Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

jueves, 12 de noviembre de 2015

CAMINOS QUE NOS CONDUCEN AL ANÁLISIS EXISTENCIAL: Actualidad de la re-lectura de autores clásicos.



  
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña, Galicia, España
2015

"Yo había encontrado mi religión: nada me parecía más importante que un libro.
 En la biblioteca veía un templo." Jean-Paul Sartre
Principio del formulario

RESUMEN: En esta presentación queremos destacar los avances realizados en el Análisis Existencial y la práctica de la Psicoterapia Existencial. Muchos trabajos presentados en varios Congresos de carácter internacional nos hablan sobre el desarrollo de esta práctica. Los Psicoterapeutas Existenciales debemos trabajar para mostrar al mundo nuestros proyectos, práctica e investigación de acuerdo a los conceptos fundamentales de esta teoría. Tenemos que aumentar nuestro bagage teórico que nos lleve a releer a los autores clásicos. Proponemos con este trabajo una comparación entre autores clásicos.[1]

SUMMARY: In this presentation we want to emphasize the advances that have been realized in the Existential Analysis and Psychoterapy practice. A lot of works presented in several Congress of international character speak to us about the Existential Analysis development. The intention of the Existential Psychotherapists is to work to show to the world our projects, practises and investigations in agreement to the fundamental concepts of this theory. We need to increase our theoretical bagage returning to re-read classic authors. We propose in this work a comparison between classics authors.



En esta presentación deseo subrayar el desarrollo continuado e intenso de los trabajos teóricos y clínicos en el campo de la Psicoterapia Existencial en Latinoamérica en los últimos quince años. Trabajamos para mostrar al mundo como promovemos, proyectamos, practicamos e investigamos según los principios de la Analítica Existencial. Del tronco central de nuestra teoría se desprenden ramas que aportan las diversas miradas enriquecedoras.
En el XIII Congreso Argentino de Logoterapia realizado en el año 1998, a poco de sufrir la comunidad científica la desaparición física de Viktor E. Frankl, me permití anunciar en una presentación la necesidad para la Logoterapia de entrar en el S. XXI sin la presencia del Maestro pero contando con sus consejos precisos y admirables. Proceder a su desarrollo sin la presencia de “gurúes” surgidos tras su desaparición. Parece que, en ese sentido, vamos por el buen camino.
La Psicoterapia Existencial nos exige a los responsables de su realización en el campo de la Salud una marcha hacia el desarrollo por los caminos de la fundamentación, de la aplicación de la teoría a la práctica, de las investigaciones basadas en tests y estadísticas y en nuestro compromiso.
Este compromiso obliga a considerarla más que una mera ciencia como un elemento de arte y sabiduría donde técnica y encuentro desaparecen como dicotomía.
Son claras las necesidades de nuestra disciplina en el campo investigativo. Es una tarea que, con agrado, hemos desarrollado muchos de nosotros y que ha promovido numerosos discípulos que aplican esos avances con creatividad y responsabilidad.
Pero no se han realizado los estudios comparativos necesarios entre diferentes autores, no se ha producido la tan necesaria sistematización de datos, no somos muy afectos a la validación de nuestra tarea por jueces externos por aquello de sostener la “co-visión” y rechazar la “supervisión” y las comunicaciones entre investigadores son muy pocas y se limitan a estos encuentros periódicos.
Es necesaria una mayor motivación para que aumente la asistencia a cursos dictados por prestigiosos profesionales que ayuden a dilucidar definiciones operacionales fundamentales sobre conceptos como, por ejemplo, “auto-trascendencia”, “libertad”, “responsabilidad”, “sentido de vida”, “el poder desafiante del espíritu”, “situación límite” y “capacidad de enfrentar la enfermedad”, especialmente en las enfermedades graves, crónicas o terminales.
          Esta descripción de los aspectos principales a tener en cuenta para la validación del Análisis Existencial y la Psicoterapia Existencial quiere animarlos y desafiarlos, en su más profundo sentido etimológico, para que contribuyan con su trabajo y creatividad al desarrollo de esta disciplina.
Nuestro trabajo es algo más que una técnica. Es apelación. Es cura del otro. Es arte y compromiso. Debemos transmitir nuestro poco saber a los jóvenes, Psicoterapeutas Existenciales del siglo XXI, quienes deben mantener encendida la antorcha que guiará nuestras investigaciones.
Lo obvio, lo cotidiano, lo rutinario no aparece ante el experto, en este caso el Psicoterapeuta, de acuerdo a cánones académicos que puedan ser predeterminados. Nuestro sujeto de análisis está determinado por su proceso histórico y el “aquí y ahora” de su circunstancia. Esa Persona frente a nosotros es el producto de su temporalidad, de su “anclaje” inevitable a un “dasein”, de su modo peculiar de ser-en-el-mundo que se encuentra con otro, en este caso un profesional, que apela a él para que lo ayude a superar esa circunstancia limitante y produzca una respuesta “singular, única e irrepetible”.
No es simple el mecanismo mediante el cual la Ciencia pretende alcanzar “objetividad”. Cuando el fenomenólogo encara este aspecto del conocimiento llama “objetividad” al no-cubrimiento de la realidad. Pretende aceptar que no es él, el científico quien alcanza “cierto grado de objetividad”. Es la “subjetividad” del entrevistado quien la “des-cubre”. El paciente y su realidad, establecen un diálogo, una comunicación en la que ésta se revela a los ojos del Psicoterapeuta que la quiere ver.
La Psicoterapia es el ámbito del encuentro, ideal, casi experimental, en el que se favorece un clima de coexistencia honda y profunda. Todos los recursos disponibles para el terapeuta no deben basarse en un “sistema” sino en una “actitud” que favorezca la eclosión de la intersubjetividad. Solamente en la comunicación con el otro descubrimos y nos descubrimos. Es el comienzo del “asombro”, fundamento de la Filosofía.
Para poder comprender este proceso y avanzar, día a día, en el conocimiento del otro debemos formarnos a partir de la comunicación interprofesional que tiene una faz importante en la realización de Congresos como en el que estamos inmersos.
Mi misión, en esta oportunidad, se vería colmada en su realización si pudiera transmitirles el interés que despierta en los ámbitos científicos el desarrollo de la Analítica Existencial, especialmente en el área Latinoamericana. Europa siempre ha sido centro de su desarrollo y ha realizado en Londres, en mayo de 2015, un Congreso Mundial de Psicoterapia Existencial y el próximo se realizará en Buenos Aires en abril de 2019.
Nuestra alegría inicial deja paso a cierta desazón porque contamos en Latinoamérica con escasas publicaciones y nos falta acceder a su traducción al inglés para su lectura universal. Dejo constancia del elevado desarrollo de la Analítica Existencial en China, Rusia, Grecia y por supuesto en Austria, Inglaterra, Francia y Países Bajos. A ellos debemos llegar con nuestras investigaciones y proyectos
Un camino siempre oportuno es la re-lectura de los autores clásicos en nuestra disciplina. Este camino tiene muchos puntos de inicio, muchas bifurcaciones y accesos laterales. Un modo habitual, lleno de seguidores y también detractores, es comenzar por Heidegger.

