Un blog para compartir artículos sobre Análisis Existencial y Logoterapia
Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985
martes, 4 de abril de 2017
miércoles, 15 de marzo de 2017
Record de visitas a nuestro blog: 25.000 en 4 meses.
¡GRACIAS! En solamente cuatro meses nuestro blog alcanzó la
cifra de 25.000 visitas. Llevamos varios años publicando pero el ritmo de
consultas se aceleró notablemente.
LOGOTERAPIA.
Encontrar sentido a la vida
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Françoise Minkowska
domingo, 26 de febrero de 2017
VINO, FILOSOFÍA Y PSICOTERAPIA
Dr. José Martínez-Romero Gandos
febrero de 2017
Popularmente
se afirma que los borrachos siempre dicen la verdad. Estamos seguros que la
embriaguez etílica no conduce a ello. El vino es tema de canciones, novelas,
pinturas, esculturas o películas. Pocos lo asocian con la Filosofía o la
Psicología. Veamos esta faceta interesante de una bebida cuyos orígenes vino se
confunden con el origen de nuestra civilización. Griegos y romanos difundieron
a la par la filosofía y el cultivo de la vid. Pero el vino no fue inventado por
los griegos sino que fue importado por primera vez en cántaros desde Creta. Su
cultivo se extendió desde la costa meridional del Mar Negro al monte Nisa en
Libia, y luego por Palestina hasta llegar a Creta de donde se llevaría a
Grecia.
Según la
mitología griega fue Dioniso el inventor del vino. Hijo de la mortal Semele y
del divino Zeus, a través de sus conquistas militares habría extendido su
cultivo y su culto por todo el mundo.
El bien y
el mal se representan en la mitología de diferentes formas y con diversos
personajes. Pero si queremos referirnos a un filósofo que ha considerado cuáles
son los fundamentos del bien y del mal debemos citar a Sócrates (470-399 a. C.) . Según
Sócrates, podemos subdividir el bien y el mal en tres categorías: a) del alma,
b) del cuerpo y c) del externo. El cuerpo es herramienta y cárcel para el
alma. A veces, Sócrates parece rechazar
el bien para el cuerpo, el bien material, prefiriendo el bien para el alma;
pero, a veces, parece que acepte ambos. Esta ambigüedad entre los bienes para
el cuerpo y para el alma puede ser explicada diciendo que todo tipo de bienes
es bueno hasta que éstos no se contrasten: la búsqueda del placer físico se
convierte en mal cuando lo situamos antes del placer intelectual.
Esto no
significa que Sócrates no reconociera la importancia de las pasiones y de las
emociones, sino que en cualquier ámbito de la vida humana el único instrumento
para llevar a un comportamiento bueno es el saber (conciencia). No hay que
confundir la posición de Sócrates con formas del rigorismo ascético. Al
contrario, es una forma de hedonismo, porque su objetivo fundamental es la
búsqueda de la felicidad ( en griego, "eudaimonia"). Este saber es
capaz de valorar los placeres, considerando las consecuencias buenas o malas
que puedan resultar de ellos.
No deseamos
introducirnos en un exhaustivo estudio de las relaciones entre la Filosofía y
el vino. Nos permitimos saltar, entonces, al siglo XIX en el que se producen
cambios fundamentales en el ámbito de la ciencia y la economía. La Filosofía
refleja esos cambios en sus discusiones y se enfrentará a la influencia de nuevas corrientes de
pensamiento como el idealismo absoluto, el nihilismo y el materialismo dialéctico.
Pero, para
nosotros, el gran aporte del S.XIX lo constituye la aparición del
Existencialismo, nombre que usamos para designar a una corriente filosófica que
tuvo su origen en ese siglo y se prolonga hasta nuestros días. Los filósofos
existencialistas se centraron en el análisis de la condición humana, la
libertad y la responsabilidad individual, las emociones y el significado de la
vida.
Uno de sus
primeros referentes fue Sören Kierkegaard. Para Sören Kierkegaard (Copenhague 1813 – 1855) hay tres
modos de concebir la vida y de realizar la propia existencia entre los que el
hombre puede elegir: el “estadio estético”, que persigue el goce sensual y vive
atrapado en la inmediatez del momento; el “estadio ético”, que interioriza
normas de alcance universal y vive conforme a ellas, y el “estadio religioso”,
la existencia más auténtica a la que puede aspirar la persona, pues sólo ante
Dios adquiere plenitud la vida humana.
Tal como
Sócrates, Kierkegaard gustaba del vino. Y pocos recuerdan que un libro
perteneciente a los “textos estéticos” del filósofo danés es In vino veritas
–“en el vino está la verdad”–, obra en la que cinco “estetas” hablan del
amor, pero sobre todo de la mujer, durante una velada de mesa y mantel, es una
provocadora pieza de inspiración socrática, tanto por su paralelismo formal
con El banquete de Platón como por su utilización
del método de la comunicación indirecta.
El estadio
estético está representado para el autor por la figura de Don Juan, de Mozart,
el seductor que persigue un ideal de vida hedonista y sensual y que, al no
reconocer a los demás sino como objetos, tampoco se realiza como verdadero
sujeto.
La nueva
posibilidad se abre con otra opción: la de la vida ética. La relación con los
otros, especialmente simbolizada por Kierkegard en el matrimonio, implica el
ejercicio de la libertad y de compromisos éticos en las relaciones
interpersonales.
Para el
autor, el hombre tiene todavía la posibilidad de un mayor conocimiento de sí
mismo en un plano superior: la vida religiosa. Aquella vida que se ejemplifica
en el sacrificio de su hijo por Abraham y que analiza, magníficamente, en el
libro “Temor y temblor”, que recomiendo. El hombre, aún el religioso, permanece
siempre en la angustia en la medida en que cualquier intento de apartarse de la
verdad le acerca inmediatamente el futuro.
Este hombre
es esencialmente finito y no puede alcanzar un saber total a través de un
sistema de ideas; sólo puede acercarse progresivamente a la verdad de la propia
existencia, a cuyo término no existe ninguna verdad racional u objetiva.
Estas
consideraciones de más de veinte siglos de existencia nos obligan a observar el
siglo actual en el que las conductas resultado de la ingesta de bebidas
alcoholicas llevan, a menudo, a consecuencias negativas que indican
comportamientos socialmente criticables.
Un famoso
neurólogo, psiquiatra y psicoterapeuta vienés del S.XX, Viktor E. Frankl (1905
– 1992) nos dice que el hombre de hoy carece de instintos que le digan lo que
tiene que hacer, contrariamente a los hombres del pasado que conservaban
tradiciones y regulaciones éticas que le indicaban lo que debía ser. Al no
saber lo que tiene que hacer e ignorando lo que debe ser puede caer en la
tentación de hacer lo que los demás hacen o desean (conformismo) o hacer lo que
los demás imponen (totalitarismo). Un tercer riesgo es desarrollar lo que el
autor llamó “neurosis noógenas”.
