Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

lunes, 8 de mayo de 2017

PUBLICADO EN PERÚ:Psicoterapia Existencial: el mito de Perseo y la introducción de títeres en un caso de alucinaciones auditivas.



Dr. José Martínez-Romero Gandos
Centro Sentido Galicia
A Coruña – Galicia – España
Noviembre de 2016

Publicado en la Revista Peruana de Psicología y Trabajo Social
Vol. 5 Nº 1 – Enero/julio 2016

Resumen:
            Partiendo del mito de Perseo introduciremos  el relato de una psicoterapia basada en los fundamentos de la Psicología Existencial presentando un joven que padece alucinaciones auditivas por consumo de drogas (psicosis post-traumática). Describimos su lucha por no verse doblegado por las voces que lo acosan y lo acusan. Centramos el tratamiento en el encuentro con el terapeuta y desarrollamos una relación positiva paciente-síntoma, con mayor tolerancia de la experiencia psicótica y la búsqueda de una mejor calidad de vida. Proponemos conseguir una nueva “relación” con esas voces desde la perspectiva de una autovaloración y dirigirlo hacia aquello que más valora desde su conciencia atribuyéndole una nueva dimensión. Nos basamos en la Psicoterapia Existencial incorporando a las sesiones títeres de mano.

Palabras clave: Psicoterapia Existencial – Alucinaciones auditivas – Títeres – Proceso de cambio –


Summary:
Greek mythology through the myth of Perseus will allow us to enter the story of a psychotherapy based on the Existential Psychology in the case of a young man who suffers from auditory hallucinations by drug abuse that produced a post-traumatic psychosis. We describe this being-in-the-world struggling to not be bent by the voices that haunt him and accuse him. The treatment  is focused on establishing an encounter with the therapist and to develop a positive relationship between patient and symptom (voices), with increased tolerance of psychotic experience. The main purpose will be to get a new "relationship" with those voices and direct it towards what is more apreciated by him. Psychotherapeutic practice corresponds to the Existential Psychotherapy and we use hand puppets.

Keywords: Existential Psychotherapy - Auditory hallucinations - Puppets - Change Process -
Palavras-chave: Psicoterapia existencial. Alucinações audíveis. Marionetes. Processo de mudança.




