Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

domingo, 21 de abril de 2013

AUTO-PSICOTERAPIA DEL VACÍO EXISTENCIAL Y EL ABURRIMIENTO: LA BIBLIOTERAPIA. Un enfoque posible desde la Logoterapia de Viktor E. Frankl


                                                                                                                                                          


                                                                                                                                                            Dr. José Martínez-Romero Gandos
abril de 2013.
Proponer desde una perspectiva psicoterapéutica una práctica de auto ayuda conlleva algunos problemas y peligros. El primer y principal problema es la definición operacional de los términos utilizados: auto-psicoterapia, vacío existencial, aburrimiento y biblioterapia.
Podemos ayudarnos con citas del Diccionario de Logoterapia que han elaborado la Dra. Marta Guberman y el Lic. Eugenio Pérez Soto (Grupo Editorial Lumen – Buenos Aires/México, 2005). En esta publicación, hoy imprescindible para ayudarse en la comprensión de la Logoterapia, encontramos la definición de Psicoterapia: “Acto terapéutico con dos incógnitas: la persona del terapeuta y la persona del paciente. El tratamiento se irá modificando no sólo según la individualidad del paciente, sino también de acuerdo con la personalidad del terapeuta”.
Intentamos resolver las incógnitas si, metodológicamente, ubicamos en la Persona al terapeuta y al paciente: auto-psicoterapia o “Psicoterapia de la Persona por la Persona”.
El juego del uso del Diccionario nos conduce a la consulta del significado de “encuentro” y “situación”. Nos dice que “el encuentro es un modo de coexistencia abierto al logos, que permite a los participantes trascender e incluso promocionar la autotrascendencia mutua” y que cuando nos referimos a “situación” estamos describiendo la totalidad de las circunstancias personales en cada momento.
En este laberinto de definiciones operacionales el camino nos lleva a considerar que las “circunstancias personales” del ser humano, junto con la “disposición”, la “situación” conforma la posición del hombre en el mundo, frente a la cual debe adoptar una actitud.
Ciertamente, cada situación está delimitada por una serie de imponderables que remiten a un estado de tensión personal que lleve a una solución o re-solución  entre su permanencia en el mundo del “aquí y ahora” o al logro de una actitud diferente que le permita al sujeto “trascender” la situación límite.
¿Cómo me siento si lo que estoy vivenciando me parece absurdo, fuera o lejos de mi proyecto de vida, carente de sentido o contradictorio con los valores que he sostenido a lo largo de mi existencia? ¿Y si esta situación fuera sentida como una clara manifestación de una vida sin sentido? Estaríamos definiendo, claramente, el concepto de “vacío existencial”.
Las vivencias personales se tornan más confusas si a todo ello se agrega una sensación de “aburrimiento”, claramente definida como resultado de una pobreza de estímulos interiores que redunda en una tendencia a evitar los cambios y conservar un engañoso equilibrio poco satisfactorio. Es un concepto clásico de la Biología señalar la necesidad de “homeostasis” de los organismos vivos. Viktor E. Frankl sostiene que la teoría de la homeostasis es contraria al concepto de realización. Afirma que el Hombre no solamente no se preocupa por la reducción de tensiones, sino que incluso las necesita, por lo tanto, las busca. El problema de la sociedad globalizada y globalizante del S.XXI es que las personas no encuentran la tensión necesaria para el desarrollo de su proyecto de vida y las crean artificialmente.
Encontramos, así, a un sujeto que cambia la dirección del sentido de su vida transformando tensiones fecundas que pueden dar lugar al crecimiento personal en tensiones patológicas (strés), aburrimiento o vacío existencial.
Los Analistas Existenciales siempre han señalado la tensión entre el “ser” y el “deber ser”, especialmente frente a las situaciones de sufrimiento, pérdida o sinsentido, describiendo la posibilidad de transformar lo acontecido en algo fecundo para su historia. Frankl ha señalado, repetidamente, que cuando no podemos cambiar una circunstancia difícil o de sufrimiento, lo que nos permite seguir adelante es “cambiar de actitud”. El enfrentamiento de esta situación “inexorable” permite al Hombre elevarse sobre sí mismo. Si congela su existencia en un intento de negación de ese sufrimiento su caída en el vacío existencial es inexorable.
