Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985
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domingo, 22 de octubre de 2023

¿Hay cambios de paradigma comunicacional en las redes y por consiguiente en los grupos psicoterapéuticos?


 

Dr. José Martínez-Romero Gandos

A Coruña - Galicia - España-

jmrsentido@gmail.com 

“Se está produciendo en la sociedad un gran acontecimiento epistémico, una nueva forma de producir conocimiento. Los fines, medios de producción y validación del conocimiento adquieren características propias que exigen una evaluación ética, sobre todo si orientan decisiones sobre la salud de individuos y poblaciones. Por lo tanto, el problema con el uso de Big Data no es el uso de datos personales per se”. Así nos lo hacen notar Leonardo Cambraia, Monique Pyrrho y Camilo Manchola-Castillo en su libro “Big data y salud. Un análisis bioético” (2023)

Saber si la agregación de datos personales en las redes produce algún tipo de beneficio a la comunidad produce en algunos sectores la conciencia de la dimensión ética que conlleva la práctica de comunicación por redes y exige el compromiso de la promoción del bienestar de toda la población, alertando los especialistas sobre ventajas y peligros. Sobre todo para evitar males a los más vulnerables. Es necesario huir de la explotación de los individuos como simples productores de datos y consumidores de productos de todo tipo, incluidos los intelectuales.

Los autores citado, doctores en bioética e ingenieros de software, con formación y práctica internacionales, nos abren el camino para transitar nuestra propuesta acerca del análisis de los cambios de paradigmas comunicacionales en las redes y abonan nuestra preocupación acerca de como estos cambios afectan al desarrollo de los grupos humanos, en especial a los grupos psicoterapéuticos.

        Para dar respuesta a nuestra preocupación acerca de las nuevas formas de comunicación en las redes organizadas en la web y poder así analizar los cambios que estimamos se han producido debemos considerar qué modelo de paradigma vamos a utilizar para abordar esta nueva realidad.

        Sabemos que el término paradigma comunicacional se refiere a un método que busca solucionar los problemas del área específica comprometida con la comunicación humana, intentando dar fundamento científico con su consideración adecuada.

        Cuando estudiamos una realidad se nos presentan cinco paradigmas posibles para abordarla: el empírico inductivo; el racionalista deductivo; el fenomenológico existencial, el reflexivo crítico y el holístico o de la complejidad.

        Un paradigma social se puede definir como un conjunto de estereotipos que prevalecen en la conducta de un grupo social. No obstante, los paradigmas sociales se conforman por un conjunto de creencias y conocimientos que forman en cada sociedad una imagen o una visión sobre la manera de ver y entender el entorno.

        Un paradigma social suele ser estable a lo largo del tiempo, puesto que se mantiene casi inmutable y resulta difícil de cambiar. Los psicólogos y psicólogas de mi generación basan su pensamiento científico acerca de la comunicación y producen y acciones según lo establecido en el paradigma prevaleciente de la Escuela de Palo Alto. Generaciones posteriores a la mía siguen en la misma línea de pensamiento.

        Instituciones o personas pueden considerar una realidad o su entorno con una percepción rígida de las circunstancias y ocasionar problemas sociales de conflicto, desigualdad o exclusión ya que, aferrados a un paradigma que no evolucione y determinará consecuencias negativas en la sociedad.

        Estamos transitando el primer cuarto del S.XXI y nos preocupa la influencia que en la sociedad tengan los actuales modelos de comunicación social, especialmente en todo lo referido a los avances de participación en la web con sus redes sociales y aplicaciones de fácil acceso popular.

        El acceso a smartphones, ordenadores y tablets implementaron la posibilidad de establecer el intercambio de mensajes, contactos o conversaciones de forma simple, tanto individuales como grupales. Sus promotores aseguran que su uso consolida la integración de las personas a su comunidad o a los negocios.

        Desde hace mucho tiempo nos interesa y nos dedicamos a desarrollar la Psicoterapia Grupal y a investigar sobre la dinámica de los grupos humanos. Hasta hace un suspiro, todo se realizaba “presencialmente”. No había otra forma para hacer efectiva la práctica. Hoy se impone señalar si una reunión grupal es “presencial” o “virtual”. Y es en relación a esta nueva realidad en el campo de la comunicación que nos interesa desarrollar posibles preguntas y respuestas, cambios y nuevos paradigmas, asuntos nada claros para la mayoría de los colegas y para nosotros, por supuesto.

Decíamos, más arriba, que hay posibilidad de estudiar la realidad desde diferentes paradigmas. Menciones, sucintamente, a cada uno de ellos.

a)   el paradigma funcionalista hace un estudio de la sociedad de una manera objetiva y trata de entender a la sociedad en su función reguladora. En realidad, se basa fundamentalmente en la corriente positivista, por lo que tiene un carácter determinista. Establece que la sociedad se integra por medio de un sistema bastante complejo, que se encuentra formado por muchas partes. Todas las partes actúan de forma cooperativa e interdependiente.

b)  el paradigma estructuralista tiene una visión objetivista y radical. Básicamente considera que la sociedad se encuentra en un proceso de continuo cambio, generado por los conflictos que se originan a partir de problemas económicos y políticos que enfrenta la humanidad. De hecho, considera que la estructura de la sociedad está basada en situaciones de desigualdad. Dado que la sociedad se caracteriza por enfrentar constantemente conflictos, puesto que unos pocos resultan beneficiados a costa de la mayoría de los miembros que forman la sociedad. Como resultado, los elementos que pueden generar desigualdad son el sexo, la clase social, la raza y la edad. Provocando así, que exista un grupo dominante y que se originen grandes diferencias, debido a que los intereses que mueven a sus miembros llegan a ser incompatibles.

c)   En cambio, el paradigma interpretativo establece que la realidad social es dinámica y diversa. La interpretación se produce de manera subjetiva y explica que la estabilidad de la sociedad se produce por medio de la interacción de los miembros que conforman el grupo. Además, tiene una visión simbólica de la sociedad, que se forma por la interacción de las acciones que las personas realizan de forma cotidiana. En esta interpretación la relación social se produce con la participación democrática y armónica de las personas que la integran. Lo que provoca la regulación de la sociedad.

Como paradigmas de investigación podemos considerar el paradigma fenomenologico-existencial, el racionalista deductivo, el empírico inductivo, el reflexivo crítico y el holístico o de la complejidad.

        El paradigma fenomenológico existencial pretende explicar la naturaleza de las cosas, la esencia y la veracidad de los fenómenos. El objetivo que persigue es la comprensión de la experiencia vivida en su complejidad; esta comprensión, a su vez, busca la toma de conciencia y los significados en torno del fenómeno.