           Según la mitología griega, la vida de Perseo fue un tormento desde su nacimiento. Su padre, el Dios Zeus, embarazó a su madre la mortal Dánae. Expulsados madre e hijo de Argos arriban a la isla de Sérifos. El Rey de esta isla pretende a Danae y pensando que el joven Perseo podía ser un estorbo para sus planes, intentó librarse de él fingiendo entregar a su hija en matrimonio y exigiendo un regalo extraordinario: la cabeza de la Medusa, una de las tres Gorgonas con poderes para convertir en piedra a quien mirase a sus ojos. Para cumplir partió Perseo, guiado por los dioses Atenea y Hermes en busca de las grayas, hermanas de las gorgonas. Las grayas eran tres ancianas que sólo tenían un ojo y un diente para las tres, y se los iban pasando una a otra. Perseo les arrebató el ojo y el diente, y, a cambio de devolvérselos, las obligó a confesar dónde vivían las hespérides, pues Atenea le había dicho que ellas le darían armas para vencer a la gorgona.
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            Perseo logró cortar la cabeza de la Medusa porque entró en las entrañas de la tierra pertrechado por el zurrón mágico que le regalaron las ninfas y que podría contener la cabeza cortada sin peligro, con unas sandalias aladas que le dio Hermes, la hoz de Zeus y el casco de Hades, que lo hacía invisible, guiado en su camino por Atenea quien le había prestado un escudo de bronce muy bruñido, usado por él como espejo para no mirar directamente a los ojos de la Gorgona.
            Esta pequeña referencia a la mitología griega nos permitirá introducirnos en el relato de una psicoterapia basada en los fundamentos y prácticas de la Psicología Existencial. Nuestro paciente, al que llamaremos Perseo, por razones obvias de secreto profesional, padece de alucinaciones auditivas atribuidas, en principio, al consumo abusivo de drogas que produjo una psicosis post-traumática.
            Originalmente las voces que escuchaba en su interior eran de dos mujeres y ocasionalmente un hombre. Tratado psiquiátricamente con fuerte medicación no obtenía mejora y manifestaba angustia permanente que invalidaba lo poco que podía realizar cotidianamente. Su psiquiatra le recomienda que realice un tratamiento psicológico simultáneo.
            Como el semidios, parte en busca de solución a su angustia. Como las grayas, los profesionales de la psicología consultados derivan el paciente a uno u otro colega porque no encuentran alivio a sus síntomas y llega a nuestra consulta en ese camino de búsqueda. Al comienzo se muestra exigente porque, dice, le habían asegurado que con un tratamiento psicoterapéutico encontraría la forma de vencer a las voces y calmarse.
            Describamos a este terrenal ser-en-el-mundo, a este da-sein que lucha por no verse doblegado, definitivamente, por las voces que lo acosan y lo acusan.
            Nuestro paciente, Perseo, tiene 29 años en el momento de la primera consulta. Es soltero y posee estudios universitarios superiores (Ingeniería). Maneja varios idiomas. Vive con sus padres no teniendo ocupación laboral actual. En un pasado reciente trabajó en una gran empresa que prescinde, luego, de personal por razones de racionalización de tareas.
            El episodio psicótico sucede hace 7 años mientras residía en un país del norte de Europa. Allí su vida no era ordenada. Consumía marihuana, anfetaminas y cocaína. Esporádicamente LSD. Estudiando en la capital de su país de origen convivió con una mujer 6 meses. En su residencia en el país del norte tuvo “amistad especial” con otra mujer, sin residir con ella. Serán, luego, importantes en relación a los contenidos de las voces.
            Está medicado por su Psiquiatra de cabecera (consulta una vez por mes) con Olanzapina 2,5 mg. ), 7,5 mg. al día, con Risperdal 3 mg., 4,5 mg. al día (antipsicótico indicado para delirios), con Aquinetón 2 mg., 6 mg. al día (anticolinérgico-antiparkinsoniano) y con Zyprexa Velotab (olanzapina) 10 mg. (antipsicótco indicado en esquizofrenias y episodios maníacos).
            Escucha voces críticas en su interior, con voz de mujer. El contenido verbal de las alucinaciones es nítido, constante y se dirigen a la recriminación sobre varios asuntos que le afectan en su autoestima: “maricón”, “no sirves para nada”, “no sabes “ligar” con mujeres”, “eres un idiota”. Las voces pueden aparecer en cualquier momento, especialmente cuando tiene que enfrentar una situación determinada (búsqueda de empleo, entrevistas, salidas nocturnas o si se divierte con amigos). No hubo ningún período de remisión.
            En la primera sesión establezco una entrevista semi-abierta centrada en establecer el rapport positivo que no encontró en anteriores encuentros psicoterapéuticos. Se expresa correctamente y responde sin evasivas a preguntas, centrando su relato en los sentimientos y angustias que le provocan las voces: “Me tienen maniatado”, “Si me rebelo, ellas me atacan”. “Me coartan el derecho a hacer lo que quiera”. “Son muy molestas”. Hacia el final de la entrevista manifiesta su angustia por no poder eliminar las voces y pregunta, insistentemente, en saber si hay alguna solución al respecto.
            En esta y en las dos siguientes entrevistas centro la comunicación en el encuentro psicoterapéutico y en la posibilidad de desarrollar una relación positiva paciente-sintoma, con mayor tolerancia de la experiencia psicótica, la confianza en el efecto de la medicación  y el logro de una mejor calidad de vida. Insisto en la necesidad de conseguir una nueva relación con “las voces”, permitiendo una nueva atribución para ellas. Esta es la clave del esquema terapéutico: proponer objetivos basados en la comprensión del daño cerebral ocasionado por el consumo de drogas, los motivos y fuentes de aparición del brote psicótico y el análisis de su existencia para flexibilizar la disfunción.
            El objetivo le queda claro y es aceptado: Cambiar el significado de las voces y no pretender eliminarlas, disminuyendo el malestar emocional que provocan. Al igual que cualquier otro tratamiento en el que se facilita el aprendizaje de la relación con los otros, aprender nuevas formas de relación con las voces, sus “otros” internos.
            La alteración neuropsicológica que produce la aparición de las voces de una forma casi constante impide el análisis de sus propias acciones y modo de vida relacionado con el antes, el durante y el después del episodio central, no permitiendo el reconocimiento de sucesos relacionados con su existencia.
            Las voces de mujer son identificadas por Perseo como pertenecientes, la más insistente, a su amiga del país del norte y la otra, esporádica, a su compañera sentimental de los años de estudiante. Más adelante, en una sesión, manifiesta que apareció la voz de un hombre, amigo personal, que bromeaba acerca de las mujeres de sus voces. Esto fue ocasional y relacionado por mí como parte del análisis desarrollado en las sesiones de psicoterapia.
            En el transcurso de estas primeras sesiones planteo la posibilidad de exponer verbalmente y con ayuda psicoterapéutica los contenidos temidos. Le pido realizar dibujos de las mujeres y comienzo a usarlos como una personalización de lo representado. Le muestro los dibujos y hablo repitiendo frases pertenecientes a cada una de ellas que recogiera en las sesiones anteriores. Esto le angustia y trabajamos esos sentimientos. Esta será una aproximación a la verdadera técnica a emplear en el futuro del tratamiento.
             Para permitir el estudio de las actitudes del sujeto frente a situaciones límites de sufrimiento inevitable como son las alucinaciones auditivas, aplicamos el Logo-Test de Elisabeth Lukas. Obtiene un puntaje de 16 que nos habla de un logro interior de sentido medio (ni bueno, ni malo) manifestando respuestas que lo ubican en el área que la autora identifica como “caso abierto”, existencialmente ni protegido ni amenazado. En la descripción para el test de su propio caso afirma: “Me he esforzado en conseguir una buena preparación académica, un trabajo, una novia y una casa donde vivir. De momento la cosa no pinta todo lo bien que a mi me gustaría, ya que solo he conseguido una buena preparación, el resto todavía está en el aire… Me siento ante tal situación un poco frustrado aunque a veces creo que debo hacer algo mejor para lograrlo”.[1]
            Noblejas de la Flor realizó en 1995 un estudio sobre población con problemas de drogadicción que se sometía a un programa terapéutico educativo. En ese estudio pudieron detectar la mejora general de sentido, la frustración existencial y las metas una vez incorporados con éxito a ambientes normalizados, especialmente al volver a sus ocupaciones y vida habitual. En ese trabajo nos relata que “Es interesante también destacar que el balance existencial, tras mejorar, pasa a ser al final del programa incluso mejor que la población "normal". Esto puede estar ligado a un trabajo de mejor comprensión y resignificación de la propia vida.”[2]
            En la tradición psiquiátrica se describe, semiológicamente, a las alucinaciones auditivas acústicoverbales como voces claramente localizadas en el espacio, con un timbre y una nitidez inexcusable, pudiendo proferir injurias o describir situaciones que encara el sujeto alucinado, que es lo que sucede con nuestro sujeto analizado.[3]       El diccionario de Psicología de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define la alucinación como “una falsa percepción sensorial que tiene un total sentido de realidad a pesar de la ausencia de un estímulo externo”.
Recordemos que toda agresión tóxica al organismo puede provocar una reacción encefalítica acompañada de transtornos psíquicos que en la fase aguda adquieren el aspecto de transtornos de la conciencia, con confusión mental y en la fase crónica sus secuelas derivan en transtornos neuróticos y caracteriales.[4]
            La presencia de alucinaciones considerada efecto directo del consumo de sustancias tóxicas puede permitirnos un diagnóstico de “Psicosis paranoica-alucinógena inducida por drogas”. Pero nos aparta de este criterio saber que el sujeto es conciente de que las alucinaciones son provocadas por esas sustancias. La alteración no se explica mejor por la presencia de un transtorno psicótico previo pues, en este caso, no podemos describir conductas previas a los episodios principales. El juicio de realidad permanece intacto en el sujeto por lo que sugiere la posibilidad de diagnóstico de intoxicación y no de psicosis. En tal caso, al permanecer las alucinaciones largo tiempo después de haber usado las sustancias tóxicas podemos hablar de un “trastorno perceptivo persistente por alucinógenos”. Como los datos previos no son suficientes para determinar si los síntomas son producidos por determinadas sustancias, o si son síntomas primarios podremos quedarnos con la descripción de un “trastorno psicótico no especificado”.
            Seguimos, a partir de aquí, a L. Binswanger cuando en su ensayo “Las tres formas de la existencia frustrada” nos coloca en el camino de la comprensión analítico-existencial de las formas de existencia esquizofrénicas y del proceso de éstas[5]. Continúa describiendo el objetivo de su trabajo y lo ubica en el marco de las teorías de Heidegger, dejando establecido que “la analítica de la existencia solamente constituye el fundamento y suelo ontológicos”[6] y que no juzgará los síntomas psicóticos como mórbidos sino “como la expresión de la frustración y el malograrse de la existencia humana”[7].
            Esta realización del ser humano o su fracaso la refiere y fundamenta en autores clásicos, especialmente Heidegger y Kierkegaard, subrayando de éste último la teoría de “la posibilidad” como la más difícil de todas las categorías: la posibilidad de ser libre para el más auténtico poder-ser no siempre asumido desde una autenticidad y proclive a caer en el extravío o en el desconocimiento de la cualidad de la propia existencia.
            Nos guía Binswanger para que asumamos que como Psicoterapeutas debemos ubicarnos, en este y en otros casos, en “el terreno de la experiencia analítico-existencial-fenomenológica, a partir de la mera descripción de las impresiones que estas formas de la existencia despiertan en el otro – en el co-existente -, y desde la vaga esfera de los significados de las palabras usualmente empleadas para referirse a estas impresiones”[8].
            Estas afirmaciones y otras nos llevaron, ya en la primera entrevista, a captar el sufrimiento del consultante y abrirnos a la posibilidad de ayudar a la reducción de ese sufrimiento consiguiendo “que el enfermo pueda “ver” cómo está organizada la estructura total de la existencia humana o ser-en-el-mundo, y en qué punto de esa estructura se ha extraviado. Esto quiere decir rescatarlo de la exaltación y volver a ponerlo “sobre la tierra”, único lugar desde donde es posible una salida y una nueva subida”[9].
            Consideramos, entonces, la posibilidad de contar con todos los datos posibles en relación a la aparición de las voces pero centrándonos en analizar su existencia para colocarnos en ese punto de “salida” y comenzar una nueva forma de enfrentar la influencia de ellas. Viene en nuestra ayuda para apoyar este propósito el Dr. Viktor E. Frankl cuando en su libro “The unheard cry for meaning. Psychotherapy and Humanism”[10] dice “Anyway, a psychosis is a matter of the bodily system’s biochemistry. However, what the patient makes of his psychosis is entirely the property of his human personality. The psychosis that afflicts him is biochemical, but how he reacts to it, what he invests in it, the content with which he fills it – all this is his personal creation, is the human work into which he has molded his suffering. It is the way he has restored this suffering with meaning.”[11] Y en esta linea avanzaremos con el tratamiento psicológico.
            Según Alfried Längle, cuando analiza las herramientas que ofrece la Analítica Existencial y  la Logoterapia[12],  para poder tener el encuentro con los otros es importante la toma de relación con mi conciencia, el oir la voz de la conciencia y otorgarle la “autoridad natural” porque es “eso que es capaz de producir algo”. Continúa explicando que esa conciencia me fortalece, me pone de pié en la medida que puedo estar apoyado en mí mismo. Cuando esto se produce me identifico conmigo mismo y adquiero solidez. Pero la raíz más profunda de esta consideración del sí mismo tiene estrecha relación con mi autovaloración. Las preguntas aparecen rápidamente y me llevan a considerar una actitud personal sobre mí mismo, aquello que en mí comienza a hablar, lo más genuino, lo que aprecio y lo que valoro. Es la “conciencia” que habla conmigo. Pero esta es una magnitud que los otros no podemos valorar en la Persona, es un aspecto insondable del otro. Es lo que Jaspers nos deja como indicación: “El hombre es más de lo que él sabe de sí mismo”.
            Ubiquémonos en la relación que Perseo, nuestro paciente, tiene con esa conciencia que él siente le habla (a veces con voz de mujer, otras pocas con voz de hombre) y lo denigra, una y otra vez, llamándolo “inútil, cállate, maricón, no sirves para nada”. El paciente nos dice: “Me tienen maniatado. Si me revelo, ellas me atacan. Me coartan el derecho a decir lo que yo quiera”.
            Consideramos, entonces, un tratamiento psicológico centrado en establecer un encuentro positivo con el terapeuta y desarrollar una relación positiva paciente-síntoma (voces), con mayor tolerancia de la experiencia psicótica y la búsqueda de una mejor calidad de vida. Conseguir una nueva “relación” con esas voces desde la perspectiva de una autovaloración y dirigirlo hacia aquello que más aprecia, que más valora desde su conciencia para permitir que le atribuya una nueva dimensión, es el propósito fundamental. Nos basamos en la explicación y en la comprensión por parte de Perseo de las posibles fuentes de aparición y de los posibles alcances del daño cerebral provocado por el consumo de drogas.
            Simplemente todo consiste en analizar las creencias personales para flexibilizar la disfunción. Y en este camino tratamos de incluir la posibilidad de exponer imágenes de contenidos temidos, cambiar el significado de las voces y no insistir en eliminarlas para el logro de una disminución del malestar emocional y los inconvenientes en la relación del paciente con el mundo.
            De igual forma que los tratamientos psicológicos ayudan a relacionarse con los otros y con el mundo de una forma diferente así propusimos trabajar para aprender nueva forma de relación con las voces. Es imprescindible, entonces, una consideración y mejora de la autovaloración.
            La mirada del otro, en este caso del Psicoterapeuta, mostrará el interés por la Persona como existente y le hará sentir la pregunta fundamental: “¿Quién eres tú”. Con esto comenzará el Análisis Existencial. Iremos observando y compartiendo como recibe, como asume este “desafío” de ser “él mismo”. Un proceso para la toma de posición sobre su existencia como totalidad. No limitarnos a conseguir que sea aceptado en su relación con los otros sino que abandone una pasividad hasta ese momento obligada por las voces y que dé pasos fundamentales para la afirmación de su existencia como auténtica.
            No será suficiente que los otros participen del encuentro y aprecien sus valores porque lo convertiría en dependiente de los otros como hasta ese presente era dependiente de las voces. Lo importante es que dé pasos para reconocer el valor de “lo que soy verdaderamente”. Cualquier persona que no reconozca su propio valor puede desarrollar trastornos de personalidad. Será un trabajo arduo para analizar todo lo relacionado con una imagen propia de inmadurez.
            El Dr. Längle usó en el Seminario citado[13] un interesante simil con la construcción de una casa: Asumir equivale al material bruto de la casa, paredes, techo, piso, protecciones. Es la condición fáctica para poder habitar. Luego, el paso siguiente de ser yo quien afirme los pasos necesarios para definir mi vida, equivalente a las instalaciones de la casa. Luego toca arreglar la casa según un estilo personal para poder decir “esta es mi casa”. Pero resta saber “para quien es la casa”, quienes son los otros que la habitarán o la visitarán. Y si no la habito ni yo mismo estamos frente a la consideración clásica de alienación.
Cuando intentamos transmitir a Perseo cuál es nuestra intención terapéutica preguntamos: “¿Quién eres tú, verdaderamente? ¿Qué valor tienen esas voces en tu camino de búsqueda de la autenticidad? ¿Cómo te relacionarás con en el mundo y con los otros?. Heidegger nos ayuda teóricamente cuando nos describe “el construir, el habitar, el pensar”.[14] Opina que el mundo occidental se ha habituado a considerar la esencia de las cosas de un modo demasiado pobre cuya consecuencia es que la “cosa” es representada como un “ignotum X” afectado por propiedades perceptibles. Desde esta perspectiva la esencia de las cosas es introducida como un aditamento producido “a posteriori” por la interpretación. Opina y describe como debemos “construir” puentes que nos permitan “hacer sitio” para “construir” en nuevos lugares por medio del ensamblaje de nuevos lugares con los viejos espacios.
            Espacios existenciales franqueados por el encuentro con los otros a partir de un nuevo camino que parte de “fronteras” (para Heidegger la frontera no es aquello en lo que termina algo, sino, como sabían ya los griegos, aquello a partir de donde algo comienza a ser lo que es , comienza su esencia). Establecer, entonces, un puente que salte las fronteras y abra a nuevos espacios donde es posible elaborar proyectos y “construir” algo distinto, instituyéndolos y ensamblándolos. Este construir no se produce de un modo inmediato ni mediato. Limitando con un lenguaje críptico Heidegger nos dice: “De la simplicidad en la que tierra y cielo, los divinos y los mortales se pertenecen mutuamente, recibe el construir la indicación para su erigir lugares.” (en negrita en el original)[15]        
            En el transcurso de la relación terapéutica hemos construido puentes para alcanzar esos nuevos espacios existenciales de proyección de futuro aún con la presencia constante de las voces. Como dijimos, en el encuentro psicoterapéutico basado en postulados de la Analítica Existencial entendemos se produce el proceso de “escuchar, detenerse, comprender y luego hablar”[16]. En el libro “Gadamer’s Hermeneutics and the art of conversation”[17] se señala que el lenguaje no pertenece, necesariamente, a la esencia de la existencia humana. Así, la conversación tampoco pertenece a esa esfera. Pensamos en un “terapeuta” que no se ubique por encima de los demás, que no pretenda solamente interpretar, esclarecer o traducir sino que esté a su servicio. Estamos al servicio del otro para acompañarlo en el camino hacia su plenitud.
            En el despliegue de la existencia mundana cada hombre se enfrenta con la soledad de su proyecto, una tarea formidable que intenta superar la angustia por la finitud de su propia empresa. Cada uno es único e irrepetible frente a este proyecto. Y la tarea se presenta como una lucha constante por sostener el sentido de vida. Ante la constante presencia de las voces, oscuridad del sentido de vida. Objetivamente, las voces son producto de una lesión neurológica. Frente a la oscuridad que presenta la persona para la captación de ese sentido, el signo intenta la universalización de lo que al saber objetivo le está vedado reseñar. Se establecen, así, conciliaciones posibles entre la vivencia subjetiva y la interpretación de los signos que ésta persona produce, de los cuales el lenguaje es uno de los principales.
            Perseo siente que las voces existen y cobran realidad en su interior. Le hablan y su lenguaje es soez o tranquilizador. Deseamos ayudar a la comprensión de todo el proceso. Pero el lenguaje de las voces parece objetivarse. Para continuar con sus proyectos de vida es necesario aceptar la existencia de las voces pero impedir que perturben su desarrollo. Están allí y funcionan como un espejo reflectante de viejos sentimientos personales. La lucha no tiene que ser “contra” sino neutralizante. No es fácil.        
            Para encarar este proceso de verdadera rehabilitación existencial en el encuentro psicoterapéutico incluimos una técnica utilizada desde siempre para el encuentro lúdico entre niños y adultos: los títeres de mano.  Como preparación, en una sesión comenzamos con el dibujo de los personajes de las alucinaciones auditivas y luego tratamos que reprodujera sus dichos a la vista de los dibujos, expresiones proyectivas de su interior conflictuado. Repitió lo que ya había dicho en entrevistas anteriores pero sin mostrar emociones ni mucho interés.
            Varias sesiones más tarde y previo aviso de la introducción de una técnica diferente solicitamos que repitiera las frases de las voces e introdujimos primero un títere con cabeza de mujer. Expresó sorpresa pero se avino, rápidamente, a colocarse el títere y repetir las frases. En un segundo momento introdujimos un títere con cabeza masculina ya que, algunas veces, aparecían las voces de un hombre. Aquí las emociones fueron más reprimidas y su rostro no transmitía mucho conflicto. Analizamos todo lo sucedido insistiendo en que las voces son una producción propia y no pertenecen al mundo exterior.
            En el transcurso de las sesiones analizamos las circunstancias de aparición de los síntomas mencionadas más arriba[18], las probables causas que los desencadenaron, si estas circunstancias fueron permanentes o si hubo, periodos de remisión (no los hubo), si fueron siempre de la misma intensidad o si observó alguna mejoría (no la hubo), si estas voces fueron nítidas (si), precisas (si) y con qué significados.
            Las sesiones se desarrollaron durante 22 meses. Al comienzo una sesión de una hora cada quince días y luego de tres meses, una vez al mes.
            Al comienzo del tratamiento la intensidad de las voces y su repetición varias veces al día impedían el feed-back de las propias acciones, no permitiendo el reconocimiento de los eventos privados como propios sino dirigidos por el control que ellas establecían con sus críticas negativas. La voz masculina aparece luego de 3 meses de tratamiento, acontecimiento atribuible a la relación con el psicoterapeuta, ya que aunque crítica lo defendía frente a las voces femeninas agresivas.
            Hacia los 5 meses de tratamiento su mejoría le permite completar la presentación final en un Master que tenía abandonado y que aprueba. Esta mejoría consistía en una primera aplicación de la consigna psicoterapéutica de aceptar la existencia de las voces y procurar enfocar la continuación de proyectos vitales: encontrar un trabajo, procurar una relación estable con una mujer, mejorar las relaciones sociales y terminar sus estudios de idioma alemán. En este período explica que las voces lo tratan mejor porque “soy complaciente con ellas. Así no me molestan”. En esta etapa de mejoría le preocupa si la medicación impedirá el normal cumplimiento de las posibles relaciones sexuales que hace más de un año no practica.
            Como una forma de prueba de su mejoría se impone un viaje al norte de Europa “para practicar idiomas”, pero con la secreta intención de probar si el medio social en el que pasó su peor momento de brote psicótico post-tóxico. Supera la prueba porque centra su actividad en el encuentro con amigos y en visitas a la naturaleza.
            Las primeras voces “positivas” aparecen a los 8 meses de tratamiento. El contenido es: “eres fuerte”, “aguanta”, “saldrás adelante”. Las circunstancias en las que aparecen se relacionan con los momentos en los que intenta una relación carnal o se masturba. Aquí analizamos convenientemente la relación de estos momentos con las voces iniciales que lo trataban de “maricón” y la sensación personal que esta inseguridad ha desaparecido.
            Hacia los 10 meses de tratamiento sufre una recaída y aumenta el nivel agresivo de las voces. Atribuimos este aumento a un incremento de su tensión y angustia por la falta de trabajo. Se empeñó, muy activamente, en procura de un puesto de trabajo pero la situación socioeconómica local no favorece el empleo. Lleva varios meses entregando curriculum en  consultoras y realiza solamente dos entrevistas, con resultado negativo. Consulta al Psiquiatra quien aumenta la dosis de Olanzapina, temporalmente.
            Hacia el año de tratamiento las voces retornan a los señalamientos positivos. El contenido se relaciona con su búsqueda de empleo, la terminación del Master y la realización de un curso de programación que considera útil para su trabajo como Ingeniero. Ahora le dicen “eres bueno en lo tuyo”, “sigue adelante”. Para este tiempo tiene pequeñas crisis en las que le grita a las voces “dejadme tranquilo”. Lo analizamos positivamente en relación a nuestro trabajo de valorización y aprendizaje de nuevas formas de relación con las voces y con los otros. Recordamos aquí la utilización permanente de los títeres en sesión. En este período reproduce en sesión estas recriminaciones a las voces y el ensayo de réplicas positivas por su parte. Se plantea, asimismo, un viaje al extranjero en busca de trabajo.
            El trabajo psicoterapéutico se centra en el análisis de la existencia. Comprensión del significado de la temporalidad y la espacialidad, la relación yo-tu y nosotros, el amor, la esperanza y el sentido de vida. La relación con el psicoterapeuta es muy buena, concurre puntual y alegre a las sesiones y manifiesta el interés positivo que los temas actuales tratados le provocan. A raíz de este cambio en el contenido de las sesiones trae un sueño muy significativo. Sueña que cae en un pozo y que la que la mujer de la voz le tiende su mano. Tomamos este sueño como un “desafío” en su sentido etimológico: cambiar de fe. Pasar de una alta dependencia de las voces negativas a la conciencia de una posibilidad de existencia plena, aún con su presencia pero en un segundo plano tras la aceptación de las causas que llevaron a su aparición. Por primera vez relata con pormenores, espontáneamente, los episodios que rodearon a su ingesta de drogas y los personajes que le rodearon o con los que se rodeó previo al brote psicótico.
             Cuando se cumplen 20 meses de tratamiento, luego de postergaciones por cuestiones económicas, decide definitivamente irse a trabajar al extranjero. En el país de destino vive su hermano y cuñada. No pretende depender allí de ellos y encontrar trabajo lo más pronto posible. Se siente bien, con poca incidencia de las voces, con ausencia de ellas en reuniones. Cree que ha mejorado durante este tiempo terapéutico y así se lo transmite al psiquiatra quien considera la posibilidad de disminuir o casi anular la ingesta medicamentosa. Manifiesta dudas y miedos sobre su futuro pero acepta que son parte de la existencia y se alegra haber recuperado alegría y esperanza en un futuro de realización personal.
            Luego de 22 meses de tratamiento, 26 sesiones y muy pocas conversaciones telefónicas sobre temas puntuales, nos encontramos en la última sesión antes de su partida al extranjero. Analizamos el proceso terapéutico del que se manifiesta conforme y contento por su realización. Sabemos que no es un “alta” definitiva y conversamos acerca de lo relativo de un “fin de tratamiento”. Gratifica al terapeuta manifestando que “a veces me tomo a risa las voces” y “si hablan mal sé que es porque no estoy bien o vuelven dudas, inseguridades o miedos”. Le ofrezco se comunique telefónicamente o por la web cuando lo crea conveniente, ofrecimiento que acepta.
            Parte dejando a un lado ira, bloqueos o huidas y buscando la confianza en sí mismo y en los otros, sostén y protección en la amistad pero no dependencia. Siente que aprendió a reconocer sus valores y sentimientos. Que se permite ser como es, tomar distancia del fastidio, la ansiedad o la excesiva consideración de sus voces para buscar una relación y consideración de los otros sin anteponer su habitual nihilismo y abandonar su “modo provisorio de existencia”.
            Desde un punto de vista racional y sobre la base de una concepción científica de la enfermedad nuestra acción psicoterapéutica puede carecer de significación y relación directa con la mejoría en la percepción de las voces. Puede haber un daño neurofisiológico y, por lo tanto, no susceptible de ser modificada en el encuentro, con la palabra y a partir de técnicas que no dejan de ser ancestrales, como el uso de máscaras o muñecos de todo tipo.
            La actuación de un psicoterapeuta y la actitud de un paciente para encarar otras posibilidades de existencia ante la persistencia de la aparición de voces internas puede parecer, a primera vista, extraño, incomprensible y hasta mágico para un observador de esta psicoterapia. Por ahora nos parece suficiente haber mostrado, conjuntamente con un aporte de teorías existenciales sobre la concepción de la realidad del hombre, otro modo de acercamiento al problema tratado, otro modo de concepción de mundo, otro modo de existencia, otras formas de modificar las estructuras de sentido. En relación a estas formas de acercamiento y su relación con el horizonte mítico, hechos y esencias particulares del hombre que no se revelan inmediatamente en la observación directa, pueden ser de gran utilidad a través del mito como recurso para la intuición de las estructuras universales de sentido.
            Comenzamos la presentación de este trabajo con una referencia a la mitología griega en la figura de Perseo. Tal como sucediera en el relato mitológico con los dioses protectores intentamos ofrecer al paciente las armas psicoterapéuticas que permitieran alcanzar un objetivo razonable, de acuerdo a la gravedad del cuadro psicopatológico del consultante. El zurrón mágico contenedor, su medicación. Las sandalias aladas, la posibilidad de una vida futura en goce de bienestar. El casco de la invisibilidad, la donación de una sentencia frankliana que afirma la importancia que la vida tiene, aún en las peores circunstancias. El escudo bruñido y usado como espejo para no ser petrificado por la Medusa, representado por la actitud terapéutica de apelación y cura, de acompañamiento en el camino de búsqueda y de guía con el uso de unas pocas técnicas… y mucho amor psicoterapéutico.
           





