Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La Logoterapia como promotora de la trascendencia recíproca en los grupos - Logotherapy as a promoter of reciprocal transcendence in groups -

 

Dr. José Martínez-Romero Gandos  -   Spain

                  La Logoterapia como promotora de la trascendencia recíproca en los grupos

Hemos estado trabajando, como psicoterapeutas, con un modelo que agrega logoterapia grupal a nuestras técnicas de tratamiento actuales. Nuestra tarea es principalmente clínica. Hemos obtenido una base crítica, abierta al diálogo, para las teorías y aplicaciones de la logoterapia.

Los aspectos epistemológicos, antropológicos y psicopatológicos de esta base crítica han sido analizados por un equipo de médicos, psicólogos y psicólogos de la educación de nuestro instituto denominado "SENTIDO"  Centro de Encuentro Psicológico y Comunicación en honor a Viktor Frankl quien considera la falta de sentido como la causa de nuestra crisis actual.

Como psicólogos, ayudamos a "curar" a los enfermos en sus dimensiones física y psíquica. Atendemos también la dimensión espiritual, que, según Franki, es la dimensión esencial de la existencia humana. Agrega que "las neurosis pueden enraizarse también en esta dimensión [espiritual], porque las personas que sufren de conflictos morales, conflictos de conciencia, problemas espirituales o una crisis existencial, pueden enfermarse de una neurosis noógena".

La importancia primordial de los procedimientos grupales no radica en estimular ciertas acciones de los participantes del grupo, sino en permitirles encontrar significado en cualquier momento particular de sus vidas. Nuestra principal "técnica" es la comprensión humana. Un "encuentro" donde los participantes hablan sobre sus historias de vida, sus situaciones actuales, experiencias personales y metas.

Las personas en crisis reciben ayuda de la experiencia vocacional del logoterapeuta, que les proporciona una base teórica, y de los miembros del grupo, que se solidarizan y se ayudan mutuamente a encontrar el significado de su existencia.

Los participantes del grupo no ven a los demás como "objetos", sino como "sujetos" que prestan atención a los sentimientos internos y los gestos significativos de los demás. Ayudamos a los miembros del grupo a luchar contra los sentimientos de sinsentido y a afrontar el vacío existencial que afecta. La gente de hoy, en una escala casi epidémica, conduce a lo que Franki llama "neurosis noogénicas colectivas".

La trágica trilogía -depresión, agresión y adicción- resulta de una falta de sentido. La logoterapia aplica el autodesprendimiento y la autotrascendencia para superar el vacío y encontrar una base firme sobre la que apoyarse incluso en las circunstancias más desafortunadas. Los grupos de logoterapia evitan que las personas piensen constantemente en sí mismas. Los pone en una situación en la que piensan en los demás, sienten que los demás sufren, se compadecen y ayudan a los que sufren.

Basamos nuestro trabajo en Análisis existencial y logoterapia, la “Tercera Escuela de Psicoterapia de Viena”, fue desarrollada por Viktor E. Frankl y publicada por primera vez en 1938. Considera la búsqueda de sentido como la principal motivación humana. Dado que las personas son capaces de decidir, también son responsables de sus decisiones. Un ser humano no es una mera marioneta de las fuerzas biológicas hereditarias y ambientales, sino que siempre es libre de tomar una posición frente a las condiciones internas de otra circunstancia. Es el objetivo de la psicoterapia basada en esta mirada antropológica acompañar a los clientes en el camino hacia la búsqueda de posibilidades de significado concreto en sus respectivas situaciones de vida.


Logotherapy as a promoter of reciprocal transcendence in groups -

We  have been working, as psychotherapists,  with a model that adds group logotherapy to our present treatment techniques. Our task is mainly clinical. We have obtained a critical basis, open to dialogue, for the theories and applications of logotherapy.

The  epistemological,  anthropological  and psychopathological aspects of this critical basis have been analyzed by a team of physicians, psychologists and educational psychologists in our institute called "SENTIDO" (Meaning), Center of Psychological Encounter and Communication in honor of Viktor Frankl who considers lack of meaning to be the cause of our present crisis.  

As psychologists, we  help "cure" the sick in their physical and psychic dimensions. We also attend to the spiritual dimension, which, according to Franki, is the essential dimension of human existence.   He adds that "neuroses can take root also in this [the  spiritual]  dimension,  because  persons suffering from moral conflicts, conflicts of conscience, spiritual problems, or an existential crisis, may fall ill with a noogenic neurosis."

The primary importance of group procedures lies not in stimulating certain actions by a group participants, but in enabling them to find meaning at any particular moment in their lives. Our main "technique" is human understanding. An "encounter" where participants talk about their life histories,   their   present situations,   personal experiences and goals.

People in crisis receive help from the vocational expertise of the logotherapist who provides a theoretical grounding, and from group members, who sympathize  and help each other find meaning in their existence.

Group participants do not see others as "objects," but   as "subjects" who pay attention to each  other's  inner  feelings  and significant gestures. We help  group members to fight against feelings of meaninglessness and to confront the existential vacuum which affects. People today, on an almost epidemic scale, leading to what Franki calls "collective noogenic neuroses."

The tragic trilogy -depression, aggression, and addiction- results from a lack of meaning. Logotherapy applies self-detachment  and self-transcendence to overcome the vacuum and find a firm base on which to stand even in the most unfortunate circumstances. Logotherapy groups effectively stop people from constantly thinking about themselves. It puts them in a situation where they think about others, feel others suffering, sympathize,  and help those who suffer.

We based our work in Existential Analysis and Logotherapy, the “Third Viennese School of Psychotherapy”, was developed by Viktor E. Frankl and first published in 1938. It regards the search for meaning as the primary human motivation. Since persons are capable of deciding, they are also responsible for their decisions. A human being is not a mere puppet of biological hereditary and environmental forces but is always free to take a stand toward inner conditions another circumstance. It is the objective of the psychotherapy based on this anthropological view to accompany the clients on the way to finding possibilities for concrete meaning in their respective life situations.

 

 

 

 

sábado, 14 de noviembre de 2020

HUMILDAD Y SOLIDARIDAD PARA REINICIAR EL CAMINO

 

    


    Cuando avanzamos por el camino de la existencia siempre encontramos atrancos o piedras que dificultan la marcha. No siempre recordamos que este camino lleno de piedras nos ubica, decididamente, en el “agudo borde de la existencia”, como diría Merleau-Ponty. Este camino es una experiencia de la ningún ser humano puede escapar. Ante tantas dificultades, cuando las fuerzas parecen flaquear, lo único que puede “curar” mis heridas y ayudarme a reanudar el camino es “el otro”

        Ese “otro” que desde nuestra aparición en el mundo fue forjando nuestra personalidad y aportando experiencias a nuestra vitalidad. Nuestro primer referente de ese “otro” es la familia y la comunidad en la que compartimos con ellos camino. Esa familia y esa comunidad tienen que ser agentes importantes en la comprensión del valor del “otro”.

        Los que hemos elegido el servicio al otro a través de una profesión tenemos que tener muy claro que esa vocación implica “donación”, darse al otro, “donarse”. Para poder hacerlo debemos contar con una historia familiar y comunitaria de nuestra infancia en la que los valores constituyan un pilar fundamental.

        No es cuestión de guiarse por una excesiva idealización de esos principios. Si nos aferramos a ellos sin ejercicio de la libertad individual para realizar un futuro con proyecto propio correremos el peligro de olvidar esos principios rectores constituidos como motores y convertirnos en seres conflictuados, carentes de sentido o frustrados.

        No olvidar que virtudes y valores son elementos definitorios de nuestra personalidad pero que poseen un límite muy endeble que puede ser traspasado fácilmente para convertirse en algo contrario: egoísmo, dependencia del consumo, agresiones o adicciones. Recordar, asimismo, que esas flaquezas o incapacidades pueden actuar como “maestras” para una apertura al cambio y regreso a los valores fundamentales.

        En el plano de la actuación social la exigencia de eficiencia, importancia o prestigio se contrapone con la decisión personal de ser “humilde”. Esto no es “humillarme” ni hacerme pequeño ante los demás. Esto es caer en el mundo, hacerme cargo de mi terrenalidad y con ese lastre intentar alcanzar una trascendencia que parta de lo personal.

        Citar a los griegos es un juego diletante que no siempre cae bien. Ellos distinguían entre “tapeinosis” (que sería una especie de falsa humildad) de envilecimiento y de carencia de valores de la “tapeinophrosyne”, referencia a la capacidad de tener una opinión humilde de sí mismo, un sentido profundo de la pequeñez de nuestro ser.

        Si en ese camino nos encontramos con una gran piedra que nos detiene, que nos hace sentir el fracaso de seguir en el camino, es justo la hora de acercarnos al “punto cero” y recomenzar nuevamente el camino por otros senderos. Tratemos en ese nuevo camino que comenzamos con debilidades post traumáticas buscar la solidaridad. Juntos es posible mejorar las posibilidades de logros en el camino cuyo final todos conocemos.

        Esta sugerencia que formulamos tiene el propósito de ayudar a quitarse la máscara que nos colocamos en el momento de enfrentar dificultades para disimular depresiones o fracasos. Con esa máscara es posible que desarrollemos una vida automatizada, centrada en el éxito y en la obtención de bienes y títulos. Una apariencia artificial que dificultaría enormemente el poder quitarse la máscara y renovar la búsqueda de la autenticidad.

        Si hubo heridas, fracturas o dolores aún es posible tomar un camino diferente, juntando los fragmentos de vida compartida anterior y formar con ellos una nueva figura, una nueva forma de participación basada en una nueva esperanza de vida. Generalmente se aprende más de los fracasos que de los éxitos. Según C.G. Jung una vida de éxitos es el peor enemigo de la transformación.

            La posible vida espiritual plena pide otra manera de ser y de estar en la comunidad. No escuchar las quejas y no ver las dificultades de la comunidad es como no escuchar ladrar a los perros cuando acecha el ladrón. Tal como sucede en la oscura noche del ladrón, allí en los problemas se oculta un tesoro que aún no ha sido detectado. Los perros denuncian al ladrón y el amo recupera el tesoro.

        En nuestra sociedad todo el que se equivoca trata de ocultarlo. El que busca un objetivo comunitario de solidaridad debe asumir que puede no acertar en todo. El espíritu de perfeccionismo y éxito frena los deseos comunes de convivencia fraterna.

        Los problemas colectivos o las catástrofes sociales ordinariamente se silencian porque no proveen una historia de éxitos. Nadie quiere saber cuáles son las lacras en su propia comunidad. O cuáles sus fracasos.