El hombre en esta situación tratará de vivir superficialmente en un hoy permanente. No considera actuar y enfrentar su dificultad porque cree que no vale la pena. En un siglo que aparenta ofrecernos grandes avances tecnológicos y de bienestar personal encontramos, paradojalmente, el mayor nivel de portadores de conflictos, carencias, significados y vacío existencial. La expresión de estas distorsiones del verdadero sentido de vida se manifiestan como depresiones, adicciones o agresiones.
El próximo Congreso Mundial de Terapia Existencial, que se realizará en Londres en 2015, probablemente lleve como lema: En la búsqueda de la Libertad, la Responsabilidad y el Sentido en una era de incertidumbre. En su preparación la Dra. Louise Sundararajan ha señalado que el concepto de “incertidumbre” requiere el análisis unitario de organismo y entorno, dejando claro que el sentido existencial no es algo puramente subjetivo e intrapsíquico pero que reside en la Persona y su relación con el mundo. Su aproximación al concepto puede ayudar a comprender por qué el “trauma colectivo” ha alcanzado una magnitud inusitada en la era de la globalización, señalando como evidencia el reciente atentado en Boston (abril 2013).
Si consultamos a un Psicoterapeuta éste no podrá darnos soluciones pre-elaboradas. A través del análisis de nuestra existencia (originalmente llamado “psico-análisis”) intentará llevarnos a la conciencia de nuestra responsabilidad para encontrar, de manera autónoma, los valores necesarios para superar la situación de vacío existencial o neurosis.
En consulta o sin ella, un complemento excepcional para encontrar la voluntad de sentido en nuestra existencia en crisis es la “biblioterapia”.
Entendemos por “biblioterapia a la prescripción de materiales de lectura que auxilien a desenvolverse en forma natural y nutran y mantengan la salud mental. Se incluye romances, poesías, filosofía, ética, religión, arte, histori o, libros científicos”. (Alice Bryan, 2001). Para Carolina Shrodes (1949), “Es un proceso dinámico de interacción entre la personalidad del lector y la literatura imaginativa, que puede atraer las emociones del lector y liberarlas para uso conciente y productivo”.
Se define a la Biblioterapia como una disciplina que inicialmente utiliza la relación de las personas con la forma y el contenido de libros como recurso terapéutico. La biblioterapia, así basada en la poesía y otras palabras escritas, es combinada usualmente, con la terapia a través de la escritura. Como una práctica general sanadora, la biblioterapia asume que la lectura tiene buenas propiedades.
Cabe señalar que consultado el Diccionario de la Real Academia Española tanto en su soporte papel como virtual, se informa que no se encuentran registros de la palabra “biblioterapia”. Sí nos ayuda nuestro ya citado Diccionario de Logoterapia cuando la define como “el efecto terapéutico logrado a partir de la lectura que posibilita la apertura a la autotrascendencia y amplía la conciencia hacia los referentes intencionales”.
En conclusión, la biblioterapia puede considerarse o bien como un proceso de desarrollo personal o como un proceso clínico de cura.  Puede ser usado en la vida cotidiana o en Psicoterapia. En este último proceso, sus participantes guiados por un profesional, inician un camino de reflexión con el objeto de lograr la integración de sentimientos y pensamientos a fin de promover la autoafirmación, el autoconocimiento o la rehabilitación.
En una magnífica Tesis de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, realizada por Marta Nieves Babillón y dirigida por el Dr. Ricardo Sardi, "Biblioterapia: la lectura como auxiliar terapéutico", leemos "No es un procedimiento novedoso, por cierto. En el antiguo Egipto, el Faraón Rammsés II mandó grabar en el frontispicio de su biblioteca la frase "Remedios para el alma". Las bibliotecas se localizaban en templos denominados "Casas de vida", (en egipcio: Per Anj) dedicadas se encontraban la medicina, astronomía, matemáticas, doctrina religiosa y lenguas extranjeras. Se afirma que en estas Casas de Vida también funcionaban unos establecimientos que podrían ser considerados una especie de sanatorios.
Entre los romanos, Aulus Cornelius Celsus también asoció la lectura con el tratamiento médico, al recomendar la lectura y discusión de las obras de grandes oradores, como recurso terapéutico en el desarrollo de la capacidad crítica de los pacientes.
También los griegos consideraban los libros, como una forma de tratamiento médico y espiritual al concebir las bibliotecas (tal como lo hicieran los egipcios) como "medicina del alma". Durante la Edad Media la lectura de textos sagrados en el transcurso de una operación era algo habitual. Recurrían tanto a la Biblia, vida de santos, epopeyas, tragedias y otras historias profanas, cumpliendo todas ellas fines terapéuticos.
