Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

sábado, 19 de enero de 2019

CONSIDERACIONES SOBRE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA DESDE LA PERSPECTIVA DE UNA PSICOLOGÍA FENOMENOLÓGICO-EXISTENCIAL




Artículo publicado en:  Rev. Nufen: Phenom. Interd. | Belém, 10(3), 179-198, set. – dez., 2018.
Universidade Federal do Pará. Núcleo de Pesquisas Fenomenológicas. Brasil

Considerations on domestic violence from the perspective of phenomenological-existential psychology
Considerações sobre violência doméstica a partir da perspectiva de uma psicologia fenomenológico-existencial

Dr. José Martínez-Romero Gandos


Resumen

En este trabajo consideraremos teoría y práctica de la asistencia psicológica a mujeres víctimas de violencia doméstica desde el marco de la Psicología Fenomenológica-Existencial, entendiendo que el conocimiento de estos aspectos favorecerá la difusión de un modo de acercamiento al otro que ayude a reducir esa violencia. Difusión que no solo abarcará el ámbito profesional sino también un mensaje a las víctimas para que encaren con valentía su lucha.

Palabras clave: violencia doméstica, Psicología Fenomenológica Existencial, Programas de Asistencia.

Abstract

In this paper we will consider the theory and practice of psychological assistance to women victims of domestic violence from the framework of Phenomenological-Existential Psychology, understanding that the knowledge of these aspects will promote the diffusion of a way of approaching the other that will helps reduce that violence. Dissemination of information that will not only cover the professional scope but also a message to the victims so that they face with courage their fight.

Keywords: domestic violence, Phenomenological-Existential Psychology, Attendance Programs.

Resumo

Neste artigo, vamos considerar a teoria e prática da assistência psicológica às mulheres vítimas de violência doméstica baseando no âmbito da psicologia fenomenológica-existencial, entendendo que o conhecimento desses aspectos favorecem a propagação de uma maneira de abordar o outro para ajudar a reduzir esse violência. Divulgação não apenas cobre o campo profissional, mas também uma mensagem para as vítimas que abordam sua luta bravamente.

Palavras-chave: violência doméstica, Psicologia Fenomenológica Existencial, programas de assistência.

           
INTRODUCCIÓN

            La lucha para promover la autonomía y autenticidad de las víctimas de la violencia doméstica no se restringe a un país o comunidad concreta sino que, lamentablemente, como tal violencia es un fenómeno global que debemos comprender y asistir en todos los niveles de la sociedad. Paulatinamente se va incrementando el número de aportes de ideas y planes sobre este tema que permitan reducir y aspirar a terminar con este tipo de agresiones. Trataremos de presentar al lector una metodología de aproximación al fenómeno y presentar aportes teóricos de la Psicología Fenomenológica-Existencial que permitan una mejor asistencia a las víctimas de la violencia doméstica.
            Ya Husserl nos advertía que un saber universal sobre el mundo en sí no nos ofrece certeza de alcanzarlo: “Puedo yo encontrar una verdad, una verdad definitiva? ¿Una verdad definitiva que yo pueda encerrar en un enunciado sobre un ser en sí, teniendo la seguridad indubitable de su carácter definitivo? Si dis­pusiera ya de semejantes verdades dotadas de «evi­dencia inmediata», podría por vía mediata derivar de ellas nuevas verdades. Pero, ¿dónde están? ¿Exis­te en alguna parte un ser en sí del que yo esté tan indudablemente seguro por experiencia inmedia­ta que yo mismo pueda luego, con auxilio de conceptos descriptivos, ajustados inmediatamente a la experiencia, al contenido de la experiencia, enunciar verdades en sí de carácter inmediato? ¿Qué vale, en conjunto y en detalle, la experiencia del or­den mundano, de este orden del que tengo una cer­teza intuitiva de carácter inmediato en cuanto ser espacio-temporal?” (Husserl, 1992, p. 129-130).
            Por supuesto, no enunciaremos verdades sino aspectos descriptivos de nuestro acercamiento profesional a las víctimas, enunciando detalles de la experiencia del encuentro y de la experiencia de la víctima que relatará en un discurso vinculado a su vivencia espacio-temporal. No tendremos certezas pero podemos establecer “intuiciones significativas” sobre esa realidad. Y Husserl nos agrega sobre esa realidad mundana: “Es una certeza, pero una certeza puede modalizarse; lo cierto puede llegar a ser dudoso, disiparse en simulacro en el curso de la experiencia: ningún enunciado sobre la experien­cia inmediata me da un ser de acuerdo a lo que es en sí, sino una cosa mentada según el modo de cer­teza que debe confirmarse en el flujo moviente de mi vida de experiencia” (Husserl, 1992, p.130).
            Consideraremos la asistencia psicológica a mujeres víctimas de violencia doméstica desde el marco de la Psicología Fenomenológica-Existencial, entendiendo que el conocimiento de estos aspectos favorecerá la difusión de un modo de acercamiento al otro que ayude a reducir esa violencia. Difusión que no solo abarcará el ámbito profesional sino también un mensaje a las víctimas para que encaren con valentía su lucha. Un problema y una actuación profesional que no se restringe a un país o comunidad concreta sino que, lamentablemente, es un fenómeno global. Actuar con urgencia para ayudar a estas mujeres a encontrar sentido a su vida mediante la recuperación de su libertad y proyectos vitales, aún en las peores circunstancias, abre la posibilidad de supervivencia y logro de la modificación de pautas de vida que alejen el peligro y les permita reanudar su vida cotidiana con pleno bienestar.
            Según expresa el profesor Goto en su artículo sobre Husserl éste “trató de establecer una filosofía estricta y al mismo tiempo formuló una psicología racional y pura, es decir, una psicología fenomenológica en la fenomenología filosófica. Además de una introducción a la fenomenología, Husserl destaca en el Artículo la psicología pura a priori como una base metódica acerca de lo que puede surgir en principio una psicología empírica científicamente estricta, entonces tienes que ir a la propia fenomenología filosófica y comprenderla en la cara de la psicología y a pensar auténticamente sobre el proyecto que propone Husserl. Así, la importancia de este estudio parte de la necesidad de reanudar lo que es verdaderamente una psicología fenomenológica” (dos Reis, Holanda e Goto, 2016,en Resumen en español)
            Si conducimos nuestro discurso a partir de esta metodología es porque entendemos que nos permite no solamente la aprehensión de lo cognoscible por medio del intelecto sino que también nos permite captar el plano afectivo y volitivo, crucial en el acercamiento a las víctimas, que constituyen “intuiciones eidéticas”[1] de sentimientos, voliciones e impulsos imprescindibles para comprender el uso o restricción de la libertad personal de nuestras entrevistadas y su “mundo vital”.
            Las víctimas que van a ser entrevistadas por nosotros para ofrecerles la asistencia psicológica presentan una resistencia inicial para volcar en ese encuentro sus experiencias vitales relacionadas con la violencia sufrida. Esas experiencias están cargadas de significaciones valorativas, afectivas, volitivas y estéticas. El victimario se relaciona tratando de anular los valores fundamentales de la víctima (conservación, confianza, gratitud, etc.), su alegría se transforma en susto, agitación, desconfianza, vergüenza, su libertad se ve restringida a su mínima expresión y el sentimiento de inferioridad que todo esto provoca la hunde en un abandono de sí misma en aseo, arreglo o vestimenta.
            A este respecto Husserl señala que “el mundo de la experiencia sensible que viene dado siempre de antemano de modo aproblemáticamente, y toda la vida mental que se alimenta de ella, tanto la acientífica como, finalmente, también la científica” constituye lo que él denominó “el mundo de la vida” (Husserl, 1991, p. 80). El “mundo de la vida” implica, por consiguiente, una infraestructura de sentido que nos muestra lo experimentado como mucho más rico que el contenido presente, en este caso en la entrevista.
            Observamos que lo expresado por Husserl acerca de la riqueza de esas significaciones que olvida la ciencia natural en su comprensión del mundo se nos presenta en esas entrevistas cuando la víctima fue tratada anteriormente por sus lesiones por médicos y forenses que se atienen a la descripción de los hechos sin atender a las vivencias de esa experiencia por la consultante. Una actitud “naturalista” frente a una posibilidad de “actitud “personalista” que Husserl distinguirá entre “mundo de la ciencia” y “mundo de la vida”.
            La motivación por la que deseamos explicar aquí la metodología con la que trabajamos en el ámbito de la asistencia a la violencia desde una perspectiva fenomenológico-existencial surge, fundamentalmente, del respeto y valoración en su máximo nivel de la Persona. La diferencia fundamental con otros acercamientos teóricos reside, principalmente, en la consideración de ese “mundo de la vida”, de ese mundo circundante de la víctima que Husserl consideraba válido de una manera “natural”. Apartándonos de todo prejuicio, tanto personal como social, aplicando una “epojé” que nos permita abstraernos de lo no esencial y atenernos a lo fundamental, explorando y describiendo los distintos modos en los que puede dárseme ese “fenómeno” y poder tener en mi conciencia de psicoterapeuta los distintos actos intencionales con los que me puedo dirigir al otro que consulta. Este paso de convertir "lo humano" en fenómeno, es decir, en "ignorar" tal o cual aparición empírica-real en tanto "real". Al resaltar los distintos actos intencionales de la víctima me limito a resaltar lo que se presenta a su conciencia. Una de las características básicas de la intencionalidad es la "inexistencia del objeto", es decir, que al acto intencional le es indiferente que el objeto al que se dirige exista "realmente" o no. Lo que importa que en su conciencia esos actos descriptos son “indubitables” y me permiten como psicoterapeuta no convertirme en “juez” sino ponerme al servicio del otro para su ayuda y transformación de su proyecto vital conculcado por la violencia en un proyecto de bienestar y libertad.
            A ello debe agregarse la aplicación de la máxima confidencialidad que permiten las leyes. No debe faltar la donación o entrega habitual del psicólogo o psicóloga a través de su propio estilo de vida, sus valores, recursos y conocimientos de los derechos de las víctimas con una absoluta priorización del interés de las consultantes.

DESCRIPCIÓN DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL PROBLEMA PLANTEADO.