        La demasiada elevación de ideales en una comunidad incapacita a los individuos para aceptar sus reales limitaciones y problemas. La manera de comportarse en una comunidad con los enfermos, con los ancianos y con los obreros sin trabajo es la mejor radiografía para entender sus niveles de autenticidad.

      Los débiles traen consigo un mensaje muy fuerte que sacude a la comunidad exigiendo de ella credibilidad. Las comunidades que no reconocen este mensaje avanzan en el terreno pantanoso de los sueños dorados, la dádiva fácil, la demagogia y las bonitas palabras huecas de contenido.

        Los necesitados exigen realidades. Sus pedidos claman por la verdad y desenmascaran las mentiras ocultas en las palabras bonitas de falsas promesas. El dirigente de una comunidad debe conocer, si es posible uno por uno, a los que sufren o padecen para poder acompañarlos en el logro de soluciones reales y no en el camino de irrealizables ideales. ¿No es esto lo que hace el médico con los enfermos?

        En una empresa los enfermos se apartan porque no tienen nada que hacer en el trabajo. Es como si se programara solamente el éxito de la salud. Si todos sus miembros se enfermaran al unísono se acabaría la empresa. Llegar a considerarlos como un espejo para los que están sanos sería un signo de identificación en la comunidad que provocaría una relación más humana y un grado mayor de salud espiritual.

        Esta actitud de servicio, de solidaridad, de renunciamiento es una reconciliación con los valores humanos y con el propio sentido de vida. No es un comportamiento compulsivo que brota del carácter ni es un equivalente a cobardía, temor o falta de agresividad. Es, sencillamente, una expresión de fe y esperanza en los valores de solidaridad y en la importancia de la cultura.

        El camino de la transformación, de la libertad y de la paz entre los hombres discurre por otros valles, otros mares, otras latitudes.

        Alguien intentó poner una gran piedra en la rama superior de una palmera para frenar a ésta en su orgullosa búsqueda de altura. Unos años más tarde comprobó, con sorpresa, que la palmera maltratada era la más grande y hermosa de todo el valle. El peso de la piedra la había obligado a hundir más profundo sus raíces.

     Así nosotros también debemos profundizar en el “humus” (raíz latina de humildad) de nuestra cultura, de nuestra gente para animarnos a rasgar el corsé asfixiante que nos ha colocado una sociedad consumista, egoísta e insolidaria y rechazar el esquema instaurado de limitaciones del ejercicio de nuestra libertad.

        “Con toda humildad [ταπεινοφροσύνης - tapeinophrosynēs] y mansedumbre, con paciencia, soportando los unos a los otros en amor. (Efesios 4:2)”

Dr. José Martínez-Romero Gandos

A Coruña - Galicia - España

jmrsentido@gmail.com 


miércoles, 11 de noviembre de 2020

HOMENAJE A EUGÈNE MINKOWSKI Y FRANÇOISE MINKOWSKA Innovadores en los aportes a una Psiquiatría y Psicología fenomenológico-existenciales

  

Resumen

Eugène Minkowski fue pionero en la utilización del análisis fenomenológico en la psiquiatría de su tiempo focalizando sus aportes en la vivencia de la temporalidad humana distorsionada. Los fundamentos antropológicos y filosóficos que postulaba como indispensables para la construcción de teorías psicológicas cobraron fuerza en varios de sus colegas contemporáneos con los que trabajó o departió intensamente: Jaspers, Binswanger, Frankl, basados todos ellos en Heidegger, Husserl o Dilthey.

Una obra fundamental para todos los investigadores en el ámbito del Psicodiagnóstico es el libro de Françoise Minkowska sobre Rorschach. Este libro marca una ruptura esencial en la interpretación del Test de Ro. Incorporando el análisis fenomenológico del vacío existencial considerando único al individuo testeado. Todos los estudios reunidos en este libro marcan una ruptura esencial en la interpretación del Ro.

 

Palabras clave: Rorschach – Eugène Minkowski – Françoise Minkowska – Psicología Fenomenológico-existencial – Psicosis –

 Abstract

Eugène Minkowski pioneered the use of phenomenological analysis in psychiatry. He focusing their contributions in living human temporality distorted. Anthropological and philosophical foundations which posited as essential for the construction of psychological theories gained strength in several of his contemporary colleagues with whom he worked and spoke intensely: Jaspers, Binswanger, Frankl, all based on Heidegger, Husserl and Dilthey.

A fundamental work for all researchers in the field of Psycho-diagnosis is F. Minkowska’s book about Rorschach. This book marks an essential break in the interpretation of Ro. test incorporating the phenomenological analysis of existential emptiness considering the individual tested as unique. All studies collected in this book marked a crucial break in Rorschach interpretation.

Keywords: E. Minkowski – F. Minkowska – Psychiatry – Existential and Fenomenological Psychology- Psychoses.

 

Mientras el autor de este trabajo cursaba la Licenciatura en Psicología en la Universidad de Buenos Aires se publicó el Tratado de Psicopatología de Minkowski (1966). Pocos Profesores aceptaban los aportes de la Filosofía a la Psiquiatría y a la Psicología. Por no decir ninguno, ya que uno de ellos mencionó con cierto desdén esta obra y su actitud motivó mi interés de estudiante en ese autor. Y en lecturas de la época sobre su esposa la Dra. Françoise Minkowska autora de una excelente obra sobre Rorschach (1956) y compañera de desventuras y trabajos junto a su esposo.

Se reconoce a Eugène Minkowski como pionero en la utilización del análisis fenomenológico en la psiquiatría de su tiempo focalizando sus aportes en la vivencia de la temporalidad humana distorsionada. Aun cuando E. Minkowski publicó sus principales trabajos en los primeros años del siglo XX y hasta 1966 (1927, 1933, 1966) sus escritos sobre la patología de la temporalidad humana nos permite comprender no solamente aspectos hermenéuticos sino también podemos aplicar esos estudios a la sociedad occidental actual. Una muy buena síntesis de estos conceptos los podemos encontrar en un trabajo del Dr. Roberto Almada (2016) “Fenomenología y psicopatología del “tiempo vivido” en Eugène Minkowski”.

Proveniente de un ambiente de judíos ortodoxos lituanos, Eugène Minkowski, nacido en San Petersburgo en 1885, tenía 7 años cuando los padres se establecieron en Varsovia. Estudió medicina y filosofía en Múnich, y después partió hacia Kazan, donde conoció a su mujer, Françoise Minkowska (née Françoise Trockman). La declaración de guerra de 1914 lo sorprendió en Múnich, adonde había vuelto. Refugiado en Suiza, se formó en Zurich, en la Clínica del Burghölzli, con Eugen Bleuler, y después emigró a Francia, en 1915, para incorporarse al ejército como médico militar. En 1925, junto con su esposa Françoise Minkowska y Paul Schiff, fue uno de los fundadores del grupo de L'Évolution psychiatrique. Influido por la filosofía de Husserl, y después por el análisis existencial de Ludwig Binswanger, incorporó la fenomenología al saber psiquiátrico francés, desempeñando de tal modo un papel de primer plano para la generación siguiente, en particular para Jacques Lacan y Henri Ey (éste último sucedería a Minkowski en la dirección de la revista). Su mujer introdujo en Francia el test de Hermann Rorschach.

Los fundamentos antropológicos y filosóficos que postulaba Minkowski como indispensables para las construcción de teorías psicológicas cobraron fuerza en varios de sus colegas contemporáneos con los que trabajó o departió intensamente: Jaspers, Binswanger, Frankl, basados todos ellos en Heidegger, Husserl o Dilthey.

Henry Ey (1968) lo distingue especialmente con la publicación de “A propos du Traité de psychopathologie”. Dialoga, intercambiando ideas acerca de la psicosis, con Jaspers quien publicara en 1913 su Psicopatología General. Con esta obra, hoy un clásico en la Psiquiatría, Jaspers contribuyó a establecer los métodos a aplicar en esta rama de la Ciencia aportando la visión filosófica cimentada en los aportes de Husserl. En una comunicación personal a este autor, Digby Tantam (2016) nos recuerda una cita de Jaspers: “La facticidad de la psicosis es un puzle para nosotros. Nos presenta el insoluble problema del ser humano. El hecho que exista nos concierne a todos. Ya que aquí y allá la vida humana es tal que hace posible e inevitable no solamente darnos pausas sino también estremecernos. Esta preocupación es uno de nuestros principales motores en nuestro deseo de conocimiento psicopatológico".

         Aún hoy se escuchan voces en el ámbito clínico que tienen referencia inicial en los postulados de Minkoswki sobre la atención al paciente psiquiátrico. Recientemente, un contemporáneo suyo declaraba en entrevista que, a sus 85 años, las emociones y el sufrimiento del paciente y también su alegría, son el estímulo (para el psiquiatra) de cada día. Se trata de Eugenio Borgna, italiano, (2016) que considera que su primer gesto revolucionario fue “la eliminación de las camas de contención con los pacientes situados como en una cárcel, privados de la dignidad. Las hice sacar. Eran escalofriantes, inhumanas."

         “La reedición de “Traité de Psychopatology”, agotado desde hace varios años, es un suceso. Se conoce generalmente de Minkowski, gran admirador de Bergson, su concepción original de la esquizofrenia que se distingue de la concepción de Bleuler. Para él, "la alteración del contacto vital con la realidad es el elemento esencial de la esquizofrenia" (1999). Sabemos también que en la historia de la psicopatología, Minkowski ocupa un lugar de elección a nivel internacional. De ese punto de vista, el Tratado de Psicopatología constituye su obra mayor.

Para Minkowski, se trataba de hacer una psicología de lo patológico. Desde el inicio, hace la precisión: "se nos ocurre decirnos algunas veces que extraer por el pensamiento uno por uno todos los rasgos patológicos no nos conduce a una imagen de una psicología normal ya que siguiendo esa sustracción sistemática y artificial, no queda nada sino el vacío y la nada. Definía así su nivel de análisis: "definir lo psíquico, es decir evitando toda confusión con lo fisiológico, la biología o cualquier otra ciencia de la naturaleza o del hombre en tanto que naturaleza". Pablo Rispo (2001) afirma que “el camino que E. Minkowski ofreció, fue precisamente la superación de una psicología individualista y desarrollada en tercera persona. La primera implica el análisis de un yo, o de un él en la segunda modalidad. Ninguna supera la dicotomía sujeto-objeto. Minkowski propuso, en cambio, hacer una psicología en segunda persona. Esta nueva propuesta de co-vivenciar juntos ubica a cada integrante de la relación bipersonal en una modalidad de un yo y de un tú”.