Nos dice Ludwig Binswanger que “entendemos por análisis existencial un sistema antropológico que apunta a la esencia del ser humano. Su nombre y su base filosófica derivan del “Análisis del ser” de Heidegger. Es un mérito suyo el haber descubierto una estructura fundamental de la existencia y el haberla descripto en sus partes esenciales, es decir, en su estructura de ser-en-el-mundo.”
Mucho hay que leer y trabajar en seminarios para comprender cabalmente la obra del autor de “Ser y Tiempo”.
Es lo que ha hecho Binswanger en su tiempo  para poder afirmar, luego, que “Todo esto nos lleva solamente a las puertas más exteriores de la ontología fundamental de Heidegger o de su “Análisis del ser” y justamente al umbral del análisis antropológico o existencial, que se inspiró y fundó en el primero. (…) A este propósito debo mencionar que mi crítica positiva de la teoría de Heidegger me ha conducido a ampliarla: al ser en el mundo como ser de la existencia por amor a mi mismo (que Heidegger denominó “cuidado” o “cura”, yuxtapuesto al “ser-allende-el-mundo” como ser de la existencia por amor a nosotros.”
Riquísimo camino si optamos por estudiar profundamente a Binswanger. Camino lleno de oportunidades y conocimiento porque en él nos encontraremos con referencias a E. Minkowski, a Erwin Straus y a von Gebsattel y un atajo hasta los trabajos de Roland Kuhn sobre Interpretaciones de las máscaras en el test de Rorschach escrito en el año 1945.
Seguramente no nos quedaremos extasiados solamente ante la escuela alemana que aún puede completarse con los magníficos trabajos de Von Uexküll y de von Weizsaecker, firme defensor de la unidad polar entre sujeto y objeto.
Un camino al que éramos afectos los que estudiábamos la Psicología Existencial allá por los años 1970 en Buenos Aires era el seguimiento y lectura de los autores de lo que podríamos denominar “la Escuela Francesa”: Sartre, Simone de Bouvoir o Eugène Minkowski.
Un mentor y formador de varios discípulos algunos aquí presentes, el Dr. Pablo Rispo, que lamentablemente no está entre nosotros, nos introdujo en el estudio de Sartre, Binswanger y Minkowski junto a su esposa Francoise Minkowska especialista en Rorschach, entre otros.
Como anécdota agregaré que en los círculos estudiantiles y en algunas cátedras se discutía la formación en la Analítica Existencial de Jacques Lacan, que más tarde se uniría al Psicoanálisis, formando su propia escuela de conocida influencia en círculos porteños.
No acreditaban la formación existencial de Lacan nuestros colegas y buscaban subterfugios innecesarios para su justificación. Frutos en el camino que no esperaban encontrar.
Las principales raíces como exponente de la corriente existencial de J.P. Sartre abrevan en la afirmación que todo acto humano contiene una intencionalidad de conciencia, distinguiendo tres regiones del ser: el ser-en-sí, el ser-para-si y el ser-para-el-otro. Sus descripciones sobre la vivencia de la nada, la vivencia de la angustia y su manifestación principal el vacío existencial dieron pié a la formulación de estudios de otros importantes autores.
La concepción de Sartre de las tres dimensiones temporales (pasado, presente y futuro) y de los éxtasis de la temporalidad reconocen la influencia de Heidegger. Decía Rispo que “Sartre era el filósofo de la acción”. Sartre criticó a todos los teóricos que hablan del ser del hombre sin un compromiso social adecuado. A partir de una interpretación malintencionada por parte de ciertos círculos de la influencia negativa de Sartre en la formación de Analistas Existenciales su figura y su obra no han sido estudiadas convenientemente. Es un camino que sugiero transitar sin prejuicios y abrevar en los múltiples e importantes aportes de este autor.
Dijimos que los caminos son múltiples. Podemos seguir esta andadura por la referencia a Sartre y llegar a Holanda. Una anécdota que pocos conocen es aquella que describe la visita de Sartre y Simone de Bouvoir a Holanda. Lo hicieron en el año 1946. Sartre fuera invitado por van Lennep a dar una conferencia en la ciudad de Utrecht donde él era profesor. Acababa de terminar la IIa. Guerra Mundial y Sartre llevaba publicadas novelas y estudios filosóficos.
Los neerlandeses no conocían esa obra apreciada por los intelectuales del mundo entero. Sabían y consideraban que Sartre no era ni el primero, ni el principal, ni el más original de los pensadores existenciales de post-guerra. Se apreciaba, sí, que fuera uno de los pensadores que vulgarizaran el pensamiento de esta corriente filosófica a través de obras de teatro y novelas.
Recordamos que la influencia principal de Sartre consistía en su pensamiento dominado por la tesis de que el hombre es libre. Esta libertad es la consecuencia directa de la conciencia humana que distingue a éste de otros hombres y de las cosas. Se puede afirmar, entonces que el hombre es el único que puede dar sentido a su vida. Una conciencia que lo condena a ser libre pues sabe que aún en el encuentro con otro hombre su existencia es única e irrepetible y esta condición lo aparta en una soledad inevitable.
Ni muy conocido y bastante criticado en los Paises Bajos Sartre fue invitado para poder realizar coloquios destinados a aclarar su pensamiento. A sus conferencias asistieron críticos y defensores. Entre los que lo apoyaban, D.J. van Lennep, opuesto vigorosamente a sus detractores considerando que sus estudios filosóficos y psicológicos “son de la máxima importancia para la psicología científica” (van Lennep dixit).
Van Lennep había nacido en Suiza y se había radicado en Utrecht donde creó la Oficina Municipal para la Orientación Profesional. Dirigiera, asimismo, la Fundación Nerlandesa para la Psicotecnia, aún sin formación específica y proviniendo de la Teología. Sus colegas lo consideraban una feliz combinación de hombre de ciencia y un visionario intuitivo, atribuyéndole cierta genialidad. Todo esto en medio de controvertidas opiniones sobre la moda de la Quiromancia, la Grafología y la Astrología, imperante por esos años en varias partes de Europa.
Su actitud comprometida lo llevó a terminar estudios de Psicología y cierra estos cursos con una Tesis sobre los fenómenos de la proyección que defiende en los años 40, tesis dirigida por H. C. Rümke, de la Escuela de Utrecht, famosa ya por sus integrantes, destacando su jefe F.J.J. Buytendik.
En esta Escuela se sostenía el método fenomenológico en oposición a la Escuela de Amsterdam, que sostenía tesis positivistas. El principal aporte de sus elucubraciones se centraron en la consideración de la importancia del conocimiento intuitivo como algo más importante que el conocimiento de técnicas y métodos. Era para ellos importante “el encuentro” de un hombre con otro hombre y no la investigación distante de sus cualidades psicológicas.
De ahí la importancia de invitar a Sartre cuyo “Ser y la Nada” influyera positivamente en van Lennep a pesar de su origen teológico y las ideas en boga sobre las diferencias entre la posición ética protestante y el nihilismo sartriano. No coincidía Sartre ni moralmente ni políticamente con los integrantes de la Escuela de Utrecht, caracterizados por una “burguesía liberal”.
Van Lennep aprovechó muy bien esta visita y las discusiones con Sartre. Dos años más tarde, en 1948, publica en Holanda su obra fundamental: El Test de las 4 Láminas”. Posteriores investigaciones y presentaciones en Estados Unidos permitieron su aplicación y difusión en el mundo anglosajón. Hacia 1984 “descubrí” este test, comencé solicitando autorizaciones, realicé traducciones, ensayos clínicos y la decisión de elaborar una versión propia de las láminas ante la imposibilidad de conseguir las originales, salvo por fotocopia de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.[2]
El objetivo que se propuso van Lennep fue el de describir las actitudes de un sujeto ante la vida, basado en que tales actitudes dependen de la estructura y dinámica de la personalidad cuando ésta se pone en juego en las relaciones sociales. La aplicación de esta prueba en el marco de una teoría analítico-existencial, con la consideración de aproximaciones fenomenológicas y teóricas por varios años, fue labor de un equipo que remataría su actuación con la autoría de un libro aún inédito que firmamos junto a la Dra. Marta Guberman.[3]
No es menor el aporte de van Lennep al concepto de “proyección” para ser considerado por la Analítica Existencial. En un artículo titulado “Proyección y Personalidad” (1957)[4][5], van Lennep concentra a los fenómenos que han recibido el nombre de “proyección” en dos grupos, con dos subdivisiones. Un grupo está constituido por la percepción de los seres humanos, y el otro, por la percepción de las cosas (Van Lennep aclara que esta distinción se debe a que él considera muy diferente el encontrarse con un objeto que con un sujeto.) A su vez, cada uno de ellos, puede ser vivenciado en consonancia con las propias emociones, o como contraparte de las mismas. De este modo, el autor holandés describe cuatro formas de proyección, que llamará A, B, C y D respectivamente. Cuando una persona proyecta, en la medida que busca para ello a objetos o a seres que le sirvan como análogos de su propio mundo, no se manifiesta abierto al mundo, sino que se distancia de él y se reproduce a sí mismo en el afuera. Más aún: no sólo se distancia del mundo, sino también se distancia de sí mismo, porque al arrojar algo fuera y objetivarlo, nos distanciamos de ello, como si no fuera de nosotros.