        En el paradigma racionalista-deductivo el conocimiento se concibe como explicación verosímil y provisional de un mundo al que se accede mediante referencias intersubjetivas. Se entiende como método válido la construcción teórica a partir de conjeturas amplias y universales de las que se deducen los casos particulares.

        Si continuamos con el paradigma empírico inductivo podemos decir que está caracterizado por un estilo de pensamiento sensorial, una orientación concreta y objetiva de las cosas, un lenguaje numérico – aritmético, una vía inductiva y por referencia a la validación de la realidad objetiva.

El paradigma reflexivo crítico es utilizado, habitualmente, por directivos de empresas o instituciones, docentes y alumnos que mediante su aplicación pretenden lograr que el accionar de sus miembros ante las realidades del entorno, sus actos o modelos de estudio, de producción y de vida, les permita ser analíticos, críticos, transformadores, productivos y trascendentes.

El enfoque holístico o de la complejidad considera cada objeto o situación según distintas dimensiones y todas las interacciones que posea. Es decir, busca ver el todo y cada una de sus componentes que se hallan interrelacionadas y con diversas dinámicas, sin separar las partes ni apartarlas del entorno. Fue denominado, también, como Pensamiento Complejo señalando aquellos procesos que faciliten entender la complejidad de diferentes situaciones. Suponen sus sostenedores que la incertidumbre, la complementariedad y las crisis están en todas las organizaciones y en situaciones que a diario se abordan en ellas. Su principal impulsor es Edgard Morín que ha publicado (1996). Introducción al pensamiento complejo. (2000) (tres volúmenes).

  

BIBLIOGRAFÍA

 

Cambraia, L.; Pyrrho, M.; Manchola-Castillo, C. (2023) Big Data y salud, Buenos Aires. URL: https://www.teseopress.com/bigdataysalud

Martínez-Romero Gandos, J. (2021) Logoterapia grupal. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Edición del autor. En Amazón. Versión e-book y papel.

Martínez-Romero Gandos, J. (2022) Psicoterapia fuera de la consulta. Encuentro e interacción desde el Análisis Existencial y la Logoterapia. Edición del autor. En Amazón. Versión e-book y papel.

Orihuela, J.L. (2002) Los nuevos paradigmas de la comunicación, en eCuaderno, (https://www.ecuaderno.com/paradigmas/.

viernes, 14 de abril de 2023

Conversación con Miguel Benasayag: la inteligencia artificial que actúa como una nueva especie

 Reproducimos una entrevista realizada por Ariel Pennisi en Tiempo Argentino (13-4-2923) https://www.tiempoar.com.ar/politica/conversacion-con-miguel-benasayag-la-inteligencia-artificial-que-actua-como-una-nueva-especie/ 

El pensador argentino viene desarrollando una serie de hipótesis sobre la colonización tecnocientífica de lo vivo.


El pensador argentino exiliado en Francia en tiempos de dictadura, Miguel Bensayag, dedicado a la investigación en neurofisiología, viene desarrollando una serie de hipótesis sobre la colonización tecnocientífica de lo vivo. En su visita de rigor a la Argentina participará de dos encuentros, el 21 de abril a las 18horas, en el Parque de la Estación, y el 29 de abril, en Rosario, en las Tres Ecologías, en el marco de la Red de Comercio Justo del Litoral y experiencias de luchas medioambientales.

Ariel Pennisi: La tecnología con la que hace más de diez años se está experimentando y da como uno de sus resultados la propuesta de un robot instalado en el celular o en las computadoras portátiles, estalló en las últimas semanas. La propuesta a usuarios de entrenar a la máquina no encontró resistencia alguna, sino cierta candidez que se expresó unas veces como broma, otras como juego, cuando no como consulta para la obtención de distintas informaciones. Hubo incluso quienes creyeron poder contar con el sistema de chat GPT para preparar una clase o una charla, y quienes deslizaron su penuria con la secreta esperanza de recibir un consuelo. Pero, fundamentalmente, en el fondo de los usos se percibe una especial curiosidad por averiguar cuánto puede la máquina. Sin embargo, tengo la sensación de que los investigadores que intentaron aproximarse al fenómeno no dijeron gran cosa…

Miguel Benasayag: A la hora de pensar sobre fenómenos como el chat GPT y otros del mismo tenor por su capacidad de modificar las condiciones de vida a nivel de la especie, terminamos recayendo en argumentos que no van al corazón del problema. Es como el chiste que cuenta la situación de un hombre que busca unas llaves al lado de un farol, pero no encuentra nada y a pesar de eso sigue buscando, hasta que se acerca otra persona y le pregunta “¿usted está seguro que perdió acá mismo las llaves?” y el hombre le responde “No, la perdí más allá, pero acá hay luz”. Es lo que pasa con algunos análisis. La tecnología GPT supone un problema enorme, por el grado de delegación de funciones y las consecuencias culturales; pero aquellos que ideológicamente o políticamente nos parecen afines, investigadores que consideramos en la misma vereda política, hablan de marxismo, se preguntan si van a caer las fuentes de trabajo, si los trabajadores van a ser reemplazados por máquinas… en definitiva, más allá de la legitimidad de esa preocupación, en relación a lo específico del GPT y otras tecnologías buscan respuestas sólo debajo del farol.

AP: ¿Cómo funciona técnicamente el chat GPT? Es decir, ¿qué es lo que necesitamos conocer sin recaer en tecnicismos o sin abordar este fenómeno desde una perspectiva estrictamente técnica, sino buscando su principio de funcionamiento?

MB: El funcionamiento de base es estadístico. Hace muchos años que se puede aplicar un mecanismo de asociación como éste. Por ejemplo, en relación a la palabra “cielo” el centro de datos estadísticamente no producía la relación con la palabra “gato”, sino “azul” o “nubes”. Pero la capacidad actual es exponencial en comparación a los inicios. Yo trabajé en otro momento sobre lo que llamamos “polo semántico”, un significante que producto de luchas, desplazamientos, modificaciones, va incorporando otros sentidos. Por ejemplo, “mujer”, significante al que se van añadiendo “madre”, “ingeniera”, feminista”… Porque el polo semántico no es estadístico, sino histórico y existencial. En cambio, el GPT funciona “como si fuera” un polo semántico porque va a buscar la palabra dentro del diccionario gigantesco con el que cuenta y va probando, sin contar con que ahora lo puede hacer no solo con palabras, sino con frases. Pero lo hace con un criterio estadístico; con una frase comprende a qué polos semánticos referirse o a qué zonas estadísticas recurrir. Si vos le preguntás en qué consiste la belleza del cielo va a buscar por pisos las palabras y sus asociaciones; va buscando en las distintas capas lo que se va acercando a la pregunta y va creando estadísticamente algo que pueda responder.

