ACREDITACIÓN DEL VIKTOR FRANKL INSTITUTE

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jueves, 12 de noviembre de 2015

CAMINOS QUE NOS CONDUCEN AL ANÁLISIS EXISTENCIAL: Actualidad de la re-lectura de autores clásicos.



  
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña, Galicia, España
2015

"Yo había encontrado mi religión: nada me parecía más importante que un libro.
 En la biblioteca veía un templo." Jean-Paul Sartre
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RESUMEN: En esta presentación queremos destacar los avances realizados en el Análisis Existencial y la práctica de la Psicoterapia Existencial. Muchos trabajos presentados en varios Congresos de carácter internacional nos hablan sobre el desarrollo de esta práctica. Los Psicoterapeutas Existenciales debemos trabajar para mostrar al mundo nuestros proyectos, práctica e investigación de acuerdo a los conceptos fundamentales de esta teoría. Tenemos que aumentar nuestro bagage teórico que nos lleve a releer a los autores clásicos. Proponemos con este trabajo una comparación entre autores clásicos.[1]

SUMMARY: In this presentation we want to emphasize the advances that have been realized in the Existential Analysis and Psychoterapy practice. A lot of works presented in several Congress of international character speak to us about the Existential Analysis development. The intention of the Existential Psychotherapists is to work to show to the world our projects, practises and investigations in agreement to the fundamental concepts of this theory. We need to increase our theoretical bagage returning to re-read classic authors. We propose in this work a comparison between classics authors.