            Alicia Beatriz Bonilla en un trabajo sobre “Filosofía y Violencia” intenta definir “violencia” a pesar, dice, que se trata de un término ambiguo y lastrado por numerosos significados. Tal vez esta dispersión de significados tenga que ver con que la violencia es un fenómeno omnipresente en la historia de la humanidad, “tan difícil de definir como el tiempo, la vida o la muerte.(…) la omnipresencia de la violencia resulta previa al lenguaje ya que la descripción de las experiencias de la misma indican que el cuerpo humano y no humano constituye su primera víctima” (Bonilla, 2010, p. 17). Y nos sigue ilustrando cuando agrega que también la encontramos en las religiones,  en la política,  en lo social y en el lenguaje.    
“En un sentido restringido y técnico, empero, la violencia es definida como "la intervención física de un individuo o grupo contra otro individuo o grupo (o también contra sí mismo)", señalándose además que la intervención física ha de ser voluntaria, realizada con el objetivo de destruir, dañar o coartar, vale decir, de impedir la acción del otro; de este modo equivale a "fuerza" (Bonilla, 2010, p.17).
            Bonilla (2010) nos sigue explicando que “Entendida en un contexto político, la violencia se distingue del "poder", si bien éste hace uso de las intervenciones físicas, amparado en leyes, para su ejercicio o acrecentamiento” (Bonilla, 2010, p. 17). Basándose en esas leyes (o en oportunidades violando esas leyes), muchas veces se ha sostenido la violencia como “legítima” porque el poder coercitivo alega manifestaciones mesuradas y previsibles basadas en la necesidad de mantener la legalidad o la tranquilidad social. Ciertamente también ha sido utilizada como forma de explotación y de injusticia, tolerándose cuando es estructural y pertenece a la sociedad o distinguiéndola de la personal.  Algo similar se usa como justificación por parte de los maltratadores alegando que ejercen la violencia para “corregir, enseñar, controlar las salidas o llamadas telefónicas” y considerando esa violencia “legítima”. Las definiciones no siempre se limitan a la descripción de la violencia física sino que también es considerada la violencia psicológica.
            El fenómeno de la violencia es de complicado análisis. La autora citada agrega: “A partir de las definiciones y de la caracterización del fenómeno permanente de la violencia presente tanto en las relaciones interhumanas como en las de los seres humanos con los demás seres vivos y el ambiente resulta casi una obviedad señalar que los estudiosos de diversas disciplinas (biología, psicología, historia, antropología, ciencia de las religiones, etc.), han prestado atención a este fenómeno, del mismo modo que muchas obras de la literatura universal revelan múltiples facetas del mismo y atraen de modo especialistas en biología y los especialistas en antropología afirmando los primeros la propensión violenta de todos los seres vivos como instinto básico de conservación individual y de la prole y los otros que sostienen una especie de tendencia a la relación con los otros igualmente violenta e instintiva” (Bonilla, 2010, p.17).
            Los que trabajamos en el ámbito de la asistencia a mujeres víctimas de violencia doméstica sabemos que aún es necesaria la publicación de un número mayor de trabajos o investigaciones que puedan describir, definir y caracterizar, convenientemente, este problema. En los albores del siglo XXI uno de los problemas más urgentes a resolver es el de la violencia. Su aparición en el ámbito doméstico no se limita al maltrato de la mujer sino que se extiende a otros miembros de la familia, especialmente niños y ancianos.
            Apenas recordar que los abundantes datos epidemiológicos y estadísticos de la prevalencia del problema nos invita a reflexionar sobre los aportes que podemos realizar desde la Psicoterapia para mejorar las posibilidades de asistir al mayor número de mujeres que hayan padecido malos tratos y abusos.
            Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) (2017) las estimaciones mundiales publicadas por esta organización indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.
            La mayoría de estos casos son violencia infligida por la pareja. En todo el mundo, casi un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física y/o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. Un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina.
            En un análisis realizado en 2013 por la OMS, la “Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigaciones Médicas”, y basado en los datos de más de 80 países, se comprobó que casi una tercera parte (30%) de las mujeres que han mantenido una relación de pareja han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja. Las estimaciones de la prevalencia van del 23,2% en los países de ingresos elevados y el 24,6% en los países de la Región del Pacífico Occidental al 37% en la Región del Mediterráneo Oriental y el 37,7% en la Región de Asia Sudoriental. Por otra parte, un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja. Además de la violencia de pareja, el 7% de las mujeres refieren hacer sufrido agresiones sexuales por parte de personas distintas de su pareja, aunque los datos al respecto son más limitados.
            Siendo una referencia mundial en el campo de la legislación al respecto en Brasil rige la Ley 11.340/2006 que tipifica como crimen la violencia doméstica y domiciliar y que crea juzgados especializados, una red de apoyo y amparo a las mujeres y medidas de protección para garantizar la integridad física y psíquica de las mujeres. En España rige la Ley Orgánica 1/2004 que se ha transformado en una norma jurídica esencial para la erradicación de la violencia sobre las mujeres.  Señala los objetivos a conseguir, así como las distintas medidas en educación, publicidad, sanidad, etc. Determina las funciones de los juzgados de violencia sobre la mujer, los delitos de violencia de género y sus sanciones, etc.                    
            Por extendido, conocido a través de los medios de comunicación y su seguimiento en cursos y congresos de la especialidad el problema afecta, especialmente, a mujeres de todas las edades, niveles sociales y países. Es la sociedad toda la que “padece” este tipo de problema. Según Levinas (1999), en la sociedad occidental el sujeto convierte “a lo otro” en algo semejante a aquello que ya conoce y posee para poder clasificarlo y comprenderlo según conceptos generales. El violento actúa de acuerdo a este concepto y cosifica al otro, le anula su libertad y lo hace suyo según su ética personal.
            Frente a este planteamiento, Levinas (2006) exige descender a un nivel ante-predicativo que permita pensar a los entes en su singularidad, y que, en esa medida, posibilite la relación con el Otro en tanto que Otro, y no en tanto que algo semejante a uno mismo.  Ahora bien, esto exige preguntarse si es  posible una experiencia del Otro en la que su alteridad no quede anulada por el dominio de aquél que lo enfrenta.
            Cuando descendemos a ese nivel ante-predicativo, lo que encontramos, según Levinas (2006), es el rostro del Otro. Dicho rostro presenta una serie de mandatos morales que se nos imponen, siendo el principal de estos el de no hacer violencia sobre él, el de presentarse ante él con las manos vacías: el rostro del Otro nos presenta el mandato moral de conservar su alteridad e individualidad en los términos de “no me mates”. En relación a la problemática aquí planteada, la estadística de hombres violentos que “matan” a sus parejas va en aumento.
            Ante este panorama y por nuestra experiencia personal el comportamiento del violento consiste en la anulación de todo imperativo moral, generando un trato ético en el que eluden los imperativos morales presentes en el otro, tratándolo como una continuidad de su propia persona. Por eso Levinas necesita subrayar la posibilidad de una relación con el Otro que no anule su alteridad, que se produzca a pesar del mantenimiento de la distancia radical entre los dos sujetos puestos en relación. Porque es esta relación la que funciona como condición de posibilidad de una verdadera moral, de la paz y la justicia.
            Es aquí cuando nos detenemos, una vez más, para tratar de describir el trabajo psicoterapéutico desde la Psicología Fenomenológica Existencial. Y viene en nuestra ayuda un excelente trabajo de Javier Armenta Mejía, “Rogers y Levinas: algunas implicaciones para la Psicoterapia” en la que nos dice: “Entonces, el trabajo terapéutico se presenta como un lugar idóneo para empezar a construir un camino hacia la aceptación, reconocimiento y confirmación del otro; hacia una visión no totalizadora de la persona, y que camine hacia el encuentro y el diálogo con el otro” (Mejía, 2017, p. 08). Tal como lo expresa Levinas (2006, p. 98): “la desnudez del rostro es indigencia. Reconocer al otro es reconocer un hambre. Reconocer a otro es dar”.
            La tarea profesional que desempeñamos como psicólogos desde la perspectiva fenomenológico-existencial (que más tarde desarrollaremos en sus detalles) consiste en llevar a la conciencia del maltratado que ha sido anulada su libertad, su alteridad, su ser persona libre, mediante la violencia. Si esta situación persiste no sería posible relacionarse con el Otro en tanto que Otro. Pues siempre recibiría el trato de algo que le pertenece. Las crónicas policiales señalan, más a menudo de lo que desearíamos, que el maltratador manifiesta en muchas circunstancias en las que va a intentar agredir hasta la muerte “si no eres mía, no eres de nadie”.
            En el desarrollo de la Psicología del siglo XX se comenzó por una observación minuciosa del pasado. La analítica existencial considera que la vida no es solamente el resultado de lo sucedido en el pasado. Lo más importante de la vida se encuentra “delante nuestro”. Pero la pregunta crucial que se hace la persona maltratada es: ¿Cómo puedo vivir esa vida mejor en el futuro? ¿Cómo puedo completar mi sentido de vida en el futuro de la mejor manera? ¿Cómo realizar mi proyecto si estoy atado a los acontecimientos previos de mi vida? Si la persona maltratada se tomara el tiempo para soltar esas ataduras y sentirse libre para realizar un proyecto futuro superaría las frustraciones del proceso de violencia vivido. Lo contrario lo ubicaría en el límite de un proceso de alienación que necesita de un “análisis existencial personal profundo” según lo sugerido por el Dr. Alfried Längle (2013).
            Por conocido no es superfluo mencionar aquí, muy sucintamente, el ciclo descripto  extensamente por la Dra. Leonore Walker (1979,1984) sobre la expresión de la violencia. El ciclo descripto consiste en una primera fase de acumulación de tensión, período durante el cual el hombre observa determinadas actitudes o conductas de su pareja que le originan sentimientos que no expresa y que se acumulan en su interior. Luego se sucede una segunda fase de descarga a través de la violencia física, psicológica o sexual. La tercera fase es denominada de luna de miel o de arrepentimiento. En esa etapa el hombre se da cuenta que le ha producido daño a su pareja y le promete que nunca más sucederá. Pide disculpas y cree que va a cambiar. La mujer también cree en su arrepentimiento y generalmente considera que es un episodio aislado y ambos integrantes se auto-convencen que el episodio se produjo por exceso de trabajo, por problemas familiares, interferencia de terceros, etc.
            Sin embargo, a lo largo del tiempo que dure la relación de pareja, estos episodios se repetirán en períodos cada vez más cortos y generalmente en aumento progresivo de intensidad. Es positivo cuando la mujer se da cuenta que el hombre no cambiará su conducta al menos que consulte con algún terapeuta. Generalmente el hombre no lo hace y entonces ella le dice que si no cambia se tendrá que separar o bien se irá ella de la casa con sus hijos. En este punto el problema parece recién empezar y los peligros son numerosos.
