Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985
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sábado, 24 de febrero de 2024

THE MEANING OF LIFE

 

THE MEANING OF LIFE

Everything can be taken from a man but one thing: the last of human freedoms to choose one's attitude in any given set of circumstances, to choose one's own way. When we are no longer able to change a situation we are challenged to change ourselves. Viktor E. Frankl.

By José Martínez-Romero Gandos



Contrary to man in the past that kept traditions and ethical regulations to live by, men of today lacks instincts that they say to him what to do. Not knowing which way to take, the person can fall in the temptation of doing what the others do or wish to do (conformity) or what the others impose (totalitarianism). A third risk, however, is to develop what the well-known XX c., Viennese neurologist, psychiatrist and psychotherapist Viktor E. Frankl - creator of called Third School of Vienna: the Logotherapy - called noögenic neurosis.

 To differentiate noögenic neurosis from neurosis “in strict sense” is essential for the conflicts that the former develops are conflicts from conscience, confrontation with values and intense existential frustration. Can an existentially frustrated man be helped to find meaning in his life? It is widely thought that maybe it is too late in this globalized world in crisis, immersed in existential emptiness. However, Logotherapists among other mental health professionals, firmly believe it is never too late.

 Economic pressures, recession, structural poverty and crisis against growing existential frustration arising from a consumer society that is success oriented, competitive, lacking in opportunities, especially in the area of work, demands not a globalized perspective but a holistic approach to help discover man´s true needs and provide for the development of his essential condition: being an individual. The key to avoid falling into existential emptiness, profusion of addictions, increase of diseases of all types and wars is Solidarity. It is thus stated that each person is unique and unrepeatable, free and responsible to choose about his future and self- transcendence, always and under any circumstance.

 Frankl used to say that existential frustration is not self-evident but latent. Existential emptiness is in larval stage and hidden behind several masks. One of them is depression. Not the one that arises from suffering, inability to provide food for their children or the loss of a beloved one; the one that comes from the realization of a life without meaning. The depression of the rich and powerful executives who despite being immersed in intense social, cultural and sporting activities, to repress their will to meaning for the search of a lot of money and power.

 “The life of the common man as well as that of the one who suffers stills holds meaning IN SPITE OF EVERYTHING”. This is affirmed by Viktor Frankl who among other hard difficulties survived from 1942 to 1945 in various Nazi concentration camps included Auschwitz and Dachau. According to his views the man is capable of transforming into service any situation that, speaking humanly, does not have any exit. Man is able to transform a situation that humanly speaking has no way out into service.

It’s essential to seek “healing“ under the care of another. That “another” can be brother, friend, son, partner. Often this company is the real springboard that gets man back into the meaning path. Transcendence of existence is accepted; suffering is overcome and hope is reclaimed. When this is not possible, when he cannot cope with these difficulties and redirect grief to someone or something to love, is necessary a contact with a doctor, a counsellor, a logotherapist, a psychologist or a religious man.

 Today´s challenge is to build a system in which solidarity is the centre. Such solidarity will not only prevent psychopathological problems arousing from deep feelings of loneliness caused by this globalized society but also monitor the appearance of disturbed behavior that prevents living life in its fullness and may alter social and family interaction.

Getting a deep insight into the spiritual nature of a human being; relieving the distress of the finiteness of one life self-transcending; internalising that life is granted to be lived at full despite adverse circumstances and even in the worst moments, finding a new meaning according to ours values, may us help to move a step forward towards the reencounter with the meaning of life because, as previously I said, life always has it.

The author is a PhD. in Psychology, Logotherapist and disciple of the creator of the so- called Third School of Vienna: the Logotherapy: Dr Viktor E. Frankl. 

jmrsentido@gmail.com  

 

martes, 2 de enero de 2024

PROPÓSITO IMPORTANTE PARA 2024

 Es un buen propósito comenzar el año 2024 considerando la posibilidad de consultar a un Psicoterapeuta Existencial. Indicada para personas que están sufriendo o que atraviesan una crisis, duelo o pérdida significativa



¿En qué consiste este acercamiento?

En los últimos años, la Psicoterapia Existencial fue considerada cada vez más por algunos como un acercamiento particular y específico a uno mismo. En cualquier caso podemos decir que la Psicoterapia Existencial es un acercamiento caracterizado en la práctica por un énfasis sobre la relación, la espontaneidad, la flexibilidad y la libertad en relación a una doctrina rígida o dogma.

 Como en otras aproximaciones terapéuticas, la Psicoterapia Existencial principalmente (pero no exclusivamente) se preocupa por las personas que están sufriendo o en crisis. Algunos terapeutas existenciales intervienen con la intención de aliviar o mitigar tal angustia cuando es posible ayudar a las personas a competir con los desafíos inevitables de la vida de una forma más significativa, satisfactoria, auténtica y constructiva. Otros psicoterapeutas existenciales, acuerdan con sus clientes una exploración amplia de la existencia sin presuponer cualquier objetivo particular terapéutico o resultados destinados a la corrección de cogniciones y comportamientos, a mitigar los síntomas o para remediar carencias. Los psicoterapeutas Existenciales comparten una visión de mundo particular filosóficamente derivada que los distingue de la mayor parte de otras prácticas contemporáneas.