Utilizar la frase “los caminos del conocimiento de la Analítica Existencial” remite a la comparación con los propios caminos de nuestra existencia. Hace unos años decidí vivir muy cerca de donde confluyen los variados caminos que llegan a Santiago de Compostela. Más que señalar aquí algún contenido religioso me refiero, por su influencia en la cultura, al conocimiento que aportaron durante mil años peregrinos de todo el mundo que se “encontraron”, unos con otros, y dialogaron sobre las realidades de sus mundos de origen.
Mucho podríamos dialogar aquí sobre los aportes de numerosos autores que me he permitido señalar, brevemente. Otros tantos servirán de fundamento teórico a otras presentaciones en este Congreso. Pero no quisiera dejar de señalar los aportes que ha realizado a nuestra práctica psicoterapéutica el Dr. Viktor E. Frankl. Llegaba Frankl en 1986 a esta ciudad de Mendoza para recibir un Doctorado Honoris Causa por la Universidad del Aconcagua. Uno más entre otras decenas de Universidades que lo honraron con ese título. Fui testigo de la emoción que sintió al ser invitado a contemplar la Cordillera de los Andes desde la terraza de la Intendencia Municipal de la ciudad de Mendoza. Allí dejó dicho que, por su condición de alpinista, su cansancio por el largo viaje transatlántico estaba justificado con creces. Más tarde, ante un bullicioso y crítico público estudiantil que colmaba la sala donde recibiría el Doctorado Honoris Causa, rechazado en principio por ellos porque esperaban fuera otorgado por primera vez en esa Universidad a un Psicoanalista, Frankl dictó una de las conferencias más brillantes que yo escuchara. El contenido de esa brillante exposición está en los libros aguardando vuestra lectura.
Como aguardan, diría yo expectantes por contribuir al desarrollo de la Psicoterapia Existencial, libros de Martin Buber, Dilthey, Marcel Gabriel, Husserl, Jaspers, Kierkegaard, Lukas, May, Minkowski, von Uexküll, von Wizsäcker, Yalom y tantos otros.
Reitero mi consejo luego de 40 años de profesión: buena lectura para todos y mejor diálogo y encuentro entre colegas.









[1] Revisión del trabajo presentado en ocasión de celebrarse  el VI Congreso Latinoamericano de Psicoterapia Existencial. Mendoza, septiembre de 2013.

[2] van Lennep, D. J., “Test de los 4 cuadros” (Four pictures Test) en Anderson y Anderson, Técnicas proyectivas del diagnóstico psicológico, 2ª. edición, Ediciones Rialp S.A., Madrid, 1968.
[3] Martínez-Romero, José – Una prueba proyectiva existencial: test de las 4 láminas de van Lennep, publicado en el Boletín informativo Nº 46, Año XVI, abril de 2003 de la Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico.
[4] En David, H., von Bracken, H. y col Teorías de la Personalidad Bs. As., EUDEBA, 1977 (4º ed) capítulo XV
[5] Van Lennep, D.: Proyección y Personalidad en David, H y col. “Teorías de la Personalidad”, Bs. As. Eudeba, 1977, Cap. XV

jueves, 29 de octubre de 2015

EL LUGAR QUE HABITAMOS – Una visión existencial -------------------------------- THE PLACE IN THAT WE INHABIT – An existential view


 Dr. José Martínez-Romero Gandos
Noviembre 2015.