En esta presentación deseo subrayar el desarrollo continuado e intenso de los trabajos teóricos y clínicos en el campo de la Psicoterapia Existencial en Latinoamérica en los últimos quince años. Trabajamos para mostrar al mundo como promovemos, proyectamos, practicamos e investigamos según los principios de la Analítica Existencial. Del tronco central de nuestra teoría se desprenden ramas que aportan las diversas miradas enriquecedoras.
En el XIII Congreso Argentino de Logoterapia realizado en el año 1998, a poco de sufrir la comunidad científica la desaparición física de Viktor E. Frankl, me permití anunciar en una presentación la necesidad para la Logoterapia de entrar en el S. XXI sin la presencia del Maestro pero contando con sus consejos precisos y admirables. Proceder a su desarrollo sin la presencia de “gurúes” surgidos tras su desaparición. Parece que, en ese sentido, vamos por el buen camino.
La Psicoterapia Existencial nos exige a los responsables de su realización en el campo de la Salud una marcha hacia el desarrollo por los caminos de la fundamentación, de la aplicación de la teoría a la práctica, de las investigaciones basadas en tests y estadísticas y en nuestro compromiso.
Este compromiso obliga a considerarla más que una mera ciencia como un elemento de arte y sabiduría donde técnica y encuentro desaparecen como dicotomía.
Son claras las necesidades de nuestra disciplina en el campo investigativo. Es una tarea que, con agrado, hemos desarrollado muchos de nosotros y que ha promovido numerosos discípulos que aplican esos avances con creatividad y responsabilidad.
Pero no se han realizado los estudios comparativos necesarios entre diferentes autores, no se ha producido la tan necesaria sistematización de datos, no somos muy afectos a la validación de nuestra tarea por jueces externos por aquello de sostener la “co-visión” y rechazar la “supervisión” y las comunicaciones entre investigadores son muy pocas y se limitan a estos encuentros periódicos.
Es necesaria una mayor motivación para que aumente la asistencia a cursos dictados por prestigiosos profesionales que ayuden a dilucidar definiciones operacionales fundamentales sobre conceptos como, por ejemplo, “auto-trascendencia”, “libertad”, “responsabilidad”, “sentido de vida”, “el poder desafiante del espíritu”, “situación límite” y “capacidad de enfrentar la enfermedad”, especialmente en las enfermedades graves, crónicas o terminales.
          Esta descripción de los aspectos principales a tener en cuenta para la validación del Análisis Existencial y la Psicoterapia Existencial quiere animarlos y desafiarlos, en su más profundo sentido etimológico, para que contribuyan con su trabajo y creatividad al desarrollo de esta disciplina.
Nuestro trabajo es algo más que una técnica. Es apelación. Es cura del otro. Es arte y compromiso. Debemos transmitir nuestro poco saber a los jóvenes, Psicoterapeutas Existenciales del siglo XXI, quienes deben mantener encendida la antorcha que guiará nuestras investigaciones.
Lo obvio, lo cotidiano, lo rutinario no aparece ante el experto, en este caso el Psicoterapeuta, de acuerdo a cánones académicos que puedan ser predeterminados. Nuestro sujeto de análisis está determinado por su proceso histórico y el “aquí y ahora” de su circunstancia. Esa Persona frente a nosotros es el producto de su temporalidad, de su “anclaje” inevitable a un “dasein”, de su modo peculiar de ser-en-el-mundo que se encuentra con otro, en este caso un profesional, que apela a él para que lo ayude a superar esa circunstancia limitante y produzca una respuesta “singular, única e irrepetible”.
No es simple el mecanismo mediante el cual la Ciencia pretende alcanzar “objetividad”. Cuando el fenomenólogo encara este aspecto del conocimiento llama “objetividad” al no-cubrimiento de la realidad. Pretende aceptar que no es él, el científico quien alcanza “cierto grado de objetividad”. Es la “subjetividad” del entrevistado quien la “des-cubre”. El paciente y su realidad, establecen un diálogo, una comunicación en la que ésta se revela a los ojos del Psicoterapeuta que la quiere ver.
La Psicoterapia es el ámbito del encuentro, ideal, casi experimental, en el que se favorece un clima de coexistencia honda y profunda. Todos los recursos disponibles para el terapeuta no deben basarse en un “sistema” sino en una “actitud” que favorezca la eclosión de la intersubjetividad. Solamente en la comunicación con el otro descubrimos y nos descubrimos. Es el comienzo del “asombro”, fundamento de la Filosofía.
Para poder comprender este proceso y avanzar, día a día, en el conocimiento del otro debemos formarnos a partir de la comunicación interprofesional que tiene una faz importante en la realización de Congresos como en el que estamos inmersos.
Mi misión, en esta oportunidad, se vería colmada en su realización si pudiera transmitirles el interés que despierta en los ámbitos científicos el desarrollo de la Analítica Existencial, especialmente en el área Latinoamericana. Europa siempre ha sido centro de su desarrollo y ha realizado en Londres, en mayo de 2015, un Congreso Mundial de Psicoterapia Existencial y el próximo se realizará en Buenos Aires en abril de 2019.
Nuestra alegría inicial deja paso a cierta desazón porque contamos en Latinoamérica con escasas publicaciones y nos falta acceder a su traducción al inglés para su lectura universal. Dejo constancia del elevado desarrollo de la Analítica Existencial en China, Rusia, Grecia y por supuesto en Austria, Inglaterra, Francia y Países Bajos. A ellos debemos llegar con nuestras investigaciones y proyectos
Un camino siempre oportuno es la re-lectura de los autores clásicos en nuestra disciplina. Este camino tiene muchos puntos de inicio, muchas bifurcaciones y accesos laterales. Un modo habitual, lleno de seguidores y también detractores, es comenzar por Heidegger.