BIBLIOGRAFÍA
  • Binswanger, L. (1972) Tres formas de la existencia frustrada. Amorrortu editores, Buenos Aires.
  • Brito Pons, Gonzalo. Artículo en el blog “Cultivar la mente”, 01/06/2015, http://cultivarlamente.com/video-compasion-hacia-las-voces-internas/ 
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  • Lukas, Elisabeth (1996) Logo-Test- Test para la medición de la “realización interior de sentido” y  de la “frustración existencial”, Editorial Almagesto, Buenos Aires. (Notas preliminares de Claudio C. García Pintos. 
  • March, Jenny (2002) Diccionario de Mitología Clásica. Traducción al castellano de Teófilo de Lozoya, Barcelona.
  • Martinez-Romero Gandos, José.(1989) Logo-Test: Un instrumento eficaz en Logoterapia. En Revista LOGO de la Fundación Argentina de Logoterapia, Buenos Aires, Nº 8.
  • Noblejas de la Flor, M.A. (1999). Estructura factorial del test PIL y Logo-test. NOUS: Boletín de Logoterapia y Análisis Existencial.  (3), 67-84.
  • Quijada, Pilar – (2015) Blog “En ocasiones oigo voces”, 01/06/2015. Ver http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/en-ocasiones-oigo-voces-16680.asp/




