Dr. Frankl y Dr. Martínez-Romero en Caracas 1985

viernes, 14 de abril de 2023

Conversación con Miguel Benasayag: la inteligencia artificial que actúa como una nueva especie

 Reproducimos una entrevista realizada por Ariel Pennisi en Tiempo Argentino (13-4-2923) https://www.tiempoar.com.ar/politica/conversacion-con-miguel-benasayag-la-inteligencia-artificial-que-actua-como-una-nueva-especie/ 

El pensador argentino viene desarrollando una serie de hipótesis sobre la colonización tecnocientífica de lo vivo.


El pensador argentino exiliado en Francia en tiempos de dictadura, Miguel Bensayag, dedicado a la investigación en neurofisiología, viene desarrollando una serie de hipótesis sobre la colonización tecnocientífica de lo vivo. En su visita de rigor a la Argentina participará de dos encuentros, el 21 de abril a las 18horas, en el Parque de la Estación, y el 29 de abril, en Rosario, en las Tres Ecologías, en el marco de la Red de Comercio Justo del Litoral y experiencias de luchas medioambientales.

Ariel Pennisi: La tecnología con la que hace más de diez años se está experimentando y da como uno de sus resultados la propuesta de un robot instalado en el celular o en las computadoras portátiles, estalló en las últimas semanas. La propuesta a usuarios de entrenar a la máquina no encontró resistencia alguna, sino cierta candidez que se expresó unas veces como broma, otras como juego, cuando no como consulta para la obtención de distintas informaciones. Hubo incluso quienes creyeron poder contar con el sistema de chat GPT para preparar una clase o una charla, y quienes deslizaron su penuria con la secreta esperanza de recibir un consuelo. Pero, fundamentalmente, en el fondo de los usos se percibe una especial curiosidad por averiguar cuánto puede la máquina. Sin embargo, tengo la sensación de que los investigadores que intentaron aproximarse al fenómeno no dijeron gran cosa…

Miguel Benasayag: A la hora de pensar sobre fenómenos como el chat GPT y otros del mismo tenor por su capacidad de modificar las condiciones de vida a nivel de la especie, terminamos recayendo en argumentos que no van al corazón del problema. Es como el chiste que cuenta la situación de un hombre que busca unas llaves al lado de un farol, pero no encuentra nada y a pesar de eso sigue buscando, hasta que se acerca otra persona y le pregunta “¿usted está seguro que perdió acá mismo las llaves?” y el hombre le responde “No, la perdí más allá, pero acá hay luz”. Es lo que pasa con algunos análisis. La tecnología GPT supone un problema enorme, por el grado de delegación de funciones y las consecuencias culturales; pero aquellos que ideológicamente o políticamente nos parecen afines, investigadores que consideramos en la misma vereda política, hablan de marxismo, se preguntan si van a caer las fuentes de trabajo, si los trabajadores van a ser reemplazados por máquinas… en definitiva, más allá de la legitimidad de esa preocupación, en relación a lo específico del GPT y otras tecnologías buscan respuestas sólo debajo del farol.

AP: ¿Cómo funciona técnicamente el chat GPT? Es decir, ¿qué es lo que necesitamos conocer sin recaer en tecnicismos o sin abordar este fenómeno desde una perspectiva estrictamente técnica, sino buscando su principio de funcionamiento?

MB: El funcionamiento de base es estadístico. Hace muchos años que se puede aplicar un mecanismo de asociación como éste. Por ejemplo, en relación a la palabra “cielo” el centro de datos estadísticamente no producía la relación con la palabra “gato”, sino “azul” o “nubes”. Pero la capacidad actual es exponencial en comparación a los inicios. Yo trabajé en otro momento sobre lo que llamamos “polo semántico”, un significante que producto de luchas, desplazamientos, modificaciones, va incorporando otros sentidos. Por ejemplo, “mujer”, significante al que se van añadiendo “madre”, “ingeniera”, feminista”… Porque el polo semántico no es estadístico, sino histórico y existencial. En cambio, el GPT funciona “como si fuera” un polo semántico porque va a buscar la palabra dentro del diccionario gigantesco con el que cuenta y va probando, sin contar con que ahora lo puede hacer no solo con palabras, sino con frases. Pero lo hace con un criterio estadístico; con una frase comprende a qué polos semánticos referirse o a qué zonas estadísticas recurrir. Si vos le preguntás en qué consiste la belleza del cielo va a buscar por pisos las palabras y sus asociaciones; va buscando en las distintas capas lo que se va acercando a la pregunta y va creando estadísticamente algo que pueda responder.