En cuanto a los países árabes, el Libro, Kittab, para el Islam es el atributo principal de Dios, comparte su Eternidad, es un Representante, Dirección y Remedio para el hombre. Para curar la enfermedad mental, el religioso musulmán -oficie en Oriente o en cualquier otro lugar del mundo- hace beber a su paciente un agua donde ha mojado un papel cubierto de versícu Para los cristianos, la Biblia, es considerada como la palabra de Dios que con amor se dirige a sus hijos y habla con ellos. Es fortaleza de la fe, alimento del alma y fuente de la vida espiritual.
La palabra buscada en la Santa Biblia es código que regula los actos, representa la respuesta de  Dios para su problema o padecimiento. La fe moviliza a creer y trae la sanación y la paz. Tragarse el Libro se comprende aquí al pie de la letra.
Para los cristianos, la Biblia, es considerada como la palabra de Dios que con amor se dirige a sus hijos y habla con ellos. Es fortaleza de la fe, alimento del alma y fuente de la vida espiritual. La palabra buscada en la Santa Biblia es código que regula los actos, representa la respuesta de  Dios para su problema o padecimiento. La fe moviliza a creer y trae la sanación y la paz.
Recién a principios del  siglo XX surge la idea de las “bibliotecas de hospital”. El valor terapéutico de los libros y de la lectura fue tratada en 1914 por bibliotecarios de los Estados Unidos, durante la Primera Guerra Mundial.
Se aplicó en el cuidado médico de los soldados, que disponían de mucho tiempo mientras se recuperaban. Éstos experimentaron que la lectura no sólo los entretenía sino que también tenía efectos curativos. Por ese tiempo, creció la implementación de grupos biblioterapéuticos, también en ámbitos de internación psiquiátrica. Los libros resultaron ser buenos para el estado de bienestar de los pacientes.
  En Finlandia la primera biblioteca de hospital fue abierta en 1936 por voluntarios de la Cruz Roja. Durante la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Biblioteca de la ciudad de Helsinki organizó, coordinó y dirigió bibliotecas hospitalarias".
Frankl mismo relata que recibió una carta de un joven, paciente ingresado en un hospital, que encontró en su mesa de noche un libro de este autor, “El hombre en busca de sentido” (Herder) y agradecía los beneficios que había obtenido para poder superar su sufrimiento y reencontrarse con el verdadero sentido de su vida.
Si estáis en disposición de leer algo más en relación al tema propuesto, podemos concluir este artículo con un texto de Viktor E. Frankl con las palabras pronunciadas en 1968 en la inauguración del XIV Congreso Internacional de Filosofía (Viena) con una Conferencia titulada “El libro como tratamiento terapéutico”
“Cuando se habla de libro como un medio terapéutico se hace con el mayor rigor clínico. La denominada biblioterapia ocupa, desde hace ya varias décadas, un lugar muy importante en el campo de la neurosis. Al paciente se le recomienda la lectura de unos libros determinados, pero no sólo de libros especializados. Esta utilización del libro persigue, como es lógico, un objetivo y se ajusta a los distintos casos.
  Teniendo en cuenta que la psicoterapia se basa sobre todo en una colaboración entre el médico y el enfermo, no hay que pensar que el libro puede sustituir al médico y la biblioterapia a la psicoterapia. Pero no hay que menospreciar por ello al libro. Yo poseo documentos en los que se desprende claramente que personas que habían sufrido durante años neurosis agudas y que habían sido tratadas sin éxito por el especialista, se aplicaron a sí mismas, a partir de la lectura de un libro determinado, una técnica psicoterapéutica concreta, y se pudieron ver libres así de su mal.
  La posibilidad de utilizar el libro con fines terapéuticos va más allá de lo patológico. Así, por ejemplo en las crisis existenciales –de las que nadie queda libre- el libro suele tener efectos prodigiosos. Un libro adecuado leído en el momento oportuno ha salvado a muchas personas del suicidio y esto lo sabemos los psiquiatras por experiencia. En este sentido, el libro presta una auténtica ayuda en la vida… y en la muerte. No me refiero a los libros que se han puesto de moda en que aparecen como titulo estereotipado las palabras “death and dying”, la muerte y el morir, y en los que se habla de la muerte como si no se tratara nada más que de un proceso que se puede dividir en tantas o tantas fases e incluso manipular. A lo que yo me refiero es a la muerte como a una de las situaciones límite del hombre, como uno de los aspectos de la “triada trágica” de la existencia –según yo la denomino- formada por la muerte, el dolor y la culpa. He visto cartas escritas en el lecho de muerte o en la cárcel, en las que se expresa con emoción cómo un libro e incluso una sola frase puede aportar en tales situaciones aislamiento exterior y franqueza interior.