Diferenciar
esta “neurosis noógena” de la neurosis en sentido estricto se hace necesario
porque los conflictos que desarrolla son conflictos de conciencia, colisión con
los valores e intensa frustración existencial.
Aquí debemos
preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a
encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal vez es
tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacio
existencialmente. Creemos que no.
La globalización nos somete a
cambios y presiones a veces no deseados. Debemos prepararnos para incorporarnos
a esta etapa del desarrollo mundial sin que perdamos, ni un ápice, nuestra
condición de Persona. Algunas consecuencias negativas inmediatas del proceso de
globalización de la sociedad y la economía, no son muy gratas. Las presiones
económicas, la recesión, la pobreza
estructural y la crisis generalizada golpean a la sociedad sin
horizontes claros de reacción.
Solamente
una perspectiva "holística" y no "globalizante" permitirá
descubrir sus verdaderas necesidades y proveer al desarrollo de su condición
esencial: Ser
Persona. La génesis de este aspecto evolutivo humano es universal.
Universal, que no globalizante, porque cada persona es única e irrepetible,
libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia.
La globalización no siempre permite este aspecto esencial de la Persona. La
clave para evitar la caida en el vacío existencial, la profusión de adicciones,
el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras es la solidaridad.
Para responder a las preguntas que
las personas le formulan frente a la creciente frustración existencial
provocada por nuestra sociedad consumista, exitista, competitiva y carente de
oportunidades (especialmente en el ámbito del trabajo) se ha desarrollado, en
el mundo entero y en especial en Argentina y toda Latinoamérica, la Logoterapia
creada por el Dr. Viktor E. Frankl. En esta dimensión de fenómenos
auténticamente humanos es en el que se muestra, dramáticamente, la frustración
existencial y el cada vez mas difundido “vacío existencial”, que tan
maravillosamente describiera su creador.
Estos frustración y vacío de sentido
encuentran un rápido canal de expresión en la agresión. No hablamos de
“amor-odio”, nos referimos a la descarga agresiva. Agresión a espaldas de
normas y valores sin que podamos justificarla (a la agresión) con discursos
infructuosos que parten de justificaciones biológicas o psicológicas. Las
industrias del “placer” encuentran oportunista negocio en este aspecto y en su
complemento inevitable: la adicción. En los adictos aparece el complejo de vacuidad en el cien
por cien de los casos. Adicción a cualquier cosa: da lo mismo drogas,
fármacos, bebidas o televisión y juego. “Potencialidades agresivas”
justificadas por los teóricos como una “intención de canalizarlas y
sublimarlas”. El problema es que dañan, habitualmente, a personas y situaciones
en las cuales realizan la descarga, sin considerar perjuicios auto y hetero
dirigidos.
Nos decía Frankl que esta
frustración existencial no es manifiesta sino latente. El vacío existencial
permanece larvado y se muestra con varias máscaras. Una de ellas es la
depresión. No aquella reactiva al sufrimiento, la carencia de alimento para los
hijos o a la pérdida de un ser querido. La depresión por la conciencia de una
vida sin sentido. Aquella depresión “de los ejecutivos, ricos o poderosos” que aún
arrojados a la intensa actividad social, cultural o deportiva, reprimen su
“voluntad de sentido” por una “voluntad de poder y dinero”. No nos confundimos
con aquellos estados depresivos endógenos en los que la enfermedad impide las
cavilaciones sobre el sentido de la vida.
La frustración existencial no es
patógena en muchas personas pero es muy posible que pueda llegar a serlo y
desembocar en neurosis si no se mantiene la meta de un sentido de vida
autotrascendente.
Para
evitar la enfermedad el Logoterapeuta debe ser conciente y hacer conciente en
el paciente que ahora mas que nunca, en este momento de crisis social, la vida
del hombre común y también la del hombre que sufre, sigue teniendo sentido A
PESAR DE TODO.
Adicción, agresión, depresión son
claros síntomas en la conducta del hombre actual y constituyen la problemática
principal de nuestro entorno. “¿Qué derecho tenemos para atrevernos a decir que
la vida nunca deja de tener un sentido para todos y cada uno? Lo afirmamos desde la convicción de que el
hombre es capaz de transformar en servicio cualquier situación que, humanamente
considerada, no tiene ninguna salida. (Frankl)”.
El desafío es construir un sistema
en el que la solidaridad sea el centro. La vertiginosidad con que la
globalización difunde sus mensajes impide a los ciudadanos una elaboración
crítica y ética de su verdadera influencia. No es fácil darse cuenta cuando se
es bombardeado por propaganda en todos los medios de comunicación y en todas las formas
posibles. Deslindar la verdad es muy difícil e impide la expresión auténtica de
sentimientos y proyectos.
Prever los problemas
psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por
esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados
que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces
brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y
contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.
El hombre común, sin
ninguna elaboración intelectual, sin la necesidad de ningún estudio
sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia
esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le
escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para
encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo
rodean y frustran muchos de sus proyectos.
En muchas oportunidades
encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la
pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de
un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.
Si el Hombre es capaz de
esto y mucho mas, ¿porqué llega hasta un psicoterapeuta en busca de ayuda?
Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de
la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables,
penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos
porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o
hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia
de sentido.
Todos buscan la “cura”,
el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero.
Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca,
nuevamente, en la senda del sentido.
Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y
recobran la esperanza.
Cuando esto no es
posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se
trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso.
Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada
por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus
semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o estan enfermos”.
Quienes nos dedicamos a
esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos
nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para
ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su
angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido,
a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.
Deberíamos contribuir con nuestra experiencia para el
desarrollo de una acción logoterapéutica que se proyecte sobre la comunidad
contribuyendo a la promoción y perfección del Hombre en función de valores
éticos de solidaridad, logros en el marco superior de la responsabilidad social
y calidad de vida respetuosa de la dignidad
de la Persona. La Ciencia y la Técnica tienen que estar al servicio del
Hombre y no a la inversa.
Hemos desarrollado estos conceptos porque creemos,
firmemente, en los beneficios de la prevención. Discutir sobre estos temas
facilita la comprensión y la toma responsable de decisiones con respecto al
consumo de alcohol. La estrategia no debe ser la aplicación en la población con
problemas de adicción de prohibiciones o represiones. Muy por el contrario esas
políticas no conducen a nada y es imprescindible la prevención y la educación.
La promoción de consumo responsable de vino es parte de
actividades fundamentales en el sector vitivinícola. Los beneficios del
vino para la salud ya eran de sobra conocidos desde la antiguedad. Hasta ahora
se asociaba el consumo moderado de vino tinto con una serie de ventajas, desde
la protección contra algunas enfermedades cardíacas hasta la ayuda contra la
demencia. Muchos estudios en Universidades de todo el mundo están dirigidos a
averiguar los beneficios de la ingesta moderada de vino.