AP: La conexión con Google parece potenciar el sistema y su posibilidad de estar conectado en tiempo real hace pensar en la incorporación de cierto dinamismo, incluso algo muy parecido al azar.

MB: Claro, hace muy poco conectaron GPT con Google, de esa forma primero fue cargado con millones de frases e imágenes y va autoeducándose mediante la conexión a Internet. Lo que el programa identifica es lo que en francés llamaríamos “saillance” elementos salientes o prominentes y los va a relacionar con palabras y frases. Esto constituye un problema enorme… Hay que reconocer que hay una creación, en el sentido más profundo, de una creación artística que para este caso podríamos llamar creación combinatoria, lo que significa que el GPT no responde solo con lo que ya existía, sino que con lo existente crea respuestas. Y si se le hace diez veces la misma pregunta no responde diez veces la misma cosa, porque en los minutos que pasan entre la primera y la segunda pregunta, se va articulando con otras cosas incluyendo la propia respuesta anterior. Todas las personas que lo usan, como se sabe, lo entrenan y es por eso que en este último mes dio un salto cualitativo por la escala mundial.  

AP: Algunos de los promotores originales de esta tecnología, expertos, inversionista, piden frenar por seis meses el proceso. Elon Musk (Tesla Motors), Steve Wozniak (Apple), Stuart Russell (Universidad de Berkley), entre otros, firmaron una carta manifestando su preocupación por los efectos del chat GPT. Hubo quienes los trataron de cínicos o se rieron del comunicado. Si bien, este tipo de personajes no se caracteriza por una conducta atenta a lo que les pasa a los demás y al ecosistema, tengo la impresión de que, más allá de lo genuino o no de su preocupación, algo nos está diciendo el hecho de la carta.

MB: Ahora apareció este temor por el contacto con Google, por la cantidad de información con la que va a contar el sistema y la ausencia de referencias. Porque GPT no tiene fuentes, no puede citar referencias. Tiene un montón de información que viene de todos lados. GPT te puede hablar de Kant, le pedís un artículo de dos páginas y te lo hace; pero su búsqueda será cuantitativa con lo que estadísticamente tiene ligado a Kant… Lo que hace concertamente es agregar una información sobre otra, establecer correlaciones bajo una lógica agregativa. Es agregativo y va muy lejos. Por ejemplo, hay un modelo que permite interpretar cuáles serían los “sentimientos” de las personas que consultan, porque la inteligencia de la máquina asocia las formas de preguntar e interactuar del usuario con enciclopedias psiquiátricas que se comió en Google o en una búsqueda virtual. Entonces, asocia frases, palabras, a sentimientos y puede hasta volverse una suerte de chat terapéutico.

AP: Otra característica que noté es que cuando en el intercambio le hacés notar a la máquina que equivoca su respuesta, simplemente recula (en realidad, recalcula) y pide disculpas mientras procesa más información y vuelve a responder aproximándose, en apariencia, un poco más. Hay error o acierto, nunca conflicto. Por otro lado, tampoco hay punto de vista, porque funciona como un oráculo laico y despojado de toda poética, es un fenómeno total (al menos, con esa pretensión) que responde desde el todo o desde la aspiración a la capacidad total de responder.

MB: En algún punto, GPT hace como los adivinos, que te van sacando información y con lo que te sacan te vuelven a describir lo que les pedís aprovechándose de la información que largaste. Con tus propias preguntas se van dando cuenta más o menos de quien sos y van ajustando el tiro. Pero en el fondo el GPT, a diferencia del esoterismo, nos pone la pregunta concreta sobre la singularidad o sobre los sentimientos humanos y cuál es la diferencia con la inteligencia artificial. Es complicado, porque hasta ahora pensábamos que la diferencia era jugar al ajedrez o escribir un poema, pero eso y más que eso la máquina lo hace.

AP: Si le preguntamos a cualquier persona por la calle si hay diferencia de naturaleza entre la inteligencia artificial y la inteligencia orgánica, probablemente nos diga que sí, aunque más no sea por instinto. Mientras que un investigador o científico, una persona de la tecnociencia contemporánea, con toda la formación e investigación que tiene encima, tenderá a borrar esos límites. Pero con la aparición del GPT, puede ser que en el propio sentido común empiece a calar esa posibilidad ¿Cómo plantearías el tema de las diferencias? 