Usted ¿Dónde vive? Convendría responder: - “Desde que nací, en este mundo”. Diferente sería la respuesta si me preguntaran “Usted ¿Dónde habita?”
Habitamos en un territorio pero pretendemos ser considerados algo más que “ser ocupantes de una vivienda” o “ocupar un sitio”. Dicen los Sociólogos de hoy en día que “edificamos y construímos porque, previamente, habitamos”.
          Nuestra morada, vivir en una casa, habitar en un determinado espacio geográfico supone “un acto fundacional y fundante”[1]. Es el que “habita” un sitio el verdadero planificador, el verdadero constructor de un espacio vital y social, imposibilitado de vivir aislado porque nadie vive tan apartado de sí mismo y su entorno social.
          El proceso de integración del ser humano a un territorio se produce en forma de “arraigo” (asentarse, establecerse, instalarse, fijarse a un lugar) a condición de entender este hecho como un espacio socio-cultural total.
          Decimos “yo soy porteño”, o “soy cordobés” o “soy rosarino”, todos amparados por el mismo Estado. ¿Y si soy “gallego”, “tano”, “turco” o “carioca”?
Interesa el arraigo, que obedece a una serie pluridimensional de componentes que integran individuo, sociedad y cultura, conjuntamente con las coordenadas espaciales y temporales.
          “Ser porteño” (o cualquier otra naturaleza de ser) significa la identificación del hombre con un sitio, en un espacio-tiempo con unas características sociales determinadas y una cultura específica. Este arraigo también depende de las estructuras participativas, de los diferentes grupos, de las variadas organizaciones y de todos los que se sientan involucrados, conformando lo que se ha dado en llamar la “comunidad local”.
          No es posible construir megalópolis o polígonos sin vínculos con el entorno, con una historia del lugar y con una sociedad determinada.  
          El “habitante” participa de un marco normativo y axiológico que viene determinado por la sociedad, identificándose con esa norma. Caso contrario corre el riesgo de permanecer en la anomia.
          Con una intención simplemente didáctica diremos que este arraigo puede ser: a) un arraigo fruto de una comunidad de sangre, un “arraigo doméstico”; b) un arraigo local inmediato (vecinos, barrio, municipio, comunidad local); c) un arraigo urbano (la ciudad como marco de referencia y convivencia, por ejemplo “soy porteño”); d) un arraigo nacional y, finalmente, e) un arraigo cultural.
          La casa y el hábitat deben ser “vividos”, “soñados”, “imaginados”, pues sin estas dimensiones la realidad aparece como falta de sentido. El goce por el sitio elegido no reside solamente en lo que se recibe sino también en lo que se comparte. Hay un juego dialéctico entre “la casa” y “la comunidad”. También, aunque no lo creamos, entre “la casa” y “el universo”.
          El hombre actual se va distanciando de lo que, en el pasado, generaron los antiguos fundadores de las ciudades, tendiendo a desarrollar “megalópolis”, desvinculándose del autentico “habitar”, rompiendo los vínculos con la naturaleza, apartándose de las personas manifestando una actitud insolidaria y provocando el crecimiento del aislamiento y la corrupción del sistema.
          No podemos protestar si nos dejamos llevar por los “grandes constructores” de espacios con muchos nombres “modernos” (countries, urbanización, village, etc.) que configuran espacios egoístas, casi siempre cerrados, con criterios utilitaristas, tributarios de un espacio de explotación comercial y dominio.
          Muchas veces toleramos la depredación de la naturaleza, la modificación natural del entorno y “habitamos” en esas construcciones que nos apartan, automáticamente, de ese entorno natural. Nos parece que es un asunto que no nos pertenece, que es algo externo a nosotros, que constituye una “explotación“. Si seguimos la etimología de ésta última palabra deberíamos aceptar que “habitar” en esos espacios nos fuerza a “ser explotados, a explotar”. Son y somos capaces de llegar a la devastación, si es necesario, para construir fuera de la cultura, del entorno propio del lugar, de su historia.
En este momento de globalización, tanto empresaria como comunicacional, las fronteras se vuelven dudosas y los pueblos generan comportamientos específicos para conservar su identidad. Esta globalización  provoca migraciones masivas si hay problemas de trabajo o producción.
Disminuidas las oportunidades de trabajo o diversificación profesional, los habitantes migran. Mediante la constante migración se observan dos fenómenos muy bien diferenciados: se produce un contacto con personas y pueblos a veces lejanos geográfica y culturalmente, relación tanto económica como social, y se comprende a los “connacionales” como formando una sola comunidad aunque se halle dispersa en muchos lugares distantes del planeta.
Arraigo y desarraigo, dos polos existenciales potenciales en todos los emigrantes. Las raíces son originales de cada persona y constituyen lo único e irrepetible. Ante la brusca situación de trasplante cabe la posibilidad de “arraigo”, raíces en una nueva situación que permitan el crecimiento, sean cualesquiera las consecuencias y “desarraigo”, raíces que no permiten ese desarrollo o dejan a la persona en tan precarias condiciones que cualquier “brisa” cultural puede enfermarla o aún matarla.



THE PLACE IN THAT WE INHABIT – An existential view
Dr. Jose Martínez-Romero Gandos 
november, 2015.

Where do you live? It would be a good answer: - "I was born in this world. I have been here since that time". Different would be the response if they were asking: "You where does inhabit? " 
We live in a territory but we try to be considered something more than "to be occupants of a housing" or "to occupy a site". Nowadays the Sociologists say that "we build and construct because, before, we inhabit".
Our abode, to live in a house, to live in a certain geographical space supposes " an foundation act and a founding belief". It is the fact that there inhabit a site the real planner, the real builder of a space and social living, unable to live isolated because nobody lives so separated of oneself and his social environment.
The process of integration of the human being to a territory takes place in the shape of "rooting" (to settle itself, to be established, to be fixed to a place) with the condition of understanding this fact as a sociocultural total space.
We say " I am from Buenos Aires ("porteño"), or " I am from Córdoba" (Argentine) or  "I am from Rosario ("rosarino")", all under protection of the same State. And if I am from "Galicia" ("gallego"), "tano", "turk" or "carioca"?. We are interested about rooting, which obeys to a pluridimensional series of components that integrate individual, society and culture, together with the spatial and temporary coordinates.
" To be an "porteño" (from Buenos Aires)" (or any other nature of being) it means man's identification with a site, in a space-time with a few social certain characteristics and a specific culture. This rooting also depends on the participative structures, on the different groups, on the varied organizations and on all those who feel involved, shaping what we call the " local community ".
It is not possible to construct megalópolis or polygons without links with the environment, with a local history and with a certain society.
The "inhabitant" take part of an axioloxical and normative frame that comes determined by the society, identifying with this norm. Opposite case traverses the risk to remain in the anomia.
With a simply didactic intention we will say that rooting can be: a) a rooting that is product of a community of blood, a " domestic rooting "; b) a local immediate rooting (neighbors, neighborhood, municipality, local community); c) an urban rooting (the city as frame of reference and living together, for example " I am "porteño" (from Buenos Aires)”; d) a national rooting and, finally, e) a cultural rooting.
The house and the habitat must be "lived", "dreamed", "imagined", since without these dimensions the reality appears as lack of sense. The enjoyment for the chosen site does not reside only in what is received but also in what is shared. There is a dialectical game between "the house" and "the community". Also between " the house" and "the universe".
The current man take distance of all that, in the past, the ancient city's founders had generated, tending to develop "megalópolis", dissociated of the authentic "inhabitant", breaking the links with the nature, separating of the persons by one wrong attitude and provoking the growth of the isolation and the corruption of the system.
We cannot protest if we leave ourselves to convince by "big builders " of spaces with many "modern" names (countries, urbanization, village, etc.) that there form selfish spaces, almost always closed, with utilitarians criteria, tributaries of a space of commercial exploitation and domain.
Often we tolerate the nature depredation, the natural modification of the environment and "we inhabit" in these constructions that separate us, automatically, of our natural environment. It seems that it is a matter that does not belong to us, that it is anything external to us, who constitutes a "exploitation". If we follow the etymology of the latter word we should accept that "to inhabit" in these spaces they forced us to " to be exploited, to exploiting ". They are and we are capable to arrive at one large devastation to construct outside the limits of the culture, if it is necessary, out of the own local environment, out of own history.
At this moment of globalization of the business and the communications, the borders become doubtful and the peoples generate specific behaviors to preserve his identity. This globalization provokes massive migrations if there are problems of work or production.
When the opportunities of work or professional diversification diminish, the inhabitants migrate. When the society makes easier a constant migration two very well differentiated phenomena are observed: a contact takes place with persons and sometimes with geographically and culturally distant peoples (even in a economic and social relation), and the "fellow countrymen" form an new community, perhaps dispersed in many distant places of the planet.
Rooting and uprooting, two existential potential points of reference in all the emigrants. The roots are original of every person and constitute an unique and unrepeatable sentiment. Before the sudden situation of transplant appears, many circumstances favour the possibility of "rooting", roots in a new situation that allows the growth, considering all the consequences, and "uprooting", roots that do not allow these development or leave the person in so precarious conditions that any cultural "breeze" can make ill or still kill her.