[1] Confiamos en este instrumento para una rápida evaluación porque lo hemos desarrollado y aplicado en Argentina durante muchos años[1] y está avalado por estudios serios sobre el tema (Lukas, E. (1996), Noblejas de la Flor, M.A. (1999)).
[2] Noblejas de la Flor, M.A. (1999)
[3] Ey, H (1971) pág. 112.
[4] Ey, H. op. cit. Pág. 826.
[5] Binswanger, L.  (1972) “Tres formas de la existencia frustrada”, prólogo, pág. 17.
[6] Binswanger, L. op. cit.pág. 18
[7] Binswanger, L. op. cit. pág. 18
[8] Binswanger, L. op. cit. pág. 19
[9] Binswanger, L. op.cit.pág.29.
[10] Frankl, V.E. (1978) The unheard cry for meaning. Touchstone book. Simon and Shuster, New York. p. 60.
[11] En la versión en castellano “Psicoterapia y Humanismo. ¿Tiene un sentido la vida?, F.C.E. 1982, pág.65, dice “Sin embargo, aquello que el paciente haga con su psicosis depende por completo de su personalidad humana. La psicosis que lo aflige es bioquímica, mas su modo de reaccionar a ella, el contenido con el que la llene, es creación personal suya: es la obra humana en la que ha modelado su sufrimiento, la manera de colmar su falta de sentido.”
[12] Längle, A. – Seminario “Las motivaciones fundamentales de la existencia” dictado en Buenos Aires, Argentina los días 11, 12 y 13 de mayo de 2000.
[13] Längle, A. – Seminario citado anteriormente
[14] Heidegger, M.- CONSTRUIR, HABITAR, PENSAR – Traducción de Eustaquio Barjau, en Conferencias y Artículos, Serbal, Barcelona, 1994.
[15] Heidegger, M. op.cit.
[16] Martinez-Romero Gandos, J.V. – Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia – Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial, Nº10 y en el portal Academia.edu.  http://www.alpepsicoterapiaexistencial.com/revista/REVISTA_LATINOAMERICANA_10.pdf  https://www.academia.edu/11866979/LENGUAJE_HERMEN%C3%89UTICA_Y_PSICOTERAPIA_EXISTENCIAL .
[17] Andrzej Wiercinsky, editor, International Studies in Hermeneutics and Phenomenology, Vol. I