Nos dice Ludwig Binswanger que “entendemos por análisis existencial un sistema antropológico que apunta a la esencia del ser humano. Su nombre y su base filosófica derivan del “Análisis del ser” de Heidegger. Es un mérito suyo el haber descubierto una estructura fundamental de la existencia y el haberla descripto en sus partes esenciales, es decir, en su estructura de ser-en-el-mundo.”
Mucho hay que leer y trabajar en seminarios para comprender cabalmente la obra del autor de “Ser y Tiempo”.
Es lo que ha hecho Binswanger en su tiempo  para poder afirmar, luego, que “Todo esto nos lleva solamente a las puertas más exteriores de la ontología fundamental de Heidegger o de su “Análisis del ser” y justamente al umbral del análisis antropológico o existencial, que se inspiró y fundó en el primero. (…) A este propósito debo mencionar que mi crítica positiva de la teoría de Heidegger me ha conducido a ampliarla: al ser en el mundo como ser de la existencia por amor a mi mismo (que Heidegger denominó “cuidado” o “cura”, yuxtapuesto al “ser-allende-el-mundo” como ser de la existencia por amor a nosotros.”
Riquísimo camino si optamos por estudiar profundamente a Binswanger. Camino lleno de oportunidades y conocimiento porque en él nos encontraremos con referencias a E. Minkowski, a Erwin Straus y a von Gebsattel y un atajo hasta los trabajos de Roland Kuhn sobre Interpretaciones de las máscaras en el test de Rorschach escrito en el año 1945.
Seguramente no nos quedaremos extasiados solamente ante la escuela alemana que aún puede completarse con los magníficos trabajos de Von Uexküll y de von Weizsaecker, firme defensor de la unidad polar entre sujeto y objeto.
Un camino al que éramos afectos los que estudiábamos la Psicología Existencial allá por los años 1970 en Buenos Aires era el seguimiento y lectura de los autores de lo que podríamos denominar “la Escuela Francesa”: Sartre, Simone de Bouvoir o Eugène Minkowski.
Un mentor y formador de varios discípulos algunos aquí presentes, el Dr. Pablo Rispo, que lamentablemente no está entre nosotros, nos introdujo en el estudio de Sartre, Binswanger y Minkowski junto a su esposa Francoise Minkowska especialista en Rorschach, entre otros.
Como anécdota agregaré que en los círculos estudiantiles y en algunas cátedras se discutía la formación en la Analítica Existencial de Jacques Lacan, que más tarde se uniría al Psicoanálisis, formando su propia escuela de conocida influencia en círculos porteños.
No acreditaban la formación existencial de Lacan nuestros colegas y buscaban subterfugios innecesarios para su justificación. Frutos en el camino que no esperaban encontrar.
Las principales raíces como exponente de la corriente existencial de J.P. Sartre abrevan en la afirmación que todo acto humano contiene una intencionalidad de conciencia, distinguiendo tres regiones del ser: el ser-en-sí, el ser-para-si y el ser-para-el-otro. Sus descripciones sobre la vivencia de la nada, la vivencia de la angustia y su manifestación principal el vacío existencial dieron pié a la formulación de estudios de otros importantes autores.
La concepción de Sartre de las tres dimensiones temporales (pasado, presente y futuro) y de los éxtasis de la temporalidad reconocen la influencia de Heidegger. Decía Rispo que “Sartre era el filósofo de la acción”. Sartre criticó a todos los teóricos que hablan del ser del hombre sin un compromiso social adecuado. A partir de una interpretación malintencionada por parte de ciertos círculos de la influencia negativa de Sartre en la formación de Analistas Existenciales su figura y su obra no han sido estudiadas convenientemente. Es un camino que sugiero transitar sin prejuicios y abrevar en los múltiples e importantes aportes de este autor.
Dijimos que los caminos son múltiples. Podemos seguir esta andadura por la referencia a Sartre y llegar a Holanda. Una anécdota que pocos conocen es aquella que describe la visita de Sartre y Simone de Bouvoir a Holanda. Lo hicieron en el año 1946. Sartre fuera invitado por van Lennep a dar una conferencia en la ciudad de Utrecht donde él era profesor. Acababa de terminar la IIa. Guerra Mundial y Sartre llevaba publicadas novelas y estudios filosóficos.
Los neerlandeses no conocían esa obra apreciada por los intelectuales del mundo entero. Sabían y consideraban que Sartre no era ni el primero, ni el principal, ni el más original de los pensadores existenciales de post-guerra. Se apreciaba, sí, que fuera uno de los pensadores que vulgarizaran el pensamiento de esta corriente filosófica a través de obras de teatro y novelas.