[1] del Acebo Ibáñez en “Estudios del IMAE”, Nº 1, 1998.

domingo, 20 de septiembre de 2015

MISIÓN Y LIDERAZGO EN EDUCACIÓN


Dr. José Martínez-Romero Gandos
septiembre 2015

ABSTRACT:
          En Educación es importante la consideración de la Misión. La contribución al logro de los objetivos será eficiente si desarrollamos nuestra misión simple, claramente, en forma personal, comprometida. El asesoramiento de los expertos en Comunicación Social no debe ser “técnico”, “frío” o “resultado de una sucesión interminable de consideraciones teóricas”. Contribuirán con su experiencia para el desarrollo de una acción educativa proyectada sobre la comunidad, promoviendo la perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, responsabilidad social y  calidad de vida,  facilitando la armonía entre la autoridad y la libertad. Se desarrollan los conceptos de Autoridad y Liderazgo en un marco de cambio paradigmático del concepto de Misión.



Una misión debe enunciarse en forma operativa, de lo contrario, será una mera declaración de buenas intenciones. Deberá  centrarse en lo que la entidad educativa y los docentes quieran alcanzar, de forma tal que todos sus miembros puedan decir “ésta es mi contribución al logro del objetivo”.

Esta declaración y aceptación de la misión es fundamental porque cambia totalmente la óptica para ver a la Educación. Es importante la adecuación de la misión a los objetivos de la gestión actualizada sin que por ello, al aplicarla, reformulemos las condiciones esenciales de la Persona necesarias para cumplir con la misma. Uno de nuestros errores más comunes consiste en transformar la consideración de esta misión en un enmarañado conjunto de normas, procedimientos y controles que aparecen claramente confundidos en las reuniones de la clase dirigente y la constituyen en un “slogan” de buenas intenciones. La misión debe ser simple y clara. Nada tiene de impersonal y nunca cumple su finalidad sin la participación comprometida de los integrantes del equipo de trabajo.

La planificación de la actividad para el logro de objetivos está unida a un elemento clave del proceso que es la misión. El rediseño, actualización o idealización de la misión será algo más que una declaración de principios generales. Debería identificar lo que constituye la Educación.

El asesoramiento de los expertos en Comunicación Social en temas relacionados con la misión no debe centrarse en un proceder ideal, ni en una especialización técnica pero fría ni en una sucesión de interminables consideraciones teóricas.
  
En los ámbitos científicos y en el mundo que nos rodea hemos visto peligrar los principios fundamentales que nos distinguen como cultura. Existe una crisis de valores y observamos que lo material intenta imponerse sobre lo espiritual, el positivismo filosófico y político sobre el orden natural, lo científico y tecnológico sobre la moral y la posesión de bienes sobre el progreso digno del Hombre.

Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el desarrollo de una acción educativa que se proyecte sobre la comunidad contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social y calidad de vida respetuosa de la dignidad  de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del Hombre y no a la inversa. Ambos, docentes y expertos, debemos ser fieles a esta Misión.



¿Cómo podemos lograr estos propósitos en esta sociedad en crisis?

Debemos ajustar nuestra misión para afirmar, repetidamente, el concepto de Educación como entidad facilitadora del desarrollo de proyectos y valores. Una entidad que debe considerar la posibilidad de comunicación efectiva y afectiva entre sus miembros,  promover la reflexión sobre los valores y el sentido de la vida, no olvidar la integración psicológica y social y facilitar la armonía entre la autoridad y la libertad de sus integrantes.

          El término “autoridad” debe ser analizado según su etimología y aplicación verdaderas ya que muchos autores han distorsionado su dimensión y sentido. Su acepción universalmente aceptada radica en llevar a los que están bajo su tutela a la posibilidad de ser ellos mismos, de desarrollar su propia existencia en un crecimiento que le permita ser artífice de su proyecto personal. En su origen latino el término auctoritas designaba la fuerza que servía para sostener o aumentar algo y el auctor, el sujeto activo de esa auctoritas, era la persona que sostenía algo porque él mismo la había acrecentado. Su raíz originaria conservaba al verbo augere que significaba crecer. La auctoritas se concebía como el fundamento bondadoso del poder, nunca en su uso arbitrario. Sin esa autoridad, interna y externa, es imposible la garantía del bien personal y del propio crecimiento. Es imprescindible el ajuste de la Misión a esta consideración del concepto de Autoridad.

          En el desarrollo de su actividad docente los integrantes de la institución educativa pueden expresar su manera personal de sentir esta misión a través de una actitud:
a) de oposición sistemática porque han adquirido, pensando en su comodidad y economía, una posición segura en la organización  sin pensar  en la finalidad principal de la Educación que es la transformación y el desarrollo.
b) de comprensión por la necesidad de un cambio, pero que actuan como adherentes no comprometidos, esperando que alguien o muchos lideren este cambio paradigmático.
c) de disposición a liderar el cambio con habilidad y aptitud para lograr la adhesión de nuevos integrantes dispuestos a aceptar esta modalidad de la gestión.