Volviendo un momento a los griegos recordemos al poeta
Eubulo (360 A.C.) quien afirmaba que “la primera copa, para la salud; la
segunda, para el amor y el placer; la tercera, para el sueño.
Tras la tercera copa, los invitados inteligentes se van a casa...
la cuarta copa ya no es nuestra, pertenece a la agresión y a la violencia;
la quinta, al espectáculo escandaloso; y la sexta, a la orgía embriagada”
Tras la tercera copa, los invitados inteligentes se van a casa...
la cuarta copa ya no es nuestra, pertenece a la agresión y a la violencia;
la quinta, al espectáculo escandaloso; y la sexta, a la orgía embriagada”
Dr.
José Martínez-Romero Gandos
jmrsentido@gmail.com
domingo, 29 de enero de 2017
¿DEBIERAMOS LOS EXISTENCIALISTAS RELEER A IGOR CARUSO?
Revisando bibliografía para un
futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante
releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en
Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y
Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de
Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que
surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas
referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus
referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como
sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo
adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado,
publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que
bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias
propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los
editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes
mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso
dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una
reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente”
(el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del
ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un
canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que
se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo
encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en
Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia
inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la
que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el
pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las
repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección
de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de
elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores
existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras
y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis
de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a
otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx
porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por
él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar
propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí
formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con
la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre
sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una
sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de
unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte
de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y
refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento
que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos
advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en
innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias
doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del
método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta
en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir
adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano
modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la
precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a
la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard
de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad
solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de
mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta
atrayente obra.
Revisando bibliografía para un
futuro trabajo en el campo del Análisis Existencial encuentro interesante
releer su libro Bios, Psique, Persona.[1]
De origen ruso, criado en
Rumanía, con estudios en Lovaina, formación posterior analítica en Berlín y
Viena (con von Gebsattel y Einchorn) se nutre de los aportes existenciales de
Kierkegaard, Sartre y Marcel. Luego deriva en una postura “dialéctica” que
surge de sus lecturas de Hegel, Adorno y Marx. Trató de integrar todas esas
referencias en su “psicoanálisis personalístico y dialéctico”.
No nos debe confundir sus
referencias últimas a la “Psicología Profunda” ya que éste término surge como
sinónimo de “Psicoanálisis” cuando el racismo antijudío de la época nazi lo
adscribe a la cultura judía y pretende de esta forma descalificarlo.
En la solapa del libro citado,
publicado en alemán en 1957, nos encontramos con una descripción de la obra que
bien puede ser suscripta por cualquier existencial que acepte las discrepancias
propias del pensamiento original de cada uno de nosotros. Nos dicen los
editores: “se preocupa por la persona íntegra y total del hombre, sin torpes
mutilaciones o parcialismos”. “La vida humana resulta ser un proceso
dialéctico, una suma de equilibrios y desequilibrios, dirigidos a una
reconfiguración del ser, en un continuo fluir y refluir sobre el medio ambiente”
(el subrayado es mío). “El dolor y la muerte son necesarios en este camino (del
ser) del hombre hacia su salvación”. “Podríamos decir que todo el libro es un
canto al espíritu y a sus fuerzas creadoras en medio de un mundo misterioso que
se debate entre tremendas posibilidades técnicas”.
En este último párrafo
encontramos un reflejo de Frankl, a quien cita en la pág. 98 cuando dice: “…(en
Frankl) se disminuye sorprendentemente la importancia de la latencia
inconciente y activa en nosotros precisamente a favor de una imputación a la
que se llama “responsabilidad”.
O citando a Sartre nos dice: “…el
pasado en nosotros está vivo sólo a través de una libre selección de las
repercusiones preferidas. En el caso de que el hombre acierte con la selección
de su pasado, encarna necesariamente la libertad plena. En este proceso de
elección ve Sartre realmente la plenitud de un libre “proyecto”.
Sus citas de autores
existencialistas supera la veintena. Tal vez fue dejado de lado en las cátedras
y círculos especializados por un motivo simple: la comprensión de la síntesis
de todos esos aportes no es sencilla. Y no siempre le cayó bien a unos y a
otros. Critica a Freud porque reduce todo al nivel sexual y critica a Marx
porque reduce la historia del hombre al factor económico. En los Círculos por
él creados buscan que sus integrantes se cuestionen su forma de pensar
propulsando todo lo contrario a una ideología cerrada. Me gustaría ya a mí
formar un círculo abierto y dialogante en el que tratar temas relacionados con
la libertad, la esperanza y la desesperanza, la responsabilidad del hombre
sobre si mismo y con respecto a la sociedad. Caruso critica y rechaza una
sociedad que provoca el hambre y la miseria de muchos frente a la riqueza de
unos pocos, denuncia el peligro atómico aún latente en nuestros días, advierte
de la explosión demográfica y sus consecuencias que hoy vemos en migrantes y
refugiados y la poca conciencia de la agresividad y violencia en constante aumento
que el ser humano genera.
En el Prologo del libro nos
advierte del peligro para nuestra teoría humanista del desmoronamiento en
innumerables “sectas” (o pensamientos egocéntricos, diría yo) con propias
doctrinas antropológicas que impidan la unidad. Señala, asimismo, el uso del
método socrático y la revisión de la ciencia del hombre, tal como se presenta
en su día (y como se presenta hoy) y nos insta a conservar las fuerzas y seguir
adelante impidiendo esa “mortal desmembración”.
Ya en 1972 retorna a un plano
modificado de su realismo simbólico. En su reconocimiento desilusionado de la
precaria situación de la humanidad se plantea que es posible abrir un camino a
la esperanza de una planetrización de nuestro mundo en el sentido de Teillard
de Chardin con todas las potencialidades progresivas de una humanidad
solidariamente unificada en el futuro.
Me gustaría saber la opinión de
mis colegas al respecto de este autor. Mientras tanto, continúo con esta
atrayente obra.
Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña - España - 2017
viernes, 6 de enero de 2017
Un cuento de Kafka: "Ante la ley"
Les
presentamos un cuento escrito por Franz Kafka en su versión castellana y un
video ilustrado (en inglés) que nos permitirá acercarnos a este genial
escritor. Consideramos que su contenido tiene una intensa connotación
existencial. El video presentado, The Guardian, es una interpretación libre de la parábola
"Ante la Ley" del libro de Kafka “La Prueba”. Un campesino,
después de viajes por el mundo, llega
delante de una puerta, controlada por un Guarda temible. El campesino trata de
pasar pero el Guarda lo niega la entrada.