La psicoterapia existencial está basada en una amplia gama de insights, valores y principios extraídos de la filosofía fenomenológica existencial. Esta filosofía de la existencia acentúa ciertas "preocupaciones últimas" como la libertad de opción, la búsqueda del sentido o del propósito de vida y los problemas de la vida cotidiana, el aislamiento, el sufrimiento, la culpa, la ansiedad, la desesperación y la muerte. Con "fenomenología" se refieren al método filosófico por el cual encuentran atribución estas preocupaciones últimas o "hechos" y por el cual la experiencia básica de la persona "de ser en el mundo" puede ser mejor esclarecida o revelada y así ser comprendida cabalmente.  Este método fenomenológico comienza tratando deliberadamente de dejar de lado los presupuestos propios a fin de estar plenamente abierto y receptivo a la exploración de la realidad subjetiva de la otra persona.

Aunque pueda haber muchas motivaciones diferentes para aquellos que deciden participar en este proceso exploratorio, como en la mayor parte de las formas de asesoramiento, psicoterapia, o tratamiento psicológico y psiquiátrico, la terapia existencial comúnmente es buscada por la gente en las turbulencias de una crisis existencial: alguna circunstancia específica en cual experimentamos nuestro sentido básico de supervivencia, seguridad o identidad significativamente amenazado. Tales amenazas existenciales pueden ser de una naturaleza física, social, emocional o espiritual y pueden estar dirigidas hacia yo mismo, hacia otros, hacia el mundo en general o a las ideas y percepciones por las que vivimos. Esto impresiona y sacude nuestro sentido de seguridad y autocomplacencia, forzándonos a preguntar y dudar de nuestras creencias más hondamente sostenidas o a nuestros valores. Porque la existencia humana está, según los psicoterapeutas existenciales, continuamente cambiando o realizándose según su propia naturaleza, estamos naturalmente propensos a la experimentación de tales desafíos existenciales o crisis a través de la vida útil. En la Psicoterapia existencial, estas desorientaciones y ansiedades que provocan los períodos de crisis son percibidos simultáneamente tanto como un momento peligroso como una oportunidad para la transformación y el crecimiento.

 Los Psicoterapeutas Existenciales ven su práctica como un diálogo mutuo, colaborativo, alentador y exploratorio entre dos seres humanos que luchan – una persona que busca la ayuda del otro que profesionalmente esta entrenado para proporcionarlo. La psicoterapia existencial coloca el énfasis especial en el desarrollo de una preocupación honesta, de apoyo y empática en la relación aún desafiante entre el terapeuta y el cliente, reconociendo el papel vital de esta relación en el proceso terapéutico.

En la práctica, la terapia existencial explora como los clientes, en el aquí-y-ahora, expresan sentimientos, pensamientos e interacciones dinámicas dentro de esta relación y con los otros, pretendiendo iluminar su más amplio mundo de experiencias pasadas, acontecimientos actuales y futuras expectativas.

 Para facilitar este potencialmente liberador proceso, la psicoterapia existencial se focaliza principalmente en el realce de la conciencia de la persona, de su experimentación "interior", "subjetividad" o ser: el flujo temporal, transitorio, vital de pensamientos de momento a momento, sensaciones y sentimientos. Al mismo tiempo, la terapia existencial reconoce la interacción inevitable entre el pasado, el presente y futuro. En cuanto a esto, los psicoterapeutas existenciales respetan el poder impresionante del pasado y el futuro y directamente se dirigen a tratar como impacta esto en el presente.

lunes, 14 de marzo de 2022

Dr. Viktor E. Frankl (en Viena) - TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD - 10 de marzo de 1988

 VERSIÓN EN ESPAÑOL. Publicado en Frankl, V.E. "Llegará un día en el que serás libre. Cartas, textos y discursos inéditos", Editorial Herder, 2019. págs. 229/232. Discurso de Frankl conmemorativo con motivo del quincuagésimo aniversario de la entrada de Hitler en Viena.