En Minkowski, la psicopatología no busca duplicar la psiquiatría clínica ni brindar una versión superior, sino buscar lo que una investigación fenomenológica puede aclarar específicamente. La referencia a la fenomenología por Minkowski no significa que se desinteresara de las cuestiones teóricas en beneficio de la descripción empírica, ya que todas las investigaciones que se postulan en este libro envían a la preocupación de precisar el sentido que toman las relaciones del sujeto con la experiencia de su ser-en-el-tiempo y en el espacio. Con Minkowski, la postura del psiquiatra ha cambiado. No se contenta ya con "registrar las declaraciones de un sujeto", sino que "penetra la realidad de esta experiencia".” (Rispo, 2001).

         Resultaría inadecuado intentar en este trabajo reflejar la extensa obra de este Psiquiatra, fundamental en la historia de la Psiquiatría. Basta mencionar tres de sus obras fundamentales: El Tratado de Psicopatología (1999), Tiempo vivido (1995) y La Esquizofrenia (1997). Sobre su importante obra han escrito Henri Ey, Lanteri Laura, Allen, Follin y Lacan. Merece la pena la organización de Seminarios para su estudio y difusión.

         De él dijo R.D. Laing, (1963) en su obra “El yo dividido”: “Minkowski made "the first serious attempt in psychiatry to reconstruct the other person's lived experience" and was "the first figure in psychiatry to bring the nature of phenomenological investigations clearly into view".

Una obra fundamental para todos los investigadores en el ámbito del Psicodiagnóstico es el libro de Françoise Minkowska (1963) sobre Rorschach. Este libro marca una ruptura esencial en la interpretación del Test de Ro. Incorporando el análisis fenomenológico del vacío existencial considerando único al individuo testeado. Todos los estudios reunidos en este libro de la famosa prueba destinada a permitir el establecimiento de un psicograma, marca una ruptura esencial de su interpretación.

Esposa, colaboradora y a menudo inspiradora de Eugène Minkowski, su esposa Françoise Minkowska fue uno de los miembros más eminentes del desarrollo de la Psiquiatría Fenomenológica y Existencial. Son célebres sus estudios, alejados del reduccionismo imperante en la ciencia en su momento, sobre la psicopatología y el arte, en especial sobre la vida y obra de V. van Gogh. (Minkowska, 1963).


El citado libro El Rorschach. A la búsqueda del mundo de las formas (Minkowska, 1963) publicado en forma póstuma en 1956, lleva prólogo de Lánteri Laura y una Introducción y visión general de E. Minkowski quien, a lo largo de 30 páginas y 18 incisos, describe sintéticamente la gran labor de su autora. Junto a Robert Dailly, en el Prefacio, decimos que esta introducción, en términos inigualables, describiendo el trabajo de Minkowska distinguiendo y prolongando el de Hermann Rorschach, “no se volverá a repetir”.

F. Minkowska divide la obra en 9 estudios en los que desarrolla:

1 – El test de Rorschach aplicado al examen clínico.

2 – El Test de Rorschach y la psicopatología de la esquizofrenia.

3 – La epilepsia esencial, su psicopatología y el Test de Rorschach

4 - La psicopatología infantil y el Test de Rorschach

5 – Algunas notas sobre el clima de las láminas de Rorschach

6 – El Test de Rorschach en infantes judíos víctimas de leyes raciales.

7 – El Rorschach, sus aspectos clínicos, formales, humanos.

8 – El Rorschach en tanto que “Formdeutversuch” (n.t. prueba de interpretación de la forma) – Su aplicación a los problemas de la epilepsia, de lo epileptoide y de los tipos sensoriales.

9 – Discusión del artículo póstumo de Rorschach.

 


Nos gustaría ver traducido este libro al español desde el francés porque sus aportes son imprescindibles para todos los Psicólogos y Psicólogas que trabajan en el campo del Psicodiagnóstico. En Buenos Aires, Argentina, destacamos el importante trabajo realizado desde la Cátedra y en publicaciones de la Dra. Marta Guberman (2004) y de la Lic. Susana Signorelli (2003).

Seguimos a Eugène Minkowski  cuando en la Introducción al libro de su esposa (2003) dice: “Rara vez una obra fue tan personal. En su aspecto humano, F. Minkowska ha dado lo mejor de sí misma, en su vida y en su obra. Nadie tal vez pueda tomar al Rorschach ni interpretarlo como ella lo hizo. Entre sus manos las láminas no revivirán nunca más. Lo “personal” no se comunica en absoluto literariamente. La historia es apenas capaz de fijar esos conceptos. (…) Siguiendo su ejemplo cada uno de nosotros seguirá su camino.(…) Así es la investigación. Así es la búsqueda de lo humano”.

Eugène Minkowski nace en San Petersburgo el 17 de abril de 1885 y muere a los 87 años en París, el 17 de diciembre de 1972.

Franziska Trockman (Françoise Minkowska) nace en Moscú el 22 de enero de 1882 y muere en Paris, el 15 de noviembre de 1950.

 


Bibliografía

Almada R. (2016) Comunicación personal.

Borgna, E. entrevista en el periódico La Stampa de Novara (Italia). Ver http://www.lastampa.it/2016/01/18/edizioni/novara/la-passeggiata-sui-baluardi-con-lo-psichiatra-borgna-oggi-non-sappiamo-pi-ascoltare-chi-soffre-hBW3XB3edPWMiMAZHmNpgK/pagina.html

Ey, H., (1968). A propos du Traité de psychopathologie de E. Minkowski, París, Francia: L'Evolution Psychiatrique.

Guberman, M. y otros, (2015). La tercera dimensión en el Psicodiagnóstico de Rorschach. Bs. As., Argentina: Lugar.

Guberman, M., (2004). Subjetividad y Rorschach. Bs. As., Argentina: Fundación CAPAC.

Jaspers, K., (1997). General Psychopatology. Manchester University Press, edition of the Hoenig and Hamilton.


Laing, R.D., (1963). Minkowski and Schizophrenia, Review of Existential Psychology XI
Minkowska, F., (1963).
Van Gogh, sa vie, sa maladie, son œuvre, Ed. Presses du Temps Présent et E. Minkowski, 2ª. Edición L’Harmattan, Paris, 2007.


Minkowska, F., (2003). Le Rorschach, à la recherche du monde des formes. París. Francia: L'Harmattan.


Minkowski, E., (1995). Le temps vécu. Paris, Francia: Presses Universitaires de France.

Minkowski, E., (1997). La Schizophrénie. París, Francia: Petite Bibliothèque Payot


Minkowski, E., (1999). Traité de Psychopathologie. Les Empêcheurs de Penser en Rond. Ey, Henry, A propos du Traité de psychopathologie de E. Minkowski, Reeditado en L'Evolution Psychiatrique. París, Francia.

Tantam, D. (2016). Comunicación personal.



martes, 3 de noviembre de 2020

Libertad en tiempos de pandemia. Tener, hacer y ser en la postulación sartreana.

 



“Avoir, faire et être sont les catégories cardinales de la realité humaine. 
Elles subsument sous elles toutes les conduites de l'homme”.
(Sartre, J. P. (1979) L’être et le néant.
Essai d’ontologie phénoménologique,
Éditions Gallimard, Paris.)


        Difícil es relacionar la pandemia del COVID-19, que sufrimos en el primer cuarto del segundo milenio, con el verdadero significado y comprensión que podemos otorgar al concepto de “libertad”. El planeta está infectado por el virus y sus consecuencias son graves: crisis socio-económica, crisis política frente a las medidas a adoptar, miedos, negaciones o irresponsabilidades, enfermedad y muerte.

        Ante las medidas restrictivas dictadas por los gobiernos de muchas latitudes, especialmente los europeos, surgen voces de detractores o defensores de esas medidas según ideologías sustentadas frente a la realidad social pero no como respuesta a la incidencia del virus y su pasmosa facilidad de reproducción y ataque.

        Los medios de comunicación están plagados de noticias acerca de la incidencia de la pandemia contabilizando contagios por millones y muertos por miles. Frente a los anuncios mediáticos y de los gobiernos sobre la incidencia de la pandemia aún se alzan voces y se realizan acciones “negando” la existencia del virus, “alertando” sobre el uso político de los datos, “pontificando” acerca del origen del virus y “asustando a la población” sobre la pérdida de la libertad cuando se recomiendan o legislan confinamientos.

        En estos momentos tan importantes para la salud física y psicológica de la población es importante detenerse unos minutos y bucear en los fundamentos de algunos conceptos fundamentales para comenzar a entender la pandemia. Uno de ellos es “libertad”.

        Uno de los pensadores que ha analizado profundamente el concepto de libertad es Jean Paul Sartre. En toda su obra, pero especialmente en “El Ser y la Nada. Ensayo de ontología fenomenológica” (Sartre, 1954; 1979), el filósofo se ha volcado a la interpretación del ser del hombre y su libertad.

        Tal vez su relectura nos permita acceder a alguna aclaración pertinente con respecto al uso de nuestra libertad frente a la realidad de este momento crucial de la historia de la humanidad.

        Podemos y debemos citar aquí a Sartre con precisión investigadora utilizando referencias comprobables de las mismas o parafrasear su magnífica y profunda prosa. Confío en que ambas posibilidades puedan ayudarnos a comprender.

        Comienza Sartre el primer capítulo de la cuarta sección de su obra “El ser y la nada” en el que trata el tema de la libertad diciendo que “Tener, hacer y ser son las categorías cardinales de la realidad humana. Subsumen en sí todas las conductas del hombre.” (Avoir, faire et être sont les catégories cardinales de la realité humaine. Elles subsument sous elles toutes les conduites de l'homme. Sartre, (1979). pag. 487).

        Estas categorías citadas por nuestro autor nos abren a la lectura del texto y nos predisponen a relacionarlas con la propuesta de otros autores. El mismo Sartre cita a Denis de Rougemont cuando escribía, en su artículo sobre Don Juan: «Il n'était pas assez comme pour avoi» [Su ser no era lo bastante como para tener].

        “En particular, la libertad, al tomarse como fin a sí misma, ¿escapará a toda situación? ¿O, por el contrario, seguirá estando situada? ¿o se situará tanto más precisa e individualmente cuanto más se proyecte en la angustia como libertad sujeta a la circunstancia, y cuanto más reivindique su responsabilidad a título de existente por el cual el mundo adviene al ser? (Sartre, 1979, pag. 692 o en Sartre, 1954, pág. 383)

        A la primera pregunta contestamos con una afirmación sartreana pero que muchos aceptamos como propia: El hombre está condenado a ser libre (Sartre, 1973) Sabemos que, desde la óptica de muchos filósofos, la libertad es inherente a la condición humana y que, por ello, el hombre es absoluto responsable del uso que haga de ella.