AP: La conexión con Google parece potenciar el sistema y su posibilidad de estar conectado en tiempo real hace pensar en la incorporación de cierto dinamismo, incluso algo muy parecido al azar.

MB: Claro, hace muy poco conectaron GPT con Google, de esa forma primero fue cargado con millones de frases e imágenes y va autoeducándose mediante la conexión a Internet. Lo que el programa identifica es lo que en francés llamaríamos “saillance” elementos salientes o prominentes y los va a relacionar con palabras y frases. Esto constituye un problema enorme… Hay que reconocer que hay una creación, en el sentido más profundo, de una creación artística que para este caso podríamos llamar creación combinatoria, lo que significa que el GPT no responde solo con lo que ya existía, sino que con lo existente crea respuestas. Y si se le hace diez veces la misma pregunta no responde diez veces la misma cosa, porque en los minutos que pasan entre la primera y la segunda pregunta, se va articulando con otras cosas incluyendo la propia respuesta anterior. Todas las personas que lo usan, como se sabe, lo entrenan y es por eso que en este último mes dio un salto cualitativo por la escala mundial.  

AP: Algunos de los promotores originales de esta tecnología, expertos, inversionista, piden frenar por seis meses el proceso. Elon Musk (Tesla Motors), Steve Wozniak (Apple), Stuart Russell (Universidad de Berkley), entre otros, firmaron una carta manifestando su preocupación por los efectos del chat GPT. Hubo quienes los trataron de cínicos o se rieron del comunicado. Si bien, este tipo de personajes no se caracteriza por una conducta atenta a lo que les pasa a los demás y al ecosistema, tengo la impresión de que, más allá de lo genuino o no de su preocupación, algo nos está diciendo el hecho de la carta.

MB: Ahora apareció este temor por el contacto con Google, por la cantidad de información con la que va a contar el sistema y la ausencia de referencias. Porque GPT no tiene fuentes, no puede citar referencias. Tiene un montón de información que viene de todos lados. GPT te puede hablar de Kant, le pedís un artículo de dos páginas y te lo hace; pero su búsqueda será cuantitativa con lo que estadísticamente tiene ligado a Kant… Lo que hace concertamente es agregar una información sobre otra, establecer correlaciones bajo una lógica agregativa. Es agregativo y va muy lejos. Por ejemplo, hay un modelo que permite interpretar cuáles serían los “sentimientos” de las personas que consultan, porque la inteligencia de la máquina asocia las formas de preguntar e interactuar del usuario con enciclopedias psiquiátricas que se comió en Google o en una búsqueda virtual. Entonces, asocia frases, palabras, a sentimientos y puede hasta volverse una suerte de chat terapéutico.

AP: Otra característica que noté es que cuando en el intercambio le hacés notar a la máquina que equivoca su respuesta, simplemente recula (en realidad, recalcula) y pide disculpas mientras procesa más información y vuelve a responder aproximándose, en apariencia, un poco más. Hay error o acierto, nunca conflicto. Por otro lado, tampoco hay punto de vista, porque funciona como un oráculo laico y despojado de toda poética, es un fenómeno total (al menos, con esa pretensión) que responde desde el todo o desde la aspiración a la capacidad total de responder.

MB: En algún punto, GPT hace como los adivinos, que te van sacando información y con lo que te sacan te vuelven a describir lo que les pedís aprovechándose de la información que largaste. Con tus propias preguntas se van dando cuenta más o menos de quien sos y van ajustando el tiro. Pero en el fondo el GPT, a diferencia del esoterismo, nos pone la pregunta concreta sobre la singularidad o sobre los sentimientos humanos y cuál es la diferencia con la inteligencia artificial. Es complicado, porque hasta ahora pensábamos que la diferencia era jugar al ajedrez o escribir un poema, pero eso y más que eso la máquina lo hace.

AP: Si le preguntamos a cualquier persona por la calle si hay diferencia de naturaleza entre la inteligencia artificial y la inteligencia orgánica, probablemente nos diga que sí, aunque más no sea por instinto. Mientras que un investigador o científico, una persona de la tecnociencia contemporánea, con toda la formación e investigación que tiene encima, tenderá a borrar esos límites. Pero con la aparición del GPT, puede ser que en el propio sentido común empiece a calar esa posibilidad ¿Cómo plantearías el tema de las diferencias? 

MB: Una de las diferencias importantes está dada por el modo de codificar las cosas del mundo. Es un planteo que Gilles Delleuze trae de Leibniz (el filósofo alemán del siglo XVII) y que también el biólogo chileno Francisco Varela trabajó: si vos te pinchás con una aguja el dolor no tiene forma de aguja, porque esa aguja es un estímulo X a partir del cual el cuerpo vivo se autoafecta, es decir, que no hay afectación directa. En cambio, en los fenómenos digitales hay modelización directa, como si el dolor tuviera que tener la forma de una aguja.

AP: O sea que entre la aguja y el cuerpo que se autoafecta hay un abismo o una distancia irreductible que permanece sin traducción posible…

MB: Claro, hay transducción, un fenómeno de roce y afectación, pero no de traducción o codificación, y además de funcionar por transducción, los organismos funcionan también de manera estocástica, porque el sistema orgánico no está siempre en el mismo estado, entonces el estímulo cae donde cae (por eso es estocástico). De ahí también la cuestión del sentido.

Cuando se dice que son sistemas neuronales, puede ser… Si vos estás escribiendo un artículo y decís banalidades te podés acercar bastante al GPT, porque uno puede buscar lugares comunes que asocia agregativamente y borarrse. En cambio, lo que nunca puede hacer el GPT, es decir, no lo que “todavía no llegó a hacer”, sino lo que determina una diferencia fundamental son las situaciones de frontera. La situación de frontera es, por ejemplo, un cambio histórico; GPT no puede comprender que en 1900 no se hacen más pinturas figurativas. Se trata de fronteras que atraviesan en términos de sentido la cultura humana. El GPT no puede estar en la frontera, porque busca siempre la buena configuración. En lo cotidiano, por ejemplo, en la labor de una persona que escribe, lo que hace es patear siempre la buena configuración ya que si está realmente escribiendo ninguna le viene bien. Todas son perifrases de una frase que no existe. Pateamos siempre el significante que estadísticamente se acerca porque buscamos manifestar en alguna medida lo que está pasando a nivel de los procesos.

AP: En ese punto la diferencia es de naturaleza… Pero en la interacción puede haber choque, ¿qué consecuencias tendría eso?