Recordamos que la influencia principal de Sartre consistía en su pensamiento dominado por la tesis de que el hombre es libre. Esta libertad es la consecuencia directa de la conciencia humana que distingue a éste de otros hombres y de las cosas. Se puede afirmar, entonces que el hombre es el único que puede dar sentido a su vida. Una conciencia que lo condena a ser libre pues sabe que aún en el encuentro con otro hombre su existencia es única e irrepetible y esta condición lo aparta en una soledad inevitable.
Ni muy conocido y bastante criticado en los Paises Bajos Sartre fue invitado para poder realizar coloquios destinados a aclarar su pensamiento. A sus conferencias asistieron críticos y defensores. Entre los que lo apoyaban, D.J. van Lennep, opuesto vigorosamente a sus detractores considerando que sus estudios filosóficos y psicológicos “son de la máxima importancia para la psicología científica” (van Lennep dixit).
Van Lennep había nacido en Suiza y se había radicado en Utrecht donde creó la Oficina Municipal para la Orientación Profesional. Dirigiera, asimismo, la Fundación Nerlandesa para la Psicotecnia, aún sin formación específica y proviniendo de la Teología. Sus colegas lo consideraban una feliz combinación de hombre de ciencia y un visionario intuitivo, atribuyéndole cierta genialidad. Todo esto en medio de controvertidas opiniones sobre la moda de la Quiromancia, la Grafología y la Astrología, imperante por esos años en varias partes de Europa.
Su actitud comprometida lo llevó a terminar estudios de Psicología y cierra estos cursos con una Tesis sobre los fenómenos de la proyección que defiende en los años 40, tesis dirigida por H. C. Rümke, de la Escuela de Utrecht, famosa ya por sus integrantes, destacando su jefe F.J.J. Buytendik.
En esta Escuela se sostenía el método fenomenológico en oposición a la Escuela de Amsterdam, que sostenía tesis positivistas. El principal aporte de sus elucubraciones se centraron en la consideración de la importancia del conocimiento intuitivo como algo más importante que el conocimiento de técnicas y métodos. Era para ellos importante “el encuentro” de un hombre con otro hombre y no la investigación distante de sus cualidades psicológicas.
De ahí la importancia de invitar a Sartre cuyo “Ser y la Nada” influyera positivamente en van Lennep a pesar de su origen teológico y las ideas en boga sobre las diferencias entre la posición ética protestante y el nihilismo sartriano. No coincidía Sartre ni moralmente ni políticamente con los integrantes de la Escuela de Utrecht, caracterizados por una “burguesía liberal”.
Van Lennep aprovechó muy bien esta visita y las discusiones con Sartre. Dos años más tarde, en 1948, publica en Holanda su obra fundamental: El Test de las 4 Láminas”. Posteriores investigaciones y presentaciones en Estados Unidos permitieron su aplicación y difusión en el mundo anglosajón. Hacia 1984 “descubrí” este test, comencé solicitando autorizaciones, realicé traducciones, ensayos clínicos y la decisión de elaborar una versión propia de las láminas ante la imposibilidad de conseguir las originales, salvo por fotocopia de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.[2]
El objetivo que se propuso van Lennep fue el de describir las actitudes de un sujeto ante la vida, basado en que tales actitudes dependen de la estructura y dinámica de la personalidad cuando ésta se pone en juego en las relaciones sociales. La aplicación de esta prueba en el marco de una teoría analítico-existencial, con la consideración de aproximaciones fenomenológicas y teóricas por varios años, fue labor de un equipo que remataría su actuación con la autoría de un libro aún inédito que firmamos junto a la Dra. Marta Guberman.[3]
No es menor el aporte de van Lennep al concepto de “proyección” para ser considerado por la Analítica Existencial. En un artículo titulado “Proyección y Personalidad” (1957)[4][5], van Lennep concentra a los fenómenos que han recibido el nombre de “proyección” en dos grupos, con dos subdivisiones. Un grupo está constituido por la percepción de los seres humanos, y el otro, por la percepción de las cosas (Van Lennep aclara que esta distinción se debe a que él considera muy diferente el encontrarse con un objeto que con un sujeto.) A su vez, cada uno de ellos, puede ser vivenciado en consonancia con las propias emociones, o como contraparte de las mismas. De este modo, el autor holandés describe cuatro formas de proyección, que llamará A, B, C y D respectivamente. Cuando una persona proyecta, en la medida que busca para ello a objetos o a seres que le sirvan como análogos de su propio mundo, no se manifiesta abierto al mundo, sino que se distancia de él y se reproduce a sí mismo en el afuera. Más aún: no sólo se distancia del mundo, sino también se distancia de sí mismo, porque al arrojar algo fuera y objetivarlo, nos distanciamos de ello, como si no fuera de nosotros.