            Sobre el perfil psico-social de los hombres violentos es de referencia obligada la obra del Dr. Donald Dutton (1997) en la que describe la violencia en el hombre. Es también importante el trabajo que con hombres violentos está desarrollando en Argentina el Psicólogo Mario A. Payarola (2003) quien nos traslada que es además el hombre quien estadísticamente comete más actos de violencia dentro de la familia y de la pareja. En esta última el hombre es responsable del 75% de los episodios de violencia (el hombre que maltrata a su mujer), los casos de violencia cruzada se los calcula en el orden del 23% (ambos integrantes de la pareja se maltratan) y los casos en los que el hombre es víctima de violencia de parte de su mujer, alrededor del 2%.
            Son también referencia otros modelos operativos en Europa y América: el del aprendizaje social, el de los recursos aplicados a su disminución, el del intercambio, el feminista, el del análisis de costes y beneficios, el modelo interactivo de la violencia doméstica (Smith y Rosen, 1992) o el de los mecanismos psicológicos de la violencia en el hogar (Echeburúa y Fernandez-Montalvo, 1998). Estos dos últimos modelos tienen en cuenta ciertos factores del agresor para predecir la violencia y destacan que ésta sería una forma de encarar situaciones de stress a falta de otras habilidades adaptativas (F.J. Labrador y otros, 2004).
            Deseamos hoy subrayar las posibilidades de encarar su prevención y tratamiento desde la óptica de la fenomenología existencial. Se ha atribuido el problema, generalizando demasiado, a que la violencia en el ámbito doméstico surge cuando se instala el conflicto entre necesidad y libertad. En el juego dialéctico entre estos dos elementos, el equilibrio de sentimientos positivos contribuye al bienestar general. Lo contrario supone la infiltración en el proyecto vital de algunos, varios o todos los miembros de la familia que supone una limitación de la libertad, un progresivo y constante deterioro o hundimiento del proyecto vital y la supresión parcial o total de los círculos funcionales superiores de la vida humana.
            La salud está íntimamente ligada al uso de la libertad, característica del hombre sano espiritualmente. Condicionada ésta por la violencia en el ámbito doméstico ocupa el primer plano la inautenticidad en la existencia de los miembros. El agresor se asegura el poder “ilegítimo” mediante el logro de una vida inauténtica en el resto de los integrantes.
            Si en la intimidad del hogar nos sentimos libres podemos asegurar nuestra elección de estilo de vida y responsabilizarnos por el modo de encuentro en el amor. Una lectura cuidadosa de la obra de Viktor E. Frankl (1984,1987,1988) nos permite seguir al autor en su concepción existencial de la unidad bio-psico-social-espiritual. En esa unidad el ejercicio de la voluntad de sentido, la conciencia de responsabilidad, el uso de la libertad y la verdad de una existencia guiada por el espíritu nos permite diferenciar salud de enfermedad y describir el nivel de conflicto expresado en la violencia.
            Parece ociosa esta descripción de nuestra tarea posible. Pero cualquier especialista sabe acerca de los inconvenientes y rechazos que encuentran las víctimas en el ámbito judicial, policial, asistencial y comunitario. Se deduce de ello que el agresor controla o agrede porque cree tener derecho a ello. Lo hace en el ámbito doméstico o apela a toda su energía, recursos y contactos para hacer valer “sus derechos”, pasando las víctimas a ser consideradas “victimarios”, en muchos casos.
            Esto es posible porque la “víctima” se hace cargo del sistema de creencias y valores del “victimario”. Cuando nos referimos a valores surgen, necesariamente, las ideas de Scheler al respecto, un estudioso clásico de la ética y la axiología, que defiende el gran componente intuitivo en los valores y que ellos se nos revelan en las vivencias emotiva. Pestaña de Martínez, P. (2004 p.4) nos cita en un interesante trabajo a Scheler cuando dice que  “el valor es algo distinto del ser, que se capta por una intuición valoral y no por vía sensible ni intelectual”. En la axiología contemporánea se considera que los valores son resultado de los componentes subjetivo y objetivo de tal modo que los valores son susceptibles de ser analizados no como un todo indivisible, sino más bien como el resultado de esos componentes objetivos y subjetivos.
            Debemos tener en cuenta que en el proceso de valoración de objetos o acciones las personas consideran que unos “valen” más que otros o tienen un “valor intrínseco” superior, estableciéndose así una jerarquía que presenta a los valores como oscilando entre los más deseable y lo menos deseable. De esta forma distinguimos dos categorías: la personal o propia del individuo, construida con su propia experiencia, en las dos vertientes subjetiva y objetiva y la social, producto de una construcción consensuada socialmente y que puede llegar a constituir “valores universales” propios de la cultura originaria.
            Max Scheler (1948) expone que los valores, considerados como productos sociales, no pueden existir como tales sin el hombre. No son entes abstractos, sino reales, concretos y es el ser humano el que les da vida. Considera como característica esencial del hombre el ser autor de “actos espirituales” y “actos técnicos”. Los actos espirituales (“actos de ideación”), consisten en percibir un fenómeno, le afecte o no, en tanto que los “actos técnicos” implican una problematización de lo percibido, con búsqueda de soluciones. Por ejemplo, percibir un dolor de cabeza sería un acto de ideación y tomar un medicamento seria un subsiguiente acto técnico.      
            Del mismo modo, Scheler distingue tres niveles en la conducta humana: la percepción, el pensamiento y los sentimientos. Así, los objetos sensibles, concretos (las cosas) son objeto de percepción, los conceptos son objeto del pensamiento y los valores son objeto de los sentimientos. A partir de Scheler surgen ideas al respecto en diferentes autores. En sus clasificaciones organizan los valores en categorías (vitales, hedónicos, económicos, cognocitivos, morales, estéticos, eróticos o religiosos), como valores y contravalores (justicia-injusticia, igualdad-desigualdad, honradez-corrupción, libertad-esclavitud, honestidad-deshonestidad, amor-odio, etc.), según su génesis (Piaget) en pre-moral (no reconoce autoridad y su consecuencia es una conducta sin sentido de obligación), heterónoma (reconoce normas y pautas y le otorga sentido de obligación) y autónoma (reconoce normas, pautas y sus consecuencias y las conductas son con sentido de reciprocidad).
             Lawrence Kohlberg (1976) seguidor de Piaget, redefine y amplia los planteamientos de estos autores, estableciendo tres niveles, a su vez, divididos cada uno en dos estadios. Su descripción minuciosa y declarativa, constituye el gran aporte de Kohlberg. Según él, la justificación de las decisiones humanas, basada en sus preferencias y valores no transcurre de la misma manera a lo largo de la vida. El ser humano evoluciona y madura en contacto con la sociedad y enfrentado consigo mismo; explica el progreso humano en función de la adquisición de valores (que denomina desarrollo moral), caracterizado por un progresivo abandono del egocentrismo hacia esquemas más maduros y altruistas, de esquemas particulares a generales.
            Otro autor que considera esencial incluir a los valores en su fundamentación ideológica es Viktor E. Frankl (1984,1987,1988) “La logoterapia traduce luego el conocimiento logrado por la fenomenología acerca de las posibilidades de encontrar un sentido en la vida, devolviéndolo al lenguaje del hombre simple y sencillo para prepararlo también a él para encontrar un sentido a la vida” (Frankl, 1988 p.34). Al sentido se llega por los valores, que Frankl (1988, p.34) clasifica en tres grupos:
1. Valores Creativos: Buscar sentido llevando a cabo los propios actos: Proyectos, tareas o trabajos. Incluyen la creatividad en el arte, música, escritura, invención y demás.
2. Valores Vivenciales: Vivenciar algo o a alguien. Los valores de relación con el otro, sea ese otro el mundo, otra persona o una relación con Dios. Aquí se podrían incluir las experiencias estéticas como ver una buena obra de arte o las maravillas naturales. Pero la vivencia más importante es la de experimentar el valor de otra persona, a través de la afectividad.
3. Valores de Actitud: La tercera vía para descubrir el sentido es cuando sólo podemos elegir nuestra actitud ante lo que nos presenta el destino.
            Ante todo es nuestra actitud ante el sufrimiento, la culpa o la muerte, a las que Frankl llama la triada trágica. Frankl sostiene que el sufrimiento es inevitable por ser parte de la vida, pero que cada uno tiene la libertad de elegir siempre su actitud frente al sufrimiento. El sufrimiento no debe buscarse y debe afrontarse sólo al ser inevitable. La actitud correcta de afrontamiento y aceptación ante el sufrimiento engrandece, fortalece, templa y da riqueza a la vida humana. Incluso el enfrentamiento a lo irreversible de la muerte puede finalmente dar sentido a una vida, al mostrarle y separar lo verdaderamente importante de lo trivial en su existencia.
            A través del control instaurado, de esa creencia asumida y de la dosificación adecuada de fuerza, seducción y dialéctica verbal, el victimario destruye la Esperanza de la víctima y el recurso adecuado de su sistema de valores.
            Suelo repetir la genial frase de Gabriel Marcel (2003) cuando dice: “La Esperanza es el arma de los indefensos o más exactamente, todo lo contrario a un arma, y es ahí donde reside, misteriosamente, su eficacia” (Marcel, 2003, p. 72). El victimario usa el arma de la violencia. La víctima, si puede, apela a la Esperanza. Concluye Marcel (1944, p. 76) su definición de Esperanza: “L’espérance est essentiellement, pourrait-om dire, la disponibilité d’une âme assez intimement engagée dans une espérience de communion pour accomplir l’acte trascendant à l’opposition du vouloir et du connaître dont cette expérience offre à la fois le gage et le prémices”.
            Este llamado, esta apelación, que como psicoterapeutas existenciales hacemos a la víctima nos coloca en interlocutores de privilegio en un tema de la mayor importancia para su vida futura. Al respetar su proyecto de vida, al ayudarla a aceptar las modificaciones que la situación le impone le estamos ofreciendo la posibilidad de elegir una nueva forma de vivir y evitar la agresión o la muerte. Son conocidas las estadísticas en diferentes lugares del planeta en los que las leyes permiten e instan a la denuncia para poder judicializar el proceso. No obstante la cantidad de denuncias, aún insuficientes, se registran agresiones con centenares de ellas culminando en la muerte de la mujer y en ocasiones de los hijos.
            La violencia no se puede predecir. Es imprescindible estar atentos. Solamente podemos contar con la descripción clínica de numerosos casos en los que se repite el arriba mencionado ciclo de la violencia. Siguiendo este esquema lo único predecible es la repetición de los episodios de violencia. El significado de cada uno de estos episodios se suma e incorpora al “sin sentido” de la existencia de la víctima, constituyendo un verdadero “infierno”.
            El papel del Fenomenólogo-Existencial será ayudar a desplegar “el ángel” que terminará o impedirá la continuidad del círculo de violencia: agresión; culpa; pedido de perdón; sexo; placer; nueva agresión.
            Para ejercer convenientemente este papel es necesario contar o pertenecer a una “red de intervenciones” construida con el accionar de psicólogos, médicos, abogados, asistentes sociales y con la comunidad. La violencia se reduce mediante la aplicación de programas sociales y se comprende a través de investigaciones, trabajos publicados y comunicaciones entre colegas.