MB: Hay una diferencia macro: por estructura la máquina no puede ser atravesada por los pivotes culturales, evolutivos, históricos. Cuando en un momento dado un sentido queda agotado eso se da por la pura experiencia, no porque alguien racionalmente lo determine. La crisis del 1900 para el GPT no existe. Y a nivel micro: cualquier crisis personal que rompe la lógica para GPT tampoco existe. Resulta que el GPT puede equivocarse o ver justo, como vos decías, pero no puede entender que, en el mismo momento, por autoafectación la aguja puede mandarte a la experiencia de la heroína, a una enfermera de hospital o a cualquier otra cosa. Al contrario que el GPT, desde lo micro, cuando alguien está en un proceso creativo, de escritura o lo que fuera, en una búsqueda, patea constantemente el significante que, en cambio para el GPT estadísticamente se acerca (y lo toma como elemento prominente o relevante). Su lógica no permitiría que se manifieste lo que está pasando a nivel de los procesos. Ahí una de las consecuencias, el aplastamiento de los procesos y por lo tanto de la singularidad.

AP: ¿Qué pasa con el cuerpo, con el cerebro, con la inteligencia orgánica?

MB: Qué hace la inteligencia artificial con el cerebro, se puede ilustrar con la famosa película de Chaplin, Tiempos modernos, donde el cuerpo del trabajador tiene que adaptarse a la máquina en la línea de producción en serie. Cualquier persona que utiliza una máquina digital sufre el mismo proceso, pero no se da cuenta. Porque la máquina es cada vez más performativa, mientras que el cerebro es cada vez menos potente en términos de su performance, justamente, porque se va adaptando a la máquina, entonces ésta aprende cada vez más mientras el cerebro, por formateo, disminuye en su capacidad. Por eso la idea de que la máquina podrá todo –de que lo que aún no puede tiene que ver con un grado de perfeccionamiento–, es una profecía autocumplida.   

AP: ¿Entonces, mientras que el trabajador de la época fordista-taylorista sólo podía potenciarse si se volvía lo más parecido a la máquina, es decir, si se alienaba a ese extremo, ahora la delegación de funciones cerebrales atrofia en algunos casos y disminuye en otros la potencia del cerebro?

MB: Bueno, el obrero se vuelve polivalente en la medida en que pierde sus saberes y adapta su cuerpo, sus músculos, a la máquina. La diferencia, por ejemplo, entre el artesano y el obrero es que el primero maneja sus músculos en una relación de co-creación con la materia, mientras que en el intercambio nuestro con la inteligencia artificial (como el que caricaturiza Chaplin del trabajador con el montaje de producción) atrofiamos ciertos circuitos e híper desarrollamos otros por el feedback. Cuando publiqué el libro El cerebro aumentado, el hombre disminuido, tanto los colegas biólogos como los cibernéticos estuvieron de acuerdo en el planteo del funcionamiento de la relación entre las tecnologías digitales, el cuerpo, o más específicamente el cerebro, pero no les generaba ningún inconveniente ético o político. Hay que explicar que está teniendo lugar un cambio antropológico fundamental. Si los chicos van a hacer la tarea con GPT o los dibujos se van a hacer con inteligencia artificial, en la tendencia actual no genera escándalo porque para esa concepción el humano pasa a ser un operador de información. Pierde sentido, entonces, la idea de esculpir al humano, de educarlo. Incluso, como dice Angélique –se refiere a su compañera Angélique del Rey, investigadora en educación– en sus trabajos sobre educación, mientras mayor educación en el sentido moderno tiene una persona, menos capacitada va a estar para adquirir las competencias requeridas por el mercado y olvidarse de lo que no le sirve.

AP: ¿Se trata de una tendencia, de un proyecto consciente que involucra actores concretos que diseñan este tipo de posibilidades…?

MB: Hay un proyecto tecnológico terrible, sin la necesidad de pensar en un “Big brtother” o en titiriteros, ya que la complejidad hace imposible ese escenario, más allá de que sí hay beneficiarios, actores que juegan en ese sentido más y menos conscientemente.

En el fondo no conviene la educación tal como la entendíamos hasta ahora, porque el hecho de que los chicos no aprendan un carajo favorece la relación de delegación y subordinación a la máquina. Que el humano no sea esculpido no es un problema para la tendencia actual, sino que aparece como condición, ya que, mientras el trabajador de Chaplin más resuelve las cosas por afuera, se distancia y toma cierta forma resistente, menos se adapta a la línea de producción.

AP: ¿Cómo juega la virtualidad, la condición “meta” de los datos y planos en los que desarrollamos actividades e imaginarios?

MB: El problema de los “metaversos” es dónde está el punto de real, ¿qué es real? No podemos decir que una producción de la inteligencia artificial, desde un poema hasta una pintura no sea real. El punto es pensar dónde está el real en los circuitos. El real de los circuitos seguramente no está en la pantalla. Hay que preguntarse si existe un punto de real distinto a los cuerpos… Desde mi punto de vista la respuesta es no.     

AP: En la tradición lo real está siempre ligado a la posibilidad del fantasma y del doble, en la medida en que permanece siempre opaco o inaccesible. En el campo de la inteligencia artificial y la virtualidad, en el fondo, en el terreno de la información como única forma de decodificación, el fantasma y el doble, lo que permanece en proceso irresoluble está negado. Pienso en Tratado de la idiotez. Lo real y su doble, un gran libro de Clément Rosset, donde afirma que lo real es idiota.

MB: Claro, lo real es lo idiota, porque lo que pasa es que el punto de real es eso que no se logra nunca decir. El idiota es el que no logra decir nada… quiere sacar algo y no le sale, quiere hablar y se tira un pedo. El punto de real es la falla, más que nunca. Lo decimos desde hace años, pero hoy es más contundentemente así. Entonces, lo que tenemos que estudiar es cómo dentro del GPT lo inefable no es evocable; esa sería una hipótesis de trabajo. Por eso es importante la velada que organizamos para el 21 sobre la singularidad de lo vivo y la singularidad de la creación frente a fenómenos como el GPT.

AP: Es importante juntarse a pensar sobre estas cuestiones y no solo reírse o burlarse de los personajes que desde dentro manifiestan preocupación, nos gusten o no. Tanto la reacción de los inversionistas detrás del Chat GPT, como los comentarios burlones o los cuestionamientos simplistas por izquierda –y agregaría la reacción religiosa– hay que leerlos sintomáticamente.