Damas y caballeros:
    Espero que me comprendan si, en estos momentos en que nos hemos reunido para recordar, les pido que recordemos a mi padre, caído en el campo de concentración de Terezín, a mi hermano, muerto en el campo de Auschwitz, a mi adre, asesinada en la cámara de gas de Auschwitz, y a mi primera mujer, que perdió su vida en el campo de Bergen-Belsen. A pesar de ello, debo pedirles que no esperen de mí una sola palabra de odio. ¿A quién debería odiar? Solo conozco a las víctimas, no a los verdugos, o al menos no los conozco personalmente, y me niego a condenar a nadie de manera colectiva. No existe la culpa colectiva, y esto no solo lo digo ahora, sino que lo he dicho desde el día que fui liberado del último campo de concentración en que estuve, a pesar de que en aquellos momentos no era muy popular atreverse a hablar abiertamente en contra de esa idea.
    Solo existe la culpa personal, la culpa por algo que uno mismo ha hecho o ha dejado de hacer. No puedo ser culpable de algo que otros han hecho, aunque esos otros sean mis padres o mis abuelos. Y hacer creer a los austriacos que hoy tienen entre uno y cincuenta años que son, por así decirlo, «culpables con carácter retroactivo» es, en mi opinión, un delito y una locura, o, para expresarlo en términos psiquiátricos, sería un delito si no se tratara de un caso de enajenación mental, así como una recaída en la llamada Sippenhaftung1 de los nazis. Asimismo, creo que las víctimas de aquella persecución colectiva deberían ser las primeras en estar de acuerdo conmigo, a menos, claro está, que quieran poner a los jóvenes en manos de los viejos nazis o de los neonazis.
    Volviendo de nuevo a mi liberación del campo de concentración, cuando salí, regresé a Viena con el primer transporte disponible (aunque ilegal): un camión. Entretanto, he viajado sesenta y tres veces a los Estados Unidos, pero siempre he regresado a Austria, y no precisamente porque los austriacos me quieran mucho, sino al contrario, porque yo quiero mucho a Austria y, como se sabe, el amor no siempre es recíproco. Y siempre que estoy en los Estados Unidos me preguntan: «Señor Frankl, ¿por qué no vino usted a nuestro país antes de la guerra? Se habría ahorrado muchas cosas». Y les explico que estuve esperando durante años para conseguir un visado y que, cuando llegó, era ya demasiado tarde, pues fui sencillamente incapaz de abandonar a mis padres a su suerte en mitad de la guerra.     Entonces me preguntan: «¿Pero por qué no vino entonces al menos después de la guerra, con todo lo que los austriacos le habían hecho a usted y a los suyos?». «Pues bien —les digo yo—, en Viena había una baronesa católica que, arriesgando su vida, escondió ilegalmente a una prima mía, salvándole de este modo la vida. Y había también un abogado socialista que, poniendo igualmente en peligro su vida, me hacía llegar alimentos siempre que podía». ¿Saben ustedes quién era? Bruno Pittermann, el mismo que más tarde fue vicecanciller de Austria. Así que ahora yo les pregunto a los estadounidenses por qué no iba a querer regresar a una ciudad en la que había personas como estas.
    Damas y caballeros, me parece escuchar lo que dicen: todo eso está muy bien, pero eran excepciones, excepciones a la regla; por lo general, las personas eran oportunistas —deberían haber opuesto resistencia—.
    Señoras y señores, tienen ustedes razón, pero recuerden: la resistencia requiere heroísmo y, en mi opinión, solo podemos exigirle este heroísmo a una persona: ¡a uno mismo! Y la persona que dice que habría que haberse dejado encerrar antes que llegar a un acuerdo con los nazis, tan solo debería decirlo si antes hubiera demostrado que él mismo prefirió dejarse encerrar en un campo de concentración, y he aquí que aquellos que estuvieron en los campos juzgan a los oportunistas con mucha más benevolencia que aquellos que se encontraban mientras tanto en el extranjero. Por no hablar de la generación de jóvenes, que no pueden ni imaginar de qué modo la gente temía y temblaba por su libertad, por su vida y por su familia, de la que, al fin y al cabo, eran responsables. Y aún debemos admirar más a aquellos que se atrevieron a unirse a la resistencia. Recuerdo a mi amigo Hubert Gsur, que, acusado de desmoralizar al ejército, fue condenado a muerte y ejecutado en la guillotina.
    El nazismo difundió el racismo, pero, en realidad, solo hay dos razas humanas, la «raza» de las personas decentes y la de las indecentes. Y esta «división de razas» se da en todas las naciones y en todos los partidos dentro de cada nación. Incluso en los campos se encontraba uno de vez en cuando a un tipo más o menos decente dentro de las SS, así como también a algún desalmado entre los prisioneros, por no mencionar a los capos. Debemos aceptar que las personas decentes son la minoría, que siempre lo fueron y que, probablemente, lo seguirán siendo. El peligro comienza cuando un sistema político coloca en lo más alto a los indecentes, es decir, a los peores representantes de una nación. Ninguna nación está a salvo de que esto ocurra y, por lo tanto, ¡en toda nación podría darse un holocausto! Esto mismo sugieren también los impactantes resultados de la investigación científica en el campo de los estudios de psicología, que debemos agradecer a un estadounidense, y que pasaron a la historia con el nombre de experimento de Milgram.
    Si queremos saber cuáles son las consecuencias políticas de todo esto, debemos partir del hecho de que básicamente existen solo dos tipos de política, o quizá sería mejor decir dos tipos de políticos: los unos creen que el fin justifica los medios, cualquier medio...
    En cambio, los otros saben muy bien que hay medios capaces de profanar incluso el fin más sagrado. Y es este tipo de político el que creo que, a pesar del ruido del año 1988, es capaz de escuchar la voz de la razón y ver que lo que necesitamos hoy, por no decir lo que necesitamos en este aniversario, es que todos los hombres de buena voluntad se tiendan la mano, más allá de todas las tumbas y más allá de todas las trincheras.
    Gracias por su atención.