterapia, su capacidad de movilizar "la fuerza desafiadora del espíritu"). Entonces le propusimos dedicarse más a ella, que es intelectualmente menos brillante que él, ayudándola a continuar desarrollando su fuerza interior para convivir con el sufrimiento del ahora y el vivir después con la ausencia de su esposo. Puede que haya mucho que hacer en esta etapa final, como decía Solzhenitsin3, el Nobel de literatura: "Cuanto más cerca está el fin tantas más cosas hay que hacer".

          Para terminar, que Frankl (1991) diga las últimas palabras:

          ...que el sufrimiento sea realmente lo que le da al hombre la oportunidad de crecer y de transformarse, nadie lo ha descrito mejor que el pintor y escultor israelí Yehuda Bacon, quien de niño fue llevado a Auschwitz. Se le preguntó después de su liberación qué sentido tendrían aquellos años que pasó en Auschwitz y escribió: De niño pensaba, ya le contaré al mundo lo que en Auschwitz vi, con la esperanza de que el mundo cambiaría; pero el mundo no cambió, el mundo no quería escuchar hablar de Auschwitz. Sólo mucho después comprendí realmente cuál es el sentido del dolor: el dolor realmente tiene sentido cuando tú mismo te conviertes en otro hombre (p. 231).

                    Paulo KROEFF es psicólogo. Profesor del Instituto de Psicología de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Rua Ramiro Barcelos 2600 ‑ 1º andar. 90035‑003 Porto Alegre ‑ RS ‑ Brasil.
          Dirección en España: Sector Foresta 17, 4º C. 28760 Tres Cantos ‑ Madrid. Tlfo.:(91)804‑3507. E‑mail: ib309492@public.ibercaja.es


          NOTAS

1 "...no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones limite" (p. 17).

2 Ante el fracaso de esta cirugía, tuvo que pasar por una segunda, después de la cual fue trasladado a su casa, siendo considerado un paciente terminal.

3 Alexandr Solzhenitsin, citado por su mujer, en el artículo "Ultimas páginas de Solzhenitsin ‑ Su esposa cuenta el esfuerzo literario del premio Nobel bajo la amenaza de la muerte", El País ‑ Domingo. Madrid, 10 de agosto de 1997, p. 12.

          BIBLIOGRAFÍA

- Camus, A. (1996). El verano. Madrid: Alianza Editorial.
- Cervantes Saavedra, M. (1996). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alba Libros.
- Frankl, V. E. (1970). The will to meaning. New York: Plume Book.
- Frankl, V. E. (1976). Psicoterapia ‑ Uma casuística para médicos. Sâo Paulo: E.P.U.
- Frankl, V. E. (1987). Em busca de sentido ‑ Um psicólogo no campo de concentraçâo. Porto Alegre/Sâo Leopoldo: Sionodal/Sulina.
- Frankl, V. E. (1990). Ante el vacío existencial. Barcelona: Herder.
- Frankl, V. E. (1991). La voluntad de sentido. Barcelona: Herder.
- Jaspers, K. (1993). La Filosofia desde el punto de vista de la existencia. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
- Kierkegaard, S. (1993). Diario íntimo. Barcelona: Editorial Planeta.
- Lukas,E. (1986). Meaning in suffering. Berkeley, Institute of Logotherapy Press.
- Lukas, E. (1989). A força desafiadora do espírito. Sâo Paulo: Ediçôes Loyola.
- Remen, R. N. (1993). O paciente como ser humano. Sâo Paulo: Summus Editorial.





sábado, 5 de noviembre de 2016

¿QUÉ ES LA TERAPIA EXISTENCIAL? Definición de la Confederación Mundial de Terapias Existenciales. Traducción del Dr. José Martínez-Romero Gandos


A la Comunidad de Psicoterapeutas Existenciales en el mundo
Psicoterapia Existencial
Confederación Mundial de Terapias Existenciales
Traducción del Dr. José Martínez-Romero Gandos
Septiembre de 2016.