¿Cuál es la oportunidad? La fruta está madura ahora. Aquellos que estén dispuestos a  desarrollar una labor eficiente y a fundar su actividad de liderazgo centrada en principios serán los partícipes de la “revolución paradigmática” que señalara Kuhn.

          Las destrezas y aptitudes requeridas para estos papeles de líderes o de docentes con capacidad de promover el desarrollo, las herramientas y los métodos que puedan contribuir a perfeccionar esas destrezas y la distribución del poder en los diferentes cargos organizacionales requerirá de imaginación, perseverancia y diálogo para instaurar un cambio significativo en el paradigma actual de la Educación.

          En este cambio sistémico la jerarquía inadecuada, el cumplimiento imperfecto de la misión y el olvido de las características esenciales del ser Persona, empujará al desarrollo y aparición de nuevos líderes que estarán dispuestos a desarrollar su labor (misión) en un ambiente cooperativo, promoviendo una combinación singular con otros líderes, en  otros cargos, que sustenten estos mismos principios.



miércoles, 26 de agosto de 2015

CONVOCATORIA PARA EL 2º CONGRESO MUNDIAL DE PSICOTERAPIA EXISTENCIAL

Argentina para el mundo
ALPE (Asociación Latinoamericana de Psicoterapia Existencial) convoca al II Congreso Mundial de Terapia Existencial que tendrá lugar en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, desde el 8 al 11 de mayo de 2019. Este Congreso tendrá como tema central “Angustia y culpa en tiempos de cambio”.
Abrimos concurso para diseñar un logo representativo de este evento. Los interesados deberán enviar su propuesta a funcapac@gmail.com con fecha tope para el 20/12/2015.
Argentina to the world



ALPE (Latin-American Association of Existential Psychotherapy) call for 2º World Congress of Existential Therapy that will take place in the City of Buenos Aires, Republic Argentina, from 8th to 11th May, 2019. This Congress will have as central topic "Angst and guilt in times of change ".
We open a public competition to design a representative logo of this event. The interested parties must send his offer to funcapac@gmail.com with closing date 20/12/2015.








miércoles, 12 de agosto de 2015

Comentarios sobre la publicación del libro “EL TEST DEL PAISAJE: Aplicación clínica, laboral y forense” de Osvaldo Boffa y Marta Guberman.


             Comentaremos aquí la importante contribución a la teoría y práctica del Psicodiagnóstico a través de dibujos que los autores han querido acercarnos desde una perspectiva fenomenológico-existencial.

          Los autores de “El Test del Paisaje. Aplicación clínica, laboral y forense”[1] Dra. Marta Guberman y Lic. Osvaldo Boffa se basan en su experiencia y en diferentes autores demostrando que “el lenguaje gráfico y el lúdico son los que mejor expresan el inconciente y el yo corporal, ya que son los que menos pueden ser controlados voluntariamente por el sujeto. Esto hace que sean una excelente herramienta para detectar los más profundos niveles de la identidad.”[2]

          En su prólogo, la Dra. Isabel Pérez Jáuregui nos dice: “Los autores trabajan detalladamente los diferentes aspectos de esta técnica, brindando ejemplos que clarifican y enriquecen los desarrollos previos. Se advierte en la lectura del libro un gran interés por ahondar miradas que posibiliten conclusiones diagnósticas pertinentes y útiles en la praxis psicológica, permitiendo ver que el Test del Paisaje resulta una técnica valiosa en si misma como desde la necesidad del experto de obtener relaciones con otras técnicas de exploración psicológica.”[3]
          Una lectura pormenorizada el texto analizado nos permite contar con una explicación teórica basada en una larga y fundada bibliografía, en gráficos de calidad y síntesis y ejemplos prácticos con sus ilustraciones a color correspondientes.

          Hacia finales del S.XX se publicaron trabajos sobre investigaciones sistemáticas, la construcción de pruebas y los análisis estadísticos e inferenciales. A pesar de la relación única que se establece entre terapeuta y paciente basadas en la confianza, la empatía y el respeto por la dignidad de la Persona, la verificación de ciertos parámetros relacionados con la teoría Fenomenológico-Existencial son de gran utilidad. Cuestionarios (Frankl, Sardi), el Cuestionario de Propósito Vital (LPQ), el Test de Significado del Sufrimiento (MIST), la Prueba de Propósito Vital (PIL), el Logotest, el Test de las Cuatro Láminas (F.P.T) y la Escala Existencial, entre otros, son prueba de la importancia que en el marco de esta teoría se le dió a la validación.

          En nuestra tarea de muchos años en el campo clínico y especialmente en el campo del psicodiagnóstico hemos insistido, repetidamente, acerca de la necesidad de fundamentar desde la Antropología Fenomenológico-Existencial los aspectos técnicos e instrumentales de aplicación de los tests por parte de nuestros colegas. Así lo expresamos en Congresos, Cursos y Seminarios de aplicación de pruebas e instrumentos de investigación para evaluar el valor de la intervención en nuestro campo teórico. En los últimos años se han desarrollado avances significativos en esta materia aunque sería  necesaria una reunión internacional de todas las personas citadas que han contribuido en esta materia, evento ya sugerido en algunos círculos académicos.[4]

          Coincidimos plenamente con los autores cuando nos ubican en una perspectiva teórica en la que el “espacio orientado” (Binswanger), el espacio físico y geométrico, el espacio de los campos sensoriales y el movimiento tienen relación estrecha con el “habitar” que alude al sostén que el hombre encuentra frente al caos angustiante (Heidegger). Nos hablan de “un espacio vivido” que es el que construimos a partir de nuestro ser-ahí y de nuestro encuentro con el mundo de seres y objetos que lo pueblan.

          Es importante destacar acerca de este trabajo que los autores insisten en señalar la estrecha relación entre el entrevistador y el entrevistado o probando. Lo obvio, lo cotidiano, lo rutinario no aparece ante el experto, en este caso el que realiza el psicodiagnóstico, de acuerdo a cánones académicos que puedan ser predeterminados. Nuestro sujeto de análisis está determinado por su proceso histórico y el “aquí y ahora” de su circunstancia. Esa Persona frente a nosotros es el producto de su temporalidad, de su “anclaje” inevitable a un “dasein”, de su modo peculiar de ser-en-el-mundo que se encuentra con otro, en este caso un profesional, que apela a él para que lo ayude a superar esa circunstancia limitante y produzca una respuesta “singular, única e irrepetible”.
          La utilización de este Test (y otros de fundamentación fenomenológico-existencial) no consiste en el análisis de simples mecanismos mediante el cual la Ciencia pretende alcanzar “objetividad”. Cuando el fenomenólogo encara este aspecto del conocimiento llama “objetividad” al no-cubrimiento de la realidad. Pretende aceptar que no es él, el científico quien alcanza “cierto grado de objetividad”. Es la “subjetividad” del entrevistado quien la “des-cubre”. El entrevistado y su realidad, establecen un diálogo, una comunicación en la que ésta se revela a los ojos del entrevistador que la quiere ver.