ACERCAMIENTO DESCRIPTIVO A LA ASISTENCIA PSICOLÓGICA DE VÍCTIMAS Y MALTRATADORES

            Mi experiencia profesional está referida a planes de asistencia que se han desarrollado en Galicia (España) y en Buenos Aires (República Argentina).
            Durante varios años participé de un programa de especiales características que aún se desarrolla en la Comunidad Autónoma de Galicia, en España. Con la coordinación del gobierno de la Comunidad se ponen en marcha una red de recursos que se integran entre sí, en la medida de lo posible, contándose el aporte de servicios de la asistencia sanitaria general pública, el asesoramiento jurídico por parte del Colegio de Abogados, la constitución según la Ley de Violencia de Juzgados especializados en la atención de casos de violencia doméstica, la colaboración de las fuerzas policiales y de Guardia Civil y la asistencia psicológica a las víctimas y a los victimarios (si éstos aceptan incluirse) mediante un Programa que coordina el Colegio de Psicólogos local.
            Desde el año 2004 España cuenta con una Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. En el primer párrafo de su Exposición de Motivos la Ley expresa: “La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.
            Es importante destacar, entre sus consideraciones y medidas, lo que afirma acerca de sus atribuciones: “El ámbito de la Ley abarca tanto los aspectos preventivos, educativos, sociales, asistenciales y de atención posterior a las víctimas, como la normativa civil que incide en el ámbito familiar o de convivencia donde principalmente se producen las agresiones, así como el principio de subsidiariedad en las Administraciones Públicas. Igualmente se aborda con decisión la respuesta punitiva que deben recibir todas las manifestaciones de violencia que esta Ley regula. La violencia de género se enfoca por la Ley de un modo integral y multidisciplinar, empezando por el proceso de socialización y educación.”
            Esa multidisciplinariedad se traslada a las actuaciones del Programa de Asistencia que mencionamos y los psicólogas y psicólogos integrantes, además de la exigencia de una formación y experiencia previa, continúan como grupo en la formación, información e intercambio, respetándose la fundamentación teórica de cada profesional si su accionar psicoterapéutico se ajusta a las normas y objetivos del Programa.
            Por la libertad que permite el Programa en cuanto a la fundamentación teórica de los profesionales integrantes, nos incluimos en él considerando los aspectos teóricos y prácticos de la aplicación de la asistencia desde un enfoque fenomenológico-existencial. Ante la necesidad de reducir la violencia en el ámbito familiar en la comunidad gallega integramos un dispositivo general de intervención en redes. El mensaje existencial y la actuación profesional se dirige a mujeres que han presentado denuncia policial y/o conseguido orden judicial de alejamiento del agresor en un proceso absolutamente gratuito y voluntario. Actuamos, con urgencia, para ayudar a estas mujeres a encontrar sentido a la vida, pese a la situación de crisis y peligro.
            La asistencia psicológica a estas víctimas de violencia, realizada por Psicólogas y Psicólogos, autorizados y supervisados por el Colegio Oficial de Psicología de Galicia (España), es de diez sesiones de 50’ cada una. Una vez evaluado el progreso del tratamiento pueden otorgarse sesiones adicionales si fuera necesario. Todos los psicólogos integrantes manejan información básica común sobre la red y sus procedimientos. Son obligatorias para los Psicólogos jornadas de formación e intercambio de información sobre el proceso. En forma resumida diremos que intervienen Centros de Asistencia a la Mujer y Menores, la Guardia Civil, Centros Integrales de la Mujer (de dependencia autonómica), las Casas de Acogida, los Colegios de Psicólogos, Asistentes Sociales y de Abogados y los Juzgados específicos de asistencia a víctimas de violencia.El servicio es gratuito para las usuarias del Programa y comienza nuestra actuación luego de la verificación de la situación de emergencia y la existencia de denuncia policial, procedimiento éste último imprescindible para la atención. El promedio anual de casos asistidos oscila entre los 100 y 120 casos.
            En este campo de actuación es muy importante la definición del encuentro Psicoterapeuta-usuaria del Programa. El logro rápido de una relación empática positiva es imprescindible. Se trabaja con situaciones límite que no permiten pérdida de tiempo. Es necesario instruir para que se facilite la evitación de situaciones de violencia que nunca se resuelven en el corto plazo. La estricta confidencialidad es imprescindible. A las usuarias del programa se les atribuye un número de código para evitar ser identificadas por su victimario en cualquier situación en que accedan a registros. La correspondencia de esta numeración con el nombre de la persona es solamente conocida por el profesional y coordinadores del Colegio de Psicólogos como, asimismo, por las autoridades judiciales si solicitan informes y todas las comunicaciones se realizan bajo este número de referencia, evitando domicilio y otros datos personales. Este cuidado profesional no afecta a la autonomía existencial de las personas tratadas. Su respuesta siempre ha sido: “Me siento segura y protegida con este sistema”.
            Pero se trata de lograr cambios que activen mecanismos y conductas de control que no actúen solamente sobre la violencia. En este campo es necesario recordar, especialmente, que afirmamos que esta situación existencial del paciente es “única e irrepetible” y coincidimos con la generalidad de nuestros colegas en que es respuesta inmediata al desarrollo de numerosos dinamismos psíquicos que han establecido una personalidad a lo largo del tiempo y que se presenta en la realidad del “aquí y ahora” como una realidad diferente
            Por lo que conocer lo que está pasando exige economía de medios y gasto de recursos psicoterapéuticos. Conocer acerca de la realidad violenta, ayudar a reconocer sentimientos bloqueados, analizar el contenido de los mensajes de la violencia, elevar la autoestima y programar, conjuntamente, un “Plan de Supervivencia” que no es para sobrevivir sino para “súper-vivir”, vivir por encima de los sufrimientos y problemas, renovando el sentido de vida “a pesar de todo”. Decía Viktor E. Frankl: “Me atrevo a decir que no hay nada en el mundo que ayude más efectivamente a una persona a sobrevivir, aún en las peores condiciones, que conocer el sentido de su vida” (Frankl,1986, p.104).
            Aún en estas circunstancias de sufrimiento, peligro, amenazas y violencia estamos agradecidos al poder colaborar para asistir a estas mujeres en la “cura” que reconoce su mejor test cuando pueden ellas mismas ayudar a otras a superar las inhibiciones que le impiden salir del círculo de la agresión.
            La actividad profesional implicará procedimientos urgentes para prevenir futuras crisis o agresiones, actitudes de espera por la dificultad de la víctima en reconocer sus posibilidades, continencia de la angustia, desarrollo de caminos de libertad sin imposiciones, creando el lugar apropiado para la confianza y desarrollando una creatividad técnica basada en la necesidad de conseguir cambios de conducta urgentes, perfectamente establecidos por autoridades y científicos, la necesidad de una camaradería itinerante que permita la superación del sufrimiento, la recuperación del sentido, la instalación de la Esperanza y la aplicación de la solidaridad, que forman parte de lo que en algunas Conferencias denominamos “el almacén logoterapéutico”.
            Estar, sinceramente, a disposición del otro. Amarlo como ser humano que sufre. Evitar que dé pasos peligrosos. Permitirle elegir su camino sin condicionamientos. Ayudarle a superar la paradoja entre la inmanencia y la trascendencia. Este es el juego de roles que permite el ejercicio de la Psicoterapia Fenomenológica-Existencial.
            En cuanto a lo referido a hombres violentos el Colegio de Psicólogos de Galicia ha implementado un Programa especial que denominó “Abramo-lo círculo” (Abramos el círculo) en clara referencia a la necesidad de romper el círculo negativo de escalada de violencia en la relación interpersonal que mencionamos más arriba. El ingreso en estos grupos es voluntario, deben pasar entrevista previa y aceptar las condiciones establecidas para su incorporación y asistencia.
            En años pasados he participado, como observador, en la asistencia psicológica en Hospitales de la Ciudad de Buenos Aires. Los esfuerzos de los profesionales dedicados a este tema son loables pero cuentan con pocos recursos en red y comunicación multidisciplinar. Hemos compartido información sobre el plan en marcha en Galicia y me consta que han aprovechado para aportar soluciones a la mejor atención de mujeres víctimas de violencia.
            En cuanto a la asistencia a hombres violentos mi relación y conocimiento en cuanto a su tratamiento psicológico está referido a la actuación de varios Psicologos y Psicólogas formados en un Master especializado que dicta la Universidad de Buenos Aires. Mi contacto con el Lic. Mario A. Payarola, docente de ese Master, me permite transmitir aquí algunas consideraciones sobre su accionar profesional. Manifiesta el Lic. Payarola (2003) al respecto:
La mayoría de los especialistas de todo el mundo dan por cierta la estadística que indica que el cincuenta por ciento de la población ha sufrido algún tipo de violencia dentro del ámbito familiar. Las formas más comunes de violencia familiar son el maltrato infantil, la violencia conyugal y el maltrato a los ancianos. No sería extraño, pues, que dentro de nuestra práctica clínica se nos consulte por algún caso de violencia conyugal. Pues bien, es además el hombre quien estadísticamente comete más actos de violencia dentro de la familia y de la pareja. En esta última el hombre es responsable del 75% de los episodios de violencia (el hombre que maltrata a su mujer), los casos de violencia cruzada se los calcula en el orden del 23% (ambos integrantes de la pareja se maltratan) y los casos en los que el hombre es víctima de violencia de parte de su mujer, alrededor del 2%” (Payarola, 2003. Introducción.)
            La experiencia profesional del Payarola en la tarea con hombres violentos se desarrolla siguiendo la descripción fenomenológica existencial de los mismo, tal como se presentan a la consulta. Su experiencia es amplia, obtenida dentro de un equipo profesional especialmente diseñado para este tipo de tratamientos, especialmente en grupos de hombres.
            Nos cuenta, sucintamente, lo que ocurre con estos pacientes: “Generalmente el hombre niega su violencia, incluso frente a nosotros los profesionales. Es frecuente escuchar: "Puede que alguna vez la haya empujado", "sólo le pegué dos veces en mi vida". Es importante destacar que no sólo niega su violencia sino que niega y minimiza las consecuencias de la misma. No tiene ningún registro del daño infligido. Escuchamos esta frase: "Porque le grité fuerte mire el lío que hizo. Me puso una denuncia por violencia familiar, dice que yo le pego". Cuando reconoce su violencia lo hace en un pequeño grado: "Es cierto doctor, el otro día le pegué por primera vez por lo cual estoy arrepentido, pero creo que nunca más volverá a suceder" (Payarola, 2003. Sin numerar, en Resultados)
            Y agrega: “La justificación es otro componente típico y el argumento de la provocación es clásico. "Es cierto doctor, a veces le grito o la insulto, pero es porque ya me tiene harto con sus provocaciones", "Mi mujer también es violenta pero de palabra, yo no sé por qué no se hace ver por un psiquiatra". De esta manera el hombre logra poner la culpa en lo externo y no responsabilizarse por sus actos. Puede hacerlo también a través de otras justificaciones "tengo muchos problemas económicos y no me alcanza el dinero, por eso estoy nervioso y contesto mal", "nosotros nos llevamos bien pero es mi suegra la que siempre se mete en nuestra vida", "mi esposa tiene poco carácter, entonces yo reacciono mal". “Dentro de las conductas violentas se encuentra el control de las actividades de la mujer. El hombre no tolera que ésta lleve a cabo actividades que tienen que ver con su independencia, quiere mantener todo bajo control. Tiene una excesiva dependencia emocional de su pareja, por eso le resulta intolerable que ella se vaya, lo abandone. Él interpreta todas las actividades de ella como abandono y por lo tanto tienen el componente de los celos. Siente celos si ella le dedica mucho tiempo a los hijos, a hablar con sus amigas, con su madre, si tiene un trabajo o estudia, con los compañeros de trabajo, etc.” (Payarola, 2003, sin numerar, en Resultados).
            Y concluye:
La mayoría de los especialistas sostienen que la violencia es una conducta aprendida. El aprendizaje es un proceso muy complejo que aún está en discusión. Sin embargo se sabe que existen dos formas básicas de aprender, que son la observación y la imitación. Un gran porcentaje de hombres han sido testigos de violencia conyugal en sus infancias como también muchos de ellos han sido maltratados físicamente, psicológicamente, sexualmente o bien han sido abandonados. La conducta violenta es reforzada por la sociedad que sostiene un cúmulo de creencias respecto del hombre y de la mujer. Al hombre se le permite expresar violentamente y hasta podríamos decir que se sostiene que aquel hombre que no lo hiciera no es suficientemente hombre. Sería muy extensa la discusión de este tema en particular pero baste decir para concluir que si la violencia es una conducta aprendida, los terapeutas de hombres violentos manejamos determinadas técnicas adecuadas para lograr que éstos aprendan formas no violentas de relacionarse con sus parejas y de esta manera lograr un cambio que favorezca el normal desarrollo del grupo familiar (Payarola, 2003, sin numerar, en Conclusiones)
        Podemos afirmar, entonces, que conocer lo que está pasando exige economía de medios y gasto de recursos psicoterapéuticos. Conocer acerca de la realidad violenta, ayudar a reconocer sentimientos bloqueados, analizar el contenido de los mensajes de la violencia, elevar la autoestima y programar, conjuntamente, un “Plan de Supervivencia” que no es para sobrevivir sino para “super-vivir”, vivir por encima de los sufrimientos y problemas, renovando el sentido de vida “a pesar de todo”. Decía Viktor E. Frankl (1986, p.104.): “Me atrevo a decir que no hay nada en el mundo que ayude más efectivamente a una persona a sobrevivir, aún en las peores condiciones, que conocer el sentido de su vida”.
           Aún en estas circunstancias de sufrimiento, peligro, amenazas y violencia estamos agradecidos al poder colaborar para asistir a estas mujeres en la “cura” que reconoce su mejor test cuando pueden ellas mismas ayudar a otras a superar las inhibiciones que le impiden salir del círculo de la agresión.
          Estar, sinceramente, a disposición del otro. Amarlo como ser humano que sufre. Evitar que dé pasos peligrosos. Permitirle elegir su camino sin condicionamientos. Ayudarle a superar la paradoja entre la inmanencia y la trascendencia. El encuentro psicoterapéutico fomenta, de alguna manera, un espacio de arte para la creación donde el otro se manifiesta, respondiendo a la pregunta de “¿Quién eres tú?” En ese preguntar y responder, ir y venir, se crea ese encuentro, siempre mediatizado por la palabra; encuentro y diálogo que definen la construcción de una morada. Habitar el mundo, desde esta perspectiva fenomenológica, supone crear un espacio en donde lo humano pueda emerger, es decir, donde la lucha contra lo natural cesa, donde lo instrumental, cotidiano, abre paso a lo contemplativo, lo ocioso, al estar desprendido de una finalidad (Jager 1998). O como dice Heidegger (2000, p.11) “El lenguaje es la casa del ser. En su casa el hombre habita. Todo lo que piensa y todo lo que crea con palabras se convierte en el guardián de su casa”.