.
[18] Ut-supra - pag. 3

martes, 4 de abril de 2017

miércoles, 15 de marzo de 2017

Record de visitas a nuestro blog: 25.000 en 4 meses.

  
¡GRACIAS! En solamente cuatro meses nuestro blog alcanzó la cifra de 25.000 visitas. Llevamos varios años publicando pero el ritmo de consultas se aceleró notablemente. 
 LOGOTERAPIA. Encontrar sentido a la vida
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Homenaje a Eugène Minkowski y Françoise Minkowska


domingo, 26 de febrero de 2017

VINO, FILOSOFÍA Y PSICOTERAPIA


Dr. José Martínez-Romero Gandos
febrero de 2017

            Popularmente se afirma que los borrachos siempre dicen la verdad. Estamos seguros que la embriaguez etílica no conduce a ello. El vino es tema de canciones, novelas, pinturas, esculturas o películas. Pocos lo asocian con la Filosofía o la Psicología. Veamos esta faceta interesante de una bebida cuyos orígenes vino se confunden con el origen de nuestra civilización. Griegos y romanos difundieron a la par la filosofía y el cultivo de la vid. Pero el vino no fue inventado por los griegos sino que fue importado por primera vez en cántaros desde Creta. Su cultivo se extendió desde la costa meridional del Mar Negro al monte Nisa en Libia, y luego por Palestina hasta llegar a Creta de donde se llevaría a Grecia.
            Según la mitología griega fue Dioniso el inventor del vino. Hijo de la mortal Semele y del divino Zeus, a través de sus conquistas militares habría extendido su cultivo y su culto por todo el mundo.
            El bien y el mal se representan en la mitología de diferentes formas y con diversos personajes. Pero si queremos referirnos a un filósofo que ha considerado cuáles son los fundamentos del bien y del mal debemos citar a Sócrates (470-399 a. C.) . Según Sócrates, podemos subdividir el bien y el mal en tres categorías: a) del alma, b) del cuerpo y c) del externo. El cuerpo es herramienta y cárcel para el alma.  A veces, Sócrates parece rechazar el bien para el cuerpo, el bien material, prefiriendo el bien para el alma; pero, a veces, parece que acepte ambos. Esta ambigüedad entre los bienes para el cuerpo y para el alma puede ser explicada diciendo que todo tipo de bienes es bueno hasta que éstos no se contrasten: la búsqueda del placer físico se convierte en mal cuando lo situamos antes del placer intelectual.
            Esto no significa que Sócrates no reconociera la importancia de las pasiones y de las emociones, sino que en cualquier ámbito de la vida humana el único instrumento para llevar a un comportamiento bueno es el saber (conciencia). No hay que confundir la posición de Sócrates con formas del rigorismo ascético. Al contrario, es una forma de hedonismo, porque su objetivo fundamental es la búsqueda de la felicidad ( en griego, "eudaimonia"). Este saber es capaz de valorar los placeres, considerando las consecuencias buenas o malas que puedan resultar de ellos.
            No deseamos introducirnos en un exhaustivo estudio de las relaciones entre la Filosofía y el vino. Nos permitimos saltar, entonces, al siglo XIX en el que se producen cambios fundamentales en el ámbito de la ciencia y la economía. La Filosofía refleja esos cambios en sus discusiones y se enfrentará a la  influencia de nuevas corrientes de pensamiento como el idealismo absoluto, el nihilismo y el materialismo dialéctico.
            Pero, para nosotros, el gran aporte del S.XIX lo constituye la aparición del Existencialismo, nombre que usamos para designar a una corriente filosófica que tuvo su origen en ese siglo y se prolonga hasta nuestros días. Los filósofos existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones y el significado de la vida.
            Uno de sus primeros referentes fue Sören Kierkegaard. Para Sören Kierkegaard (Copenhague 1813 – 1855) hay tres modos de concebir la vida y de realizar la propia existencia entre los que el hombre puede elegir: el “estadio estético”, que persigue el goce sensual y vive atrapado en la inmediatez del momento; el “estadio ético”, que interioriza normas de alcance universal y vive conforme a ellas, y el “estadio religioso”, la existencia más auténtica a la que puede aspirar la persona, pues sólo ante Dios adquiere plenitud la vida humana.
            Tal como Sócrates, Kierkegaard gustaba del vino. Y pocos recuerdan que un libro perteneciente a los “textos estéticos” del filósofo danés es In vino veritas –“en el vino está la verdad”–, obra en la que cinco “estetas” hablan del amor, pero sobre todo de la mujer, durante una velada de mesa y mantel, es una provocadora pieza de inspiración socrática, tanto por su paralelismo formal con El banquete de  Platón como por su utilización del método de la comunicación indirecta.
            El estadio estético está representado para el autor por la figura de Don Juan, de Mozart, el seductor que persigue un ideal de vida hedonista y sensual y que, al no reconocer a los demás sino como objetos, tampoco se realiza como verdadero sujeto.
            La nueva posibilidad se abre con otra opción: la de la vida ética. La relación con los otros, especialmente simbolizada por Kierkegard en el matrimonio, implica el ejercicio de la libertad y de compromisos éticos en las relaciones interpersonales.
            Para el autor, el hombre tiene todavía la posibilidad de un mayor conocimiento de sí mismo en un plano superior: la vida religiosa. Aquella vida que se ejemplifica en el sacrificio de su hijo por Abraham y que analiza, magníficamente, en el libro “Temor y temblor”, que recomiendo. El hombre, aún el religioso, permanece siempre en la angustia en la medida en que cualquier intento de apartarse de la verdad le acerca inmediatamente el futuro.
            Este hombre es esencialmente finito y no puede alcanzar un saber total a través de un sistema de ideas; sólo puede acercarse progresivamente a la verdad de la propia existencia, a cuyo término no existe ninguna verdad racional u objetiva.
            Estas consideraciones de más de veinte siglos de existencia nos obligan a observar el siglo actual en el que las conductas resultado de la ingesta de bebidas alcoholicas llevan, a menudo, a consecuencias negativas que indican comportamientos socialmente criticables.
            Un famoso neurólogo, psiquiatra y psicoterapeuta vienés del S.XX, Viktor E. Frankl (1905 – 1992) nos dice que el hombre de hoy carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer, contrariamente a los hombres del pasado que conservaban tradiciones y regulaciones éticas que le indicaban lo que debía ser. Al no saber lo que tiene que hacer e ignorando lo que debe ser puede caer en la tentación de hacer lo que los demás hacen o desean (conformismo) o hacer lo que los demás imponen (totalitarismo). Un tercer riesgo es desarrollar lo que el autor llamó “neurosis noógenas”.
            Diferenciar esta “neurosis noógena” de la neurosis en sentido estricto se hace necesario porque los conflictos que desarrolla son conflictos de conciencia, colisión con los valores e intensa frustración existencial.
            Aquí debemos preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal  vez  es tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio existencialmente. Creemos que no.
            La globalización nos somete a cambios y presiones a veces no deseados. Debemos prepararnos para incorporarnos a esta etapa del desarrollo mundial sin que perdamos, ni un ápice, nuestra condición de Persona. Algunas consecuencias negativas inmediatas del proceso de globalización de la sociedad y la economía, no son muy gratas. Las presiones económicas, la recesión, la pobreza estructural y la crisis generalizada golpean a la sociedad sin horizontes claros de reacción.
            Solamente una perspectiva "holística" y no "globalizante" permitirá descubrir sus verdaderas necesidades y proveer al desarrollo de su condición esencial: Ser Persona. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal. Universal, que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia. La globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. La clave para evitar la caida en el vacío existencial, la profusión de adicciones, el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras es la solidaridad.
            Para responder a las preguntas que las personas le formulan frente a la creciente frustración existencial provocada por nuestra sociedad consumista, exitista, competitiva y carente de oportunidades (especialmente en el ámbito del trabajo) se ha desarrollado, en el mundo entero y en especial en Argentina y toda Latinoamérica, la Logoterapia creada por el Dr. Viktor E. Frankl. En esta dimensión de fenómenos auténticamente humanos es en el que se muestra, dramáticamente, la frustración existencial y el cada vez mas difundido “vacío existencial”, que tan maravillosamente describiera su creador.
            Estos frustración y vacío de sentido encuentran un rápido canal de expresión en la agresión. No hablamos de “amor-odio”, nos referimos a la descarga agresiva. Agresión a espaldas de normas y valores sin que podamos justificarla (a la agresión) con discursos infructuosos que parten de justificaciones biológicas o psicológicas. Las industrias del “placer” encuentran oportunista negocio en este aspecto y en su complemento inevitable: la adicción. En los adictos  aparece el complejo de vacuidad en el cien por cien de los casos. Adicción a cualquier cosa: da lo mismo drogas, fármacos, bebidas o televisión y juego. “Potencialidades agresivas” justificadas por los teóricos como una “intención de canalizarlas y sublimarlas”. El problema es que dañan, habitualmente, a personas y situaciones en las cuales realizan la descarga, sin considerar perjuicios auto y hetero dirigidos.
            Nos decía Frankl que esta frustración existencial no es manifiesta sino latente. El vacío existencial permanece larvado y se muestra con varias máscaras. Una de ellas es la depresión. No aquella reactiva al sufrimiento, la carencia de alimento para los hijos o a la pérdida de un ser querido. La depresión por la conciencia de una vida sin sentido. Aquella depresión “de los ejecutivos, ricos o poderosos” que aún arrojados a la intensa actividad social, cultural o deportiva, reprimen su “voluntad de sentido” por una “voluntad de poder y dinero”. No nos confundimos con aquellos estados depresivos endógenos en los que la enfermedad impide las cavilaciones sobre el sentido de la vida.
            La frustración existencial no es patógena en muchas personas pero es muy posible que pueda llegar a serlo y desembocar en neurosis si no se mantiene la meta de un sentido de vida autotrascendente.
Para evitar la enfermedad el Logoterapeuta debe ser conciente y hacer conciente en el paciente que ahora mas que nunca, en este momento de crisis social, la vida del hombre común y también la del hombre que sufre, sigue teniendo sentido A PESAR DE TODO.
            Adicción, agresión, depresión son claros síntomas en la conducta del hombre actual y constituyen la problemática principal de nuestro entorno. “¿Qué derecho tenemos para atrevernos a decir que la vida nunca deja de tener un sentido para todos y cada uno?  Lo afirmamos desde la convicción de que el hombre es capaz de transformar en servicio cualquier situación que, humanamente considerada, no tiene ninguna salida. (Frankl)”.
            El desafío es construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una elaboración crítica y ética de su verdadera influencia. No es fácil darse cuenta cuando se es bombardeado por propaganda en todos los medios  de comunicación y en todas las formas posibles. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de sentimientos y proyectos.
            Prever los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.
            El hombre común, sin ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos.
            En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.
            Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿porqué llega hasta un psicoterapeuta en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia de sentido.
            Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido.  Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la esperanza.
            Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o estan enfermos”.
            Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.
            Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el desarrollo de una acción logoterapéutica que se proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad  de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inversa.
            Hemos desarrollado estos conceptos porque creemos, firmemente, en los beneficios de la prevención. Discutir sobre estos temas facilita la comprensión y la toma responsable de decisiones con respecto al consumo de alcohol. La estrategia no debe ser la aplicación en la población con problemas de adicción de prohibiciones o represiones. Muy por el contrario esas políticas no conducen a nada y es imprescindible la prevención y la educación.
            La promoción de consumo responsable de vino es parte de actividades fundamentales en el sector vitivinícola. Los beneficios del vino para la salud ya eran de sobra conocidos desde la antiguedad. Hasta ahora se asociaba el consumo moderado de vino tinto con una serie de ventajas, desde la protección contra algunas enfermedades cardíacas hasta la ayuda contra la demencia. Muchos estudios en Universidades de todo el mundo están dirigidos a averiguar los beneficios de la ingesta moderada de vino.
            Volviendo un momento a los griegos recordemos al poeta Eubulo (360 A.C.) quien afirmaba que “la primera copa, para la salud; la segunda, para el amor y el placer; la tercera, para el sueño.
Tras la tercera copa, los invitados inteligentes se van a casa...
la cuarta copa ya no es nuestra, pertenece a la agresión y a la violencia;
la quinta, al espectáculo escandaloso; y la sexta, a la orgía embriagada”
Dr. José Martínez-Romero Gandos