  Todos conocemos del afán de leer que sienten los jóvenes. Se dan cuenta instintivamente de la fuente de energía que los libros constituyen. ¿Cómo si no, podría explicarse lo que sucedió hace décadas- en el campo de concentración de Theresienstadt? Se había preparado el transporte de mil jóvenes y a la mañana siguiente salía hacia el campo de concentración de Auschwitz. Pero esa misma mañana se comprobó que había sido asaltada la Biblioteca. Cada uno de los condenados a muerte había metido en su mochila algunas obras de su poeta preferido y algún libro científico. Eran las provisiones para el viaje hacia lo (por suerte aún) desconocido. Que venga ahora alguien y me diga “primero la comida, luego la moral”. ...
....Volvamos al sentimiento de falta de sentido. ¿Cómo se puede utilizar el libro como medio terapéutico contra la neurosis colectiva de hoy en día?. En tres frentes sobre todo, contra tres aspectos actuales y agudos de la enfermedad de nuestro tiempo: la neurosis de domingo, la crisis de la jubilación y la neurosis del desempleo.
  El domingo, durante el fin de semana, cuando cesa la actividad de los días laborales, aumenta en las personas el sentimiento de falta de sentido. La consecuencia de esto es una depresión típica, la denominada neurosis del domingo, que al parecer está cada vez más extendida.”
  La crisis  de la jubilación, el derrumbamiento psicosomático que sufren las personas que aparte del trabajo no han tenido nada que llenara su vida y, liberados de la presión que suponían las obligaciones profesionales y enfrentadas al vacío que encuentran dentro de sí mismas, se desploman. Se puede prevenir este agotamiento psicofísico que se da en la vejez conservando en buen estado tanto el cuerpo como la psique, y en esto el libro actúa no sólo como medio terapéutico, sino también como profiláctico. Nunca he visto amontonados tantos libros sobre un escritorio como en el del profesor Berze, un antiguo director de Steinhof, que murió a los 91 años de edad estando psíquicamente sano y activo”..
  En cuanto a la tercera,  la neurosis del desempleo, se trata de un síndrome que yo mismo describí, comprobado en estudios. Está comprobado que la necesidad no es sólo económica, sino tambien espiritual. Sin trabajo, al hombre le parece la vida vacía, se siente inútil. Lo peor no es la falta de trabajo en sí, sino el sentimiento de falta de sentido. ..”
  ... El hecho de que el hombre conoce instintivamente las posibilidades que los libros le ofrecen para no hundirse interiormente en los momentos de depresión económica queda demostrado por las circunstancias de que en los países con cifras altas de desempleo se compran y se leen más libros.
A esto se añade el hecho de que, en contraposición a los grandes medios de comunicación social y a la pasividad a que inducen a los hombres, el libro nos hace ser selectivos. Un libro no se puede conectar y desconectar como una radio o un televisor. Por un libro hay que decidirse, hay que comprarlo o al menos tomarlo prestado, hay que leerlo y de vez en cuando interrumpir la lectura para pensar. Dentro de un mundo laboral amenazado por la deshumanización, el hombre crea islas en las que nada pueda no sólo entretenerse, sino también reflexionar, no sólo divertirse, sino también meditar. El tiempo libre que ocupa leyendo le ayuda a huir de sí mismo, de su propio vacío, y a entrar en sí  mismo.  En una palabra, el libro lleva a una liberación no centrífuga, sino centrípeta. Nos descarga de la presión del trabajo, de la vida activa, y nos hace volver a la vida contemplativa, a la existencia contemplativa, aunque sólo sea de vez en cuando”.
  ¿En qué consiste la tarea y la responsabilidad del libro? En que cree al hombre capaz de tener el deseo de sentido que hoy está tan frustrado”.
Llegados a este punto les propongo que dejen sus comentarios acerca del o de los libros que han resultado “terapéuticos” en cualquier circunstancia difícil de vuestras existencias.
Como autor de este artículo me propongo releer hoy “Ante el vacío existencial. Hacia una humanización de la psicoterapia” (Herder, 1984) libro que tuviera a bien dedicarme Viktor Frankl en Caracas con el agregado de unas caricaturas de él mismo, de Gerónimo Acevedo y mia. Una joya de mi biblioteca, sin duda alguna.