Referencias
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Notas do autor:
José Martínez-Romero Gandos: graduado em Psicologia pela U.B.A. Doutor em Psicologia pela Universidad del Salvador (Argentina) e pela Universidad da Coruña (Espanha). Ex-Diretor da Carreira de Psicologia da Universidad del Salvador. Professor universitário. Diretor do Centro Sentido (Galicia). Membro do Comitê Científico do Primeiro Congresso Mundial de Psicoterapia Existencial. Membro de várias sociedades e fundamentos da Logoterapia e Análise Existencial. Email: jmrsentido@gmail.com




[1] La pretensión de la fenomenología es convertirse en una ciencia fundante y no una mera ciencia empírica y ello depende de si se puede fundamentar a través del método de intuición de las esencias, que constituye para Husserl una forma de conocimiento. Husserl estuvo atento a los fenómenos que se presentan en la conciencia y consideró que todo lo que se presenta en nuestra realidad lo hace de un modo típico. El objetivo del filósofo sería contemplar esas formas típicas de aparición: esas “esencias”.  A través de los hechos, y tal y como se presentan en la conciencia, cabría ver ese cielo eidético. Husserl no pensó esas esencias como reales, pero tampoco como externas, objetivas. El “último Husserl” expresa el concepto fundamental de “Lebenswelt” (Mundo-vital) desarrollado en “La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental” (op.cit.), un mundo “circundante vital” que se considera válido de manera natural, no siendo un hecho, sino un horizonte de hechos, un mundo cambiante para Husserl. Para ello se apoya en la suspensión de los juicios sobre la verdad, una “epojé” (suspensión en griego) o reducción fenomenológica, una puesta entre paréntesis, un camino hacia algo que se supone deseable y necesario. Silenciar el juicio, dejar las verdades en suspenso para luego llegar a evidencias que nos acerquen a la realidad.

jueves, 15 de noviembre de 2018

ENTREVISTA PARA EL 2º CONGRESO MUNDIAL DE PSICOTERAPIA EXISTENCIAL




Dr. José Martínez-Romero Gandos    
La Delegación Argentina de ALPE como organizadora del II Congreso Mundial de Terapia Existencial ha elaborado una entrevista a través de una serie de preguntas para que sean respondidas por los representantes más destacados de la Terapia Existencial en el mundo. Inicialmente iba a ser subida mensualmente a la página de ALPE. Dificultades económicas han suspendido el servicio por lo que reproducimos aquí esa entrevista:

Nombre y apellido: José Martínez-Romero Gandos
País: España
Ciudad: A Coruña
Lugar donde desarrolla su actividad: A Coruña – Galicia – España

¿Qué lo decidió a ser un terapeuta existencial?
Soy argentino, hijo de inmigrantes gallegos que llegaron a Buenos Aires huyendo de la Guerra Civil y el hambre en España. Mis primeros maestros en el ejercicio de la libertad y la responsabilidad fueron mis padres. Trabajé desde muy pequeño y encaminaba mis estudios hacia la administración comercial. Hacia el final de la escuela secundaria decidí cambiar de vocación. Comencé a estudiar Psicología en 1960 en la Universidad de Buenos Aires. En esa época los Profesores de las diferentes asignaturas seguían el modelo biologista o el psicoanalista. Recién en los años finales de los 60 se creó una Cátedra de Psicología Comprensiva. Sus contenidos curriculares me abrieron la puerta de entrada a importantes autores de la Psicología Existencial. Junto a varias compañeras de estudio decidimos que ese modelo sería guía de nuestro futuro trabajo profesional. El trabajo profesional en hospitales me permitió acercarme a un aprendizaje profundo e íntimo de la situación de enfermedad grave, traumática e inclusive a la experiencia de asistir a enfermos terminales y a sus familiares.

¿Qué desarrollo tiene la T. E. en su país?
Desarrollé mi actividad profesional durante 32 años en la República Argentina. Desde hace 15 años resido y trabajo en España. En Argentina las teorías existencialistas comenzaron a introducirse en las Cátedras universitarias en la década del 50. Tienen mayor relevancia gracias a la creación de algunas Cátedras en Universidades dedicadas a estas teorías. En España el desarrollo es aún incipiente. Desde que residimos en Galicia, en el noroeste de la península, hemos intentado difundir entre los universitarios el Análisis Existencial y la Logoterapia. Para cumplir con tal propósito hemos creado la Asociación Gallega de Análisis Existencial y Logoterapia con la colaboración de estudiantes de la Universidad de Santiago de Compostela.
En muchos países el enfoque existencial es minoritario, ¿lo es en el suyo? Si es así ¿en qué cree que los terapeutas existenciales fallan y qué podrían hacer para revertir esa situación? Si no es así, ¿cuáles cree que son los motivos?

Tal como se discutió y se aprobó en un Comité de Expertos, luego del Congreso Mundial de Londres, es necesaria la difusión de los fundamentos y prácticas de la Psicoterapia Existencial. A sus conclusiones me remito pero podría decir que la terapia existencial tiende a ser expresamente más exploratoria que específica o conductualmente orientada por objetivos. Su objetivo principal es clarificar, comprender, describir y explorar más bien que analizar, explicar, tratar o “curar" la experiencia subjetiva de sufrimiento de alguien. La terapia existencial no se define, predominantemente, sobre la base de ninguna técnica(s) particular predeterminada por lo que insistimos en el intercambio constante de información entre profesionales, probable motivo de algunas fallas en la difusión de la teoría y práctica.