MB: Una de las diferencias importantes está dada por el modo de codificar las cosas del mundo. Es un planteo que Gilles Delleuze trae de Leibniz (el filósofo alemán del siglo XVII) y que también el biólogo chileno Francisco Varela trabajó: si vos te pinchás con una aguja el dolor no tiene forma de aguja, porque esa aguja es un estímulo X a partir del cual el cuerpo vivo se autoafecta, es decir, que no hay afectación directa. En cambio, en los fenómenos digitales hay modelización directa, como si el dolor tuviera que tener la forma de una aguja.

AP: O sea que entre la aguja y el cuerpo que se autoafecta hay un abismo o una distancia irreductible que permanece sin traducción posible…

MB: Claro, hay transducción, un fenómeno de roce y afectación, pero no de traducción o codificación, y además de funcionar por transducción, los organismos funcionan también de manera estocástica, porque el sistema orgánico no está siempre en el mismo estado, entonces el estímulo cae donde cae (por eso es estocástico). De ahí también la cuestión del sentido.

Cuando se dice que son sistemas neuronales, puede ser… Si vos estás escribiendo un artículo y decís banalidades te podés acercar bastante al GPT, porque uno puede buscar lugares comunes que asocia agregativamente y borarrse. En cambio, lo que nunca puede hacer el GPT, es decir, no lo que “todavía no llegó a hacer”, sino lo que determina una diferencia fundamental son las situaciones de frontera. La situación de frontera es, por ejemplo, un cambio histórico; GPT no puede comprender que en 1900 no se hacen más pinturas figurativas. Se trata de fronteras que atraviesan en términos de sentido la cultura humana. El GPT no puede estar en la frontera, porque busca siempre la buena configuración. En lo cotidiano, por ejemplo, en la labor de una persona que escribe, lo que hace es patear siempre la buena configuración ya que si está realmente escribiendo ninguna le viene bien. Todas son perifrases de una frase que no existe. Pateamos siempre el significante que estadísticamente se acerca porque buscamos manifestar en alguna medida lo que está pasando a nivel de los procesos.

AP: En ese punto la diferencia es de naturaleza… Pero en la interacción puede haber choque, ¿qué consecuencias tendría eso?

MB: Hay una diferencia macro: por estructura la máquina no puede ser atravesada por los pivotes culturales, evolutivos, históricos. Cuando en un momento dado un sentido queda agotado eso se da por la pura experiencia, no porque alguien racionalmente lo determine. La crisis del 1900 para el GPT no existe. Y a nivel micro: cualquier crisis personal que rompe la lógica para GPT tampoco existe. Resulta que el GPT puede equivocarse o ver justo, como vos decías, pero no puede entender que, en el mismo momento, por autoafectación la aguja puede mandarte a la experiencia de la heroína, a una enfermera de hospital o a cualquier otra cosa. Al contrario que el GPT, desde lo micro, cuando alguien está en un proceso creativo, de escritura o lo que fuera, en una búsqueda, patea constantemente el significante que, en cambio para el GPT estadísticamente se acerca (y lo toma como elemento prominente o relevante). Su lógica no permitiría que se manifieste lo que está pasando a nivel de los procesos. Ahí una de las consecuencias, el aplastamiento de los procesos y por lo tanto de la singularidad.

AP: ¿Qué pasa con el cuerpo, con el cerebro, con la inteligencia orgánica?

MB: Qué hace la inteligencia artificial con el cerebro, se puede ilustrar con la famosa película de Chaplin, Tiempos modernos, donde el cuerpo del trabajador tiene que adaptarse a la máquina en la línea de producción en serie. Cualquier persona que utiliza una máquina digital sufre el mismo proceso, pero no se da cuenta. Porque la máquina es cada vez más performativa, mientras que el cerebro es cada vez menos potente en términos de su performance, justamente, porque se va adaptando a la máquina, entonces ésta aprende cada vez más mientras el cerebro, por formateo, disminuye en su capacidad. Por eso la idea de que la máquina podrá todo –de que lo que aún no puede tiene que ver con un grado de perfeccionamiento–, es una profecía autocumplida.   

AP: ¿Entonces, mientras que el trabajador de la época fordista-taylorista sólo podía potenciarse si se volvía lo más parecido a la máquina, es decir, si se alienaba a ese extremo, ahora la delegación de funciones cerebrales atrofia en algunos casos y disminuye en otros la potencia del cerebro?