[1] CRENES, Manuel (2005) http: //www.egiptologíacientificaydivulgativa.
[2] CALDIN, Clarice, (2001) A leitura como função terapêutica: biblioterapia
[3] HADDAD, Gérard (1990) Los biblioclastas: el mesías y el auto de fe. Buenos Aires, Ariel. p.30

lunes, 18 de marzo de 2013

Consideración de los grados de libertad para ayudar en la realización de sentido en las mujeres víctimas de violencia doméstica





Dr. José V. Martínez-Romero Gandos
A Coruña – Galicia – Spain
(2013)
Palabras clave: libertad – sentido de vida – violencia doméstica – proyecto vital – 

     Partiendo de la concepción de la analítica existencial que considera a la Persona como un ser-en-el-mundo esencialmente constituído por el ser-con, el ser los-unos-con-los-otros, la violencia doméstica ejercida contra las mujeres provoca que la existencia de estas víctimas desemboque en un proceso de extrañamiento que las aleja de los modos de comunicación propios de la comunidad del amor.
     Es lo que afirma la Logoterapia, una corriente psicológica fundada por Viktor E. Frankl  que propone una visión integral del ser humano (bio-psico-social y existencial-espiritual) afirmando que la aspiración fundamental del ser humano es la lucha por encontrar un sentido a la vida. Según esta teoría, cuando no encontramos el sentido, padecemos sufrimiento, vacío existencial, depresión, etc.
     A la postre esta existencia cae en un sin sentido de vida, en un divorcio con la experiencia comunicacional con el mundo, en un desconocimiento de los nexos referenciales con la libertad y la dignidad humanas o en un aislamiento afectivo que le impide cualquier tipo de realización de un proyecto vital.
     Los diferentes modos de violencia que ejercen los maltratadores provocan la alienación (caída en la cosificación) de sus víctimas, el asalto de la angustia a la totalidad del ser y la pérdida de la dimensión histórica como Personas.
     Este aislamiento descripto, en especial en todo lo referido a la comunidad del amor, incluye la extrañeza del ejercicio de la propia libertad, del manejo del tiempo y el espacio y de todo atisbo de deseo personal de realización.
     Realizarse o malograrse, en el sentido amplio de la existencia, nos lleva a considerar a ésta como la posibilidad de ser libre para lograr la autenticidad de su ser. Si se renuncia a las posibilidades puede que la persona se extravíe en el proceso, se equivoque o simplemente se desconozca.
     Antes de avanzar en nuestras consideraciones es conveniente aclarar que la analítica de la existencia solamente constituye el fundamento ontológico, imprescindible pero no suficiente sin las consideraciones debidas a este aspecto de la existencia humana, la violencia, por parte de la Sociología, el Derecho, la Biología, la Psicología, la Psiquiatría y todas las ramas pertinentes de estas Ciencias.
     Nuestra experiencia en la asistencia psicológica a víctimas nos muestra la multiplicidad estructural de los orígenes y posibilidades de modificación del sufrimiento por violencia de género y doméstica.
     Debemos insistir, asimismo, que la descripción de las formas en las que se expresa la existencia de estas mujeres-víctimas se sitúa en el terreno de la experiencia analítico-existencial-fenomenológica. Y recordar que esta violencia ha de repercutir, necesariamente, en la conformación de una sintomatología propia de la comprensión clínica psicológica y psiquiátrica presidida, siempre, por la angustia.
     La violencia, en su expresión más general, y la violencia doméstica ejercida por los hombres contra sus parejas, en particular, puede ser relacionada con sujetos impulsados a conseguir algo que no pueden lograr de un modo socialmente adecuado y normal. Su inseguridad o insatisfacción personales es transformada en una actitud hostil contra los otros. Una cobardía siempre latente les impide, generalmente, concretar esta acción violenta en el mundo circundante y la realizan contra sus mujeres. Existe una escisión interior de su afectividad que se reproduce en una conciencia conflictiva constituyendo lo que Paul Ricoeur llamó “el drama moral del hombre dividido de nuestro tiempo”[1]