¿Qué problemas afronta un T. E. en relación con los conflictos sociales existentes en su país?
Según declaraciones de responsables de los Colegios de Psicología de España los tratamientos psicológicos no se están prestando en las mejores condiciones en los hospitales considerando que la Salud Mental es un derecho fundamental que reconoce la Constitución española. Las estrategias oficiales en este campo solamente siguen las recomendaciones mínimas. Especialistas en este tema opinan que se gestiona mal desde las instituciones oficiales obviando que asegurar la atención en Salud Mental debería constituir una prioridad.
Ante esta situación aumenta la prescripción y consumo de psicofármacos no contando el sistema sanitario con psicólogos generalistas en los niveles de atención primaria como en el Reino Unido. El número de Psicólogos en España es escandalosamente bajo comparado con la media de la Unión Europea. Esta situación genera graves perjuicios a la práctica profesional de la Psicología. Las instituciones estatales deberán comprometerse, en un futuro inmediato, en la realización de acciones necesarias para aumentar el número de Psicólogos en el sistema que hoy obliga a los pacientes a realizar “una carrera de saltos con vallas” para acceder a un tratamiento psicológico. En esta situación el 90% de los problemas de salud mental son atendidos por los médicos de familia mediante tratamientos farmacológicos.  En el año 2016 se inscribieron 4025 Psicólogos para optar a un puesto en la Sanidad Pública para 129 plazas en todo el territorio español. En Psiquiatría se ofertaron 224 plazas.

¿Cuáles son esos conflictos y cómo inciden en la vida de sus consultantes?
Ante esta conflictiva los Psicólogos que ejercemos la profesión desde una perspectiva existencial deberíamos realizar acciones tendientes a participar en Cátedras universitarias, aumentar el número de cursos, seminarios o talleres destinados a difundir la teoría y práctica, constituir grupos de trabajo o cooperativas que ofrezcan a la población asistencia gratuita o a precios muy reducidos y aumentar el diálogo inter-pares e inter-disciplinario. Evitaríamos la indicación indiscriminada de psicofármacos y favoreceríamos la reducción de tratamientos inadecuados en todas las áreas clínicas.

¿Cuáles son las ideas básicas del existencialismo que considera en su práctica profesional?
Considero básico el concepto de “encuentro”. En ese encuentro debemos disponernos a transformar en servicio cualquier situación humana que, aparentemente, no tenga salida.  Fundamentamos nuestra acción en una visión integral del ser humano desde donde se desarrolla un sistema terapéutico de intervención específica en problemas existenciales, crisis vitales y situaciones límite. Abordamos la práctica considerando como básicas las ideas de libertad, responsabilidad, solidaridad y amor. En esa relación se manifiesta, asimismo, la incertidumbre sobre el proyecto vital y la angustia o ansiedad que éste proyecto provoca. La preocupación por creencias, valores y actitudes promueve en ese encuentro el análisis del incremento en nuestro tiempo de angustias centradas en la falta de comunicación, el aislamiento, el tedio y el consumismo adictivo.

¿Cuál es el autor que más incidió en su formación y por qué?
En 1969, luego de incorporarse a la Carrera de Psicología de la Universidad de Buenos Aires la Cátedra de Psicología Comprensiva, comenzamos un grupo de estudio sobre Existencialismo dirigido por el Dr. Pablo Rispo. Leíamos y discutíamos sobre textos de Heidegger, Sartre, Binwanger o Boss, entre otros. Luego, en la Cátedra de Psicología Médica de la UBA, fueron importantes las lecturas de Jaspers, Minkowki, Ey y Buber. Años más tarde (1980) comenzó mi interés por la teoría y práctica de la Logoterapia de Viktor E. Frankl. Además de encuentros personales posteriores con este autor creamos, junto a otros colegas, la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E. Frankl”, en Buenos Aires. Desde esos años seguimos especializándonos en su lectura y difusión de la Logoterapia sin descuidar el acercamiento a A. Längle, Yalom, Otto Dorr y en los últimos años a la Escuela Inglesa de Psicoterapia Existencial. Una extensa lista de autores-guía, miembros de la Comunidad de Analistas Existenciales, se corresponde con un firme compromiso hacia esta orientación en la teoría y en la práctica.

¿Qué les diría a los estudiantes de psicología que eligen ser terapeutas?
Primero que consideren la posibilidad de adherirse a la Escuela del Análisis Existencial. La Psicoterapia Existencial exige profesionales que vayan a ser responsables de su realización en el campo de la Salud. Una marcha hacia el desarrollo por los caminos que la fundamenten, aplicación de la teoría a la práctica, investigaciones basadas en tests y estadísticas y nuestro compromiso. Para ello instar a los estudiantes a que adquieran la formación necesaria mediante una buena motivación para que aumente la asistencia a cursos dictados por prestigiosos profesionales que ayuden a dilucidar definiciones operacionales fundamentales sobre conceptos como, por ejemplo, “existencia”, “auto-trascendencia”, “libertad”, “responsabilidad”, “sentido de vida”, “situación límite”, “relación terapéutica” y “capacidad de enfrentar la enfermedad”, especialmente en las enfermedades graves, crónicas o terminales. Esta descripción de los aspectos principales a tener en cuenta para la aplicación del Análisis Existencial y la Psicoterapia Existencial quiere animarlos y desafiarlos, en su más profundo sentido etimológico, para que contribuyan con su formación, trabajo y creatividad al desarrollo de esta disciplina.

¿Qué futuro le ve a la T. E. en su país y dentro del contexto mundial?
En España se necesita trabajar intensamente en los círculos académicos para lograr un desarrollo adecuado de la Terapia Existencial. Para poder comprender este proceso y avanzar, debemos partir de la comunicación interprofesional que tiene una faz importante en la realización de Congresos, Seminarios, Cursos y Talleres.
Dentro del contexto mundial señalar interés que despierta en los ámbitos científicos el desarrollo de la Analítica Existencial, especialmente en el área Latinoamericana. Europa siempre ha sido centro de su desarrollo, realizó un Congreso Mundial de Psicoterapia Existencial en mayo de 2015 en Londres y se prepara el IIº Congreso Mundial para mayo de 2019 en Buenos Aires. Debemos aumentar en Latinoamérica el número de publicaciones y nos falta acceder a su traducción al inglés para su lectura universal. Dejo constancia del elevado desarrollo de la Analítica Existencial en Estados Unidos, China, Rusia, Grecia y por supuesto en Austria, Inglaterra y Francia. Mediante intenso intercambio debemos llegar a todos con nuestras investigaciones y proyectos.

¿Qué expectativas tiene respecto al Segundo Congreso Mundial?
Espero un intercambio fructífero entre colegas de todo el mundo, la participación de estudiantes y profesionales especialmente de Latinoamérica, una organización que facilite estos intercambios y programa de publicaciones exhaustivas de los trabajos presentados en ese Congreso en castellano, portugués e inglés.


lunes, 15 de octubre de 2018

ENCUENTRO, DIALOGO Y COMUNICACIÓN EN LA RECEPCIÓN DE PERSONAS QUE HUYEN DE LA GUERRA Y PIDEN ASILO EN EUROPA.



Dr. José Martínez-Romero Gandos
A Coruña – Galicia
octubre de 2018


Como consecuencia de las guerras que se desarrollan en gran parte de África y Oriente Medio y Cercano estamos frente a una masiva huida de hombres, mujeres y niños que buscan refugio en los países europeos como asilados. Muchos mueren en el intento y miles permanecen bloqueados a las puertas de Europa.

Los retos para asistir en las necesidades y demandas de los diferentes colectivos de asilados que llegan a Europa en el siglo XXI no son pocos. Obligan a la asistencia, cobijo y protección. Los gobiernos e instituciones elaboran planes de asistencia que no siempre se ajustan a las necesidades de millares de personas asiladas. No es una tarea fácil por muchos motivos pero, especialmente, por las grandes diferencias culturales que obligan a la práctica de la Mediación Intercultural aplicada en el conocimiento y la especial configuración de estas personas.


Vivimos en comunidades donde la esperanza es que se manifieste la coexistencia y que ésta se presente como una relación yo-tú con un innegable carácter dialógico. Diálogo que para lograr su autenticidad debe llegar a la dimensión del sentido co-participado de los integrantes superando los condicionamientos sociales que distorsionan la comunicación y manifestando el respeto por la condición de Persona en sus valores más esenciales, manifestados por cada uno de una manera única y singular. Cuanto más amplio sea ese sentido dialógico y menos racional más respuestas existenciales encontrarán cada uno de los integrantes, ya sea a la luz de la conciencia o ante la posibilidad de una relación interpersonal amplia.

Este “suprasentido” conciente o trascendente encuentra su mejor expresión si la relación interpersonal no se limita a un mero intercambio de símbolos y signos protocolares. En el encuentro con el otro, el “suprasentido” (capacidad y posibilidad de proyectarnos más allá de la inmediatez de lo cotidiano) se construye mediante la reciprocidad de la relación de afecto, aceptación o solidaridad sin condiciones. Y esto no puede realizarse fuera de un grupo donde el hombre no puede dejar de “pertenecer”.

Trataré de explicar aquí porqué un instrumento técnico como la participación en grupos (dinámica grupal) puede cumplir, satisfactoriamente, con ambos propósitos.
Las investigaciones, publicaciones y comunicaciones acerca de la práctica grupal se multiplican en el mundo científico, con especial énfasis en los países del área iberoamericana. Trabajar en la mediación intercultural es una oportunidad magnífica para contribuir a su desarrollo y encontrar posibilidades de aplicación en una práctica con fundamento y creatividad.

Los científicos que aplican la dinámica grupal para la atención de personas en los diversos ámbitos de su profesión afirman que muy pronto se tendrá que justificar porqué, en muchas circunstancias, se utilizan entrevistas individuales, de escaso tiempo de dedicación, con poca información y menor participación de las personas que acuden a ellas y no se utiliza la dinámica grupal.
Permítanme algunas consideraciones teóricas antes de concretar los retos a los que nos enfrentamos.
Quien conozca los pormenores de esta dinámica grupal y tenga capacidad de análisis de la situación podrá aceptar que esta relación “dialógica” entre personas de un grupo no es posible, en su realización plena, sin que se produzca una “trascendencia recíproca”. Veremos este concepto un poco más por lo menudo.


 Muchas personas y no pocos técnicos insisten en que ésta actividad grupal no deja de constituir una “reunión catártica” de personas con conflictos que solamente ejercen esta función de descarga y luego permanecen en igual situación. En nuestra experiencia de muchos años de inmersión en la actividad de los grupos hemos podido comprobar como resultan inmensamente útiles en las circunstancias en las que las personas atraviesan una situación de crisis, de angustia o de conflicto, desarrollándose una actividad de “trascendencia recíproca”, es decir, de paulatino y concreto compromiso mutuo.

Lo importante de esta actividad se manifiesta a través de una actividad que denominamos de “encuentro”. Cuando este “encuentro” es comunitario la “trascendentalidad recíproca” es mucho más importante que la que pueda establecer una sola persona con otra. La persona produce su propia actividad trascendente que prepara la recíproca. Pero ambas se complementan y potencializan en una actividad grupal comprometida.