El
texto de Kafka nos presenta el absurdo de una burocracia intransigente que no
permite al hombre acercarse a la Ley. El personaje central, un campesino, pide
ganar la entrada en la ley. Pero el portero dice que no le puede permitir la
entrada en ese momento. ¿Cuándo, entonces? ¿Más tarde? Puede ser. Pero no
ahora. El hombre lucha contra ello para conseguir entrar en ella pero no lo
consigue hasta el momento final de su vida. Una paradoja que nos deja abierta
la discusión acerca de la Verdad más allá de la muerte. El campesino y el
Guarda son el mismo personaje, el campesino, como cada uno de nosotros, delante
de su propio miedo; el guarda, algo desdibujado, que lo rodea y controla no permitiéndole ser él mismo, libre de elegir su camino y destino; la puerta las posibilidades que encontramos durante nuestra vida.
(VER VIDEO MÁS ABAJO)
Ante
la ley
[Cuento
- Texto completo.]
Franz
Kafka
Ante
la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y
solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por
ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo
dejarán entrar.
-Tal
vez -dice el centinela- pero no por ahora.
La
puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se
hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe
y le dice:
-Si
tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero
recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón
y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer
guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.
El
campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre
accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de
pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra,
decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite
sentarse a un costado de la puerta.
Allí
espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus
súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas
sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como
las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede
dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje,
sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta
todo, en efecto, pero le dice:
-Lo
acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.
Durante
esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida
de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la
Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz
alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la
infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado
a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas
que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya
no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en
medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la
puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las
experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta,
que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya
que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve
obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de
estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del
campesino.
-¿Qué
quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.
-Todos
se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces
que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?
El
guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes
sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:
-Nadie
podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a
cerrarla.
FIN
sábado, 10 de diciembre de 2016
Valores y sentido en Frankl - por Manuel Arboccó de los Heros
|
martes, 15 de noviembre de 2016
KROEFF, P. : Consideraciones sobre el valor de actitud en Logoterapia
Se autoriza el uso de este
material citando su procedencia:
Kroeff, P. (1998).
Consideraciones sobre el valor de actitud en logoterapia. NOUS: Boletín de
Logoterapia y Análisis Existencial. (2),
39-45.
CONSIDERACIONES
SOBRE EL VALOR DE ACTITUD EN LOGOTERAPIA
Paulo
KROEFF
En la Logoterapia, hay
tres sugerencias, tres caminos generales a través de los cuales una persona
puede encontrar el sentido de su vida: realizando valores de creación, valores
de vivencia o valores de actitud. En algunos de sus escritos, Frankl considera
los tres valores de igual rango (Frankl, 1970, p.70); en otros (Frankl, 1987;
1990) presenta el valor de actitud, como el más alto de estos tres valores,
"el valor supremo". Tal vez, el rango más alto del valor de actitud
radique exactamente en la exigencia mayor que este valor nos hace.
En los valores de
creación, nuestro sentido está en las cosas que hacemos para el mundo: con
nuestro trabajo, con nuestro actuar. En los valores de vivencia, el sentido se
puede encontrar en lo que nos ofrece el mundo; en las experiencias de encuentro
con los otros, en la amistad, en el amor, en nuestra contemplación de la
naturaleza, en la apreciación del arte, entre otras posibilidades. En estas dos
clases de valores, la capacidad de elección es más evidente: nuestra actuación
puede cambiar las experiencias que tenemos; puede repetirlas, si nos agrada;
puede eliminarlas, si no nos satisfacen. Hasta cierto punto, podemos
seleccionar las experiencias que se nos van a presentar. También, se hace más
evidente la posibilidad del placer en las actividades o vivencias.
Ya en los valores de
actitud, a pesar de que la capacidad de elección se mantiene, pues su
desaparición sería un contrasentido teórico dentro de la logoterapia, hay un
cambio direccional en cuanto a la reacción que puede tener la persona. Su
reacción ya no puede ser dirigida al exterior: cambiar, seleccionar, eliminar,
repetir creaciones o vivencias. Por su propia definición, un valor de actitud
se posibilita en el momento que nos ocurre algo que no podemos cambiar, algo
que no fue el resultado de nuestra elección o selección, es decir, algo que es
inevitable de vivenciar: la muerte de alguien, una enfermedad que nos
sorprende, la pérdida del empleo, el rechazo de una persona amada, un accidente
que nos traumatiza. No hay un camino posible de huida de estas experiencias. Es
inevitable aceptar lo que la vida nos ha reservado. El cambio direccional es
desde el exterior ‑que no podemos cambiar‑, hacía nuestro interior, donde la
elección vuelve a ser posible, y esta no es otra que la búsqueda de un
significado para esta vivencia nuestra. Estamos frente a un interrogante que la
vida nos hace y al que tenemos que responder.
"Pero, es difícil,
muy difícil", decía José hablando del valor de actitud. José (por razones
obvias, no es este su verdadero nombre) es un enfermo terminal de cáncer. Como
ya conocía con anterioridad la obra de Frankl, fue posible discutir con él los
diversos valores para encontrar sentido a la vida. Los valores de creación ya
no le están disponibles: ya no puede trabajar, algo que tuvo una significación
especial en su vida. El trabajo le proporcionó liberarse de una relación
demasiado sofocante con sus padres, la cual le marcó la vida, haciéndole temer
relaciones demasiado íntimas, que pudieran reproducir la sensación de estar
atrapado. El trabajo también le proporcionó oportunidades para conocer otros
países, la vivencia de otras culturas. Los valores de vivencia aún están
disponibles, pero bastante reducidos en su amplitud. Ya no puede estar en la
montaña, una vivencia que llenaba de valor su vida. Su apreciación por la
música, otra vivencia que le encanta, se encuentra disminuida. Ya no puede ir a
conciertos, ni siempre se encuentra dispuesto para apreciar la música proporcionada
por un compact disc, ya que, o tiene indisposiciones, o tiene dolores, o está
atormentado por los pensamientos referentes a la situación en que se encuentra.
Por ahora, no puede salir a la calle, pues no tiene la energía que eso supone.
A parte de eso, tiene conectadas a su abdomen bolsas para recoger secreciones
de su cuerpo y tiene que hacer muchas curas al día. Ni los simples placeres de
la vida, como beber y comer le quedan: su alimentación es parenteral y, por
ello, gotea constantemente de una bolsa suspendida al lado de su cama. Necesita
de los otros para casi todo. Tiene que convivir con una sensación de impotencia
y de falta de control, angustiante para él, un hombre muy intelectualizado y
con rasgos obsesivos. Tendría todas las razones del mundo para no ver sentido
en su vida. Su lucha deberá ser la de no sucumbir al sin‑sentido. Su desafío
será el propuesto por Camus (1996):
En lo más negro de nuestro nihilismo, he buscado tan sólo
razones para superar ese nihilismo. Y no por virtud, en absoluto, ni por una
rara elevación del alma, sino por fidelidad instintiva a una luz en la que he
nacido y en la que desde hace miles de años los hombres han aprendido a saludar
la vida hasta en el sufrimiento (p. 68).