        La segunda pregunta implica conocer y aceptar las limitaciones que la libertad tiene en cuanto el ser humano es un ser-en-el-mundo. Y en ese mundo existen “los otros” que, con el ejercicio de su libertad, limitan la nuestra. Así aceptamos que la libertad del uno está limitada por la libertad del otro. Para Sartre el ser humano es responsable de su existencia, de sus acciones y decisiones, y que, puesto que nada prefigura o define su conducta, no está atado sino a sus elecciones. El hombre es responsable absoluto de sí mismo, y, en consecuencia, es el que se inventa a sí mismo, definiendo, mediante su conducta, sus obras y sus actos, quién es y cuál es el sentido de su existencia.

        La tercera pregunta complica mucho la posibilidad de explicación en un breve texto. Pero aceptemos que la angustia que provoca el uso de nuestra libertad sujeta a las circunstancias es mucha y promueve el uso de la responsabilidad sobre toda nuestra existencia. ¿Porqué la angustia está asociada las circunstancias? Porque la libertad nos condena a ser un ser que determina su ser en la medida de estar condenado a enfrentar el mundo e incorporar esa facticidad mundana en el modo de constitución de la  existencia.

        Vemos aquí que, como una minúscula muestra de todo un tratado sobre el ser del hombre, Sartre nos plantea tres preguntas que pueden ser fácilmente trasladables a las circunstancias actuales de la pandemia mundial por infección de la COVID-19.

        Muchas personas pretenden escapar de la conciencia de inmersión en el mundo global y de la conciencia de existencia real del virus. Vemos que es imposible escapar al uso de nuestra libertad. Y en su negación del virus afirman esta última apreciación: son libres para elegir negar.

        Pero al elegir negar y no aceptar las medidas de prevención o restricción están poniendo en peligro la salud comunitaria. Por lo que su libertad choca con la libertad de muchos que eligen “supervivir” (vivir por encima de las circunstancias) y derrotar al virus. Su libertad choca con la libertad de los otros. ¿Serán, como menciona Sartre, responsables absolutos de su sí mismo, de su libertad y de las consecuencias de sus conductas?

        Tal vez debamos detenernos en la tercera pregunta y mencionar que la angustia ha crecido en todos nosotros, exponencialmente, en el tiempo de desarrollo de la pandemia. A los “negacionistas” les angustia las restricciones a su libertad pero no la relacionan con la responsabilidad inherente a esas acciones que configuran, inevitablemente, su ser. Y se convierten, a nuestro entender, en “seres alienados”, ubicados fuera de la mayoría de la población que ansía colaborar para que se produzcan las acciones necesarias para el control del virus. Porque a nosotros, los otros, nos angustia enormemente lo contrario a lo que les produce angustia a ellos: la enfermedad, la muerte propia o de seres queridos o la destrucción de medios de bienestar o supervivencia.

        Recordar que, según Sartre (1973) muchas personas se nos muestran como exentos de angustia pero que, en realidad, la están enmascarando porque huyen de la verdad. Creen ser libres porque se comprometen con sí mismos olvidando que, si todos procedieran así, la pandemia triunfaría y eliminaría a la humanidad. Se encogen de hombros y se disculpan diciendo que no todos proceden así. Si uno insiste con la pregunta se refugian en una mentira actuando de una forma tal que Sartre define como “mala fe”.

        Aunque la angustia se enmascara, finalmente termina apareciendo. Es la angustia que Kierkegaard llamó, en “Temor y Temblor”, la angustia de Abraham por tener que decidir si escucha la orden de Dios, si la sigue, si lo que escucha es su verdadera palabra o delirio o si es señalado como el verdadero ejecutor de la orden divina o le corresponde hacerlo al hijo.

        La angustia que conduce a la inacción es la que aparece enmascarada. El otro tipo de angustia, la angustia vital, es aquella que conocen todos los que han tenido que asumir responsabilidades. Más especialmente cuando la conducta elegida implica la existencia de otros. Seguramente hay varias posibilidades y el hombre debe asumir una únicamente. Debe interpretar la realidad y actuar. Y de esa interpretación puede depender la vida de los otros en la pandemia. Este tipo de angustia no impide actuar. Es motor de la acción auténtica de los hombres. La inacción es “acción de mala fe”. Dice Sartre (1973) que la angustia “no es una cortina que nos separa de la acción, sino que forma parte de la acción misma”.

        Insiste nuestro autor en que un existencialista tiene que sostener una moral de acción y compromiso. Y así nos dice, textualmente (Sartre, 1973) “Para obtener una verdad cualquiera sobre mí, es necesario que pase por otro. El otro es indispensable a mi existencia tanto como el conocimiento que tengo de mí mismo. En estas condiciones, el descubrimiento de mi intimidad me descubre al mismo tiempo el otro, como una libertad colocada frente a mí, que no piensa y que no quiere sino por o contra mí. Así descubrimos en seguida un mundo que llamaremos la intersubjetividad, y en este mundo el hombre decide lo que es y lo que son los otros”.

        Queda claro que en esta pandemia del COVID-19 se pone de manifiesto, momento a momento, que debemos elegir una acción y responsabilizarnos de ella. Por supuesto que afirmamos, junto a muchos autores, que el hombre se mueve en el mundo a partir de sus valores. Pero estaremos de acuerdo que la libertad es uno de esos valores fundamentales. Los hombres auténticos buscan la libertad auténticamente, sin “mala fe”. Queremos y amamos la libertad en todo momento pero rápidamente descubrimos que esa libertad depende enteramente de la libertad de los otros y de las circunstancias. No puedo tomar mi libertad como un fin si no considero, asimismo, la libertad de los otros.

       Hemos tomado algunos aspectos de la postulación sartreana acerca de la libertad, la responsabilidad y la autenticidad. Por cierto, correspondería confrontar estas ideas con otros autores que seguimos en este campo lleno de obstáculos que es la formación y postulación de ideas existenciales. Pecaremos de sostener un pensamiento limitado si no discutiéramos estos aspectos con lo sostenido por autores (mencionados al azar) como Kierkegaard, Scheler, Dilthey, Heidegger, Binswanger, Spranger, Frankl, Jaspers, von Weizzacker, y tantos otros.

    Mantenemos una tensión dinámica destinada a relacionar a otros autores en la consideración e interpretación posible de los efectos de la pandemia del COVID-19 en el pensamiento y acción de todos los seres humanos del planeta, hoy afectados o enfrentados a su acción.

  BIBLIOGRAFÍA

 Sartre, J. P. (1979) L’être et le néant. Essai d’ontologie phénoménologique, Éditions Gallimard, Paris.

Sartre, J. P. (1954) El ser y la nada, 3 vols., Iberoamericana, Buenos Aires, 2ª ed.

Sartre, J. P. (1973) El existencialismo es un humanismo. Ed. Sur, Buenos Aires.


domingo, 1 de noviembre de 2020

Acceso a una psicoterapia via Skype

 


viernes, 23 de octubre de 2020

LIBERTAD, RESPONSABILIDAD Y ESPIRITUALIDAD EN NIÑOS DURANTE LA PANDEMIA COVID-19 (Español - English)

 Publicado en: Carried by the Spirit: Our Hearts Sing: Discerning Meaning during the COVID-19 Pandemic

Editado por María & Eduard Marshall, Ottawa Institute of Logotherapy Septiembre 2, 2020

ISBN: 9798682644766


Estamos muy honrados en haber contribuído con un capítulo de este libro editado en Canadá por el Instituto de Logoterapia de Otawa. Colaboradores de todo el mundo registraron sus observaciones experienciales y reflexiones sobre cómo los principios de Logoterapia y Análisis Existencial (LTEA) de Viktor E. Frankl, una psicoterapia centrada en el significado, pueden activar los recursos del espíritu humano para aumentar la resiliencia y aliviar el sufrimiento existencial mientras enfrentando las consecuencias de la pandemia COVID-19. El proceso de escritura floreció en una expresión de entrega desinteresada y auto-trascendencia. Palabras de sabiduría, coraje y consuelo surgieron en respuesta al sufrimiento. Las palabras sanadoras brotaron en respuesta a las heridas de la humanidad. Un círculo de atención de persona a persona abarcó nuestro mundo para responder a la pandemia de COVID-19 con cuidado y compasión. El libro incluye un artículo original de 1935, escrito por el Dr. Viktor E. Frankl (1905-1997), que se publica por primera vez en la traducción al inglés con permiso de los Archivos Viktor Frankl de Viena. Este ejemplo edificante ofrece una visión única del trabajo del Dr. Frankl. Su humanidad y cercanía a sus pacientes ofrece un legado que enriquece nuestra comprensión de lo que significa ser un ser humano amoroso.


LIBERTAD, RESPONSABILIDAD Y ESPIRITUALIDAD EN NIÑOS

DURANTE LA PANDEMIA COVID-19

José Martínez-Romero Gandos


Necesitamos encontrar y desarrollar nuestra capacidad de encontrar SENTIDO en los momentos más difíciles, especialmente en situaciones extremadamente estresantes. Esa es la habilidad más importante que podemos perfeccionar a lo largo de nuestras vidas. El libro de Viktor Frankl, EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO (1986), proporciona el relato biográfico más convincente y conmovedor de la posibilidad de aumentar la capacidad de la humanidad para perseverar a través de lo inimaginable.

Debemos recordar que, según una encuesta realizada por el Book-of-the-Month Club y la Biblioteca del Congreso de EE. UU, El hombre en busca de sentido pertenece a una lista de "... los diez libros más influyentes en los Estados Unidos" (Kimble, Melvin A., 2014; 1). En el momento de la muerte del autor en 1997, el libro había vendido más de 10 millones de copias y había sido traducido a 24 idiomas.

El propósito de este artículo es describir la experiencia del Dr. Frankl en los campos de concentración y su posterior adaptación a la vida social normal. Desde este punto de vista, explorará la capacidad de recuperación de niños y adultos después de la pandemia llamada Covid-19.