Prefacio
En 2014-2016, un grupo internacional que representa un corte transversal de terapeutas  existenciales contemporáneos se juntaron en un esfuerzo cooperativo para crear esta amplia definición. La misma fue escrita con el espíritu de inclusividad y diversidad que caracteriza esta orientación única, con el objetivo de llegar una accesible, sucinta, “aceptable" definición funcional  acerca de en que consiste la Terapia Existencial. Esta definición reconoce y honra la postura compartida que unifica, sostiene e informa sobre los diferentes caminos para la comprensión y la práctica de la Terapia Existencial hoy, sin violentar la espontaneidad inherente, la flexibilidad, la creatividad y el misterio. Lo que sigue es la version actual de una búsqueda, continuamente en desarrollo, y de un cuestionamiento colectivo sobre el tema.
1. ¿Qué es la Psicoterapia Existencial?
La terapia existencial es un acercamiento filosóficamente informado al asesoramiento o a la psicoterapia. Esto comprende un espectro ricamente diverso de teorías y prácticas. En deuda, parcialmente, con esta diversidad de desarrollo, la Terapia Existencial no puede ser definida fácilmente. Por ejemplo, algunos terapeutas existenciales no consideran que este acercamiento constituya una "escuela" separada de asesoramiento o psicoterapia, sino más bien una actitud, una orientación o postura hacia la terapia en general. Sin embargo, en los últimos años, la Terapia Existencial fue considerada cada vez más por algunos como un acercamiento particular y específico a uno mismo. En cualquier caso podemos decir que, aunque es difícil formalizar y definir, tal como lo sentimos, la Psicoterapia Existencial es un acercamiento en profundidad filosófica caracterizada en la práctica por un énfasis sobre la relación, la espontaneidad, la flexibilidad y la libertad en relación a una doctrina rígida o dogma. Ciertamente, debido a estas cualidades principales, a muchos Terapeutas Existenciales les parece contradictoria en su misma naturaleza la tentativa de definirla.
Como en otras aproximaciones terapéuticas, la Terapia Existencial principalmente (pero no exclusivamente) se preocupa por las personas que están sufriendo o en crisis. Algunos terapeutas existenciales intervienen con la intención de aliviar o mitigar tal angustia cuando es posible ayudar a las personas a competir con los desafíos inevitables de la vida de una forma más significativa, satisfactoria, auténtica y constructiva. Otros terapeutas existenciales están menos centrados en el síntoma u orientados hacia un problema y acuerdan con sus clientes una exploración amplia de la existencia sin presuponer cualquier objetivo particular terapéutico o resultados destinados a la corrección de cogniciones y comportamientos, a mitigar los síntomas o para remediar carencias. Sin embargo, a pesar de sus diferencias significativas teóricas, ideológicas y prácticas, los Terapeutas Existenciales comparten una visión de mundo particular filosóficamente derivada que los distingue de la mayor parte de otras prácticas contemporáneas.
2. ¿Por qué es llamada “Psicoterapia Existencial”?
La terapia existencial está basada en una amplia gama de insights, valores y principios extraídos de la filosofía fenomenológica existencial. Esta filosofía de la existencia acentúa ciertas "preocupaciones últimas" - a menudo en una tensión dialéctica del uno con el otro - como la libertad de opción, la búsqueda del sentido o del propósito de vida y los problemas de la vida cotidiana, el aislamiento, el sufrimiento, la culpa, la ansiedad, la desesperación y la muerte. Para los Terapeutas Existenciales,  con "fenomenología" se refieren al método filosófico por el cual  encuentran atribución estas preocupaciones últimas o "hechos" y por el cual la experiencia básica de la persona "de ser en el mundo" puede ser mejor esclarecida o  revelada y así ser comprendida cabalmente.  Este método fenomenológico comienza tratando deliberadamente de dejar de lado los presupuestos propios a fin de estar plenamente abierto y receptivo a la exploración de la realidad subjetiva de la otra persona .