MB: Bueno, el obrero se vuelve polivalente en la medida en que pierde sus saberes y adapta su cuerpo, sus músculos, a la máquina. La diferencia, por ejemplo, entre el artesano y el obrero es que el primero maneja sus músculos en una relación de co-creación con la materia, mientras que en el intercambio nuestro con la inteligencia artificial (como el que caricaturiza Chaplin del trabajador con el montaje de producción) atrofiamos ciertos circuitos e híper desarrollamos otros por el feedback. Cuando publiqué el libro El cerebro aumentado, el hombre disminuido, tanto los colegas biólogos como los cibernéticos estuvieron de acuerdo en el planteo del funcionamiento de la relación entre las tecnologías digitales, el cuerpo, o más específicamente el cerebro, pero no les generaba ningún inconveniente ético o político. Hay que explicar que está teniendo lugar un cambio antropológico fundamental. Si los chicos van a hacer la tarea con GPT o los dibujos se van a hacer con inteligencia artificial, en la tendencia actual no genera escándalo porque para esa concepción el humano pasa a ser un operador de información. Pierde sentido, entonces, la idea de esculpir al humano, de educarlo. Incluso, como dice Angélique –se refiere a su compañera Angélique del Rey, investigadora en educación– en sus trabajos sobre educación, mientras mayor educación en el sentido moderno tiene una persona, menos capacitada va a estar para adquirir las competencias requeridas por el mercado y olvidarse de lo que no le sirve.

AP: ¿Se trata de una tendencia, de un proyecto consciente que involucra actores concretos que diseñan este tipo de posibilidades…?

MB: Hay un proyecto tecnológico terrible, sin la necesidad de pensar en un “Big brtother” o en titiriteros, ya que la complejidad hace imposible ese escenario, más allá de que sí hay beneficiarios, actores que juegan en ese sentido más y menos conscientemente.

En el fondo no conviene la educación tal como la entendíamos hasta ahora, porque el hecho de que los chicos no aprendan un carajo favorece la relación de delegación y subordinación a la máquina. Que el humano no sea esculpido no es un problema para la tendencia actual, sino que aparece como condición, ya que, mientras el trabajador de Chaplin más resuelve las cosas por afuera, se distancia y toma cierta forma resistente, menos se adapta a la línea de producción.

AP: ¿Cómo juega la virtualidad, la condición “meta” de los datos y planos en los que desarrollamos actividades e imaginarios?

MB: El problema de los “metaversos” es dónde está el punto de real, ¿qué es real? No podemos decir que una producción de la inteligencia artificial, desde un poema hasta una pintura no sea real. El punto es pensar dónde está el real en los circuitos. El real de los circuitos seguramente no está en la pantalla. Hay que preguntarse si existe un punto de real distinto a los cuerpos… Desde mi punto de vista la respuesta es no.     

AP: En la tradición lo real está siempre ligado a la posibilidad del fantasma y del doble, en la medida en que permanece siempre opaco o inaccesible. En el campo de la inteligencia artificial y la virtualidad, en el fondo, en el terreno de la información como única forma de decodificación, el fantasma y el doble, lo que permanece en proceso irresoluble está negado. Pienso en Tratado de la idiotez. Lo real y su doble, un gran libro de Clément Rosset, donde afirma que lo real es idiota.

MB: Claro, lo real es lo idiota, porque lo que pasa es que el punto de real es eso que no se logra nunca decir. El idiota es el que no logra decir nada… quiere sacar algo y no le sale, quiere hablar y se tira un pedo. El punto de real es la falla, más que nunca. Lo decimos desde hace años, pero hoy es más contundentemente así. Entonces, lo que tenemos que estudiar es cómo dentro del GPT lo inefable no es evocable; esa sería una hipótesis de trabajo. Por eso es importante la velada que organizamos para el 21 sobre la singularidad de lo vivo y la singularidad de la creación frente a fenómenos como el GPT.

AP: Es importante juntarse a pensar sobre estas cuestiones y no solo reírse o burlarse de los personajes que desde dentro manifiestan preocupación, nos gusten o no. Tanto la reacción de los inversionistas detrás del Chat GPT, como los comentarios burlones o los cuestionamientos simplistas por izquierda –y agregaría la reacción religiosa– hay que leerlos sintomáticamente.