Utilizar la frase “los caminos del conocimiento de la Analítica Existencial” remite a la comparación con los propios caminos de nuestra existencia. Hace unos años decidí vivir muy cerca de donde confluyen los variados caminos que llegan a Santiago de Compostela. Más que señalar aquí algún contenido religioso me refiero, por su influencia en la cultura, al conocimiento que aportaron durante mil años peregrinos de todo el mundo que se “encontraron”, unos con otros, y dialogaron sobre las realidades de sus mundos de origen.
Mucho podríamos dialogar aquí sobre los aportes de numerosos autores que me he permitido señalar, brevemente. Otros tantos servirán de fundamento teórico a otras presentaciones en este Congreso. Pero no quisiera dejar de señalar los aportes que ha realizado a nuestra práctica psicoterapéutica el Dr. Viktor E. Frankl. Llegaba Frankl en 1986 a esta ciudad de Mendoza para recibir un Doctorado Honoris Causa por la Universidad del Aconcagua. Uno más entre otras decenas de Universidades que lo honraron con ese título. Fui testigo de la emoción que sintió al ser invitado a contemplar la Cordillera de los Andes desde la terraza de la Intendencia Municipal de la ciudad de Mendoza. Allí dejó dicho que, por su condición de alpinista, su cansancio por el largo viaje transatlántico estaba justificado con creces. Más tarde, ante un bullicioso y crítico público estudiantil que colmaba la sala donde recibiría el Doctorado Honoris Causa, rechazado en principio por ellos porque esperaban fuera otorgado por primera vez en esa Universidad a un Psicoanalista, Frankl dictó una de las conferencias más brillantes que yo escuchara. El contenido de esa brillante exposición está en los libros aguardando vuestra lectura.
Como aguardan, diría yo expectantes por contribuir al desarrollo de la Psicoterapia Existencial, libros de Martin Buber, Dilthey, Marcel Gabriel, Husserl, Jaspers, Kierkegaard, Lukas, May, Minkowski, von Uexküll, von Wizsäcker, Yalom y tantos otros.
Reitero mi consejo luego de 40 años de profesión: buena lectura para todos y mejor diálogo y encuentro entre colegas.









[1] Revisión del trabajo presentado en ocasión de celebrarse  el VI Congreso Latinoamericano de Psicoterapia Existencial. Mendoza, septiembre de 2013.

[2] van Lennep, D. J., “Test de los 4 cuadros” (Four pictures Test) en Anderson y Anderson, Técnicas proyectivas del diagnóstico psicológico, 2ª. edición, Ediciones Rialp S.A., Madrid, 1968.
[3] Martínez-Romero, José – Una prueba proyectiva existencial: test de las 4 láminas de van Lennep, publicado en el Boletín informativo Nº 46, Año XVI, abril de 2003 de la Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico.
[4] En David, H., von Bracken, H. y col Teorías de la Personalidad Bs. As., EUDEBA, 1977 (4º ed) capítulo XV
[5] Van Lennep, D.: Proyección y Personalidad en David, H y col. “Teorías de la Personalidad”, Bs. As. Eudeba, 1977, Cap. XV

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