Aunque puedan haber muchas motivaciones diferentes para aquellos que deciden participar en este proceso exploratorio, como en la mayor parte de las formas de asesoramiento, psicoterapia, o tratamiento psicológico y psiquiátrico, la terapia existencial comúnmente es buscada por la gente en las turbulencias de una crisis existencial: alguna circunstancia específica en cual experimentamos nuestro sentido básico de supervivencia, seguridad o identidad significativamente amenazado. Tales amenazas existenciales pueden ser de una naturaleza física, social, emocional o espiritual y pueden estar dirigidas hacia  mi mismo, hacia otros, hacia el mundo en general o a las ideas y percepciones por las que vivimos. Esto impresiona y  sacude nuestro sentido de seguridad y autocomplacencia, forzándonos a preguntar y dudar de nuestras creencias más hondamente sostenidas o a nuestros valores. Porque la existencia humana está, según los terapeutas existenciales, continuamente cambiando o realizándose según su propia naturaleza, estamos naturalmente propensos a la experimentación de tales desafíos existenciales o crisis a través de la vida útil. En la terapia existencial, estas desorientaciones y ansiedades que provocan los períodos de crisis son percibidos simultáneamente tanto como un momento peligroso como una oportunidad para la transformación y el crecimiento.
3. ¿Cómo funciona la Psicoterapia Existencial?
 Los Terapeutas Existenciales ven su práctica como un diálogo mutuo, colaborativo, alentador y exploratorio entre dos seres humanos que luchan – una persona que busca la ayuda del otro que profesionalmente esta entrenado para proporcionarlo. La terapia existencial coloca el énfasis especial en el desarrollo de una preocupación honesta, de apoyo y empática en la relación aún desafiante entre el terapeuta y el cliente, reconociendo el papel vital de esta relación en el proceso terapéutico.
En la práctica, la terapia existencial explora como los clientes, en el aquí-y-ahora, expresan sentimientos, pensamientos e interacciones dinámicas dentro de esta relación y con los otros, pretendiendo iluminar su más amplio mundo de experiencias pasadas, acontecimientos actuales y futuras expectativas. Este respetuoso, compasivo, sostenedor aunque sin embargo verdadero encuentro – unido a una postura fenomenológica - permite a los terapeutas existenciales comprender con mayor exactitud y descripción como dirigir la persona hacia su modo-de- ser- en-el-mundo. Esforzándose en evitar imponer su propia vision de mundo y el propio sistema de valores sobre clientes o pacientes, los terapeutas existenciales pueden procurar revelar e indicar ciertas inconsistencias, contradicciones o incongruencias elegidos por alguien pero habituales en su modo de ser. De esta forma, algunos terapeutas existenciales, cuando sea necesario, van a enfrentar constructivamente a la persona con modos a veces contraproducentes o destructivos de ser en el mundo. Otros deliberadamente decidirán evitar ver o dirigir cualquier experiencia o expresión del modo de ser en el mundo de la persona dede una perspectiva que lo interprete como siendo positiva/negativa, constructiva/destructiva, sana/malsana, etc. En uno u otro caso, el objetivo terapéutico es iluminar, clarificar y colocar estos problemas en una más amplia perspectiva para promover la capacidad de los clientes para reconocer, aceptar y activamente ejercer su responsabilidad y libertad: escoger como ser o actuar de manera diferente, si tal cambio es deseado o, si no, para tolerar, afirmar y abrazar la elección de sus modos de ser en el mundo.
Para facilitar este potencialmente liberador proceso, la terapia existencial se focaliza principalmente en el realce de la conciencia de la persona, de su experimentación "interior", "subjetividad" o ser: el flujo temporal, transitorio, vital de pensamientos de momento a momento, sensaciones y sentimientos. Al mismo tiempo, la terapia existencial reconoce la interacción inevitable entre el pasado, el presente y futuro. En cuanto a esto, los terapeutas existenciales respetan el poder impresionante del pasado y el futuro y directamente se dirigen a tratar como impacta ésto en el presente.