¿Cuál es el significado de la vida? Dejemos que el Dr. Frankl nos diga algo al respecto: "Dudo que un médico pueda responder a esta pregunta en términos generales. Porque el significado de la vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra. Lo que importa, por lo tanto, no es el significado de la vida en general, sino el significado específico de la vida de una persona en un momento dado ". (Frankl 1963; 171)

Propongo que, juntos, exploremos las posibilidades futuras que los niños puedan tener para superar los efectos o el trauma de la pandemia. Es difícil comentar sobre este tema, ya que los niños son nuestra esperanza y dependen de las decisiones de los adultos y las instituciones. Al momento de escribir este artículo, el alto número de muertes y las tasas de contagio en todo el mundo son alarmantes. Sin embargo, las estadísticas indican que la incidencia de Covid-19 en niños es menor que en la población general y que, aunque los niños no se vean tan gravemente afectados por la enfermedad como los adultos mayores, pueden portar la enfermedad e infectarse entre sí y con los adultos. Podríamos preguntarnos, ¿cómo serán sus vidas personales y sociales después de la pandemia?

Me viene a la memoria un recuerdo fugaz, algo que leí en “El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia”; (Frankl, 1987), hace muchos años. Busco el libro en mi biblioteca y encuentro en él notas mías destacando algunos comentarios sobre la infancia. Lo primero que destaca es una referencia a Jaspers con las palabras "...habría que dar una oportunidad a la providencia" (Frankl 1987; p. 145). A toda prisa, busco el libro de Jaspers "La Filosofía" (1968; p.56) en mi biblioteca y allí encuentro escrito: “La libertad del hombre le abre a la inseguridad de su ser, a la vez que (le abre) las oportunidades de llegar a ser aun lo que más propiamente puede ser. Al hombre le es dado manejar con libertad su existencia como si fuese un material. Por eso es el único que tiene historia, es decir, que vive de la tradición en lugar de vivir simplemente de su herencia biológica. La existencia del hombre no transcurre como los procesos naturales. Pero su libertad clama por una dirección”.

Esta última oración me hace pensar que las directivas dadas por las autoridades para que los niños se queden en casa en este momento puede ser comprensibles. Viktor Frankl agrega: "Puede darse el caso de que la forma de ser de un niño no pueda ajustarse biológicamente, pero los ajustes psicológicos son posibles, ya que muchos defectos pueden corregirse a través de la educación" (1987; p.140). Además, afirma que “Si entendemos por vida la existencia corporal, la vida de un niño es obra de sus padres; pero si no entendemos por vida la existencia corporal, sino el modo de ser espiritual (= esencia), y, por tanto, no el nivel biológico, sino el biográfico, la vida de un ser humano es en realidad su propia obra vital” (Frankl, 1987; p. 140). A partir de estas citas podemos inferir que los niños desarrollan su personalidad y desarrollan su existencia, de acuerdo con este "trabajo vital" que está rodeado y condicionado por el entorno familiar, el entorno escolar, el entorno social y el entorno espiritual.

Recordemos que, según Frankl (1987;216;242), la espiritualidad pertenece a la existencia humana, junto con la libertad y la responsabilidad. La antropología crítica que rige el sistema psicoterapéutico de Logoterapia y Análisis Existencial permite abordar un amplio espectro de descripciones clínicas psiquiátricas y psicológicas que lo diferencian de los sistemas actuales, abordando un desarrollo somático (somatogénesis), un desarrollo psíquico (psicogénesis) pero, sobre todo, un desarrollo a través del espíritu (noogénesis).

Por estas consideraciones, la teoría y los métodos de Frankl son especialmente aplicables a los problemas noéticos que requieren una psicoterapia específica. Este es el caso de los problemas derivados de la incidencia de la pandemia de Covid-19 en la población general y en los niños. Por lo tanto, la Logoterapia puede ser un método de elección útil para superar los efectos de la pandemia.

En tiempos de crisis, podemos reforzar nuestro sistema de valores que tiene su sede en la parte más profunda de nuestra personalidad. Sin embargo, esa tarea no será fácil si la humanidad niega la capacidad humana para una auto comprensión dimensional y cae de nuevo en lo absurdo del consumo, la adicción o el intento de superar la depresión a través del aturdimiento comercial. La pandemia ofrece un momento único en el tiempo para convertir la situación en una oportunidad, como señaló Jaspers. Los griegos llamaron a esta oportunidad "Kairós". Kairós representa un período indeterminado en el que sucede algo importante. Su significado literal es "momento adecuado u oportuno". En la teología judeocristiana, Kairós es conocido como "el tiempo de Dios".

Pero no hay mucho tiempo que perder. Si no hacemos algo sobre esta realidad que tenemos que vivir en el siglo XXI, corremos el riesgo de no hacer modificaciones a nuestro comportamiento individual y social. El efecto será haber perdido la posibilidad única e irrepetible que desaparecerá para siempre.

Hay mucha información en los medios sobre el efecto de la pandemia de coronavirus. No siempre son veraces. No siempre tienen buenas intenciones. Los efectos sobre el clima, el consumo, el capital, la salud mental o física parecen presagiar un futuro no muy lejano pero incierto.

 

Mientras escribo estas líneas, en España, el país donde resido, las autoridades han introducido regulaciones estrictas durante más de un mes. Las personas se han limitado a sus hogares y la producción se ha limitado a lo que se ha llamado "elementos esenciales para la subsistencia". Si bien el cumplimiento es bueno, todavía hay una abrumadora cantidad de violaciones de estas reglas.

Muchos adultos no toleran estar en casa y buscan escapatorias y excusas que les permitan salir: pasear al perro (pero varias veces al día), alquilar un perro para pasear, ir al supermercado varias veces al día o simplemente moverse con excusas o mentiras banales. La pandemia presenta una situación inevitable ante la cual, necesariamente, debemos tomar una decisión fundamental. Frankl describe esta "situación límite" (Jaspers) como una experiencia relacionada con el sufrimiento, la culpa o la muerte. El camino que se abre ante esta situación es claro: debemos reevaluar nuestro pasado individual y colectivo, reexaminar nuestro sentido de ética y solidaridad, determinar nuestra actitud hacia nuestro presente y orientarnos hacia la auto trascendencia que usualmente llamamos "vida significativa".

La responsabilidad es un fenómeno exclusivamente humano que puede manifestarse en relación con uno mismo, con los demás y con Dios (Marshall, 2017). Sin embargo, estamos presenciando una asunción diferente de responsabilidad por parte de gobiernos, instituciones o individuos. "Me siento encerrado en una cárcel", dicen algunos para evadir la regla. Este es seguramente el caso si no han "elegido sobrevivir" (Frankl 1983; p.163) sino que simplemente "han sobrevivido". Si las personas eligen cuidarse a sí mismas y a los demás, si ejercen su libertad de aceptar el distanciamiento físico para disminuir la propagación de la infección, si realmente "aman" al otro "con un compromiso de cuidado y un intercambio espiritual, entenderían la esencia de otra persona que es singular, única e irrepetible. Estarían en una mejor posición para afirmar el valor de cada vida.

En una crisis como la causada por esta pandemia, sin precedentes en nuestra historia reciente, cualquier medida y restricción nos permite aprender, pero también nos presenta inconvenientes. Todos debemos tratar de evaluar los posibles efectos, reconocer los negativos y reducirlos para mitigar su impacto.

La información errónea de que los niños transmiten el virus con mayor facilidad que los adultos produce un prejuicio importante. Esta afirmación es falsa. Las razones de la facilidad de transmisión se atribuyeron a "... no quedarse quieto, no entender u obedecer todas las órdenes de prevención, cuidado y limpieza", o "no entender la situación".

Los niños son muy empáticos y pueden razonar siguiendo la conversación sobre el tema con un adulto que sabe cómo abordarlos a su propio nivel. Sin embargo, generalmente no los escuchamos lo suficientemente bien como para tener una idea de sus preocupaciones. No sabemos acerca de sus quejas de forma aislada o sobre su limitación en los juegos y el intercambio social. Quizás muchas cosas necesitan ser repensadas sobre el contacto social de los niños en estas circunstancias. O podemos seguir la exhortación: "A menos que cambies y te conviertas en un niño, nunca entrarás en el reino de los cielos" (Mt. 18; 1-4).

Siempre es bueno recordar que los niños no son un asunto privado de sus padres. No son objetos que pertenecen a su familia sino sujetos de derecho. Y con sus características forman parte importante de la comunidad. Sus necesidades especiales están reguladas en los países y en el derecho internacional.

Todos poseen los mismos derechos pero en las circunstancias actuales no todos tienen acceso a los mismos beneficios. No siempre hay una zona libre verde cercana en la que se puedan mantener las distancias de seguridad e higiene. No siempre pueden acceder a la naturaleza de la misma forma y esto se limita según los climas y estaciones. No todas las personas tienen acceso a las tecnologías.

En la cuarentena es preciso que las familias permitan que los niños expresen sus vivencias de diferentes formas: dibujos, cuentos, música, bailes, etc.). La rutina escolar está alterada. En nuestro medio los maestros envían, diariamente, la tarea por internet. Pero no todas las familias tienen iguales posibilidades, aún en ciudades modernas. Por ejemplo, hay que imprimir las fichas que se envían día a día. ¿Y si se acaba la tinta de la impresora? No hay comercio abierto. ¿Y si no tienen impresora? En cualquier caso y geografía es imprescindible la solidaridad comunitaria.

Debemos recordar, una vez más, a Frankl (1987; p.21; 33) cuando nos habla acerca de los valores de actitud, de experiencia y de creación. Los primeros se encarnan a partir de la capacidad del hombre de encontrar un sentido a su sufrimiento, logrando transformar una tragedia personal en un triunfo. Los segundos, los valores vivenciales o de experiencia, se caracterizan por su “gratuidad” es decir, es lo que se recibe del mundo, de la naturaleza, de los sentidos, del contacto con los semejantes a través del amor, sin costo alguno. Y los valores creativos, imprescindibles para desarrollar en los niños en esta crisis, encarnan la capacidad del hombre de dar al mundo su modo particular de respuesta.

Los niños aislados en su casa agotan el uso de juguetes a su disposición. Es el momento de desarrollar la creatividad. Reciclar cajas, bolsas, objetos y “crear” nuevas situaciones sociales, personales o familiares. En el caso que se pueda fomentar la comunicación vía medios informatizados.

Sin cansar al lector pero considerando que el aislamiento personal otorga experiencia diré que hace dos días mi nieto cumplió 8 años en un encierro familiar de 20 días. Varias madres organizaron un saludo de todos sus compañeros de clase, incluido el maestro, vía una aplicación actual. La sorpresa fue mayúscula y el goce parecido a una verdadera fiesta de cumpleaños. Luego de hablar con cada uno les mostró la mesa familiar con su torta de cumpleaños y alguna de las elaboraciones caseras ad-hoc en las que él había contribuido. Llamados por teléfono de familiares y amigos. Regalos improvisados comprados en el kiosko de diarios, único negocio habilitado excepto los super y farmacias. Su conclusión: “No pensaba tener un cumpleaños tan divertido y con tantos regalos”. En cuarentena y encontrando sentido, a pesar de todo.