MB: No hay que reírse de Musk y los otros, aunque sean una mierda, porque están como Einstein (salvando las diferencias) y los otros físicos cuando vieron lo que iba a ser la bomba atómica; al parecer se dan cuenta que el mundo no está en condiciones de metabolizar este cambio y regular la potencia de desarrollo de lo virtual que se está manifestando. Por supuesto que es necesario aclarar que la innovación no es el progreso… Hay una posición ética en juego; el problema es mucho más grave que si hay puestos de trabajo o quehaceres que serán reemplazados por las máquinas, se trata más bien de la posibilidad de una delegación masiva en la inteligencia artificial, potenciando cada vez más sus consecuencias a nivel de los cuerpos. Y nadie puede venir a decirnos que “no se puede tapar el sol con las manos”, como dicen los detractores de las luchas ambientales, ¡claro que queremos luchar contra el calentamiento global!, del mismo modo que consideramos imperioso hacernos cargo de los problemas generados por estos saltos de la inteligencia artificial. Y, aun leyendo con atención la historia de los ludditas, no hablamos de destruir máquinas o de frenar nada, sino de la necesidad de un pensamiento y prácticas que desarrollen formas de hibridación ante la posibilidad de la colonización digital. Hay que trabajar sobre la regulación y la hibridación desde un punto de vista orgánico.       

*Miguel Benasayag es investigador en biología, psicoanalista, Doctor en Psicopatología en la Universidad de Paris VII, Diploma en Investigación de Tercer ciclo en Biología, Neurofisiología en la Universidad de Montpeliér (Francia). Es profesor invitado en la Universidad de Lille (Francia). Algunos de sus libros son: La singularidad de lo vivo (Red Editorial; Prometeo, 2018), El compromiso en una época oscura (Red Editorial, 2021) Elogio del conflicto (90 Intervenciones, 2018), El cerebro aumentado el hombre disminuido (Paidós, 2015), El mito del individuo (Topía, 2013), La vida es una herida absurda (Red Editorial, 013), Che Guevara. La gratuidad del riesgo (Red Editorial, 2012), Pasiones tristes. Sufrimiento psíquico y crisis social (Siglo XXI, 2010), La fabricación de la información (Colihue, 2001), Pensar la libertad (1996), Crítica de la felicidad (1992), entre otros. Formó parte activa del PRT-ERP; estuvo detenido durante cuatro años en la década del ’70, hasta exiliarse a Francia.

Ariel Pennisi es ensayista, docente (UNPAZ, UNA), editor (Red Editorial), integrante del Instituto de Estudios y Formación de la CTA A y del IPyPP, autor de Nuevas instituciones (del común), entre otros, coautor de El anarca (filosofía y política en Max Stirner), Si quieren venir que vengan. Malvinas: genealogía, guerra, izquierdas, Renta básica. Nuevos posibles del común, entre otros. Integra el Grupo de Estudio de Problema Sociales y Filosóficos en el IIGG-UBA. Conductor de Pensando la cosa (Canal Abierto)


jueves, 15 de septiembre de 2022

LA GLOBALIZACIÓN ES EGOÍSTA. ALTERNATIVA: LA SOLIDARIDAD

 


La globalización nos somete a cambios y presiones a veces no deseados. Ante la incorporación a esta etapa del desarrollo mundial sin una verdadera elección por nuestra parte debemos prepararnos para no perder, ni un ápice, nuestra condición de Persona.

A pesar de los beneficios atribuidos a este fenómeno para el desarrollo de la Humanidad nos han tocado algunas consecuencias inmediatas no del todo gratas: RECESIÓN, POBREZA GENERALIZADA Y ESTRUCTURAL, DÉFICIT ECONÓMICO GENERAL Y FAMILIAR. Padecemos un altísimo déficit económico y social. Las consecuencias de este proceso caen sobre toda la población y los economistas del Establishment aún no han encontrado soluciones.

Un ejemplo posible es recordar que la igualdad de oportunidades que muchos emigrantes encontraron en los países de acogida no se construyeron en base a la inversión de capitales sino a partir del trabajo y creatividad de estas personas en los diferentes países a los que arribaron.

En los periódicos aparecen a diario comentarios acerca de la importancia de los capitales que grupos de inversión colocarán en los países en crisis. Estos inversores prometen importantes transformaciones para nuestras economías. Pero su interés se verá condicionado por la posible rentabilidad de sus inversiones que dependerá del crecimiento y éste de la creatividad y motivación de los encargados para manejarla.

La economía globalizante tiende a motivar el esfuerzo individual para que la persona obtenga ventajas De esta forma no se contribuye al bien común, la comunidad se resiente, los éxitos de UNOS se convierten en fracasos de los OTROS. La lucha se establece por el bienestar personal, el ascenso económico y social, la posesión de bienes. En este tipo de relaciones comunitarias cada hombre es un potencial enemigo de su vecino o compañero de trabajo, su familia y aún los amigos. El resultado es el aumento de la agresividad, dificultades en las relaciones interpersonales y una ansiedad general. Muchas instituciones tienden a programar la distribución indiscriminada de pseudos beneficios sociales, siempre generales, mínimos y decididos por el poder. Se desconocen las condiciones individuales, las conformaciones culturales y la libertad del Hombre.

Estas instituciones tienden a seguir mal el modelo evangélico ofreciéndo pescado y a veces la caña de pescar. Pero nunca se ponen al lado del que necesita para acompañarlo en la búsqueda.

En estas líneas intentamos llamar la atención sobre la verdadera esencia del Hombre. De una manera u otra tratamos de alertar sobre las utopías. Aquí denunciamos, una vez mas, el hambre, la desocupación, la miseria, el aumento de la deuda, flagelos con los que cerramos el Siglo XX y aún continúan en el nuevo siglo.

Sin posibilidad de clonación, cada Persona necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicosocial en la que manifiesta sus valores y desarrolla sus propios procesos de adaptación. Solamente en una perspectiva holística del problema podremos descubrir las verdaderas necesidades del Hombre. La génesis de este proceso es UNIVERSAL. Universal, que no globalizante porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y su autotrascendencia.

Cuando la consideramos en estas dimensiones bio, psico, social y espiritual queda claro que la totalidad del Hombre no puede reducirse a un solo fenómeno y debe entendérselo como una unidad de sentido y como una unidad estructural. En esta pluralidad de dimensiones el Hombre experimenta el sí mismo y su relación con el mundo.

Cuando busco el sentido de mi vida lo primero que descubro es mi asombro ante la existencia. En especial ante esta existencia vaciada de sentido por la sociedad consumista.

Aristóteles decía que con el asombro comienza la Filosofía. Nos va a servir de mucho esta contemplación filosófica de la realidad, auxiliándonos con la Antropología, la Sociología, la Psicología y por supuesto la Economía.

Cuanto mas reflexiono sobre mi existencia mas oscura veo mi existencia particular. La comprensión, la inteligencia y el lenguaje me quedan cortos para explicar esta realidad que produce hambre, desocupación, miseria y agresión. ¿Cuál es la actitud específicamente humana a seguir? Es una época difícil para dar lugar al asombro.