4. ¿Qué hace a la Psicoterapia Existencial diferente de otras terapias?
 Además de su combinación única de vision filosófica del mundo, la postura fenomenológica y el énfasis principal tanto sobre la relación terapéutica como sobre la experiencia real, la terapia existencial generalmente esta menos enfocada al diagnostico psicopatológico per se y más a proporcionar el alivio rápido del síntoma en sí que otras formas de terapia. En cambio, preocupantes "síntomas" como la ansiedad, la depresión o la rabia son reconocidas como reacciones potencialmente significativas y comprensibles en circunstancias corrientes y la historia personal contextual. Como tal, la terapia existencial está principalmente preocupada por la experiencia y la exploración de estos fenómenos inquietantes a fondo: directamente tomándolos en cuenta más bien que intentar suprimirlos inmediatamente o erradicarlos. Compatible con esto, la terapia existencial tiende a ser expresamente más exploratoria que específica o conductualmente orientada por objetivos. Su objetivo principal es clarificar, comprender, describir y explorar más bien que analizar, explicar, tratar o “curar" la experiencia subjetiva de sufrimiento de alguien.
5. ¿Qué técnicas o métodos usan los Terapeutas Existenciales? 
   La terapia existencial no se define, predominantemente, sobre la base de ninguna técnica(s) particular predeterminada. Ciertamente, algunos terapeutas existenciales evitan totalmente el empleo de cualquier intervención técnica, acordando que tales métodos artificiales pueden disminuir la cualidad esencial humana, la integridad, y la honestidad de la relación terapéutica. Sin embargo, una práctica terapéutica común a prácticamente todo el trabajo existencial es el método fenomenológico. Aquí, el terapeuta procura estar totalmente presente, comprometido y libre de expectativas tan como sea posible durante todos y cada encuentro terapéutico intentando temporalmente dejar de lado todas las preconcepciones en cuanto al proceso. El objetivo es ganar una comprensión contextual más clara  y a fondo y la aceptación de que una cierta experiencia podría ser significativa a esta persona específica precisamente en este tiempo de su vida.
Muchos terapeutas existenciales también hacen uso de capacidades básicas como la reflexión empática,  el diálogo Socrático  y la escucha activa. Algunos también pueden utilizar una amplia gama de técnicas extraídas de otras terapias como el psicoanálisis, la terapia cognoscitiva conductual, la psicoterapia centrada en la persona, somática y la terapia Gestalt. Esta flexibilidad técnica permite a algunos terapeutas existenciales la libertad de adaptar la respuesta particular o la intervención a las necesidades específicas del cliente individual y al proceso terapéutico que se desarrolla continuamente. Sin embargo, independientemente de emplear o no métodos en la terapia existencial, éstos son escogidos intencionadamente para ayudar a iluminar el ser de la persona en este momento particular en su historia.
6. ¿Cuáles son las metas de la Psicoterapia Existencial? 
 El propósito general de la terapia existencial es permitir a los clientes explorar honestamente su experiencia de vida, abierta y comprensivamente. A través de este proceso espontáneo, de colaboración en el descubrimiento, a los clientes se les ayuda a obtener un sentido más claro de sus experiencias y que puedan mantener sus significados subjetivos. Esta auto-exploración proporciona a los individuos la oportunidad de enfrentar y confrontar con profundas cuestiones filosóficas, espirituales y existenciales de todo tipo, así como con los retos más mundanos de la vida diaria. Participar cabalmente en este proceso de apoyo, exploratorio y desafiante puede ayudar a los clientes a llegar a un acuerdo con su propia existencia y asumir la responsabilidad sobre la forma de vida que han elegido vivir. En consecuencia, también puede animarles a elegir formas de ser en el presente y en el futuro que ellos mismos identifican como más profundamente satisfactoria, significativa y auténtica.