¿Hay un sentido de la vida para todas las edades o cada edad tiene su propio sentido? Podemos recordar que la existencia del hombre se concibe en un continuo, un curso lineal, sin curvas artificiales. Frankl nos recuerda: “Si el sentido reside en el mundo y no principalmente en nosotros, el hombre no debería preguntar sobre el sentido de la existencia, sino que, por el contrario, debería interpretarse a sí mismo como el ser cuestionado, y su propia existencia como un signo de interrogación. No es el individuo quien debe preguntar, pero es la vida la que hace preguntas; el individuo debe responder y, en consecuencia, responsabilizarse de su vida” (Frankl 1987; p.34).

El sentido no nos es dado. Debemos descubrirlo. No aparece frente a nuestros ojos como una conclusión automática. El proceso es gradual, específico y minuciosamente proyectado en el fondo de la realidad circundante. ¿Cómo aprendemos a seguir este camino? Nuestro primer maestro es la familia, un excelente terreno de socialización que nos permite buscar y, posteriormente, llevar a cabo un sentido personal, único y trascendente.

La familia es la célula embrionaria fundamental de sentido y la primera escuela de valores. Su salud o debilidad está estrechamente relacionada con el contexto histórico de las comunidades o sociedades en las que la familia influye y está influida. Es una red peculiar que otorga firmeza y unidad, la fuente de energía por la cual la vida se vuelve más humana. Su educación es una educación para la libertad y la responsabilidad. Enseña cómo distinguir lo que es esencial de lo que no es, lo que tiene sentido de lo que no; entre lo que debemos ser responsables y lo que es

En oposición a una sociedad que promueve el hedonismo, el hacinamiento, el consumo y el bienestar superficial, la familia se erige como el promotor natural y esencial de la internalización de los valores, la reflexión sobre el sentido de la vida, el respeto a la autoridad y el ejercicio responsable de la libertad.

En el mundo que nos rodea durante este siglo hemos visto los principios fundamentales que nos distinguen como una cultura en peligro. Hay una crisis de valores. Observamos que lo material trata de imponerse sobre lo espiritual. El positivismo filosófico y político incide en el orden natural. Lo científico y tecnológico afecta a la moral. El énfasis en la posesión de bienes frustra el progreso digno de la humanidad.

Paradójicamente, el sufrimiento causado por la irrupción mundial de Covid-19, las muertes, sus consecuencias en la realidad socioeconómica causada por la cuarentena y la restricción de la actividad productiva, ha iluminado el camino que nos lleva a la puerta de la trascendencia. A pesar de que el virus se transmite mucho más rápido que cualquier otro virus conocido hasta ahora, su incidencia se extiende por todo el planeta, llena de dificultades y obstáculos, promueve esa libertad interior que actúa como un "ariete de batalla" que rompe las puertas del dolor o los sentimientos. de pérdida que lo rodea y activa la capacidad de superar y avanzar "a pesar de todo". El sufrimiento actúa como un filósofo interno que cada uno posee y que revela el valor de la vida, iluminando, haciendo transparente lo que parecía tan difícil de comprender, abriendo regiones previamente veladas y realmente enriqueciendo nuestra existencia.

Por supuesto, por "sufrimiento" nos referimos al sufrimiento que no se puede evitar. Siempre debemos intentar evitar sufrimientos innecesarios. Solo ante el sufrimiento impuesto por las circunstancias que no podemos alterar, como en el caso de una enfermedad, de la que no podemos escapar, debemos poner en práctica los valores de actitud. En palabras de Frankl: "El hombre se trasciende a sí mismo. El ser humano es un ser auto trascendente”. Es capaz de cambiar el mundo para mejor si es posible, y de cambiarse para mejor si es necesario" (1986; p. 125).

Los científicos y los profesionales de la salud se dedican a encontrar una cura para la infección viral. Buscan curas con vacunas, anticuerpos y antídotos. Muchas veces, olvidan que los seres humanos son seres multifacéticos y multidimensionales. Ofrecen "curar nuestros cuerpos" atacando el virus y proponen distanciamiento físico para evitar su propagación. No están interesados ​​en la "cura" de la dimensión especial que requiere atención: el espíritu.

"Curar" es una palabra latina que designa "cuidado y preocupación". Nuestra principal "preocupación" es establecer si las personas pueden ser "curadas" a lo largo de las dimensiones biopsicosocial-espirituales.

La realidad de todos nosotros, plagada por el miedo al contagio, la enfermedad y la muerte, es la realidad que, cualquiera que sea el pronóstico, pone límites a nuestra libertad que afectan nuestro sentido de una vida llena de significado. San Agustín de Hipona dijo: "Incerta omnia, sola mors certa" (Todo es incierto, solo la muerte es segura. I.e., en Salmo 38:19). Pero a pesar de esta certeza y de la universalidad fáctica de la muerte humana, ha habido muchas formas en que se ha entendido y explicado (según O'Callaghan 2004; Lorizio 1994; Clark, 1993; Anderson, 1986; Carse, 1980; Aries , 1977; Pieper 1970).

Me decía, en estos días, un joven colega peruano: “El problema último develado por la pandemia es el del imperioso deseo Unamuniano de vivir. O dicho de otro modo, el inminente miedo a morir. La muerte ha salido de su “letheia” (de su ocultamiento), de su anonimato, de sus lugares comunes y ha llegado a la puerta de nuestras casas. Ahora es “aletheia” (des-ocultamiento). La muerte es noticia, se notifica. Llevamos la cuenta y en la ilusión del número la alejamos. La estadística y las matemáticas son abstracción. Despojan de su significación épica a los acontecimientos”. La información nos disciplina, nos pone al tanto y en forma. De ahí la quimera de que estar informados es estar seguros.” (Giuliano Milla; 2020)

Permítanme con respecto a la libertad y la responsabilidad en el momento del encierro citar un artículo que publiqué bajo el título de "IPSEIDAD (¿≠ de mismidad?) (Martínez-Romero Gandos, 2020):

“El existencialismo destaca el carácter dado (la irreductibilidad) de la existencia, su prioridad sobre la esencia. El origen latino de la palabra “existencia” nos remite a una etimología que expresa algo que “emerge, aparece, se presenta, se hace visible”. Es muy larga la lista de autores que han tratado el tema del ser de la existencia. Como un recordatorio posible podemos decir, siguiendo a Vicente Fatone que existir es ser un ser de lejanías porque no se limita el hombre a ser en el aquí y ahora sino que esta realidad no lo agota y lo proyecta en la búsqueda de su realización que siempre está en el horizonte como un irrealizable. En esta situación tiene que elegir a cada instante entre todas sus posibilidades, no las pasadas que ya no son, sino eligiéndolas en un juego creador que solamente está en el futuro. El proceso de elección es un proceso liberador porque le permite huir de lo ya determinado y crearse a sí mismo y a sus mundos. Esto es la libertad. Pero esta libertad le produce angustia. El hombre al existir fuera de sí, no puede sino sentirse amenazado, siempre inseguro de ese su ser en permanente riesgo; y por eso mismo el hombre tiene que cuidar su ser. Gracias a esta cura (sorge) el hombre es lo que es. La cura es paradójica, es cuidado, pero nunca da seguridad. El hombre, que es cura, es el ser inseguro, expuesto, el ser que constantemente corre el riesgo de su ser. En ese ser de posibilidades que es el hombre siempre hay un “todavía no” que le dá la condición de ser incumplido. No estará acabado ni aún en la muerte. Porque la muerte no es existencia.”

Una vez más, recordemos el relato del Dr. Frankl en "El Hombre en busca de sentido”: (... Encontré en el bolsillo de un abrigo recién adquirido una sola página arrancada de un libro de oraciones hebreo, que contenía la oración principal judía Shema Israel. ¿Cómo debería haber interpretado tal "coincidencia" aparte de un desafío para vivir mis pensamientos en lugar de simplemente ponerlos en papel? Recuerdo que un poco más tarde me pareció que moriría en el futuro cercano. En esta situación crítica, sin embargo, mi preocupación era diferente de la mayoría de mis camrades (sic). Su pregunta fue: “¿Sobreviviremos al campamento? Porque, de lo contrario, todo este sufrimiento no tiene sentido”. Porque, si no, en última instancia, la supervivencia no tiene sentido; para una vida cuyo significado depende de tal casualidad, ya sea que uno escape a la muerte o no, en última instancia no valdría la pena vivir en absoluto ”(Frankl 1963; 182/183).[1]

La muerte no es un buen tema para el final de este escrito. Prefiero hablar de Esperanza. "Lo que no es posible es el optimismo por decreto. No podemos ordenar a nadie que sea optimista o que espere contra toda esperanza. De hecho, nadie puede forzar la esperanza, ni las otras dos actitudes que constituyen la famosa tríada: fe y amor" (Frankl 1987; 64).

Ponemos todo nuestro ser al servicio de la Esperanza para que con él podamos lograr para nuestros hijos un futuro de bienestar, felicidad y sin traumas posteriores al coronavirus. Amén.

José Martínez-Romero Gandos, PhD. nació en Buenos Aires, Argentina en 1940. Completó su doctorado en Psicología en la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y en la Universidad de A Coruña (Galicia-España). Practicó psicología durante treinta y dos años en la República Argentina y durante los últimos dieciocho años en España. Preside la Asociación Gallega de Análisis Existencial y Logoterapia, donde se desempeña como supervisor y conferencista. Es autor de varios libros, capítulos de libros y artículos. Su último libro se titula “Logoterapia Grupal”, Editorial Académica Española, 2020 [jmrsentido@gmail.com].

 

REFERENCIAS:

·         Anderson, R. S., (1986) Theology of death and dying. Oxford/New York: Blackwell.

·         Ariès, P., (1977) Essais sur l’histoire de la mort en Occident du Moyen Age à nos jours, Seuil, Paris.

·         Carse, J. P., (1980) Death and existence. A conceptual history of human mortality. New York, NY: John Wiley.

·         Clark, D. (ed.) (1993) The sociology of death. Oxford, UK: Blackwell.

·         Frankl, V. E. (1963) Man's search for meaning, New York, NY: Beacon Press.