No es fácil sostener encuentros grupales en los que se produzcan estos “encuentros trascendentes”. Los instrumentos principales para ello son la comunicación, el reconocimiento mutuo, la afirmación de la identidad, la autenticidad, la apelación al otro y el cuidado mutuo.

Imaginemos una situación de intervención mediante la mediación intercultural y ubiquémonos en dos contextos diferentes: un contexto de encuentro individual con la persona asistida y otro en el que participemos de un grupo. Los mismos instrumentos utilizados desde siempre en las entrevistas individuales cobran una dimensión especial y promueven la manifestación de conductas, conceptos, ideas o relatos permiten una mayor participación de unos y otros. Para alguno de los integrantes es difícil la comunicación. Aparecerá algún otro que apelará a su comprensión. Podrá manifestarse reacio y hasta inauténtico. Si nadie olvidó la principal herramienta “cuidado mutuo” aparecerá una mayor autenticidad y una afirmación de la identidad de cada uno de los integrantes.
¿Se producirá esto tan rápida y espontáneamente?


Cuando nos proponemos sostener en un grupo esta trascendentalidad recíproca es necesario iniciar la relación mediante la propuesta de compromiso y utilización de algunas herramientas fundamentales de la dinámica grupal. Más adelante describiremos algunas de estas herramientas.

En los grupos más superficiales este compromiso puede ser poco duradero y no alcanzar para la relación de verdadero encuentro y trascendencia. A pesar de ello, en determinadas circunstancias, pueden transformarse en grupos de encuentro duradero. Encontramos un ejemplo si consideramos un grupo de excursión o un encuentro de atracción sexual. La alianza superficial deberá culminar en un compromiso duradero. En el caso de la excursión en la constitución de un grupo verdadero de personas amigas y en el caso del encuentro de atracción sexual en un compromiso que se plasma en el amor de pareja.

El compromiso da lugar a una relación con sentido transpersonal. Supone confianza, fidelidad y esperanza. Es capaz de iluminar y animar en los momentos difíciles. Sus modelos clásicos son el matrimonio, el equipo de trabajo, la comunidad religiosa o el grupo de amigos.

Como lo afirman todas las escuelas psicológicas, nada de esto es posible sin una buena comunicación. No es el lugar aquí de explicar este concepto clásico. Pero recordemos que nadie puede no comunicarse y que los grupos humanos son inevitables. La comunicación debe contribuir a permitir la relación yo-tú que debe transformarse en “nosotros”.

La queja, habitual en los grupos y especialmente los que necesitan de mayor comprensión y asistencia, es la apreciación clara de una comunicación sin sentido trascendente. Apenas llegan a ser auto-referenciales. No ponen en marcha la acción de los valores de creatividad. Evitan que surjan comentarios acerca de sufrimientos genuinos, no permiten la participación de los valores de actitud. Se vivencia solamente lo negativo. Se pone en marcha el círculo vicioso que reclama desde la queja la atención egocéntrica o la mera descarga catártica.

Para salir de la queja es necesario que el grupo “apele” al integrante quejoso a que ponga en marcha su capacidad de auto-distanciamiento, su capacidad de ir al encuentro del otro, la posibilidad de transformar el sufrimiento en sentido de ayuda al otro, especialmente a partir de la experiencia de los propios dolores, penas y frustraciones.

Siendo así constituimos una relación de compromiso entre los integrantes de los grupos en los que participamos y lo manifestamos como un encuentro humano, como una tarea de servicio en el que asistimos en el cuidado ofreciendo la propia experiencia, creatividad, razón y voluntad de sentido. Todo esto aderezado de mucha Esperanza. Y, como no, de algunas técnicas.

No es fácil acompañar al hombre del tercer milenio, luego que en la centuria anterior estuvieran en peligro referencias tradicionales y aparecieran crisis existenciales ante el vacío de la sociedad contemporánea. Mucho más si nos dedicamos a un colectivo tan especial como el colectivo inmigrante. Debemos constituirnos en especialistas en aceptar esa crisis propia del que emigra, el vacío existencial que produce el choque con la cultura de acogida, las frivolidades de los trámites administrativos ante la vivencia de la catástrofe personal, la inutilidad de la ayuda automática sin la promoción del trabajo y la superficialidad de los medios con que contamos para comunicarnos debidamente. Lograr vivir con todo esto no es fácil para el inmigrante y ayudar a su transformación no es tarea sencilla ni aparecerá en aquellos que no toman este trabajo comprometidamente y con vocación de servicio.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Para una mejor comprensión en Psicología de la crítica epistemológica



Dr. José Martínez-Romero Gandos
 2018

Cuando confrontamos verdades con creencias tal vez alcancemos algo de conocimiento. ¿Qué fué primero, el huevo o la gallina? ¿Qué importancia tiene investigar en Psicología sobre los fundamentos epistemológicos que la sustentan? Intentemos dialogar sobre todos estos conceptos.

Es necesaria una consideración e integración de las diferentes corrientes y sistemas psicoterapéuticos que permitan ayudar al Hombre a enfrentarse con las crisis y sufrimientos propios de nuestro paso mundano. Pero investigar científicamente, corroborar hipótesis, practicar la crítica epistemológica no debe permitirnos considerar o sostener dogmatismos que se aparten de la correspondencia con el significado que nuestra existencia tiene.


No es el propósito denostar constructos teoréticos metapsicológicos de otras corrientes o tipo de formación. Insistir sobre la conveniencia y eficacia de la aplicación del método fenomenológico como instrumento de conocimiento de los modos intencionales del Hombre en su relación con el mundo no nos aparta del avance de la investigación y los descubrimientos en el campo de la biología, de la medicina y la física. Frente a las distintas posiciones teóricas y la lectura de numerosos autores debemos estar alertas frente a proposiciones que contradicen nuestras convicciones basadas en una antropología humanístico-existencial.

Nos decía Emilio Romero, hace un tiempo: “La adhesión a un método debe ir acompañada de un declarado espíritu crítico del método, sobre todo si se trata de la fenomenología, que en las pretensiones de Husserl sería el fundamento de toda filosofia estricta. Una pretensión que iba más allá de la filosofía llegando a cuestionar los fundamentos de las propias ciencias naturales y de todos los saberes. Una de las mejores críticas a la fenomenología de Husserl está en el libro de Remo Cantoni: "Ilusión y prejuicio -El hombre etnocéntrico" (Guadarrama,1974), que destaca los aspectos constructivos de la propuesta husserlianas y sus notables limitaciones. Insisto: no tenemos un único método en psicología que sea el más estricto y el mejor fundamentado. Todos se aplican a algunos aspectos de acuerdo con su abordaje teórico, encontrando su justificativa parcial sólo en esa perspectiva. Precisamos de un pluralismo metodológico que nos permita discernir en cuáles áreas o planos encontramos su mayor validez”.
En nuestras investigaciones personales hemos estado atentos a estas contradicciones. Nuestro trabajo de Tesis Doctoral “Alteridad y alienación en los gallegos emigrados al Río de la Plata - Su comprensión existencial” utiliza el método fenomenológico y las historias de vida para proponer la tesis fundamental del estudio. Hemos propuesto la utilización del método fenomenológico como una “intuición intelectual”, pero con un sentido mucho más enraizado en la realidad humana. Es nuestro propósito acercarnos a la captación del ser real concreto, que consideramos válido en sí mismo, y, además permitir contactar y dialogar con sensibilidades filosóficas de nuestro tiempo que no terminan de comprender o aceptar que es posible agregar al método filosófico tradicional el análisis de la experiencia o conocimiento concreto que nos dá la vivencia de nuestra propia realidad (la Persona) y el medio en el que nos desarrollamos (la sociedad - el otro).

En el campo de la Psicología es poco común encontrar análisis metodológicos como los mencionados. La carencia en muchas Universidades de una profunda formación filosófica-antropológica no permite a los profesionales comprender lo valioso de la utilización del método fenomenológico propuesto por numerosos autores. La crítica sobre un formalismo conciencial de la “fenomenología pura” de Husserl (inmanentismo) o la advertencia sobre un “actualismo personalista” de Scheler en la consideración de los valores, es superada por propuestas sobre el tratamiento explícito del nivel óntico de la Persona o sujeto.

El valor “directo” de la captación ontológica del otro es que ésta surge como un dato directo de la intuición fenomenológica, quedando así excluido, como innecesario, el proceso de deducción y puesto en relieve la experiencia del sujeto en la autoconciencia. Y esto es un dato importantísimo en nuestro encuentro con el otro como profesionales de la Psicología en el campo de la Psicoterapia.
Estas premisas cobran mayor relieve aún cuando actuamos como Profesores en la formación de otros Psicólogos. Cuando aceptamos un compromiso con nuestra Profesión y actuamos en el ejercicio de la Docencia nuestra tarea específica será la presentación a los alumnos de los puntos esenciales para la formación de una personalidad fundada en valores.

La cualidad trascendente de la realidad humana se potencia en el encuentro con el otro, nuestro paciente. Cuando promovemos “la salud” no hacemos más que promover la auto-trascendencia personal en la dimensión humana fundamental que se sostiene en los existenciarios fundamentales de libertad, responsabilidad, sentido de vida y capacidad de amar.

Esta actuación profesional que nos permite contribuir al bienestar de las personas en la consideración de esas experiencias humanas no puede construirse teóricamente sino que incorpora un elemento de arte que supere las limitaciones de la ciencia y nos permita llegar a la dimensión propia y genuina del hombre que es la dimensión espiritual (Frankl).
En una concepción humanística-existencial el sentido de la vida no puede “darse”. El sentido debe “descubrirse”. La Persona encuentra sentido en vivir para amar a alguien. Así nos recuerda L. Binswanger que el hombre es un “ser-allende-en-el-mundo-en-el-amor”.

La cuestión es: ¿Quién es capaz de educar para el amor? Entendemos que existen incontables posibilidades, escuelas y capacidades. Será esencial que cada profesional tome el tema en consideración según su arte y su conocimiento. La Psicoterapia es uno de los mecanismos por los que se puede ayudar en la educación del amor mediante una serie de actos metodológicos y expresables en la relación específica que “apela” a la integración del amor en la persona y entre las personas. Tanto puede ser mediante una Psicoterapia individual o por medio de una psicoterapia grupal.

Cuando nos referimos a las perturbaciones en la expresión del amor lo hacemos desde la Psicología en relación a múltiples tipos de relaciones: padres-hijos, inter-pares y en la pareja. Cuando en ésta última se producen alteraciones en su expresión que también incluye disturbios en la actividad sexual es necesario apelar a los valores y a esa educación para el amor.