Para las personas que
no hayan tenido muchas confrontaciones con el destino inevitable, la crisis que
tal confrontación puede provocar deja a la persona solamente tres caminos,
según Lukas (1986). El primero, no está disponible a José pues no es un
creyente. El tercero, la realización estable de un sentido, se encuentra
bastante amenazado. A José, le queda la segunda posibilidad: "la empatía y
la comprensión de las personas que están a su alrededor" (p. 62).
José reconoce que
vivenciar esta enfermedad grave, una situación limite según Jaspers (1993)1,
le ha quitado muchas de las restricciones que tenía en contra de la experiencia
del amor, de la amistad, del encuentro con las personas, que ahora considera
como las experiencias que dan sentido a la vida. Después de un año de
enfermedad, y de la experiencia de la quimioterapia, decidió casarse con la
mujer con quién mantenía una relación desde hace 12 años, sin convivir con
ella, ante la perspectiva de una cirugía con inciertas perspectivas de éxito2.
Quería darle la satisfacción de que ella fuera su esposa y de ampararla
económicamente, garantizándole la mayor parte de su herencia, en caso de
fallecer. También tiene el consuelo de sus amigos, que le acompañan bastante de
cerca, turnándose para ayudarle en los muchos cuidados que necesita. Así, si
por un lado la realización de valores de vivencia quedó reducida en amplitud,
no está cerrada la posibilidad de una profundización en las relaciones con las
personas.
Ver sentido en el
sufrimiento no es una tarea fácil. Lo negativo de la enfermedad y de sus
consecuencias es tan evidente que raras veces permite ver que también esta
moneda tiene dos lados. La hermana de otra enferma de cáncer, que moriría pocas
semanas después, decía que la enfermedad de su hermana le había cambiado para
mejor. Decía que estaba más abierta para comprender el dolor de los otros, que
era una persona más sensible de lo que era antes de la enfermedad, que muchas
veces se había amargado la vida con cosas sin importancia, que ahora percibía
que no hay que dejar el vivir para después. La gravedad de la crisis por la
cual pasaba su familia le enseñaba a ver lo que era realmente importante en la
vida. Podía percibir la verdad de lo que decía J. P. Richeter, de que solamente
apreciamos realmente el sueño, la fortuna y la salud cuando estos son
interrumpidos.
Esta posibilidad de
existir lo positivo en el sufrimiento lo expresa Remen (1993), una médica, que
también padece de una enfermedad grave:
Si aceptamos que cada uno de nosotros es potencialmente
un transformador de experiencia, puede haber una manera 'sana' de tener una
enfermedad, una manera 'sana' de enfrentarse con una crisis.
Puede haber una manera de utilizar esos eventos comunes en la vida como una
indicación para identificar lo que ya fue superado, para encontrar nuevas y
mejores maneras de ser y de realizar. Las tragedias y dificultades de la vida
cotidiana pueden ser una manera de saber quiénes somos y cómo deseamos vivir
(p. 102).
Pero, José tiene razón: "es difícil, muy difícil".
Están ahí todas las limitaciones que el destino le impuso. Está ahí la
presencia cercana y muchas veces cegadora de la muerte. Este poder perturbador
de la muerte fue bien expresado en una frase de La Rochefoucauld: "No nos
es dado contemplar inmutables ni al sol ni a la muerte". No es fácil ver a
la muerte y al sufrimiento como lo propone Frankl en la logoterapia. Como
presupuestos de la existencia humana, no pueden quitar sentido a la vida.
Pueden, en verdad, ofrecer nuevas oportunidades de encontrarlo, en la manera en
que afrontamos estos hechos (el valor de actitud). Véase en este sentido la
declaración de Frankl a un periódico de Buenos Aires (La Nación, nov/90):
"Si puedo cargar sobre mis espaldas el peso del dolor,
del sufrimiento y de la muerte, podré encontrar el último sentido que la vida
puede ofrecer: asumir un destino que no puede evitarse".
También es difícil para
el terapeuta que trabaja con enfermos terminales. Es como si el enfermo le
preguntara constantemente: "¿de qué modo pensáis llenar el vacío de mi
temor y reducir a claridad el caos de mi confusión?"; utilizando una frase
de Cervantes (1996, p. 9), que expresa bien el estado en que a veces se
encuentran estos enfermos. En situaciones como estas, Lukas (1989) nos recuerda
la necesidad de ayudar al paciente a ver más allá de su enfermedad, de
centrarse en lo que aún ofrece posibilidades para la realización de valores, en
vez de en las posibilidades perdidas o en las que tendrá que renunciar. O sea,
centrarse en el "espacio libre aún preservado", como ella lo llama.
En esta misma dirección van las palabras de Frankl (1976), que vienen a
continuación:
...toda psicoterapia debe tener, también, un lado o una
fase positiva: tiene que llevar al enfermo a ver todo lo que está más allá de
su enfermedad, o sea, concienciarlo de la responsabilidad que precisa tener
para aceptar la forma concreta de su existencia personal (p. 152).
Muchas veces Frankl
hizo hincapié en la necesidad de que el terapeuta sea creativo, de
individualizar sus intervenciones con el paciente, de adaptarlas a la situación
que él vive. Tal vez en ninguna otra situación esto tenga tanta importancia
como cuando se trabaja con pacientes terminales. Las necesidades son muchas. La
ambivalencia y la confusión muchas veces dificultan al propio paciente una visión
clara de la situación que vive. Y el tiempo es apremiante. Hay que concretar
las metas terapéuticas ‑a partir de la teoría‑ en estrategias asequibles. ¿Cómo
sacar, por ejemplo, a José de su preguntarse por cómo estará en dos o tres
meses (tal vez muerto), un preguntarse que le paraliza, que le coloca en un
esperar angustioso, para lanzarlo en un proyecto de vivir lo mejor posible cada
uno de los días que le queden?. La logoterapia siempre ha estimulado el
volcarse hacía el futuro, hacia la meta a realizar, como un catalizador para la
realización presente. Eso se mantiene, pero ahora hay que reducir este futuro a
cada día. Una posibilidad intentada fue la de proponer a este hombre
acostumbrado a desarrollar proyectos, que desarrollara uno que tuviera como objetivo
planear, en el día anterior, como disfrutar lo mejor posible el día de mañana,
y solicitar a las personas con quien convive sugerencias para incluir en su
proyecto. Es un intento de involucrarlo en el proyecto de volver a vivir su
vida ‑tarea de todos nosotros‑ en vez de esperar simplemente que la muerte
llegue.