En este mundo con influencia globalizante de los poderes temporales y la economía las soluciones propuestas vienen de la mano de alianzas empresariales, aumento de los negocios en la Web, crecimiento sostenido de las principales potencias, cambios en las bolsas mundiales, etc.

¿Y el hombre?

A este hombre de la era de la globalización se le promete “mejor calidad de vida”. Esta promesa pretende afirmarse en un aumento de la asistencia sanitaria, en un mejoramiento de los niveles de vida y cambios sociales adecuados a las exigencias de la hora. Las consecuencias no deseadas son el aumento de la población de mas de 65 años, las carencias en la educación de una extensa franja de la población y la “pobreza estructural”.

El desafío es construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una elaboración crítica y ética de su verdadera influencia. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de sentimientos y proyectos.

Desde nuestra posición ideológica debemos reconocer los cambios en la realidad social pero alertar sobre las posibilidades, casi seguras, de caída en el vacío existencial, en la vida sin sentido y en la superficialidad de la actividad cotidiana. Debemos preocuparnos intensamente por ese futuro.

La esperanza de vida aumenta y con ella la necesidad de asistencia especializada. Los sectores que necesitan más apoyo son los ancianos, los desocupados y los niños La carencia de modelos aptos para la consideración respetuosa de la Persona permiten el aumento de la delincuencia, las adicciones y las conductas agresivas.

La gerontología, una disciplina aún joven, no hace sino retomar los estudios científicos especializados que todas las culturas consideraron de vital importancia y que honraron a lo largo de su historia previendo una ancianidad plena y respetada. La Logoterapia retoma ese desafío milenario y propone agregar vida a los años y no solamente años a la vida.

Prever los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.

Las alteraciones mencionadas son multifactoriales. Una inadecuada utilización de los recursos de las comunidades lleva al aumento de los problemas mencionados, limitando la pretendida eficiencia del sistema.

La gestión de proyectos que incorporen rápidas y profundas innovaciones en la atención sanitaria y en la educación son los parámetros iniciales necesarios. Aceptar la sugerencia de los economistas implica buscar formas modernas de aumento de la eficacia y la eficiencia del sistema. Pero esta eficiencia debe complementarse con la actividad comunitaria que genere en la población espacios culturales para evaluar sus propias necesidades y encontrar criterios definidos para que las soluciones sean, cualitativa y cuantitativamente, aceptables y aceptadas por todos. Esta es la verdadera innovación.

El concepto de “salud” de la Organización Mundial de Salud comprende el bienestar biológico, psíquico, social de las personas y no solamente la ausencia de enfermedad. Los técnicos diferencian “salud objetiva” de “salud subjetiva” definida la primera como “la capacidad para la función” y la segunda como “la significación que la persona otorga al sentirse bien”.

La economía provee los parámetros necesarios para el desarrollo de un aspecto esencial de las comunidades. Pero no el principal. Sin posibilidad de clonación, cada persona necesita cuidados que van ligados a un complejo entramado psicosocial en el que se encuentra ligado afectivamente, en el que manifiesta sus valores personales y en el que desarrolla sus propios procesos de adaptación. Solamente una perspectiva holística del problema permitirá descubrir sus verdaderas necesidades. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. La globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. Si no es obligado a abandonar aquello que le pertenece por esencia, el hombre es capaz de incorporarse a un proceso intenso de desarrollo como el que comentamos. La condición es el respeto por su esencia: la libertad.

¿Cómo es posible aumentar la solidaridad en un mundo egoísta, consumista y superficial? Volviendo a lo clásico sin abandonar lo actual.

Mostrar a los responsables de la producción que sin la debida motivación, sin el ejercicio periódico de la creatividad, sin la esperanza en un bienestar futuro para su familia, sin la atención sanitaria debida, sin educación generadora de estructuras valorativas, el Hombre se aliena y rinde menos.

¿Podrán las empresas redescubrir estos conceptos? Si alertamos a los ejecutivos que las dirigen que ellos caen, rápidamente, en la pendiente del proceso si no modifican el ángulo de visión de sus técnicas productivas, sí habrá cambios.

Los jóvenes necesitan una fuerte motivación que movilice sus potenciales creativos y productivos. Ellos ven el porvenir con nubarrones y dejan cesantes sus energías solamente dirigidas a sostener una vida provisional llena de adicciones, agresiones o depresiones. Cada día aumenta la marginación y muy pocos de ellos llegaran a ser los ejecutivos a los que les proponemos este esquema.

Recordar que el hombre es lobo del hombre llega a tiempo para reconocer que también es el que ha desarrollado su creatividad hasta los límites insospechados de la actualidad. Luz y sombra de la historia. Creación y destrucción. Amor y guerras.

Apuntemos al amor y a la solidaridad.

Desde el punto de vista de los rendimientos empresariales estos parámetros resultan de fácil aplicación, aumentan la estima personal de los funcionarios y mejoran el logro de utilidades. Fácil presentación, difícil demostración.

Aumenta el índice de desocupación. Los principales actores, preocupados por este fenómeno, son los Ministros de Economía. ¿No debieran preocuparse los Ministros de Salud y de Educación?

Algunas grandes empresas organizan Fundaciones para contribuir al desarrollo de tal o cual aspecto social y canalizar por esa vía fondos que debieran entregar al Fisco como impuestos. De esta forma parecen ser solidarios y aprovechan el efecto de promoción de su empresa. He analizado un listado de Fundaciones creadas por Empresas. En ninguna se promueven cursos de formación de “colaboradores solidarios”. He aquí la sencilla fórmula de desarrollo comunitario ya señalada en la Biblia.

La formación de estos “colaboradores solidarios” permitiría un doble efecto positivo inmediato.

El hombre común, sin ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos.

En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.

Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿Porqué llega hasta nosotros como psicoterapeutas en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia de sentido.

Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido.  Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la esperanza.

Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o están enfermos”.

Esa es nuestra “Misión”. Pero una misión debe enunciarse en forma operativa, de lo contrario, será una mera declaración de buenas intenciones. Según Viktor E. Frankl, nuestra “Misión” como Logoterapeutas es la “cura médica de almas”. Es una pastoral “médico-psicológica”. Según los griegos, la persona encargada de “cuidar” el cuerpo era el “mëdos”, derivando de allí la palabra “médico”. Para esa cultura el “therapeutikós” era el siervo encargado de cuidar el templo, es decir, el lugar por excelencia para la vida espiritual.

Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.

Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el desarrollo de una acción logoterapéutica que se proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad  de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inversa. Ambos, logoterapeutas y pacientes, debemos ser fieles a esta Misión.