MB: No hay que reírse de Musk y los otros, aunque sean una mierda, porque están como Einstein (salvando las diferencias) y los otros físicos cuando vieron lo que iba a ser la bomba atómica; al parecer se dan cuenta que el mundo no está en condiciones de metabolizar este cambio y regular la potencia de desarrollo de lo virtual que se está manifestando. Por supuesto que es necesario aclarar que la innovación no es el progreso… Hay una posición ética en juego; el problema es mucho más grave que si hay puestos de trabajo o quehaceres que serán reemplazados por las máquinas, se trata más bien de la posibilidad de una delegación masiva en la inteligencia artificial, potenciando cada vez más sus consecuencias a nivel de los cuerpos. Y nadie puede venir a decirnos que “no se puede tapar el sol con las manos”, como dicen los detractores de las luchas ambientales, ¡claro que queremos luchar contra el calentamiento global!, del mismo modo que consideramos imperioso hacernos cargo de los problemas generados por estos saltos de la inteligencia artificial. Y, aun leyendo con atención la historia de los ludditas, no hablamos de destruir máquinas o de frenar nada, sino de la necesidad de un pensamiento y prácticas que desarrollen formas de hibridación ante la posibilidad de la colonización digital. Hay que trabajar sobre la regulación y la hibridación desde un punto de vista orgánico.       

*Miguel Benasayag es investigador en biología, psicoanalista, Doctor en Psicopatología en la Universidad de Paris VII, Diploma en Investigación de Tercer ciclo en Biología, Neurofisiología en la Universidad de Montpeliér (Francia). Es profesor invitado en la Universidad de Lille (Francia). Algunos de sus libros son: La singularidad de lo vivo (Red Editorial; Prometeo, 2018), El compromiso en una época oscura (Red Editorial, 2021) Elogio del conflicto (90 Intervenciones, 2018), El cerebro aumentado el hombre disminuido (Paidós, 2015), El mito del individuo (Topía, 2013), La vida es una herida absurda (Red Editorial, 013), Che Guevara. La gratuidad del riesgo (Red Editorial, 2012), Pasiones tristes. Sufrimiento psíquico y crisis social (Siglo XXI, 2010), La fabricación de la información (Colihue, 2001), Pensar la libertad (1996), Crítica de la felicidad (1992), entre otros. Formó parte activa del PRT-ERP; estuvo detenido durante cuatro años en la década del ’70, hasta exiliarse a Francia.

Ariel Pennisi es ensayista, docente (UNPAZ, UNA), editor (Red Editorial), integrante del Instituto de Estudios y Formación de la CTA A y del IPyPP, autor de Nuevas instituciones (del común), entre otros, coautor de El anarca (filosofía y política en Max Stirner), Si quieren venir que vengan. Malvinas: genealogía, guerra, izquierdas, Renta básica. Nuevos posibles del común, entre otros. Integra el Grupo de Estudio de Problema Sociales y Filosóficos en el IIGG-UBA. Conductor de Pensando la cosa (Canal Abierto)


jueves, 9 de marzo de 2023

CAOS Y ARMONÍA EN UN EQUILIBRIO INESTABLE


             Mis Maestros en el aprendizaje del difícil arte del acercamiento al otro desde la óptica de la Psicología han señalado, siempre, la necesidad de asumir una actitud crítica sobre las limitaciones profesionales para captar al otro. En determinadas circunstancias la capacidad de diagnóstico, pronóstico y tratamiento depende de la propia capacidad del consultante para reconocer su problema y poder encarar su futuro. Lo obvio, lo cotidiano, lo rutinario no aparece ante el experto de acuerdo a cánones académicos predeterminados. El caos inicial debe ir, paulatinamente, convirtiéndose en armonía.

   Distancia. Circunstancias muchas veces muy duras como en el caso de los que llevan mucho tiempo sin trabajo, los enfermos graves, los emigrantes, exiliados o refugiados, los que tuvieron una infancia infeliz o traumática, en fin, todos aquellos que no constituyen una simple abstracción sino que son una realidad en el aquí y ahora de la consulta.. Esa Persona frente a nosotros es el producto de su temporalidad, de su “anclaje” inevitable a un “dasein”, de su modo peculiar de ser-en-el-mundo que se encuentra con otro, en este caso un profesional, que apela a él para intentar superar esa circunstancia limitante y producir una respuesta “singular, única e irrepetible”.

          Nuestro trabajo como psicoterapeutas no puede silenciar que, como personas, nos encontramos también en un anclaje a un “dasein” propio, aquí en el encuentro en la doble condición de psicólogos y personas con una historia única e irrepetible que nos condiciona y nos alerta

          La toma de conciencia de lo que significa la relación psicólogo-paciente en este “encuentro” particular nos permite, como profesionales, realizar la conveniente “disociación instrumental”, no negando nuestra historia pero impidiendo que interfiera en el desarrollo de la labor propiamente dicha.