Otra posibilidad es
apelar a la auto‑transcendencia, para evitar el peligro del cual nos alertaba
Kierkegaard (1993): "Nada es más peligroso ni más paralizador para un
hombre que el aislamiento profundo dentro de sí mismo" (p.39). José había
manifestado la preocupación por la fragilidad de su ahora esposa, imaginando
que no podría soportar conocer su real estado de salud. Estimulado a hablarle
de eso, ella le ha sorprendido (y se ha sorprendido a sí misma) con su
capacidad de afrontamiento (o, en términos de la logoterapia, su capacidad de
movilizar "la fuerza desafiadora del espíritu"). Entonces le
propusimos dedicarse más a ella, que es intelectualmente menos brillante que
él, ayudándola a continuar desarrollando su fuerza interior para convivir con
el sufrimiento del ahora y el vivir después con la ausencia de su esposo. Puede
que haya mucho que hacer en esta etapa final, como decía Solzhenitsin3,
el Nobel de literatura: "Cuanto más cerca está el fin tantas más cosas hay
que hacer".
Para terminar, que
Frankl (1991) diga las últimas palabras:
...que el sufrimiento sea realmente lo que le da al hombre
la oportunidad de crecer y de transformarse, nadie lo ha descrito mejor que el
pintor y escultor israelí Yehuda Bacon, quien de niño fue llevado a Auschwitz.
Se le preguntó después de su liberación qué sentido tendrían aquellos años que
pasó en Auschwitz y escribió: De niño pensaba, ya le contaré al mundo lo que en
Auschwitz vi, con la esperanza de que el mundo cambiaría; pero el mundo no
cambió, el mundo no quería escuchar hablar de Auschwitz. Sólo mucho después
comprendí realmente cuál es el sentido del dolor: el dolor realmente tiene
sentido cuando tú mismo te conviertes en otro hombre (p. 231).
Paulo KROEFF es psicólogo. Profesor del Instituto
de Psicología de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. Rua Ramiro
Barcelos 2600 ‑ 1º andar. 90035‑003 Porto Alegre ‑ RS ‑ Brasil.
Dirección en España: Sector Foresta 17, 4º C. 28760 Tres Cantos
‑ Madrid. Tlfo.:(91)804‑3507. E‑mail: ib309492@public.ibercaja.es
NOTAS
1 "...no
puedo menos de morir, ni de padecer, ni de luchar, estoy sometido al acaso, me
hundo inevitablemente en la culpa. Estas situaciones fundamentales de nuestra
existencia las llamamos situaciones limite" (p. 17).
2 Ante
el fracaso de esta cirugía, tuvo que pasar por una segunda, después de la cual
fue trasladado a su casa, siendo considerado un paciente terminal.
3 Alexandr
Solzhenitsin, citado por su mujer, en el artículo "Ultimas páginas de
Solzhenitsin ‑ Su esposa cuenta el esfuerzo literario del premio Nobel bajo la
amenaza de la muerte", El País ‑ Domingo. Madrid, 10 de agosto de 1997, p.
12.
BIBLIOGRAFÍA
- Camus, A. (1996). El verano. Madrid: Alianza Editorial.
- Cervantes Saavedra, M.
(1996). El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Madrid: Alba
Libros.
- Frankl, V. E. (1970). The will to meaning. New York: Plume
Book.
- Frankl, V. E. (1976). Psicoterapia ‑ Uma casuística para médicos. Sâo Paulo: E.P.U.
- Frankl, V. E. (1987). Em busca de sentido ‑ Um psicólogo no campo de
concentraçâo. Porto Alegre/Sâo Leopoldo: Sionodal/Sulina.
- Frankl, V. E. (1990). Ante el vacío existencial. Barcelona: Herder.
- Frankl, V. E. (1991). La voluntad de sentido. Barcelona:
Herder.
- Jaspers, K. (1993). La Filosofia desde el punto de vista de la
existencia. Madrid: Fondo de Cultura Económica.
- Kierkegaard, S. (1993). Diario íntimo. Barcelona: Editorial
Planeta.
- Lukas,E. (1986). Meaning in suffering. Berkeley, Institute of
Logotherapy Press.
- Lukas, E. (1989). A força desafiadora do espírito. Sâo Paulo:
Ediçôes Loyola.
- Remen, R. N. (1993). O paciente como ser humano. Sâo Paulo:
Summus Editorial.
sábado, 5 de noviembre de 2016
¿QUÉ ES LA TERAPIA EXISTENCIAL? Definición de la Confederación Mundial de Terapias Existenciales. Traducción del Dr. José Martínez-Romero Gandos
A la Comunidad de
Psicoterapeutas Existenciales en el mundo
Psicoterapia Existencial
Confederación Mundial de
Terapias Existenciales
Traducción del Dr. José
Martínez-Romero Gandos
Septiembre
de 2016.
Prefacio
En
2014-2016, un grupo internacional que representa un corte transversal de
terapeutas existenciales contemporáneos
se juntaron en un esfuerzo cooperativo para crear esta amplia definición. La
misma fue escrita con el espíritu de inclusividad y diversidad que caracteriza
esta orientación única, con el objetivo de llegar una accesible, sucinta,
“aceptable" definición funcional
acerca de en que consiste la Terapia Existencial. Esta definición
reconoce y honra la postura compartida que unifica, sostiene e informa sobre
los diferentes caminos para la comprensión y la práctica de la Terapia
Existencial hoy, sin violentar la espontaneidad inherente, la flexibilidad, la
creatividad y el misterio. Lo que sigue es la version actual de una búsqueda,
continuamente en desarrollo, y de un cuestionamiento colectivo sobre el tema.
1.
¿Qué es la Psicoterapia Existencial?
La
terapia existencial es un acercamiento filosóficamente informado al
asesoramiento o a la psicoterapia. Esto comprende un espectro ricamente diverso
de teorías y prácticas. En deuda, parcialmente, con esta diversidad de
desarrollo, la Terapia Existencial no puede ser definida fácilmente. Por
ejemplo, algunos terapeutas existenciales no consideran que este acercamiento
constituya una "escuela" separada de asesoramiento o psicoterapia,
sino más bien una actitud, una orientación o postura hacia la terapia en
general. Sin embargo, en los últimos años, la Terapia Existencial fue
considerada cada vez más por algunos como un acercamiento particular y
específico a uno mismo. En cualquier caso podemos decir que, aunque es difícil
formalizar y definir, tal como lo sentimos, la Psicoterapia Existencial es un
acercamiento en profundidad filosófica caracterizada en la práctica por un
énfasis sobre la relación, la espontaneidad, la flexibilidad y la libertad en relación
a una doctrina rígida o dogma. Ciertamente, debido a estas cualidades
principales, a muchos Terapeutas Existenciales les parece contradictoria en su
misma naturaleza la tentativa de definirla.