Se produce, así, un ámbito del encuentro, ideal, casi experimental, en el que se favorece un clima de coexistencia honda y profunda. Todos los recursos disponibles para el entrevistador no deben basarse en un “sistema” sino en una “actitud” que favorezca la eclosión de la intersubjetividad. Solamente en la comunicación con el otro descubrimos y nos descubrimos. Es el comienzo del “asombro”, fundamento de la Filosofía.

Estoy seguro que este aporte de Guberman y Boffa será fundamental para la formación de futuros profesionales, para la investigación y para el trabajo en los campos clínico, laboral y forense. Ellos mismos seguirán trabajando intensamente buscando respuestas, planteándose inquietudes e interrogantes en el uso de esta técnica del dibujo de un paisaje que descubre “la comunión entre el hombre, su espacio y su tiempo”.

                              Dr. José Martínez-Romero Gandos
                                       2015  




[1] Guberman, Marta Beatriz – “El Test del paisaje: aplicación clínica, laboral y forense. /Marta B. Guberman y Osvaldo Boffa – 1ª edición – 1ª reimpr. Buenos Aires, Lugar Editorial, 2012.
[2] Op.cit. pag.8
[3] Op. cit. Prólogo, pág.5.
[4]-  Martínez-Romero G., José - (1989) “LOGOTEST – Un instrumento eficaz en Logoterapia”, En Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8, Mayo 1989, p. 4
- Martínez-Romero G., José - (1990) "Bibliografía: Logotest", En Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud",  Buenos Aires, Año VI, Nr.10, Mayo 1990, p. 31
- Martínez-Romero G., José - (1998) “Para validar la Logoterapia. Trabajo presentado en las Segundas Jornadas de Logoterapia del Mercosur. VII Congreso Latinoamericano. XIII Congreso Argentino de Logoterapia. “Viktor Frankl: un legado de sentido (en el primer aniversario de su fallecimiento). Organizado por la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E. Frankl”. Buenos Aires, 2 al 5 de septiembre de 1998.
- Martínez-Romero G., José - (2002) “Una prueba proyectiva existencial: Test de las cuatro láminas de van Lennep”, Trabajo presentado en el VI Congreso Nacional de Psicodiagnóstico, Córdoba, Argentina, octubre de 2002 y publicado en el Boletín de ADEIP Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico en el Nº 46, año 15, de abril de 2003 ISBN 0328-5650.
 – Martínez-Romero G., José - (2003) “Psicodiagnóstico de una Persona migrante: aporte de la Logoterapia. Trabajo presentado en las VII Jornadas-Encuentro de la Asociación Española de Logoterapia, 4 y 5 de octubre de 2003, Madrid, Spain.
- Martínez-Romero G., José - (2013) “Caminos que nos conducen al Análisis Existencial. Actualidad de la re-lectura de autores clásicos”. VI Congreso Latinoamericano de Psicoterapia Existencial. Mendoza, septiembre de 2013.




martes, 28 de julio de 2015

PSICOTERAPIA EXISTENCIAL: CELEBRAMOS LAS 30.000 VISITAS A NUESTRO BLOG DEFINIENDO SUS BASES.

Según Stephen Diamond es difícil definir, especialmente, que es la Psicoterapia Existencial porque representa una muy diversa colección de variables y enfoques, incluído el filosófico. Sin embargo, a pesar de diferencias significativas, los terapeutas existenciales comparten una visión del mundo o cosmovisión similar que distingue a la Terapia Existencial de otras formas de asesoramiento psicoterapéutico.
Este autor continúa ofreciéndonos su opinión sobre este tema cuando nos dice: “La terapia existencial es un método con base filosófica  de asesoramiento o psicoterapia, que se centra en [asistir] personas que están sufriendo, "atrapados" o en crisis y que enfrentan diversas dificultades en la vida, como la pérdida, la enfermedad, el aislamiento, el estrés, etc., La terapia existencial es un enfoque pragmático, colaborativo y experiencial que emplea principios y técnicas filosóficas y psicológicas, y otorga una importancia central a la naturaleza y la calidad del aquí-y-ahora la relación entre el paciente o cliente y el terapeuta, así como entre la persona y su mundo interpersonal, fenomenal y  contextual.
En muchas oportunidades, los colegas que practican la Psicoterapia Existencial tratan de hacernos llegar su pensamiento acerca de esta práctica. Es el caso de nuestro colega Gilberto Santaolalla, quien desde México nos transmite los siguientes conceptos de una forma didáctica y a la vez científica :(http://www.dialogoexistencial.com/psicoterapia-existencial/ )
Se pregunta Santaolalla ¿Qué es la Psicoterapia Existencial? Y nos explica:
La Psicoterapia Existencial  investiga la existencia humana y sus preocupaciones fundamentales. Identifica, mediante el diálogo, nuestros prejuicios y maneras de proceder en la vida. Tiene una disposición abierta a la situación particular del paciente y a las formas de experimentar su vida. Se centra en los conflictos que surgen por enfrentarnos a un mundo que, insospechadamente, amenaza la manera particular en que nos hemos explicado nuestra existencia.
Para la Psicoterapia Existencial, todo “conflicto es el inicio de la conciencia” (E. Spinelli, http://www.plexworld.com/ ). El conflicto es reconocido como una condición inseparable a la existencia humana, de manera que no es algo que se encuentra externo a nosotros, ni tampoco algo que sea inadecuado, sino que es originado (principalmente) por la manera particular en que hemos entendido el mundo. Así, todos padecemos —por lo menos— un conflicto en nuestra vida.
Ante este padecer, la Psicoterapia Existencial clarifica y comprende los valores, significados y creencias que han facilitado u obstaculizado las estrategias que hemos implementado para entender el mundo. Busca poner a la luz (o en la sombra) lo que previamente callábamos o suponíamos respecto a nuestra forma de vivir, pues hemos comenzado a dudar sobre la apropiación de nuestra existencia.
La Psicoterapia Existencial no es un método y sí una actitud filosófica que, partiendo del arte de plantear preguntas y no del diseño de respuesta, atiende y cuida —también— aquello que surge como fenómeno en el espacio terapéutico. Mantenerse en las preguntas promueve la posibilidad de un diálogo más honesto, verdadero e íntimo, hacia nosotros mismos y hacia lo otro, teniendo sólo por objeto la vida, como medio la razón y el lenguaje, y como fin la verdad.
En este sentido, el psicoterapeuta existencial invita al paciente a que, juntos, den cuenta de su cotidianidad, centrándose en: 1) la manera de interrelacionarnos con los otros (donde lo otro pueden ser otros individuos, objetos, ideas, creencias, fantasías, etc.), 2) nuestras preocupaciones existenciales y 3) nuestra expresión fundamental: la angustia.
La Psicoterapia Existencial confía en que, el entrelazado de los “momentos existenciales, su tensión, su conflicto y su armonía mutua” (E. Fink) son un proyecto abierto que no se limita a explicar la existencia exclusivamente de manera biológica, anímica o espiritualmente. Más bien, la Psicoterapia Existencial penetra comprensivamente en las paradojas y dilemas que se nos presentan en nuestra vida vivida y que nos llevan a un encontrarnos “siempre-ya-con-nuestro-ser-en-el-mundo” (Heidegger) y el estado de ánimo que eso nos infunde, pues “ser es ser afectado” (Ortiz-Osés), es decir, nuestros pensamientos siempre irán acompañados de un afecto y no de la neutralidad en la que, comúnmente, nos decimos estar.
Por último, la Psicoterapia Existencial se sumerge en los asuntos humanos más desde un saber (como la luz que surge del desconocimiento, un saber inmerso en la obscuridad, en el no saber, en el misterio) y menos desde la explicación, pues hay vivencias que las palabras no alcanzan a describir. El mundo y sus fenómenos se muestran para todos: el río que se crece, el llanto de un niño, el amor no correspondido, la muerte de los padres, el sentido que se nos desvanece, en concreto, una totalidad infinita desplegada “más allá del dominio de nuestra experiencia” (E. Fink) de la que no siempre podremos dar sentido y/o explicación.
Stephen Diamond opina que, a diferencia de otras formas de asesoramiento o psicoterapia, la terapia existencial no se define principalmente sobre la base de cualquier técnica particular. Sin embargo, los terapeutas existenciales escogen selectivamente diversas técnicas para ser utilizadas, algunas de las cuales son usadas en psicoanálisis, la psicología analítica, la terapia centrada en la persona, la terapia Gestalt, la terapia cognitivo-conductual, etc.
Si hay una técnica fundamental común a todos los practicantes existenciales, ésta  sería la aplicación del método fenomenológico que se considera la forma más eficaz de discernir y comprender al paciente y empáticamente responder a la experiencia subjetiva de esa persona y de su modo-de-ser-en- el mundo.