     División que consiste en la constitución de una “mascara”, habitualmente de hombre socialmente aceptado y aceptable, pero con una personalidad de componentes instintivos agresivos predisponentes, profunda inautenticidad y normas y tradiciones culturales “machistas”.
     Para tal desarrollo de la personalidad la Psicoterapia Existencial debe ofrecer a las mujeres víctimas de violencia que accedan a una mayor posibilidad de autonomía y autenticidad. Estos logros son de más fácil acceso cuando podemos ayudarlas a recuperar el uso pleno de su libertad, la percepción de una corporalidad recuperada y un tiempo y un espacio vivido sin la presión que genera el stress y la frustración de la violencia recibida.
     Podemos definir a la mujer maltratada en el ámbito doméstico como una víctima indefensa de la crueldad en su propio hogar con impedimentos y sin medios para alcanzar un remedio a su situación.
     Esta definición inicial ha provocado y provoca cierta desconfianza o incredulidad en muchos medios, inclusive los profesionales y los judiciales. Podríamos citar numerosos casos reales de violencia doméstica y todos han sucedido entre nosotros. Podemos apartar la vista pero seguirá sucediendo. Excepto que pongamos en marcha todos los recursos posibles del Estado y de las Ciencias para disminuirlos y finalmente reducirlos a su mínima expresión.
     Una mujer golpeada es aquella que sufre maltrato intencional, de orden emocional, físico y sexual, ocasionado por el hombre con quien mantiene un vínculo íntimo. Él la obliga a realizar acciones que no desea y le impide llevar a cabo otras que sí desea. Dicha pareja, por sus características, entra en un círculo de violencia reiterado que dificulta la ruptura de la relación o su transformación en un vínculo no violento.
     Pareciera que por pertenecer esta situación al fuero íntimo de la relación entre personas no podemos intervenir, interferir o sancionar a la violencia ínsita de esa relación.
     Surgen los mitos o comentarios, no siempre ingenuos y populares:
”Si está tan mal en la pareja,¿porqué se queda?”, “aguantó tanto tiempo y aún persiste en la relación”, como si fuera tan sencillo o fácil apartarse de la violencia.
“La violencia es un problema de las clases bajas o incultas”, desconociendo los datos que provee la estadística acerca de la pertenencia de las víctimas a todas las clases sociales y a toda la escala étarea de las mujeres.
     Este desconocimiento o mala intención en los comentarios pretende afirmarse en aquello que rueda por nuestro mundo “civilizado” acerca de la carencia de violencia de las personas educadas, cultas o religiosas. Recuerdo, en el correr de la pluma, a un magistrado, a un profesor universitario y a un hombre de misa diaria como maltratadores peligrosos y juzgados.
     Ante esto, la réplica superficial: “Se trata de casos aislados…”. Cuando no la respuesta: “La violencia la provocó la mujer”. Que sí puede haber sucedido en casos aislados, pero no en la generalidad de las mujeres víctimas de violencia.
   Se ha atribuido el problema, generalizando demasiado, a que la violencia en el ámbito doméstico surge cuando se instala el conflicto entre necesidad y libertad. En el juego dialéctico entre estos dos elementos, el equilibrio de sentimientos positivos contribuye al bienestar general. Lo contrario supone la infiltración en el proyecto vital de algunos, varios o todos los miembros de la familia que supone una limitación de la libertad, un progresivo y constante deterioro o hundimiento del proyecto vital y la supresión parcial o total de los círculos funcionales superiores de la vida humana.
     La salud está íntimamente ligada al uso de la libertad, característica del hombre sano espiritualmente. Condicionada ésta por la violencia en el ámbito doméstico el poder “ilegítimo” mediante el logro de una vida inauténtica en el resto de los integrantes.
     Si en la intimidad del hogar nos sentimos libres podemos asegurar nuestra elección de estilo de vida y responsabilizarnos por el modo de encuentro en el amor. Desde la óptica de la analítica existencial es primordial la concepción de unidad bio-psico-social del ser humano. En esa unidad el ejercicio de la voluntad de sentido para el logro de un proyecto vital, la conciencia de responsabilidad y el uso de la libertad nos permite diferenciar salud de enfermedad y describir el nivel de conflicto expresado en la violencia.