Como
en otras aproximaciones terapéuticas, la Terapia Existencial principalmente
(pero no exclusivamente) se preocupa por las personas que están sufriendo o en
crisis. Algunos terapeutas existenciales intervienen con la intención de
aliviar o mitigar tal angustia cuando es posible ayudar a las personas a competir
con los desafíos inevitables de la vida de una forma más significativa,
satisfactoria, auténtica y constructiva. Otros terapeutas existenciales están
menos centrados en el síntoma u orientados hacia un problema y acuerdan con sus
clientes una exploración amplia de la existencia sin presuponer cualquier
objetivo particular terapéutico o resultados destinados a la corrección de
cogniciones y comportamientos, a mitigar los síntomas o para remediar
carencias. Sin embargo, a pesar de sus diferencias significativas teóricas,
ideológicas y prácticas, los Terapeutas Existenciales comparten una visión de
mundo particular filosóficamente derivada que los distingue de la mayor parte
de otras prácticas contemporáneas.
2. ¿Por
qué es llamada “Psicoterapia Existencial”?
La
terapia existencial está basada en una amplia gama de insights, valores y
principios extraídos de la filosofía fenomenológica existencial. Esta filosofía
de la existencia acentúa ciertas "preocupaciones últimas" - a menudo
en una tensión dialéctica del uno con el otro - como la libertad de opción, la
búsqueda del sentido o del propósito de vida y los problemas de la vida
cotidiana, el aislamiento, el sufrimiento, la culpa, la ansiedad, la
desesperación y la muerte. Para los Terapeutas Existenciales, con "fenomenología" se refieren al
método filosófico por el cual encuentran
atribución estas preocupaciones últimas o "hechos" y por el cual la
experiencia básica de la persona "de ser en el mundo" puede ser mejor
esclarecida o revelada y así ser
comprendida cabalmente. Este método
fenomenológico comienza tratando deliberadamente de dejar de lado los
presupuestos propios a fin de estar plenamente abierto y receptivo a la
exploración de la realidad subjetiva de la otra persona .
Aunque
puedan haber muchas motivaciones diferentes para aquellos que deciden
participar en este proceso exploratorio, como en la mayor parte de las formas
de asesoramiento, psicoterapia, o tratamiento psicológico y psiquiátrico, la
terapia existencial comúnmente es buscada por la gente en las turbulencias de
una crisis existencial: alguna circunstancia específica en cual experimentamos
nuestro sentido básico de supervivencia, seguridad o identidad
significativamente amenazado. Tales amenazas existenciales pueden ser de una
naturaleza física, social, emocional o espiritual y pueden estar dirigidas
hacia mi mismo, hacia otros, hacia el
mundo en general o a las ideas y percepciones por las que vivimos. Esto
impresiona y sacude nuestro sentido de
seguridad y autocomplacencia, forzándonos a preguntar y dudar de nuestras
creencias más hondamente sostenidas o a nuestros valores. Porque la existencia
humana está, según los terapeutas existenciales, continuamente cambiando o
realizándose según su propia naturaleza, estamos naturalmente propensos a la
experimentación de tales desafíos existenciales o crisis a través de la vida
útil. En la terapia existencial, estas desorientaciones y ansiedades que
provocan los períodos de crisis son percibidos simultáneamente tanto como un
momento peligroso como una oportunidad para la transformación y el crecimiento.
3.
¿Cómo funciona la Psicoterapia Existencial?
Los
Terapeutas Existenciales ven su práctica como un diálogo mutuo, colaborativo,
alentador y exploratorio entre dos seres humanos que luchan – una persona que
busca la ayuda del otro que profesionalmente esta entrenado para
proporcionarlo. La terapia existencial coloca el énfasis especial en el
desarrollo de una preocupación honesta, de apoyo y empática en la relación aún
desafiante entre el terapeuta y el cliente, reconociendo el papel vital de esta
relación en el proceso terapéutico.
En
la práctica, la terapia existencial explora como los clientes, en el
aquí-y-ahora, expresan sentimientos, pensamientos e interacciones dinámicas
dentro de esta relación y con los otros, pretendiendo iluminar su más amplio
mundo de experiencias pasadas, acontecimientos actuales y futuras expectativas.
Este respetuoso, compasivo, sostenedor aunque sin embargo verdadero encuentro –
unido a una postura fenomenológica - permite a los terapeutas existenciales
comprender con mayor exactitud y descripción como dirigir la persona hacia su
modo-de- ser- en-el-mundo. Esforzándose en evitar imponer su propia vision de
mundo y el propio sistema de valores sobre clientes o pacientes, los terapeutas
existenciales pueden procurar revelar e indicar ciertas inconsistencias,
contradicciones o incongruencias elegidos por alguien pero habituales en su
modo de ser. De esta forma, algunos terapeutas existenciales, cuando sea
necesario, van a enfrentar constructivamente a la persona con modos a veces
contraproducentes o destructivos de ser en el mundo. Otros deliberadamente
decidirán evitar ver o dirigir cualquier experiencia o expresión del modo de
ser en el mundo de la persona dede una perspectiva que lo interprete como
siendo positiva/negativa, constructiva/destructiva, sana/malsana, etc. En uno u
otro caso, el objetivo terapéutico es iluminar, clarificar y colocar estos
problemas en una más amplia perspectiva para promover la capacidad de los
clientes para reconocer, aceptar y activamente ejercer su responsabilidad y
libertad: escoger como ser o actuar de manera diferente, si tal cambio es
deseado o, si no, para tolerar, afirmar y abrazar la elección de sus modos de
ser en el mundo.
Para
facilitar este potencialmente liberador proceso, la terapia existencial se
focaliza principalmente en el realce de la conciencia de la persona, de su
experimentación "interior", "subjetividad" o ser: el flujo
temporal, transitorio, vital de pensamientos de momento a momento, sensaciones
y sentimientos. Al mismo tiempo, la terapia existencial reconoce la interacción
inevitable entre el pasado, el presente y futuro. En cuanto a esto, los
terapeutas existenciales respetan el poder impresionante del pasado y el futuro
y directamente se dirigen a tratar como impacta ésto en el presente.
4.
¿Qué hace a la Psicoterapia Existencial diferente de otras terapias?
Además
de su combinación única de vision filosófica del mundo, la postura
fenomenológica y el énfasis principal tanto sobre la relación terapéutica como
sobre la experiencia real, la terapia existencial generalmente esta menos
enfocada al diagnostico psicopatológico per se y más a proporcionar el alivio
rápido del síntoma en sí que otras formas de terapia. En cambio, preocupantes
"síntomas" como la ansiedad, la depresión o la rabia son reconocidas
como reacciones potencialmente significativas y comprensibles en circunstancias
corrientes y la historia personal contextual. Como tal, la terapia existencial
está principalmente preocupada por la experiencia y la exploración de estos
fenómenos inquietantes a fondo: directamente tomándolos en cuenta más bien que
intentar suprimirlos inmediatamente o erradicarlos. Compatible con esto, la
terapia existencial tiende a ser expresamente más exploratoria que específica o
conductualmente orientada por objetivos. Su objetivo principal es clarificar,
comprender, describir y explorar más bien que analizar, explicar, tratar o
“curar" la experiencia subjetiva de sufrimiento de alguien.