En el análisis existencial logoterapéutico se hace necesario, en ocasiones, traer a la esfera de la conciencia lo que subyace en la profundidad del inconciente. Pero esa actividad convocante para su evocación conciente no se reduce a los aspectos de la instintividad impulsiva sino a aquellos aspectos de lo espiritual reprimido. Aunque aparezca evidente que se usa el mismo método de análisis de los sueños que para los freudianos el mismo Frankl aclaraba que “nosotros que marchando por el mismo camino perseguimos otro fin, bien podemos decir con respecto al Psicoanálisis: caminamos juntos pero marcamos el paso por separado”

Cuando actuamos, profesionalmente, según los elementos fundantes de nuestras creencias ideológicas no es por acceder a ninguna clase de superioridad moral sino encontrar las razones para ofrecer nuestro testimonio y nuestro compromiso, asegurar la esperanza en una vida auténticamente libre y sugerir la implicación en la construcción de un mundo más justo, fraterno y solidario. Es la esencia de nuestra “apelación” y el fundamento de nuestra posibilidad de “cura”.

Usamos la racionalidad de nuestros métodos y procedimientos psicológicos pero apelamos al diálogo en el encuentro psicoterapéutico. Diremos que, existencialmente considerado, este planteamiento nos deja frente a la descripción de un ser-en-el-mundo, único e irrepetible, que se angustia por la finitud de la existencia representada en la “sensación” (aún presente en los niños) de la cercanía de la muerte.
Mientras aguardamos comentarios y respuestas de nuestros colegas psicólogos y psicólogas es bueno insistir en algunos conceptos que definan la consideración de la Epistemología en Psicología y en Psicoterapia
.
Pocos analistas existenciales y logoterapeutas presentan trabajos en los que tengan en cuenta, muy especialmente, el análisis de los aspectos epistemológicos. Si buscamos en la bibliografía encontramos referencias a estos aspectos por parte de Efrén Martínez, en Colombia, Oscar R. Oro en Argentina, Tommy Akira Gotto en Brasil, José Martínez-Romero Gandos en España. Citas de otros autores serán bienvenidas por nuestra parte.
Algunos pensadores han explicitado sintéticamente sus consideraciones tomando en cuenta una epistemología psicológica que puede entenderse en dos sentidos: a) como una reflexión sobre el conocimiento que adquiere el psicólogo sobre un objeto, y b) como una reflexión sobre el conocimiento que adquiere el psicólogo sobre un sujeto capaz de representarse los objetos. En el primer sentido la epistemología se limita a describir hechos, mientras que en el segundo da un paso más: busca interpretarlos. La epistemología se centra, entonces, en el estudio de los métodos que usa la psicología, y en la forma en la cual intenta explicar las conductas.

En un aporte que realiza para la Revista Nous, Oscar Oro intenta mostrar las posibilidades de ajustar el ejercicio de la psicoterapia a presupuestos epistemológicos, en sentido amplio. En este caso la propuesta se realiza en el marco de la psicología comprensiva (Jaspers) y la logoterapia (Frankl). (Oro, O.R. (2002). Epistemología y psicología. Un aporte desde la psicología comprensiva y la logoterapia. NOUS, (6), 9-22.)

Entre otros conceptos, José Martínez-Romero Gandos busca la fundamentación del “encuentro” a partir de la característica ontológica esencial del ser humano de “ser-para-el-otro” que se expresa en la realidad de su “ser-ahí” y que se reproduce en la actividad psicoterapéutica grupal, ayudando a reencontrarse con el sentido de la existencia y referirse a un proyecto. En los trabajos acerca de la actividad psicoterapéutica en grupo es importante distinguir el método hipotético deductivo del método fenomenológico, cuidando no caer en errores epistemológicos frecuentes: confundir la mención teórica de uno y actuar en la práctica siguiendo los procedimientos del otro. Creemos que no es nuestro caso. ( ver Martínez-Romero Gandos, José (2006) ¿Es posible fundamentar, desde la Analítica Existencial, la Logoterapia Grupal?, Revista Siso-Salud Nº 43, otoño 2006, Asociación Galega de Saúde Mental, Galicia, España. ISSN: 1130-1538).

Tal como expresamos al comienzo de esta nota es muy importante que nuestros lectores aporten su opinión y experiencia acerca de la fundamentación epistemológica de la Psicología y la Psicoterapia. Esperamos vuestros comentarios.

Es conveniente recordar a los colegas que "Nadie puede llegar a ser epistemólogo si no ensaya por sí mismo pensar sobre ciertos problemas…” (M. Bleyle, "Qué es la epistemología"). La invitación a pensar, investigar y dialogar sobre estos temas está abierta.

lunes, 20 de agosto de 2018

CURSO ON-LINE SOBRE VIOLENCIA DOMÉSTICA

Ya se encuentra abierta la inscripción para el curso VIRTUAL "Violencia Doméstica" (versión en español y portugués). El curso comienza el lunes 03 de septiembre, Estudia desde donde estés!

este Curso ofrece la posibilidad de adentrarse en los aspectos generales y más específicos  sobre la temática y posibilita no solamente la formación sino también la participación en Foros,  en el que intercambiar reflexiones entre cursantes y con la compañía atenta del Tutor.
Objetivo
•             Conocer las características y realidad vivencial de la violencia doméstica.
•             Desarrollar aptitudes básicas para la comprensión y protección de las víctimas.
•             Reflexionar, desde una óptica logoterapéutica, sobre la violencia en general y la violencia doméstica en particular.
Público objetivo
Destinado a : Profesionales de la salud y de las Ciencias Sociales, docentes y directivos de instituciones educativas, estudiantes avanzados y público interesado en temas de violencia doméstica.
Metodología
Curso organizado en 05 MODULOS (habilitándose uno por semana)+ EVALUACIÓN FINAL
Certificado
Se entrega Certificado de Aprobación

jueves, 19 de julio de 2018

The meaning of "my life" - El sentido de "mi" vida.


As a continuation of the previous article published in this blog (The meaning of life) I dare to publish a brief reference about my existence.
The drawing of my current life is very simple: I’m not interested in material goods except those that allow the minimum welfare of my family, my retirement in the quiet, beautiful and green Galicia is a choice that has, as a negative counterpart, to be away from my friends and colleagues, my main activity is reading, writing and walking with my grandchildren, my fundamental aspiration is to enjoy this meaning in life for at least 25 more years, with a limit of 100.  As Merleau-Ponty said "transiting the sharp edge of existence."

Como una continuación del artículo anterior publicado en este blog (El sentido de la vida) me atrevo a publicar una breve referencia sobre mi existencia.
El dibujo de mi vida actual es muy sencillo: no me interesan los bienes materiales excepto aquellos que permitan el mínimo bienestar de mi familia, mi retiro en la tranquila, bella y verde Galicia es una elección que tiene, como contrapartida negativa, estar lejos de mis amigos y colegas, mi actividad principal es leer, escribir y pasear con mis nietos, mi aspiración fundamental es gozar de este sentido por lo menos 25 años más, con límite en los 100. Pero todo se andará. Como dijo Merleau-Ponty “transitando por el agudo borde de la existencia”.


viernes, 13 de julio de 2018

THE MEANING OF LIFE


Everything can be taken from a man but one thing: the last of human freedoms to choose one's attitude in any given set of circumstances, to choose one's own way. When we are no longer able to change a situation we are challenged to change ourselves. Viktor E. Frankl.


by Dr .José Martínez-Romero Gandos

Contrary to man in the past that kept traditions and ethical regulations to live by, men of today lacks instincts that they say to him what to do. Not knowing which way to take, the person can fall in the temptation of doing what the others do or wish to do (conformity) or what the others impose (totalitarianism). A third risk, however, is to develop what the well-known XX c., Viennese neurologist, psychiatrist and psychotherapist Viktor E. Frankl - creator of called Third School of Vienna: the Logotherapy - called noögenic neurosis.

 To differentiate noögenic neurosis from neurosis “in strict sense” is essential for the conflicts that the former develops are conflicts from conscience, confrontation with values and intense existential frustration. Can an existentially frustrated man be helped to find meaning in his life? It is widely thought that maybe it is too late in this globalized world in crisis, immersed in existential emptiness. However, Logotherapists among other mental health professionals, firmly believe it is never too late.

 Economic pressures, recession, structural poverty and crisis against growing existential frustration arising from a consumer society that is success oriented, competitive, lacking in opportunities, especially in the area of work, demands not a globalized perspective but a holistic approach to help discover man´s true needs and provide for the development of his essential condition: being an individual. The key to avoid falling into existential emptiness, profusion of addictions, increase of diseases of all types and wars is Solidarity. It is thus stated that each person is unique and unrepeatable, free and responsible to choose about his future and self- transcendence, always and under any circumstance.

 Frankl used to say that existential frustration is not self-evident but latent. Existential emptiness is in larval stage and hidden behind several masks. One of them is depression. Not the one that arises from suffering, inability to provide food for their children or the loss of a beloved one; the one that comes from the realization of a life without meaning. The depression of the rich and powerful executives who despite being immersed in intense social, cultural and sporting activities, to repress their will to meaning for the search of a lot of money and power.

 “The life of the common man as well as that of the one who suffers stills holds meaning IN SPITE OF EVERYTHING”. This is affirmed by Viktor Frankl who among other hard difficulties survived from 1942 to 1945 in various Nazi concentration camps included Auschwitz and Dachau. According to his views the man is capable of transforming into service any situation that, speaking humanly, does not have any exit. Man is able to transform a situation that humanly speaking has no way out into service.

It’s essential to seek “healing“ under the care of another. That “another” can be brother, friend, son, partner. Often this company is the real springboard that gets man back into the meaning path. Transcendence of existence is accepted; suffering is overcome and hope is reclaimed. When this is not possible, when he cannot cope with these difficulties and redirect grief to someone or something to love, is necessary a contact with a doctor, a counsellor, a logotherapist, a psychologist or a religious man.

 Today´s challenge is to build a system in which solidarity is the centre. Such solidarity will not only prevent psychopathological problems arousing from deep feelings of loneliness caused by this globalized society but also monitor the appearance of disturbed behavior that prevents living life in its fullness and may alter social and family interaction.

Getting a deep insight into the spiritual nature of a human being; relieving the distress of the finiteness of one life self-transcending; internalising that life is granted to be lived at full despite adverse circumstances and even in the worst moments, finding a new meaning according to ours values, may us help to move a step forward towards the reencounter with the meaning of life because, as previously I said, life always has it.

The author is PhD. in Psychology, Logotherapist and disciple of the creator of the so- called Third School of Vienna: the Logotherapy: Dr Viktor E. Frankl.