·         Frankl, V. E. (1969) The will to meaning. Foundations and applications of Logotherapy. New York, NY: New American Library,

·         Frankl, V. E. (1979) The unheard cry for meaning. Psychotherapy & humanism. New York, NY: Simon and Schuster/Touchstone Book.

·         Frankl, V. E. (1986). El hombre en busca de sentido, Editorial Herder, Barcelona.

·         Frankl, V. E. (2005 [1984]). Der leidende Mensch. Anthropologische Grundlagen der Psychotherapie, 3rd ed. Bern: Hans Huber.Frankl V. E. (1987) El hombre doliente. Fundamentos antropológicos de la psicoterapia, Ed. Herder, Barcelona..

·         Jaspers, K (1994)   Karl Jaspers: basic philosophical writings: selections / ed., transl., and with intro. by Edith Ehrlich, Leonard H. Ehrlich, George B. Pepper. New Jersey: Humanities Press International.

·         Jaspers, K. (1968). La filosofía. México D.F: Fondo de Cultura Económica.

·         Kimble, Melvin A.(2014) Viktor Frankl's Contribution to Spirituality. Routledge. .

·         Lorizio, G. (ed.), (1994) Morte e sopravvivenza. In dialogo con X. Tilliette, AVE, Roma.

·         Marshall, E. (2017). Freedom of will in relationships. The International Forum for Logotherapy, 40(2), 87-96.

·         Martinez-Romero Gandos, J. (2020). IPSEIDAD (¿≠ de mismidad?). [http://logoterapiagalicia.blogspot.com].

·         Milla, G. (2020). Comunicación personal.

·         O’Callaghan, P., (2004) La muerte y la esperanza, Madrid: Palabra.

·         Pieper, J., (1970) Muerte e inmortalidad, Barcelona: Herder.



[1] Original: “…I found in a pocket of a newly acquired coat a single page torn out of a Hebrew prayer book, which contained the main Jewish prayer, Shema Yisrael. How should I have interpreted such a “coincidence” other than as a challenge to live my thoughts instead of merely putting them on paper? A bit later, I remember, it seemed to me that I would die in the near future. In this critical situation, however, my concern was different from that of most of my camrades (sic). Their question was, “We will survive the camp? For, it not, all this suffering has no meaning”. The question which beset my was, “Has all this suffering, this dying around us, a meaning? For, if not, then ultimately there is no meaning to survival; for a life whose meaning depends upon such a happenstance –whether one escapes death or not – ultimately would not be worth living at all” (Frankl 1963; 182/183).


FREEDOM, RESPONSIBILITY AND SPIRITUALITY IN CHILDREN

DURING THE COVID-19 PANDEMIC

José Martínez-Romero Gandos


We need to find and to develop our ability to find MEANING in the most difficult times, especially in extremely stressful situations. That is the most important skill that we can hone throughout our lives. Viktor Frankl's book, MAN'S SEARCH FOR MEANING (1963), provides the most compelling and moving biographical account of the prospect of increasing humanity's ability to persevere through the unimaginable.

We must remember that, according to a survey conducted by the Book-of-the-Month Club, and the Library of Congress, Man's Search for Meaning belongs to a list of "…the ten most influential books in the United States” (Frankl, 2014; 147). At the time of the author's death in 1997, the book had sold over 10 million copies and had been translated into 24 languages.

The aim of this article is to draw form Dr. Frankl's experience in the concentration camps and subsequent adjustment to normal social life. In this light, it will explore the ability of children and adults to recover after the pandemic called Covid-19.

What is the meaning of life? Let Dr. Frankl tell us something about it: "I doubt that a doctor can answer this question in general terms. Because the meaning of life differs from one man to another, from one day to another and from one hour to another. What matters, therefore, is not the meaning of life in general, but rather the specific meaning of a person's life at any given time." (Frankl 1963; 171)

I propose that, together, we explore the future possibilities that children may have to overcome the effects or trauma of the pandemic. It is difficult to comment on this issue since children are our hope and depend on the decisions of adults and institutions. At the time of the writing of this article, the high number of deaths and contagion rates worldwide are alarming. Nevertheless, the statistics indicate that the incidence of Covid-19 in children is lower than in the general population and that, even though children may not become as seriously affected by the disease as elderly adults, they can carry the disease and infect each other and as adults. We could ask ourselves, what will be their personal and social lives like after the pandemic?

A fleeting memory comes to my mind, something that I read in “El hombre doliente” (Suffering Human Being; Frankl, 1983), many years ago. I am at a library, highlighting a few comments about childhood in this book. The first thing that stands out is a reference to Jaspers with the words "…providence should be given a chance" (Frankl 1987; p. 145). Hastily, I look for Jaspers' book "La Filosofía" (1968; p.56, Spanish version) in my library and there I find written: "The freedom of man opens him up to the insecurity of his being, while opportunities can open it so that it becomes what is most appropriate. Man is given to freely manage his existence as if he were a material. That is why he is the only one with a history, that is, he lives from tradition instead of just living from his biological inheritance. Man's existence does not proceed as natural processes. But his freedom cries out for direction."

This last sentence makes me think that the direction given by the authorities for children to stay at home at this time may be understandable. Viktor Frankl adds: "It may be the case that the way of being of a child cannot be biologically adjusted, but psychological adjustments are possible, since many defects can be corrected through education" (1987; p.140). Furthermore, he states that “…If we understand bodily existence as life, a child's life is the work of his parents. However, if we do not understand life as merely corporeal existence, but a spiritual way of being (= essence), thus, not on the biological level, but on the biographical level--the life of a human being is actually his own vital work” (Frankl, 1987; p. 140). From these quotation we can infer that children develop their personality and unfold their existence, according to this "vital work" that is surrounded and conditioned by the family environment, the school environment, the social environment and the spiritual environment.

Let us recall that, according to Frankl (2014), spirituality belongs to human existence, along with freedom and responsibility. The critical anthropology that governs the psychotherapeutic system of Logotherapy and Existential Analysis allows to approach a wide spectrum of clinical psychiatric and psychological descriptions that differentiate it from current systems, addressing a somatic development (somatogenesis), a psychic development (psychogenesis) but, above all, a development through the spirit (noögenesis).

For these considerations, Frankl’s theory and methods are especially applicable to noöetic problems that require a specific psychotherapy. This is the case of the problems derived from the incidence of the Covid-19 pandemic in the general population and in children. Thus, Logotherapy can be a helpful method of choice in overcoming the effects of the pandemic.

In times of crisis, we can reinforce our value system that is rooted in the deepest part of our personality. However, that task will not be easy if humanity denies the human capacity for a dimensional self-understanding and falls back into the absurdity of consumption, addiction, or the attempt to overcome depression through commercial daze. The pandemic offers a unique moment in time to turn the situation into an opportunity, as Jaspers pointed out. The Greeks called this opportunity “Kairos.” Kairos represents an undetermined period in which something important happens. Its literal meaning is "suitable or opportune moment.” In the Judeo-Christian theology, Kairos is known as "God's time.” 

But there is not much time to lose. If we do not do something about this reality that we have to live in the XXI century, we run the risk of not making modifications to our individual and social behavior. The effect will be having lost the unique and un-repeatable possibility that will disappear forever.

There is a lot of information in the media about the effect of the coronavirus pandemic. They are not always truthful. They are not always well intentioned. Effects on the climate, on consumption, on capital, on mental or physical health seem to foreshadow a not too distant but uncertain future.

As I write these lines, in the Spain, the country where I reside, the authorities have introduced strict regulations for more than a month now. People have been confined to their homes and production has been limited to what has been called "essential elements for subsistence." While compliance is good, there is still an overwhelming number of violations of these rules.

Many adults do not tolerate being at home and look for loopholes and excuses that would allow them to go outside: walk the dog (but several times a day), rent a dog for a walk, go to the supermarket several times a day or simply move with banal excuses or lies. The pandemic presents an inevitable situation before which, necessarily, we must make a fundamental decision. This "limit situation" (Jaspers) is described by Frankl as an experience related to suffering, guilt or death. The path that opens up in the face of this situation is clear: we must re-evaluate our individual and collective past, re-examine our sense of ethics and solidarity, determine our attitude towards our present, and orient ourselves towards self-transcendence that we usually call “meaningful living.”

Responsibility is a uniquely human phenomenon that can be manifested in relation to oneself, to others and to God (Marshall, 2017). However, we are witnessing a different assumption of responsibility by governments, institutions, or individuals. "I feel locked in a jail," some say to evade the rule. This is surely the case if they have not "chosen to survive" (Frankl 1983; p.163) but merely "happen to be a survivor.” If people would chose to take care of themselves and of others, if they would exercise their freedom to accept physical distancing to diminish the spread of the infection, if they truly" loved "the other" with a commitment to care and a spiritual exchange, they would understand another person’s essence that is singular, unique and un-repeatable. They would be in a better position to affirm the value of every life.

In a crisis like the one caused by this pandemic, unprecedented in our recent history, any measures and restrictions allow us to learn but also presents us with drawbacks. We should all try to assess the possible effects, recognize the negatives, and reduce them to mitigate their impact.

A major prejudice was produced by the misinformation that children transmit the virus more easily than adults. This claim is false. The reasons for the ease of transmission were attributed to “…not standing still, not understanding or obeying all orders of prevention, care and cleanliness,” or to “not understanding the situation.”

Children are very empathetic and can reason by following the conversation on the subject with an adult who knows how to approach them at their own level. However, usually we do not listen to them well enough to have an insight into their concerns. We do not know about their complaints in isolation or about their limitation in games and social exchange. Perhaps many things need to be rethought about children's social contact in these circumstances. Or, we can follow the exhortation: "Unless you change and become like little children, you will never enter the kingdom of heaven" (Mt. 18; 1-4).

It is always good to remember that children are not a private property of their parents. They are not objects, that belong to his family but subjects of law. With their characteristics, they are an important part of the community. Their special needs are regulated in different countries and in international law.

Everyone has the same rights, but under current circumstances not everyone has access to the same benefits. There is not always a green free zone nearby where safety and hygiene distances can be maintained. They cannot always access nature in the same way as adults do, and their freedom is limited according to the climates and seasons. Not everyone has access to technology, either.

In quarantine, families need to allow children to express their experiences in different ways: drawings, stories, music, dances, etc. The school routine is altered. In our environment, teachers send homework online daily. But not all families have equal possibilities, even in modern cities. For example, you need to print the exercises that are sent day by day. What if the printer runs out of ink? There is no possibility to replace the cartridge. What if the family does not own a printer? In any case, communication, community, and solidarity are essential.