jmrsentido@gmail.com 

domingo, 29 de enero de 2017

¿DEBIERAMOS LOS EXISTENCIALISTAS RELEER A IGOR CARUSO?


Revisando bibliografía para un futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado, publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente” (el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta atrayente obra.
 ¿DEBIÉRAMOS LOS EXISTENCIALISTAS RELEER A IGOR CARUSO?
Revisando bibliografía para un futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado, publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente” (el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta atrayente obra.
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - España - 2017






[1] Caruso, Igor A. (1965) Bios, Psique, Persona. Editorial Gredos, Madrid.

viernes, 6 de enero de 2017

Un cuento de Kafka: "Ante la ley"


Les presentamos un cuento escrito por Franz Kafka en su versión castellana y un video ilustrado (en inglés) que nos permitirá acercarnos a este genial escritor. Consideramos que su contenido tiene una intensa connotación existencial. El video presentado, The Guardian,  es una interpretación libre de la parábola "Ante la Ley" del libro de Kafka “La Prueba”. Un campesino, después de viajes por el mundo,  llega delante de una puerta, controlada por un Guarda temible. El campesino trata de pasar pero el Guarda lo niega la entrada.
El texto de Kafka nos presenta el absurdo de una burocracia intransigente que no permite al hombre acercarse a la Ley. El personaje central, un campesino, pide ganar la entrada en la ley. Pero el portero dice que no le puede permitir la entrada en ese momento. ¿Cuándo, entonces? ¿Más tarde? Puede ser. Pero no ahora. El hombre lucha contra ello para conseguir entrar en ella pero no lo consigue hasta el momento final de su vida. Una paradoja que nos deja abierta la discusión acerca de la Verdad más allá de la muerte. El campesino y el Guarda son el mismo personaje, el campesino, como cada uno de nosotros, delante de su propio miedo; el guarda, algo desdibujado, que lo rodea y controla no permitiéndole ser él mismo, libre de elegir su camino y destino; la puerta las posibilidades que encontramos durante nuestra vida.

(VER VIDEO MÁS ABAJO)

Ante la ley
[Cuento - Texto completo.]
Franz Kafka

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.
-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:
-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.
Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:
-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.
-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.
FIN