A lo largo de más de cinco décadas en la profesión he tenido oportunidad de asistir en “la cura” a muchas personas de toda edad y condición social. Creo que no es pertinente citar aquí mis antecedentes de trabajo. Solamente matizar que en ese tiempo asistí a mujeres víctimas de violencia doméstica, a enfermos terminales, a personas de variada ideología, a sacerdotes y religiosas,  a todas y todos en consultorio o fuera de él y a innumerables tipos de padecimientos “neuróticos” fruto de la situación socio-económica de cada momento, en cada país al que me acerqué y en cada circunstancia en la que alguien se acercó pidiendo asistencia.

Toda la casuística elaborada en tantos años de profesión se nutre de esas historias, algunas de ellas volcada en dos libros de mi autoría y mucha guardada en mi memoria sobre este trabajo y registrada en los años de contactos profesionales precedentes arriba descriptos[1]. Algunas historias pueden estar ocultas en las descripciones teóricas acumuladas en numerosas publicaciones propias como referencias puntuales o ilustrando temas que han sido fundamentales en varios aspectos de mis preocupaciones investigativas. La necesaria curiosidad científica y la apropiada sensibilidad para comprender estos fenómenos humanos me llevó a contrastar teorías y a buscar un accionar profesional que ayudara a las personas a hacer frente a las necesidades de su vida. Complementariamente, estas investigaciones acerca de las características de los grupos sociales y en especial los grupos psicoterapéuticos permitieron la comprensión existencial de otra forma de acercamiento a la actividad psicoterapéutica y la consideración de los condicionantes especiales que estos grupos desarrollan, establecen y promueven: la autotrascendencia recíproca[2].

 Recordamos aquí lo expresado por el Dr. Roberto Almada acerca de éste último concepto diría, junto a él: “La trascendentalidad recíproca entre dos o más personas (comunidad) es de mayor valor que la trascendentalidad de un solo hombre hacia el mundo de las cosas, de las tareas o el servicio a los otros. La auto-trascendencia personal prepara la recíproca y ambas se complementan y potencializan”

Consideramos que la persona espiritual es autotrascendente y si bien en ella está todo lo que necesita para ser plena es preciso que actualice esa plenitud saliendo al encuentro del afuera que le otorga esa condición. Esa naturaleza auto-trascendente se manifiesta en nosotros a través de dos tendencias transitivas que llamamos tendencia a la asociación y tendencia comunitaria. Y nos presenta interrogantes y posibles soluciones que hemos desarrollado en nuestra práctica de muchos años de la Logoterapia Grupal. Estamos seguros en esta práctica que nuestra propuesta responde a la naturaleza de la persona espiritual, potencia sus mejores recursos auto trascendentes y se despliega en una dinámica de ayuda mutua.

En nuestras postulaciones para desarrollar la Logoterapia Grupal incluimos, claro está, referencias a otros investigadores, desde una fundamentación teórica fenomenológica-existencial que abarcará la descripción y comprensión existencial de esa Persona que nos consulta y a la que sugerimos se integre en esta dinámica grupal propuesta.

Este ser humano, hombre o mujer, que nos consulta se nos presenta como un ser en crisis que siente peligrar su identidad por acciones o acontecimientos de su historia personal debiendo optar entre salud o enfermedad, alteridad o alienación. Al incorporarse al proceso de este tipo de psicoterapia lo identificamos como un ser que en las dimensiones espacio-temporales inaugura una nueva subjetividad y con ella enfrenta su historia, en peligro de deriva. Enfermedad es alienación (alienus=extranjero). Salud es la posibilidad de trascendencia. En el despliegue de su existencia, reflejado en su actividad en el grupo, expresa su modo de relacionarse con el mundo y ese es el fundamento principal que trabajamos.

          Participar en una actividad psicoterapéutica es un tener que adecuarse, un tener-que-ser de acuerdo a la nueva realidad que le presentan sus compañeros de grupo y el psicoterapeuta. Un tener-que-ser de aquel que no siempre eligió libremente su destino y del que, por consiguiente, no puede responsabilizarse plenamente. Un ser que se angustia frente a la posibilidad de no-ser-capaz-de-ser. Una persona en crisis que se acerca porque siente que simplemente transita la existencia, que pasa por alto y en silencio su circunstancia. Es alguien que, en un ejercicio de su libertad, ha dado un salto a un mundo nuevo que le propone cambios. Es un ser que se despliega en el encuentro con los otros en ese mundo nuevo. Observa su existencia y se pregunta: “¿Quién soy yo en este mundo?”. Aspira a la coexistencia pero le es difícil establecer un modo de relación de encuentro, con los otros, en ese mundo. Lo singular de su existencia se enfrenta a un universo nuevo y desconocido.