     A través del uso de la violencia el agresor controla o agrede porque cree tener derecho a ello. Lo hace en el ámbito doméstico o apela a toda su energía, recursos y contactos para hacer valer “sus derechos”, pasando las víctimas a ser consideradas “victimarios”, en muchos casos.
     Esto es posible porque la “víctima” se hace cargo del sistema de creencias del “victimario”. A través de ese control instaurado, de esa creencia asumida y de la dosificación adecuada de fuerza, seducción y dialéctica verbal, el victimario destruye la Esperanza de la víctima. Recordemos la frase de Gabriel Marcel cuando dice: “La Esperanza es el arma de los indefensos. Y por ello tiene eficacia, por ser todo lo contrario a un arma”. El victimario usa el arma de la violencia. La víctima, si puede, apela a la Esperanza.
    La violencia no se puede predecir. Es imprescindible estar atentos. Solamente podemos contar con la descripción clínica de numerosos casos en los que se repite el ciclo de la violencia. Siguiendo este esquema lo único predecible es la repetición de los episodios de violencia. El significado de cada uno de estos episodios se suma e incorpora al “sin sentido” de la existencia de la víctima, constituyendo un verdadero “infierno”.
    Quien desee aportar su trabajo profesional para el mejor cuidado de la víctima deberá tener en cuenta o ejercer las acciones que terminará o impedirá la continuidad del círculo de violencia: agresión; culpa; pedido de perdón; sexo; placer; nueva agresión.
    Para ejercer convenientemente este papel es necesario contar o pertenecer a una “red de intervenciones” construida con el accionar de psicólogos, médicos, abogados, jueces, asistentes sociales y con la comunidad. La violencia se reduce mediante la aplicación de programas sociales y se comprende a través de investigaciones, trabajos publicados y comunicaciones entre colegas.
     Los agentes sociales o profesionales que asisten a mujeres víctimas de violencia saben que se trabaja con situaciones límite que no permiten pérdida de tiempo. Es necesario instruir para que se facilite la evitación de situaciones de violencia que nunca se resuelven en el corto plazo. Es muy importante la revalorización del sentido de vida de las víctimas, el restablecimiento de valores fundamentales y la auto-consideración como Persona.
    Se trata, asimismo, de lograr cambios que activen mecanismos y conductas de control que no actúen solamente sobre la violencia. En este campo es necesario recordar, especialmente, que cada persona es “unica e irrepetible”.
    Por lo que conocer lo que está pasando exige economía de medios y gasto de recursos asistenciales y técnicos. Conocer acerca de la realidad violenta, ayudar a reconocer sentimientos bloqueados, analizar el contenido de los mensajes de la violencia, elevar la autoestima y programar, conjuntamente, las acciones que permitan ayudar a renovar el sentido de vida pleno de las víctimas, para que sigan adelante a pesar de los sufrimientos y problemas que acarrea este tipo de situaciones.
    La discusión a nivel científico y judicial del problema y la investigación en los temas vinculados a la violencia permitirá contar con experiencia e instrumentos propios para la asistencia. La creación de la Escala de los Grados de Libertad para evaluar la posibilidad de realización de sentido de las mujeres víctimas de violencia doméstica es un aporte más al campo de necesidades descripto.
    Aún en estas circunstancias de sufrimiento, peligro, amenazas y violencia estamos agradecidos al poder colaborar para asistir a estas mujeres en la “cura” que reconoce su mejor test cuando pueden ellas mismas dedicarse a ayudar a otras a superar las inhibiciones que le impiden salir del círculo de la agresión.
    La actividad profesional implicará procedimientos urgentes para prevenir futuras crisis o agresiones, actitudes de espera por la dificultad de la víctima en reconocer sus posibilidades, continencia de la angustia, desarrollo de caminos de libertad sin imposiciones, creando el lugar apropiado para la confianza y desarrollando una creatividad técnica basada en la necesidad de conseguir cambios de conducta urgentes, perfectamente establecidos por autoridades y científicos.