Resultado de imagen de franz kafka la prueba

sábado, 10 de diciembre de 2016

Valores y sentido en Frankl - por Manuel Arboccó de los Heros

Manuel Arboccó de los Heros nos ilustra sobre el tema con una publicación que ha realizado el Diario El Peruano de Lima.
Manuel ha escrito: "Mi artículo de ayer en El Peruano dedicado a mis compañeros humanistas existenciales, y en especial a los logoterapeutas El Dr. Frankl, los valores y el sentido Un par de clásicas preguntas que se nos suele hacer a quienes hablamos sobre el sentido de la vida es ¿qué sentido tiene la vida? o –de aceptar que la tiene– ¿cómo encontrar dicho sentido?, ¿por dónde ir? Una aplicación terapéutica del análisis existencial la brindó el doctor Víctor Emil Frankl (1905-1997), creador de la Logoterapia o terapia a través del sentido (de logos, sentido, propósito). Y la respuesta que ensayó Frankl aparece en sus largas publicaciones. Y es que, además de su célebre obra El hombre en busca de sentido (que primero se tituló Un psicólogo en un campo de concentración), escribió Psicoterapia y existencialismo, Ante el vacío existencial y Teoría y terapia de la neurosis, entre otras. Podemos hallar nuestro sentido vital recurriendo a tres vías o caminos que él llama valores, pero no en el sentido de los clásicos valores que nos enseñan desde muy pequeños, ejemplo: responsabilidad, disciplina, honestidad (que están bien dicho sea de paso); sino entendiendo valores como todo aquello valioso para nosotros, todo aquello que presenta una gran estimación e importancia para las personas. La primera de esas vías la llama valores de creación. Trata sobre todo aquello que podemos entregar al mundo, ofrecer a los demás, por ejemplo, nuestro trabajo, nuestro arte, nuestro talento. Ejemplo, yo ofrezco al mundo mi poesía, mi trabajo como mecánico o como enfermera, mi música o mi artesanía, mi canto o mis conocimientos como docente. En pocas palabras, puedo encontrar algo de sentido cuando tengo claro qué puedo hacer, qué puedo brindar y me gusta eso que hago, aquello a lo que me dedico. La segunda forma es por medio de lo que denominó valores de experiencia, todo aquello que el mundo tiene para ofrecerme, para regalarme. Para eso se requiere estar atento a lo que la vida me depara; por ejemplo, un buen concierto, un buen libro, los graciosos chistes de un gran cómico, un buen partido de fútbol, un hermoso paisaje, las calles de una bella ciudad a la que llego en un viaje turístico, el calor familiar, el amor de una bella dama, la alegría y complicidad de los amigos. Todo lo que los demás pueden compartir conmigo, eso genera bienestar, placer, regocijo. Y el valor de experiencia cumbre está en el amor, nos dice Frankl. Y la tercera manera es lo que él bautiza como los valores de actitud, y señala que son los más elevados y más difíciles que los otros dos por cuanto son propiamente la decisión e inclinación afectiva con que nos vamos a enfrentar a aquellas situaciones difíciles que la vida nos deparará, como una enfermedad complicada o terminal, una tragedia, una crisis financiera, la muerte del ser querido. La actitud es la manera como vamos a decidir enfrentar esa temporada dolorosa que la vida nos ponga delante. El dolor, del cual existencialmente no podemos escapar, deberá ser enfrentado con valentía, fortaleza, aceptación y, por qué no, estoicismo. Tres maneras que pueden servirnos, sin querer sonar a recetario de cocina, para afrontar la vida con algo más de apertura, esfuerzo, bienestar y temple. p.d. escribir mis artículos, entre otras actividades, me llenan de sentido. Y el sentido no es algo que ya encontré y para toda la vida. Hay que renovarlo continuamente. Varía, se vuelve más complejo.
 Disponible en:
 http://l.facebook.com/l/YAQFTMYMVAQGkLKj_bx_vTO-LNENzL7B2rtaPbvLubqlTMw/www.elperuano.com.pe/noticia-el-dr-frankl-los-valores-y-sentido-49112.aspx" 

martes, 15 de noviembre de 2016

KROEFF, P. : Consideraciones sobre el valor de actitud en Logoterapia


Se autoriza el uso de este material citando su procedencia:
Kroeff, P. (1998). Consideraciones sobre el valor de actitud en logoterapia. NOUS: Boletín de Logoterapia y Análisis Existencial.  (2), 39-45.



CONSIDERACIONES SOBRE EL VALOR DE ACTITUD EN LOGOTERAPIA

                                  Paulo KROEFF


          En la Logoterapia, hay tres sugerencias, tres caminos generales a través de los cuales una persona puede encontrar el sentido de su vida: realizando valores de creación, valores de vivencia o valores de actitud. En algunos de sus escritos, Frankl considera los tres valores de igual rango (Frankl, 1970, p.70); en otros (Frankl, 1987; 1990) presenta el valor de actitud, como el más alto de estos tres valores, "el valor supremo". Tal vez, el rango más alto del valor de actitud radique exactamente en la exigencia mayor que este valor nos hace.

          En los valores de creación, nuestro sentido está en las cosas que hacemos para el mundo: con nuestro trabajo, con nuestro actuar. En los valores de vivencia, el sentido se puede encontrar en lo que nos ofrece el mundo; en las experiencias de encuentro con los otros, en la amistad, en el amor, en nuestra contemplación de la naturaleza, en la apreciación del arte, entre otras posibilidades. En estas dos clases de valores, la capacidad de elección es más evidente: nuestra actuación puede cambiar las experiencias que tenemos; puede repetirlas, si nos agrada; puede eliminarlas, si no nos satisfacen. Hasta cierto punto, podemos seleccionar las experiencias que se nos van a presentar. También, se hace más evidente la posibilidad del placer en las actividades o vivencias.

          Ya en los valores de actitud, a pesar de que la capacidad de elección se mantiene, pues su desaparición sería un contrasentido teórico dentro de la logoterapia, hay un cambio direccional en cuanto a la reacción que puede tener la persona. Su reacción ya no puede ser dirigida al exterior: cambiar, seleccionar, eliminar, repetir creaciones o vivencias. Por su propia definición, un valor de actitud se posibilita en el momento que nos ocurre algo que no podemos cambiar, algo que no fue el resultado de nuestra elección o selección, es decir, algo que es inevitable de vivenciar: la muerte de alguien, una enfermedad que nos sorprende, la pérdida del empleo, el rechazo de una persona amada, un accidente que nos traumatiza. No hay un camino posible de huida de estas experiencias. Es inevitable aceptar lo que la vida nos ha reservado. El cambio direccional es desde el exterior ‑que no podemos cambiar‑, hacía nuestro interior, donde la elección vuelve a ser posible, y esta no es otra que la búsqueda de un significado para esta vivencia nuestra. Estamos frente a un interrogante que la vida nos hace y al que tenemos que responder.

          "Pero, es difícil, muy difícil", decía José hablando del valor de actitud. José (por razones obvias, no es este su verdadero nombre) es un enfermo terminal de cáncer. Como ya conocía con anterioridad la obra de Frankl, fue posible discutir con él los diversos valores para encontrar sentido a la vida. Los valores de creación ya no le están disponibles: ya no puede trabajar, algo que tuvo una significación especial en su vida. El trabajo le proporcionó liberarse de una relación demasiado sofocante con sus padres, la cual le marcó la vida, haciéndole temer relaciones demasiado íntimas, que pudieran reproducir la sensación de estar atrapado. El trabajo también le proporcionó oportunidades para conocer otros países, la vivencia de otras culturas. Los valores de vivencia aún están disponibles, pero bastante reducidos en su amplitud. Ya no puede estar en la montaña, una vivencia que llenaba de valor su vida. Su apreciación por la música, otra vivencia que le encanta, se encuentra disminuida. Ya no puede ir a conciertos, ni siempre se encuentra dispuesto para apreciar la música proporcionada por un compact disc, ya que, o tiene indisposiciones, o tiene dolores, o está atormentado por los pensamientos referentes a la situación en que se encuentra. Por ahora, no puede salir a la calle, pues no tiene la energía que eso supone. A parte de eso, tiene conectadas a su abdomen bolsas para recoger secreciones de su cuerpo y tiene que hacer muchas curas al día. Ni los simples placeres de la vida, como beber y comer le quedan: su alimentación es parenteral y, por ello, gotea constantemente de una bolsa suspendida al lado de su cama. Necesita de los otros para casi todo. Tiene que convivir con una sensación de impotencia y de falta de control, angustiante para él, un hombre muy intelectualizado y con rasgos obsesivos. Tendría todas las razones del mundo para no ver sentido en su vida. Su lucha deberá ser la de no sucumbir al sin‑sentido. Su desafío será el propuesto por Camus (1996):

          En lo más negro de nuestro nihilismo, he buscado tan sólo razones para superar ese nihilismo. Y no por virtud, en absoluto, ni por una rara elevación del alma, sino por fidelidad instintiva a una luz en la que he nacido y en la que desde hace miles de años los hombres han aprendido a saludar la vida hasta en el sufrimiento (p. 68).

          Para las personas que no hayan tenido muchas confrontaciones con el destino inevitable, la crisis que tal confrontación puede provocar deja a la persona solamente tres caminos, según Lukas (1986). El primero, no está disponible a José pues no es un creyente. El tercero, la realización estable de un sentido, se encuentra bastante amenazado. A José, le queda la segunda posibilidad: "la empatía y la comprensión de las personas que están a su alrededor" (p. 62).

          José reconoce que vivenciar esta enfermedad grave, una situación limite según Jaspers (1993)1, le ha quitado muchas de las restricciones que tenía en contra de la experiencia del amor, de la amistad, del encuentro con las personas, que ahora considera como las experiencias que dan sentido a la vida. Después de un año de enfermedad, y de la experiencia de la quimioterapia, decidió casarse con la mujer con quién mantenía una relación desde hace 12 años, sin convivir con ella, ante la perspectiva de una cirugía con inciertas perspectivas de éxito2. Quería darle la satisfacción de que ella fuera su esposa y de ampararla económicamente, garantizándole la mayor parte de su herencia, en caso de fallecer. También tiene el consuelo de sus amigos, que le acompañan bastante de cerca, turnándose para ayudarle en los muchos cuidados que necesita. Así, si por un lado la realización de valores de vivencia quedó reducida en amplitud, no está cerrada la posibilidad de una profundización en las relaciones con las personas.