Si acepta el riesgo de la predisposición que sensibiliza, del ambiente que precipita, del tiempo que lo determina y de la libertad que aún condicionada le permite trascenderse, podrá encontrar la autenticidad de su existencia a pesar que las circunstancias se le impongan.

Metodológicamente hemos encarado el desarrollo de las investigaciones sobre persona, personalidad y grupos desde una fundamentación epistemológica basada en la fenomenología comprensiva y descriptiva. En Ciencias Sociales es necesario tratar la comprensión y la explicación como dos momentos distintos del conocimiento, encarando las estrategias epistemológicas con un sentido critico pero con un abordaje metodológico capaz de derivar de estas reflexiones consecuencias prácticas para la investigación.

Muchas veces ha habido dolores en la propia vida que no han sido elaborados convenientemente y esperan aún ser “digeridos” o trabajados como reflexión por los pacientes consultantes. En especial aquellos contenidos de la personalidad relacionados con lo que Frankl llamó la “tríada trágica” de nuestra existencia: muerte, culpa y sufrimiento. La experiencia frente a estos sentimientos de contenido existencial primordial puede no haber sido comprendidos en su verdadera dimensión y permanecer la persona sin obtener una respuesta para su sentido. Permanece relacionado con esas experiencias frustrantes que ocupan toda su cotidianeidad y no le permite la adaptación y la autotrascendencia. Su vida se convierte en una serie de acontecimientos que van siendo acompañados por una gran frustración existencial.

Por ilustrar lo que conseguimos con la actividad grupal diremos que salud y libertad están siempre íntimamente ligadas, ya que lo que caracteriza al hombre sano es el sentimiento del uso de la libertad en su peculiar modo de existencia pero ligada a la responsabilidad frente a la comunidad a la que pertenece. Cuando hacemos coincidir nuestra libertad con el orden asignado a nuestra vida personal en la comunidad, nos sentimos sanos.

La enfermedad mental, en cambio, es el anuncio de nuestro apartarnos de la expresión auténtica de nuestro proyecto y la constatación de nuestra integración a un mundo extraño, extranjero. Es necesario recordar aquí que, etimológicamente, extranjero está ligado al concepto de aquel que fue desterrado de la patria, el “alienus”, más allá de la línea demarcatoria de la Ciudad de Roma. Este concepto se relaciona con “extraño” (del latín “estraneu” y de allí se deriva “extranjero”) que es “aquel que viene de otro país”. 

En este trabajo continuamente oponemos “alteridad”, como la posibilidad de ser uno mismo, libre y responsable, frente al otro, a “alienación” como el poder ilegítimo de lo inauténtico que ocupa el primer plano de su existencia e impide la plenitud del ser y el uso responsable de su libertad.

En el despliegue de la existencia mundana cada hombre se enfrenta con la soledad de su proyecto, una tarea formidable que intenta superar la angustia por la finitud de su propia empresa. Cada uno es único e irrepetible frente a este proyecto. Y la tarea se presenta como una lucha constante por sostener el sentido de vida.

Siempre nos preguntamos ante la realidad de una persona que consulta ¿Será capaz de estructurar una decisión libre y responsable? El interrogante asaltará su conciencia, una y otra vez. La conciencia, descripta fenomenológicamente, se presenta como la expresión de la posible adaptación a la realidad, como el original despliegue de la reflexión creadora y como un sistema personal.

El campo de la conciencia tiene límites precisos que se organizan entre lo que la realidad me presenta y lo que yo capto. Frente a una experiencia nuestro consultante extrae del pasado, de la memoria, los contenidos necesarios para la construcción de lo vivido en el presente. Dicha situación supone una “reserva de recuerdos”, conformados en un inconsciente mnésico, que se relacionan con otra importante “reserva”: aquella de los automatismos y costumbres que sostienen la actualidad de su organización. Según H. Ey “ser consciente es vivir la particularidad de la propia existencia, transponiéndola en la universalidad de su saber”. Este saber se manifiesta en la estructura compleja de la vida misma que pone al sujeto en relación con los otros y con el mundo. En esta actividad de relación interpersonal, la conciencia juega un papel organizativo esencial que se manifiesta como “experiencia sensible actual”