miércoles, 1 de julio de 2015

EXISTENCIALISMO EN HEIDEGGER

Podemos ver un resumen muy corto sobre conceptos fundamentales en el aporte de Martín Heidegger en este spot, que insertamos a continuación.


Martin Heidegger

(Messkirch, Alemania, 1889-Todtnauhaberg, actual Alemania, 1976) Filósofo alemán. Discípulo de Husserl, su indiscutible preminencia dentro de la filosofía continental se ha visto marcada siempre por la polémica, sobre todo la de su adhesión al régimen nacionalsocialista, manifestada en el discurso que pronunció en la toma de posesión de la cátedra en la Universidad de Friburgo (1933). La renuncia a la cátedra, muy poco después de ocuparla, no evitó que en 1945 fuera destituido como docente en Friburgo, tras la ocupación de Alemania por los aliados.

Martin Heidegger
Sólo en el año 1952 se reincorporó, si bien su actividad académica fue ya mucho menos constante. Aunque recibió de algunos de sus discípulos, como Marcuse, la sugerencia insistente de que se retractara públicamente de su discurso de 1933, el filósofo desestimó el consejo y nunca quiso dar explicaciones. Si bien para algunos es imposible abordar su obra sin reservas, la mayoría de filósofos y estudiosos actuales prefieren tomar el trabajo de Heidegger en su sentido estrictamente filosófico, que no resulta menos controvertido. Desde la filosofía analítica, su obra ha sido criticada con dureza, sobre todo por Carnap. Pero el pensamiento heideggeriano también ha suscitado adhesiones entusiastas: así, la filosofía francesa de las décadas de 1960 y 1970 (Derrida, Lévinas, Ricoeur) admiró la capacidad de precisión de su lenguaje, así como su aportación al discurso humanístico.
La obra de Heidegger suele entenderse como separada en dos períodos distintos. El primero viene marcado por Ser y tiempo, obra que, pese a quedar incompleta, plantea buena parte de las ideas centrales de todo su pensamiento. En ella, el autor parte del presupuesto de que la tarea de la filosofía consiste en determinar plena y completamente el sentido del ser, no de los entes, entendiendo por «ser» (aunque la definición de este concepto ocupa toda la obra del autor, y es en cierto sentido imposible), en general, aquello que instala y mantiene a los entes concretos en la existencia.En la comprensión heideggeriana, el hombre es el ente privilegiado al que interrogar por el ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una específica relación de reconocimiento con él. La forma específica de ser que corresponde al hombre es el «Ser-ahí» (Dasein), en cuanto se halla en cada caso abocado al mundo, lo cual define al «ser-ahí» como «Ser-en-el-mundo». La distinción de la filosofía moderna, desde Descartes, entre un sujeto encerrado en sí mismo que se enfrenta a un mundo totalmente ajeno es inconsistente para Heidegger: el ser del hombre se define por su relación con el mundo, que es además práctica («ser a-la-mano») antes que teórica («ser ante-los-ojos»).

Estas categorías le sirven para comprender por dónde pasa la diferencia entre una vida auténtica, que reconozca el carácter de «caída» que tiene la existencia, es decir, la imposibilidad de dominar su fundamento (el ser), y una vida inauténtica o enajenada, que olvide el ser en nombre de los entes concretos. La dimensión temporal del ser, en cuanto proyecto del «ser-ahí» y enfrentamiento a la muerte (el ser-ahí es también «ser-para-la-muerte»), sería el otro gran olvido de la filosofía clásica. El esfuerzo de Heidegger por pensar el ser como relación de los entes en el tiempo está en la base del posterior movimiento hermenéutico.

En la segunda etapa de su pensamiento, el filósofo estudia la historia de la metafísica como proceso de olvido del ser, desde Platón, y como caída inevitable en el nihilismo (cuando se piensa el ente tan sólo, éste termina por aparecer vacío). En sus últimas obras, realiza un acercamiento al arte como lugar privilegiado donde se hace presente el ser. Para Heidegger, se hace también necesario rehabilitar los saberes teórico-humanísticos, a fin de mostrar que lo que constituye a todo hombre en cuanto tal no es su capacidad material de alterar el entorno, sino la posibilidad que tiene de hacer el mundo habitable: el hombre debe comprender que no es «el señor del ente sino el pastor del ser» y que «el lenguaje es la casa del ser». Antes que la técnica, el lenguaje, y en general la conciencia (la capacidad de interrogarse del Dasein), son los dos elementos que constituyen al hombre en cuanto existente o, lo que es lo mismo, en cuanto hombre.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/heidegger.htm