          Ver sentido en el sufrimiento no es una tarea fácil. Lo negativo de la enfermedad y de sus consecuencias es tan evidente que raras veces permite ver que también esta moneda tiene dos lados. La hermana de otra enferma de cáncer, que moriría pocas semanas después, decía que la enfermedad de su hermana le había cambiado para mejor. Decía que estaba más abierta para comprender el dolor de los otros, que era una persona más sensible de lo que era antes de la enfermedad, que muchas veces se había amargado la vida con cosas sin importancia, que ahora percibía que no hay que dejar el vivir para después. La gravedad de la crisis por la cual pasaba su familia le enseñaba a ver lo que era realmente importante en la vida. Podía percibir la verdad de lo que decía J. P. Richeter, de que solamente apreciamos realmente el sueño, la fortuna y la salud cuando estos son interrumpidos.

          Esta posibilidad de existir lo positivo en el sufrimiento lo expresa Remen (1993), una médica, que también padece de una enfermedad grave:

          Si aceptamos que cada uno de nosotros es potencialmente un transformador de experiencia, puede haber una manera 'sana' de tener una enfermedad, una manera 'sana' de enfrentarse con una crisis. Puede haber una manera de utilizar esos eventos comunes en la vida como una indicación para identificar lo que ya fue superado, para encontrar nuevas y mejores maneras de ser y de realizar. Las tragedias y dificultades de la vida cotidiana pueden ser una manera de saber quiénes somos y cómo deseamos vivir (p. 102).

          Pero, José tiene razón: "es difícil, muy difícil". Están ahí todas las limitaciones que el destino le impuso. Está ahí la presencia cercana y muchas veces cegadora de la muerte. Este poder perturbador de la muerte fue bien expresado en una frase de La Rochefoucauld: "No nos es dado contemplar inmutables ni al sol ni a la muerte". No es fácil ver a la muerte y al sufrimiento como lo propone Frankl en la logoterapia. Como presupuestos de la existencia humana, no pueden quitar sentido a la vida. Pueden, en verdad, ofrecer nuevas oportunidades de encontrarlo, en la manera en que afrontamos estos hechos (el valor de actitud). Véase en este sentido la declaración de Frankl a un periódico de Buenos Aires (La Nación, nov/90):

          "Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor, del sufrimiento y de la muerte, podré encontrar el último sentido que la vida puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse".

          También es difícil para el terapeuta que trabaja con enfermos terminales. Es como si el enfermo le preguntara constantemente: "¿de qué modo pensáis llenar el vacío de mi temor y reducir a claridad el caos de mi confusión?"; utilizando una frase de Cervantes (1996, p. 9), que expresa bien el estado en que a veces se encuentran estos enfermos. En situaciones como estas, Lukas (1989) nos recuerda la necesidad de ayudar al paciente a ver más allá de su enfermedad, de centrarse en lo que aún ofrece posibilidades para la realización de valores, en vez de en las posibilidades perdidas o en las que tendrá que renunciar. O sea, centrarse en el "espacio libre aún preservado", como ella lo llama. En esta misma dirección van las palabras de Frankl (1976), que vienen a continuación:

          ...toda psicoterapia debe tener, también, un lado o una fase positiva: tiene que llevar al enfermo a ver todo lo que está más allá de su enfermedad, o sea, concienciarlo de la responsabilidad que precisa tener para aceptar la forma concreta de su existencia personal (p. 152).

          Muchas veces Frankl hizo hincapié en la necesidad de que el terapeuta sea creativo, de individualizar sus intervenciones con el paciente, de adaptarlas a la situación que él vive. Tal vez en ninguna otra situación esto tenga tanta importancia como cuando se trabaja con pacientes terminales. Las necesidades son muchas. La ambivalencia y la confusión muchas veces dificultan al propio paciente una visión clara de la situación que vive. Y el tiempo es apremiante. Hay que concretar las metas terapéuticas ‑a partir de la teoría‑ en estrategias asequibles. ¿Cómo sacar, por ejemplo, a José de su preguntarse por cómo estará en dos o tres meses (tal vez muerto), un preguntarse que le paraliza, que le coloca en un esperar angustioso, para lanzarlo en un proyecto de vivir lo mejor posible cada uno de los días que le queden?. La logoterapia siempre ha estimulado el volcarse hacía el futuro, hacia la meta a realizar, como un catalizador para la realización presente. Eso se mantiene, pero ahora hay que reducir este futuro a cada día. Una posibilidad intentada fue la de proponer a este hombre acostumbrado a desarrollar proyectos, que desarrollara uno que tuviera como objetivo planear, en el día anterior, como disfrutar lo mejor posible el día de mañana, y solicitar a las personas con quien convive sugerencias para incluir en su proyecto. Es un intento de involucrarlo en el proyecto de volver a vivir su vida ‑tarea de todos nosotros‑ en vez de esperar simplemente que la muerte llegue.

          Otra posibilidad es apelar a la auto‑transcendencia, para evitar el peligro del cual nos alertaba Kierkegaard (1993): "Nada es más peligroso ni más paralizador para un hombre que el aislamiento profundo dentro de sí mismo" (p.39). José había manifestado la preocupación por la fragilidad de su ahora esposa, imaginando que no podría soportar conocer su real estado de salud. Estimulado a hablarle de eso, ella le ha sorprendido (y se ha sorprendido a sí misma) con su capacidad de afrontamiento (o, en términos de la logoterapia, su capacidad de movilizar "la fuerza desafiadora del espíritu"). Entonces le propusimos dedicarse más a ella, que es intelectualmente menos brillante que él, ayudándola a continuar desarrollando su fuerza interior para convivir con el sufrimiento del ahora y el vivir después con la ausencia de su esposo. Puede que haya mucho que hacer en esta etapa final, como decía Solzhenitsin3, el Nobel de literatura: "Cuanto más cerca está el fin tantas más cosas hay que hacer".

          Para terminar, que Frankl (1991) diga las últimas palabras:

          ...que el sufrimiento sea realmente lo que le da al hombre la oportunidad de crecer y de transformarse, nadie lo ha descrito mejor que el pintor y escultor israelí Yehuda Bacon, quien de niño fue llevado a Auschwitz. Se le preguntó después de su liberación qué sentido tendrían aquellos años que pasó en Auschwitz y escribió: De niño pensaba, ya le contaré al mundo lo que en Auschwitz vi, con la esperanza de que el mundo cambiaría; pero el mundo no cambió, el mundo no quería escuchar hablar de Auschwitz. Sólo mucho después comprendí realmente cuál es el sentido del dolor: el dolor realmente tiene sentido cuando tú mismo te conviertes en otro hombre (p. 231).

                    Paulo KROEFF es psicólogo. Profesor del Instituto de Psicología de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Rua Ramiro Barcelos 2600 ‑ 1º andar. 90035‑003 Porto Alegre ‑ RS ‑ Brasil.
          Dirección en España: Sector Foresta 17, 4º C. 28760 Tres Cantos ‑ Madrid. Tlfo.:(91)804‑3507. E‑mail: ib309492@public.ibercaja.es


          NOTAS

1 "...no puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra existencia las llamamos situaciones limite" (p. 17).

2 Ante el fracaso de esta cirugía, tuvo que pasar por una segunda, después de la cual fue trasladado a su casa, siendo considerado un paciente terminal.

3 Alexandr Solzhenitsin, citado por su mujer, en el artículo "Ultimas páginas de Solzhenitsin ‑ Su esposa cuenta el esfuerzo literario del premio Nobel bajo la amenaza de la muerte", El País ‑ Domingo. Madrid, 10 de agosto de 1997, p. 12.

          BIBLIOGRAFÍA

- Camus, A. (1996). El verano. Madrid: Alianza Editorial.
- Cervantes Saavedra, M. (1996). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alba Libros.
- Frankl, V. E. (1970). The will to meaning. New York: Plume Book.
- Frankl, V. E. (1976). Psicoterapia ‑ Uma casuística para médicos. Sâo Paulo: E.P.U.
- Frankl, V. E. (1987). Em busca de sentido ‑ Um psicólogo no campo de concentraçâo. Porto Alegre/Sâo Leopoldo: Sionodal/Sulina.
- Frankl, V. E. (1990). Ante el vacío existencial. Barcelona: Herder.
- Frankl, V. E. (1991). La voluntad de sentido. Barcelona: Herder.
- Jaspers, K. (1993). La Filosofia desde el punto de vista de la existencia. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
- Kierkegaard, S. (1993). Diario íntimo. Barcelona: Editorial Planeta.
- Lukas,E. (1986). Meaning in suffering. Berkeley, Institute of Logotherapy Press.
- Lukas, E. (1989). A força desafiadora do espírito. Sâo Paulo: Ediçôes Loyola.
- Remen, R. N. (1993). O paciente como ser humano. Sâo Paulo: Summus Editorial.