5.
¿Qué técnicas o métodos usan los Terapeutas Existenciales?
La
terapia existencial no se define, predominantemente, sobre la base de ninguna
técnica(s) particular predeterminada. Ciertamente, algunos terapeutas
existenciales evitan totalmente el empleo de cualquier intervención técnica,
acordando que tales métodos artificiales pueden disminuir la cualidad esencial
humana, la integridad, y la honestidad de la relación terapéutica. Sin embargo,
una práctica terapéutica común a prácticamente todo el trabajo existencial es
el método fenomenológico. Aquí, el terapeuta procura estar totalmente presente,
comprometido y libre de expectativas tan como sea posible durante todos y cada
encuentro terapéutico intentando temporalmente dejar de lado todas las preconcepciones
en cuanto al proceso. El objetivo es ganar una comprensión contextual más
clara y a fondo y la aceptación de que
una cierta experiencia podría ser significativa a esta persona específica
precisamente en este tiempo de su vida.
Muchos
terapeutas existenciales también hacen uso de capacidades básicas como la
reflexión empática, el diálogo
Socrático y la escucha activa. Algunos
también pueden utilizar una amplia gama de técnicas extraídas de otras terapias
como el psicoanálisis, la terapia cognoscitiva conductual, la psicoterapia
centrada en la persona, somática y la terapia Gestalt. Esta flexibilidad
técnica permite a algunos terapeutas existenciales la libertad de adaptar la
respuesta particular o la intervención a las necesidades específicas del
cliente individual y al proceso terapéutico que se desarrolla continuamente.
Sin embargo, independientemente de emplear o no métodos en la terapia
existencial, éstos son escogidos intencionadamente para ayudar a iluminar el
ser de la persona en este momento particular en su historia.
6.
¿Cuáles son las metas de la Psicoterapia Existencial?
El
propósito general de la terapia existencial es permitir a los clientes explorar
honestamente su experiencia de vida, abierta y comprensivamente. A través de
este proceso espontáneo, de colaboración en el descubrimiento, a los clientes
se les ayuda a obtener un sentido más claro de sus experiencias y que puedan
mantener sus significados subjetivos. Esta auto-exploración proporciona a los
individuos la oportunidad de enfrentar y confrontar con profundas cuestiones
filosóficas, espirituales y existenciales de todo tipo, así como con los retos
más mundanos de la vida diaria. Participar cabalmente en este proceso de apoyo,
exploratorio y desafiante puede ayudar a los clientes a llegar a un acuerdo con
su propia existencia y asumir la responsabilidad sobre la forma de vida que han
elegido vivir. En consecuencia, también puede animarles a elegir formas de ser
en el presente y en el futuro que ellos mismos identifican como más
profundamente satisfactoria, significativa y auténtica.
7.
¿Quién puede, potencialmente, beneficiarse con la Psicoterapia
Existencial?
Un
enfoque existencial puede ser útil para las personas que enfrentan una amplia
gama de problemas, síntomas o desafíos. La misma se puede utilizar con una
amplia variedad de clientes que van desde niños hasta la Tercera Edad, parejas,
familias o grupos y en prácticamente cualquier entorno, incluyendo clínicas,
hospitales, consultorios privados, el lugar de trabajo, las organizaciones y en
la comunidad social más amplia. Dado que la terapia existencial reconoce que
existimos siempre en un contexto de interrelaciones con el mundo, puede ser especialmente útil para trabajar
con clientes de diversos orígenes demográficos y culturales.
Mientras
que la terapia existencial es especialmente adecuada para las personas que
están tratando de explorar su propia postura filosófica ante la vida, es
posible que, en algunos casos, sea una elección menos apropiada para los
pacientes que necesitan una rápida rehabilitación de su enfermedad, de
situaciones de enfermedad potencialmente mortal o de síntomas de fragilidad
psiquiátrica. Sin embargo, debido precisamente a su enfoque fundamental sobre
toda la existencia de una persona en lugar de basarse únicamente en la
psicopatología y los síntomas, la terapia existencial no obstante puede
potencialmente ser un método eficaz para hacer frente incluso a las reacciones
más severas de las perturbaciones psicológicas, espirituales o transtornos existenciales
devastadores en sus vidas , ya sea en combinación con medicación psiquiátrica
cuando sea necesario o por iniciativa propia.
8.
¿Cuál es la evidencia científica que hay en cuanto a la eficacia de la
Psicoterapia Existencial?
Una serie de estudios bien controlados indican
que ciertas formas de terapia existencial, para ciertos grupos de clientes,
pueden conducir a un aumento del bienestar y sentido de vida (Vos, Craig y
Cooper, 2014). Este conjunto de pruebas está creciendo, con nuevos estudios que
muestran que las terapias existenciales pueden producir tanta mejora como otros
enfoques terapéuticos (por ejemplo, Rayner y Vitali, en prensa). Este hallazgo
es consistente con décadas de investigación científica que muestra que, en
general, todas las formas de psicoterapia son eficaces y que, en promedio, la
mayoría de las terapias son más o menos igual de útiles (Seligman, 1995;
Wampold y Imel, 2015), con las específicas características de los clientes y
sus preferencias que determinan el mejor enfoque terapéutico para cualquier
individuo dado. También hay una buena cantidad de evidencia que indica que una
de las cualidades esenciales asociadas con la terapia existencial – calidez del
cliente, valoración y empatía del cliente o de la relación paciente-terapeuta -
predice resultados terapéuticos positivos (Norcross y Lambert, 2011). Además,
el énfasis central de la terapia existencial en encontrar o realizar el sentido
se ha demostrado que es un factor significativo en la mejora de cliente o
paciente (Wampold et al., 2015?).
9.¿Donde
puedo encontrar más información acerca de la Psicoterapia Existencial y/o el
entrenamiento profesional necesario para ser un Terapeuta Existencial?
Hasta
hace poco tiempo, había pocas o ninguna oportunidad para la capacitación formal
de los Terapeutas Existenciales. En los últimos años esta situación ha cambiado
con la creación de diversos programas de formación en los Estados Unidos, el
Reino Unido, Bélgica, Alemania, Austria, Suiza, Italia, Portugal, Rusia, Canadá, Escandinavia,
Israel, Argentina, México, Chile, Perú, Colombia, Brasil, Lituania, Grecia,
Australia y muchos otros países.
Una
lista completa de los cursos de formación se encuentra disponible en el sitio
web.
World
Confederation for Existential Therapy
en la web:
http://www.existentialpsychotherapy.net/
en Facebook https://www.facebook.com/groups/160015467476015/
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