We must recall Frankl once again, (1987; p, 21; 33) when he talks about the avenues of ​​attitudinal, experiential, and creative values. Attitudinal values refer to the capacity to find meaning in suffering, transforming a personal tragedy into a triumph. Experiential values are characterized by their “gratuitousness”, that is, it is what we receive from the world, from nature, from the senses, from contact with others through love, at no cost. And the creative values, which are essential for the development of our children during this crisis, embody our ability to give the world through our own unique ways of responding.     

Isolated children at home exhaust the use of toys at their disposal. --It is time to engage their creativity: Recycle boxes, bags, objects and "create" new social, personal, or family situations. It may be the case that communication can be promoted via computerized means.

Without tiring the reader but considering that personal isolation gives experience, I would like to mention that, two days ago, my grandson turned seven years old during a thirty-day confinement. Several mothers organized a greeting from all their classmates, including the teacher, via a current application. The surprise was supreme, and the enjoyment resembled a true birthday party. After talking to each one, he showed them the family table with his birthday cake and some of the ad-hoc home-made decorations to which he himself had contributed. Phone calls from family and friends and improvised small gifts bought at the local news stand--the only business allowed to remain open except the supermarkets and pharmacies—made this day special. His conclusion: "I did not plan to have such a fun birthday with so many gifts." --Quarantined and finding meaning, despite everything!

Is there a sense of life for all ages or does each age have its own meaning? We can recall that the existence of man is conceived on a continuum, a linear course, without artificial bends. Frankl reminds us: “If the meaning resides in the world and not primarily in ourselves, man should not ask about the meaning of existence, but conversely, he should interpret himself as the being who is questioned, and his own existence as a question mark; It’s not the individual who must ask, but it’s life that asks questions; the individual must answer and, consequently, take responsibility for his life ” (Frankl 1987; p.34).

Meaning is not given to us. We must discover it. It does not appear in front of our eyes as an automatic conclusion. The process is gradual, specific and painstakingly projected on the background of the surrounding reality. How do we learn to follow this path? Our first teacher is the family, an excellent socializing ground that allows us to search for and subsequently carry out meaning that is personal, unique and self-transcendent.

The family is the foundational embryonic cell of meaning and the first school of values. Its health or weakness is closely linked with the historical context of the communities or societies that the family influences and is influenced by. It is a peculiar network that grants firmness and unity, the source of the energy by which life becomes more human. Its education is an education for freedom and responsibility. It teaches how to distinguish what is essential from what is not, what makes sense from what does not; between what we need to be responsible for and what is superfluous.

In opposition to a society that promotes hedonism, overcrowding, consumerism and superficial well-being, the family stands as the natural and essential promoter of the internalization of values, reflection on the meaning of life, respect for authority and responsible exercise of freedom.

In the world around us during this century we have seen the fundamental principles that distinguish us as a culture in danger. There is a crisis of values. We observe that the material tries to impose itself on the spiritual. Philosophical and political positivism impinge on the natural order. The scientific and technological affects morality. The emphasis on the possession of goods thwarts the worthy progress of humankind.

Paradoxically, the suffering caused by the worldwide eruption of Covid-19, the deaths, its consequences in the socio-economic reality caused by quarantine and the restriction of productive activity, has illuminated the path that leads us to the door of transcendence. Despite that the virus is transmitted much faster than any other virus known up to now, its incidence spreading throughout the planet, full of  hardships  and obstacles, promotes that inner freedom that acts as a “battle ram” which breaks the gates of pain or feelings of loss that surrounds it and activates the ability to overcome and to move forward "despite everything." Suffering acts as an inner philosopher that each one possesses and that reveals the value of life, illuminating, making transparent what seemed so difficult to grasp, opening up regions previously veiled and truly enriching our existence.

Of course, by "suffering" we mean suffering that cannot be avoided. We must always attempt to avoid unnecessary suffering. Only in the face of the suffering that is imposed by the circumstances that we cannot alter, such as in the case of a disease--that from which we cannot escape--should we put attitudinal values ​​into action. In Frankl’s words: “Man is capable of changing the world for the better if possible, and of changing himself for the better if necessary” (2014; p. 123).

Scientists and healthcare professionals are dedicated to finding a cure to the viral infection. They seek cures with vaccines, antibodies and antidotes. Many times, they forget that human beings are multi-faceted and multi-dimensional beings. They offer to "heal our bodies" by attacking the virus and propose physical distancing to prevent its spread. They are not interested in the “cure” of the special dimension that requires tending: the spirit.

"Cure" is a Latin word that designates "care and concern." Our main "concern" is to establish whether people can be "cured" along the bio-psycho-social-spiritual dimensions.

The reality of all of us, plagued by the fear of contagion, disease, and death, is the reality that, whatever the prognosis, there are limits to our freedom that affects our sense of meaning-filled life. Saint Augustine of Hippo said: “Incerta omnia, sola mors certa” (Everything is uncertain, only death is certain. I.e., in Ps. 38:19). But despite this certainty, and the factual universality of human death, there have been many ways in which it has been understood and explained (i.e., O'Callaghan 2004; Lorizio 1994; Clark, 1993; Anderson, 1986; Carse, 1980; Aries, 1977; Pieper 1970).

A colleague from Peru recently remarked: “The last problem revealed by the pandemic is that of the imperious Unamunian desire to live. Or put another way, the imminent fear of dying. Death has come out of its "letheia" (being hidden), its anonymity, its common places and has reached the door of our houses. Now it is "aletheia" (no longer hidden). Death is in the news. It is in the reports. We keep the account, and, in the abstract illusion of the numbers, we move away from it. Statistics and mathematics are abstractions. They strip events of their epic significance. Information disciplines us, keeps us updated and in shape. Hence the chimera that being informed is being safe” (Giuliano Milla, 2020).

Allow me to quote my answer in reply from an article that I published under the title of “IPSEIDAD” (Martinez-Romero Gandos, 2020) in regard to freedom and responsibility at the time of confinement:

“Existentialism highlights the given character (the irreducibility) of existence, its priority over essence. The Latin origin of the word "existence" refers to an etymology that expresses something that "emerges, appears, becomes visible". The list of authors who have dealt with the being of existence is very long. According to Vicente Fatone, to exist is to be a being from afar because we are not limited to being in the here and now since this reality does not exhaust us and projects us in the search for our realization that always it is on the horizon as unattainable. In this situation we have to choose at every moment among all our possibilities, not the pasts that are no longer, but choosing them in a creative manner that is only in the future. The process of choice is a liberating process because it allows us to flee from what has already been determined and created. This is freedom. But this freedom produces anguish. The person who exists beyond him or herself can only feel threatened, always taking a risk; and for this reason, we have to take care of ourselves. Thanks to this care and cure--a caring interest--we are what we were created to be. The cure is paradoxical; it’s care-ful, but it never gives security. The person, who can cure, is the insecure, exposed being, the being who constantly runs the risk being. In that being of possibilities that is human, there is always a "not yet" that gives us the condition of being unfulfilled. We may not be sure if we will be ‘finished” even in death. Because death is not existence.”

Once again, let us be mindful of the account of Dr. Frankl in “Man’s Search for Meaning: “…I found in a pocket of a newly acquired coat a single page torn out of a Hebrew prayer book, which contained the main Jewish prayer, Shema Yisrael. How should I have interpreted such a “coincidence” other than as a challenge to live my thoughts instead of merely putting them on paper? A bit later, I remember, it seemed to me that I would die in the near future. In this critical situation, however, my concern was different from that of most of my camrades (sic). Their question was, “We will survive the camp? For, it not, all this suffering has no meaning”. The question which beset my was, “Has all this suffering, this dying around us, a meaning? For, if not, then ultimately there is no meaning to survival; for a life whose meaning depends upon such a happenstance –whether one escapes death or not – ultimately would not be worth living at all” (Frankl 1963; 182/183).

Death is not a good topic for the end of this writing. I prefer to talk about Hope. "What is not possible is optimism by decree. We cannot order anyone to be optimistic, or to wait against all hope. Indeed, no one can force hope, nor can the other two attitudes that constitute the famous triad: faith and love "(Frankl 1983; 64).

We put our whole being at the service of Hope so that with it, we can attain for our children a future of well-being, happiness and free of post coronaviral trauma. Amen.

 

Jose Martinez-Romero Gandos, PhD. was born in Buenos Aires Argentina in 1940. He completed his doctoral degree in Psychology at the Universidad del Salvador (Buenos Aires) and at the University of A Corunha (Galicia-Spain). He practiced psychology for thirty-two years in the Argentine Republic and for the past eighteen years in Spain. He chairs the Galician Association of Existential Analysis and Logotherapy where he is active as supervisor and presenter. He authored several books, book chapters and articles. His latest book is entitled “Logoterapia Grupal” (Group Logotherapy), Editorial Academica Espanola, 2020 [jmrsentido@gmail.com].

 

 

REFERENCES:

Anderson, R. S., (1986) Theology of death and dying. Oxford/New York: Blackwell.

Ariès, P., (1977) Essais sur l’histoire de la mort en Occident du Moyen Age à nos jours, Seuil, Paris.

Carse, J. P., (1980) Death and existence. A conceptual history of human mortality. New York, NY: John Wiley.

Clark, D. (ed.) (1993) The sociology of death. Oxford, UK: Blackwell.

Frankl, V. E. (2014). Man’s search for meaning. Boston, MA: Beacon Press.

Frankl, V. E. (2005 [1984]). Der leidende Mensch. Anthropologische Grundlagen der Psychotherapie, 3rd ed. Bern: Hans Huber.

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Frankl, V. E. (1963) Man's search for meaning, New York, NY: Beacon Press.

Jaspers, K. (1968). La filosofía. México D.F: Fondo de Cultura Económica.

Jaspers, K (1994)   Karl Jaspers: basic philosophical writings: selections / ed., transl., and with intro. by Edith Ehrlich, Leonard H. Ehrlich, George B. Pepper. New Jersey: Humanities Press International.

Lorizio, G. (ed.), (1994) Morte e sopravvivenza. In dialogo con X. Tilliette, AVE, Roma.

Marshall, E. (2017). Freedom of will in relationships. The International Forum for Logotherapy, 40(2), 87-96.

Milla, G. (2020). Personal communication.

O’Callaghan, P., (2004) La muerte y la esperanza, Madrid: Palabra.

Pieper, J., (1970) Muerte e inmortalidad, Barcelona: Herder.

Martinez-Romero Gandos, J. (2020). Ipseidad. [http://logoterapiagalicia.blogspot.com].