Nuestra “Misión” no necesita de grandes tratados de Psiquiatría, Psicopatología o Técnicas Psicoterapéuticas. Los “Maestros” y “Tratadistas” han contribuído a nuestra formación básica imprescindible. Ahora nos basta la definición del diccionario: “Misión es la acción de enviar. Es el poder que se dá a un enviado para cumplir su cometido. Es, también, el deber moral que cada hombre le impone su condición o estado”.

Somos enviados para servir en la “cura” o cuidado del otro y es para nosotros un deber que nuestra condición nos impone. “Pastores de almas” que buscan encarrilar la oveja hacia la recuperación del “sentido” de vida. El Derecho nos otorgaría la condición de “curadores ad-bona” que define a quien cuida los bienes de un incapacitado. ¡Y qué mayor incapacidad que carecer de la voluntad necesaria para encontrar sentido a la vida a pesar de todo!

Esa es nuestra “Misión”. ¿Y cuál es nuestro pago? El diccionario vuelve a ser útil para definir la cuestión citando la acepción que atribuye a “Misión: alimento que se señalaba a los segadores por su trabajo”. El cumplimiento de la Misión es nuestro alimento y pago verdaderos.

¿Cómo podemos lograr estos propósitos en esta sociedad en crisis?

Debemos ajustar nuestra Misión para afirmar, repetidamente, el concepto de Logoterapia como propuesta facilitadora del desarrollo de proyectos y valores. Una propuesta que debe considerar la posibilidad de comunicación efectiva y afectiva,  promover la reflexión sobre los valores y el sentido de la vida, no olvidar la integración psicológica y social y facilitar la armonía entre la libertad y la responsabilidad.

Nuestra tarea como Logoterapeutas es preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal  vez  es tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Creemos que no.

Concluimos que es necesario considerar la posibilidad de establecer una sociedad basada en el respeto por la Persona. Esta persona necesita obtener el máximo de oportunidades para realizarse dentro de la comunidad de su elección, desarrollar y usar sus potencialidades y encontrar un trabajo digno.

En ese contexto es posible que pueda dar y recibir, encontrando en la comunidad su oportunidad de ser solidario.

Nuestra propuesta consiste en la creación de un ESCUDO PROTECTOR de la influencia nefasta de la globalización.

La construcción de ese escudo es posible:

·       Si aportamos soluciones innovadoras ante la crisis social

·       Si hacemos lo posible para que se transformen las actitudes agresivas en AMOR

·       Si contribuimos a que los que tienen predilección o tendencia a luchar por el poder transformen su actitud en acciones de verdadera AUTORIDAD

·       Si facilitamos la solución de las conflictivas relaciones interpersonales y aportamos un sentido COMUNITARIO

 

“La reciprocidad, nuevo paradigma para las relaciones de ayuda, puede ser que nos ayude en esta propuesta. La esterilidad del pasado es sustituida, en el contexto presente, de tal modo que la persona cambie su horizonte futuro y se encuentre con el otro en una relación de ”persona a persona”, con acciones de acuerdo a los más altos valores y con un ejercicio continuo de responsabilidad”

 

miércoles, 25 de mayo de 2022

RECORDEMOS LA DEFINICIÓN DE PERSONALIDAD SEGÚN LERSCH

 




La situación del Hombre en nuestro mundo actual es la del expectante Capitán de un barco en la tormenta que ansía llegar a puerto pero anticipa conductas defensivas que no lo lleven al naufragio. El presente globalizado muestra estructuras sociales que se deshacen anunciando el naufragio.  El hombre de hoy tiende a reconstruir su ayer observando en las playas solamente restos de otros naufragios. Algunos transforman esta visión apocalíptica en una búsqueda inquieta que permita el sentido pleno de la existencia, deseosos de articular lenguajes diferentes, de reconstruir armonías perdidas, de convivir en una comunidad capaz de ser-en-el-amor, sanando las actitudes negativas con una espiritualidad en armonía con el cosmos y la naturaleza.

          Al examinar el desenvolvimiento de las funciones psíquicas en la Persona, la Psicología ha intentado describir la formación de la Personalidad como el resultado sintético de su actividad general. La Personalidad es, así, una adquisición progresiva y continua en el curso de la existencia. Para Lersch[1] la Personalidad expresa, sintéticamente, el resultado de la estructuración de los aspectos orgánicos, psíquicos y espirituales del hombre. Sus características fundamentales son las de UNIDAD Y  CONTINUIDAD.[2]

Concebida como el resultado de una función, su unidad es inconcebible sin su continuidad. Siendo ella resultado de la experiencia individual sería absurdo concebir a este resultado como estático e invariable para cualquier Persona. La Personalidad es una pero siempre diferente de sí misma. Incluye las funciones biológicas que no le dan entidad mas que “ab initio” y persisten invariadas como fundamento estructural a través de los constantes cambios resultantes del contraste con la experiencia intra y extra psíquica.

El carácter de fundamentación constitutiva, programadora de esta base biológica, que implica una organización bioquímica, anatomo-fisiológica, inmunológica, enzimática, etc., tiene carácter de recapitulación del proceso de hominización, esto es, de abreviación singularísima ontogenética de un largo proceso filogenético en medio del cual ha podido surgir el hombre.

Este proceso del surgimiento del Hombre, tan en estrecha relación con los procesos de la herencia, ha permitido el surgimiento de teorías “sociogéneticas” que postulan la “herencia históricamente condicionada”. No compartimos esa postura. Preferimos adherirnos a formulaciones teóricas que postulan a esa herencia como un proceso que se actualiza, perfecciona y configura de un modo único en la Persona humana, desde la concepción. El pensamiento de Juan Rof Carballo[3] al respecto será considerado más adelante.

Desde ese momento, la concepción, y hasta el sublime de la madre al “dar a luz” (aún en las peores circunstancias) para que la Persona “vea la luz”, las primeras relaciones infantiles y el entorno van a ir determinando, radical y primariamente, la forma de interpretar esa realidad y la Personalidad se configurará única e irrepetible.

La realidad trascendental de este encuentro primario en que el hombre es constituido suele ser desvirtuada o diluida por la conceptualización parcializada. Se acentúa el análisis de su potencial hereditario, se destaca la actualización por el ambiente de este potencial genético, se fija exclusivamente la atención en la relación simbiótica madre-niño, se multiplican los vértices de estudio al subrayar la importancia de la socialización en la primera infancia, se lo correlaciona con las etapas evolutivas o se pretende sintetizar todo esto en la relativa significación de la amplitud “inteligente” o “adaptativa” del ser humano.

¿Será cada uno de estos aspectos o todos, simultáneamente?