[1] Citado en “La Psicología Fenomenológica en la prevención de la violencia”, Dra. Aída Kogan, Cátedra de Psicología Fenomenológica y Existencial de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, Coordinadora Ma. Lucrecia Rovaletti, Bs. Aires, agosto 1994.


sábado, 2 de febrero de 2013

CONGRESO MUNDIAL SOBRE TERAPIA EXISTENCIAL




 CONVIDAMOS A LOS COLEGAS A PRESENTAR TRABAJOS
                       
El Congreso será una oportunidad para mostrar sus experiencias entre la gran comunidad de terapeutas existenciales. El congreso esta patrocinado por un número de reconocidas organizaciones de terapia existencial como el International Collaborative of Existential Counsellors and Psychotherapists (ICECAP), la Society for Existential Analysis (SEA) y la New School of Psychotherapy and Counselling (NSPC). Esperamos que pronto se agreguen patrocinadores internacionales para participar en esta empresa.

El Congreso ofrecerá la oportunidad de escuchar a tres oradores principales internacionales y otros seis en plenarios. Habrá una amplia gama de pequeñas conferencias y talleres brindados por terapeutas existenciales de reconocimiento internacional y autores de todo el mundo. Esta será una oportunidad única para encontrarse con colegas de la misma opinión acerca de la importancia de la Terapia Existencial y una oportunidad apasionante para la mutua fertilización de viejas y nuevas ideas.

El Doctor Kirk Schneider (EE.UU.), el Prof. Alfried Längle (Austria) y la Prof. Emmy van Deurzen (Reino Unido) han aceptado ser oradores principales y esperamos poder anunciar a otros oradores muy pronto. Colegas existenciales, de todas partes de Europa Occidental, Escandinavia, Europa del Este, Rusia, Ucrania, EE.UU., Canadá, Latino América, España, Australia y Asia, han expresado su deseo de participar.

Durante estos primeros meses del año 2013 anunciaremos las condiciones para la presentación de ponencias y talleres y esperamos tener inscripciones en el comienzo del año 2014 en una dirección de Londres.
Esperamos que difundan entre colegas la realización de este Congreso. No duden en hacernos llegar sus ideas al respecto para asegurar el éxito de este acontecimiento tan especial.
 Sitio web del Congreso: www.existentialpsychotherapy.net