7. ¿Quién puede, potencialmente, beneficiarse con la Psicoterapia Existencial?  
Un enfoque existencial puede ser útil para las personas que enfrentan una amplia gama de problemas, síntomas o desafíos. La misma se puede utilizar con una amplia variedad de clientes que van desde niños hasta la Tercera Edad, parejas, familias o grupos y en prácticamente cualquier entorno, incluyendo clínicas, hospitales, consultorios privados, el lugar de trabajo, las organizaciones y en la comunidad social más amplia. Dado que la terapia existencial reconoce que existimos siempre en un contexto de interrelaciones con el mundo,  puede ser especialmente útil para trabajar con clientes de diversos orígenes demográficos y culturales.
Mientras que la terapia existencial es especialmente adecuada para las personas que están tratando de explorar su propia postura filosófica ante la vida, es posible que, en algunos casos, sea una elección menos apropiada para los pacientes que necesitan una rápida rehabilitación de su enfermedad, de situaciones de enfermedad potencialmente mortal o de síntomas de fragilidad psiquiátrica. Sin embargo, debido precisamente a su enfoque fundamental sobre toda la existencia de una persona en lugar de basarse únicamente en la psicopatología y los síntomas, la terapia existencial no obstante puede potencialmente ser un método eficaz para hacer frente incluso a las reacciones más severas de las perturbaciones psicológicas, espirituales o transtornos existenciales devastadores en sus vidas , ya sea en combinación con medicación psiquiátrica cuando sea necesario o por iniciativa propia.
8. ¿Cuál es la evidencia científica que hay en cuanto a la eficacia de la Psicoterapia Existencial?
 Una serie de estudios bien controlados indican que ciertas formas de terapia existencial, para ciertos grupos de clientes, pueden conducir a un aumento del bienestar y sentido de vida (Vos, Craig y Cooper, 2014). Este conjunto de pruebas está creciendo, con nuevos estudios que muestran que las terapias existenciales pueden producir tanta mejora como otros enfoques terapéuticos (por ejemplo, Rayner y Vitali, en prensa). Este hallazgo es consistente con décadas de investigación científica que muestra que, en general, todas las formas de psicoterapia son eficaces y que, en promedio, la mayoría de las terapias son más o menos igual de útiles (Seligman, 1995; Wampold y Imel, 2015), con las específicas características de los clientes y sus preferencias que determinan el mejor enfoque terapéutico para cualquier individuo dado. También hay una buena cantidad de evidencia que indica que una de las cualidades esenciales asociadas con la terapia existencial – calidez del cliente, valoración y empatía del cliente o de la relación paciente-terapeuta - predice resultados terapéuticos positivos (Norcross y Lambert, 2011). Además, el énfasis central de la terapia existencial en encontrar o realizar el sentido se ha demostrado que es un factor significativo en la mejora de cliente o paciente (Wampold et al., 2015?).
9.¿Donde puedo encontrar más información acerca de la Psicoterapia Existencial y/o el entrenamiento profesional necesario para ser un Terapeuta Existencial?
Hasta hace poco tiempo, había pocas o ninguna oportunidad para la capacitación formal de los Terapeutas Existenciales. En los últimos años esta situación ha cambiado con la creación de diversos programas de formación en los Estados Unidos, el Reino Unido, Bélgica, Alemania, Austria, Suiza, Italia,  Portugal, Rusia, Canadá, Escandinavia, Israel, Argentina, México, Chile, Perú, Colombia, Brasil, Lituania, Grecia, Australia y muchos otros países.
Una lista completa de los cursos de formación se encuentra disponible en el sitio web.
World Confederation for Existential Therapy