Quedarse fijado en distinciones entre “energía” o “estructura”, “instancias”, “topografías” o “estratos” de la Persona investidos de energía libidinal que la van modificando es dejar de lado el progreso de la ciencia en general que tiende a examinar la realidad como organizaciones complejas que la organizan en distintos niveles de “entropía”. Para el ser humano es posible aceptar que esa “energía” se invierte o anima en una estructura, la estructura de la Personalidad, que produce una unidad radical entre estas fuerzas instintivas, las organiza en un desarrollo multidimensional y permite su manifestación de acuerdo a distintos niveles de integración intra y extra psíquicos presentes en una armonía que madura y crece en el vínculo interhumano.

Entendiendo la Personalidad como una estructura cuyos componentes organizados responden a estímulos complejos, podemos observar y describir la ordenación y disposición de sus relaciones y conexiones como una totalidad, no limitada a la suma de sus partes y con una acción dinámica de carácter teleológico. Esta construcción, ordenación y articulación simultánea de la Personalidad en una sucesión temporál única y finita, que determina sus modos de expresión y significación

Para P. Lersch[4] el concepto de Persona designa la estructura ascencional que culmina en el desarrollo de una teoría que podría calificarse de Psicología ontológica. En Lersch están integrados el largo pasado que da lugar a la moderna Psicología  y  en su corta historia puede encontrarse en este autor una elaboración magnífica de una síntesis creadora acerca de la Personalidad. Esa síntesis la expresa en su teoría a través de los conceptos de división básica de la Personalidad en un plano endotímico y en una superestructura personal que pusieron fin a los antagonismos que caracterizaron la Psicología de la primera mitad del siglo XX. Su obra puede considerarse una Triebpsychologie (psicología de los instintos) pero a diferencia de Freud, su concepción de la vida humana es pluritemática, abierta a la diversidad de lo humano en el plano individual y social. Sin que se convierta en una barrera infranqueable para el estudio de la naturaleza humana, pone distancia entre el Hombre y los animales.

No niega en el plano psíquico las analogías con la vida instintiva animal pero se ponen de manifiesto sus peculiares y sustanciales diferencias. La clave para la comprensión de su teoría está en que considera la vida instintiva humana, aún en el plano del hambre y sexo, como mas tendencial que propiamente instintiva. Prefiere el término en alemán de antrieb (tendencia) por el de trieb (instinto).

Coincidimos, plenamente, con este autor y consideramos que no solamente es imprescindible el conocimiento de su teoría por todos los estudiosos de la Personalidad sino que nos es de suma utilidad para la comprensión de la Persona  que consulta en sus dimensiones bio-psico-social y espiritual.

La Personalidad, dice Lersch, no puede compararse con un árbol en el que las raíces permiten la verticalidad y el sostén de su estructura al viento. La semejanza con el Hombre es estrictamente inversa. Las raíces deberán ser superiores para que la comparación fuese aceptable porque permiten la expresión valorativa y el uso de la libertad que son esenciales para la trascendencia del Hombre. Esta realidad suprabiológica no niega el plano de la vitalidad. En la consideración de la Persona la verticalidad está sostenida por esta superestructura. De allí la comparación que hace el Prof. Ramón Sarró en el prólogo del libro citado.

Lersch, que rescata para la Psicología el arte de la visión inmediata de los fenómenos, utiliza el método fenomenológico para el análisis cualitativo de la experiencia. En este sentido incluye el análisis de la percepción, de la tectónica de la personalidad, el análisis de los aspectos tendenciales y emocionales, intentando penetrar en la intimidad de los fenómenos relativos al hombre, no en forma teorética, sino en su quidditat, en su esencia.

En el importante prólogo que Sarró hace para el libro de Lersch destaca que el autor supera el axioma subjetivista que daba punto de partida legítimo para la Psicología a la introspección, el axioma atomista que establece una relación de jerarquía entre los elementos concientes y los fenómenos superiores, el axioma sensualista que destaca la fundamentación en los sentimientos elementales para justificar la genética de la vida psíquica o el axioma mecanicista que, mediante principios asociativos,  justifica el enlace de las vivencias simultánea y sucesivamente.

En sustitución de estos axiomas Sarró[5] encuentra en Lersch los siguientes principios que resumen, magníficamente, su obra:

1.    La concepción, tanto de la vida tendencial como emocional, es pluritemática.

2.    Los distintos métodos psicológicos son convergentes; son diversas perspectivas de un mismo objeto.

3.    La conceptuación psicológica no es delimitativa, sino acentuante, es decir, un fenómeno psicológico forma siempre parte de la totalidad y conceptuarlo equivale a destacarlo sobre ese fondo global.

4.    Las distintas funciones psíquicas no son distintas en el sentido de que funcionan independientemente; actúan indisolublemente entrelazadas constituyendo una “Gestaltkreis”, una circularidad funcional, ininterrumpida. Así, la percepción es en su primer plano, pasiva, pero en su plano de fondo, es activa en tanto que apetitiva. Así mismo, la apetición es sentimentalidad, e inversamente. Y todo este sistema circular y circulante no está cerrado sobre sí mismo, sino que es “comunicante”, constantemente abierto al mundo. La vida psíquica es relación, esta oscilación antropocósmica, este diálogo entre “ego” y mundo, concebidos, no como entidades independientes, sino como polos de una misma realidad. Por ello la imagen del mundo pertenece a la psicología tanto como los más íntimos procesos volitivos e intelectivos.

5.    El principio de la estratigrafía en sentido vertical realiza la misma función que el de circularidad en el plano horizontal, es decir, que es a un tiempo diferenciador e integrativo; los estratos no tienen existencia independiente, son sólo “regiones” de la vida psíquica global.

6.    El principio de la persona como integración total y estructurada de la vida psíquica

Para constituir una Psicología moderna, capaz de plantear el problema de su unidad y las posibilidades de interdisciplina y transdisciplina, Lersch[6] reconoce su deuda con el pasado, producto de su reflexión científica sobre el hombre basado en Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Gracián, Pascal, Shopenhauer, Nietzche, Wundt, Krüger, Husserl, Scheler y Heidegger, en una corriente integradora que no desprecia la base de una ciencia natural experimental pero que agrega el aspecto cultural.

 






[1] Lersch, P. – La estructura de la Personalidad, Edit. Scientia, Barcelona, 1968 – pgs. 54/57

[2] Lersch, P. – op.cit. pag. 57 dice: “Por el contrario, se es persona en una acepción mucho más amplia en la constitución ontológica del mundo, como ser humano singular, único e insustituíble, que realiza y experimenta su existencia en y con el mundo, a través de las múltiples funciones y contenidos de la vivencia.”

[3] Rof Carballo, Juan – El Hombre como encuentro – Ediciones Alfaguara, Madrid, 1973.

[4] op. cit.

[5] Lersch, P. – op. cit. Prólogo, pag. XXVI y XXVII. Prólogo de Ramón Sarró.

[6] Op.cit. pag. XXXIX a XLV,