Esta manifestación en el presente involucra a los sentimientos vividos, incorporados como experiencia, haciéndolos vibrar como una suerte de diafragma que se incorporan a los analizadores perceptivos pero que lo hacen elaborando e integrando las conductas al campo fenoménico de la conciencia en totalidad La consideración de la conciencia en estos términos permite que no nos contentemos con la descripción y análisis de los mecanismos parciales o constitutivos de esa conciencia (memoria, percepción, esquemas intelectuales y lenguaje), ni siquiera en sus movimientos transitivos analizados desde la intencionalidad, los desarrollos y las relaciones del particular “modo-de-ser-en-el-mundo” de la persona, de sus relaciones con los otros y con las razones de su “Dasein” y praxis mundana.

A poco que meditemos con atención acerca de estos creemos que es posible comprender este proceso e iluminar la zona gris de dudas que provoca el análisis de las consecuencias de la decisión de un ser humano sobre su proyecto y, consecuentemente, sobre su sentido de vida.

Eugenio Fizzotti viene en nuestra ayuda cuando dice: “...se identifica la libertad con la posibilidad de satisfacer todo capricho, todo impulso, todo deseo. Ser libres significaría “hacer lo que me gusta”, y al mismo tiempo estar privados de ciertas preocupaciones y de ciertas cargas. Pero hay más. A veces la libertad se entiende como la eliminación de toda coacción, opresión, turbaciones psíquicas y físicas; o como independencia frente a cualquier género de ley ética. /.../ Sin embargo, la autenticidad de la libertad se debe buscar en un dato de capacidad interior y posibilidad por conocerse y determinarse, según un proyecto existencial esbozado una vez y, progresivamente, aclarado y delineado con mayores puntualizaciones.   

Concebir la libertad sólo por lo que muestra de negativo sería coartar el amplio e inexplorado reino del alma humana. Efectivamente, la libertad no existe sólo “en” estructuras, en elementos exteriores o interiores, en opresiones más o menos acentuadas. La libertad es sobre todo “para” algo, para una actitud, para una decisión, para la realización de valores. Y en este positivo dirigirse a lo que la libertad aporta al hombre se encuentran delineadas las directrices fundamentales de la existencia humana”.

Es común oponer a estos conceptos las objeciones a lo expresado o fundamentado por la corriente existencial. Surgen críticos que postulan que la percepción de esta libertad es una ilusión o engaño, especialmente en las personas con trastornos en la personalidad o aquellos sometidos a duras condiciones de vida o aislamiento.

La cuestión, siempre planteada en la consideración de estos temas, es si el hombre es capaz de tomar una decisión oponiéndose a los determinantes de su conducta. No es tarea única de la farmacología o de la psicoterapia suscitar esta libertad frente a las determinaciones o condicionamientos. En las “situaciones límite” el hombre ha sabido mostrar, a lo largo de la historia, que es posible superar condicionamientos o limitaciones de solución impensada.

Reconociendo los condicionamientos biológicos, psicológicos y sociológicos y afirmando que el hombre no está libre de esos condicionamientos pero que no es “libre de algo, sino libre para algo” podemos decir, en otras palabras, que es libre para tomar una posición frente a todo condicionamiento. Viktor E. Frankl  describe su caso personal de limitación extrema en campos de concentración para ilustrar sobre un “determinismo” que pasa por alto esa auténtica posibilidad del hombre.       

Como Profesionales de la Salud debemos analizar, muy especialmente, aspectos de la personalidad de los consultantes que faciliten una decisión libre y responsable y favorezca su adaptación a la vida social y laboral de la comunidad a la que pertenecen.

La importancia de la consulta de una persona que inicia un proceso personal para lograr el uso pleno de su libertad, la elaboración de un proyecto vital auténtico y responsable, junto con la mencionada capacidad de autotrascendencia recíproca nos compromete y obliga como Profesionales de la Salud. Una primera obviedad surge con la necesidad de considerar que el proceso implica “un comienzo” y “un logro posterior generalmente llamado alta”.  Se parte desde un grupo que influye, necesariamente, de acuerdo a las condiciones personales frente a diferentes circunstancias externas reaccionando de diferentes formas cada uno de sus integrantes. Señalemos la importancia de la personalidad previa del consultante, las características psicológicas predominantes, su historia vital y su presente. Pero no acentuemos las diferencias teóricas que muchas veces nos enfrentan con distintos modos de interpretación de la realidad. Tengamos en cuenta a la Persona como totalidad y actuemos en consecuencia.

         No podemos afirmar que su historia personal y la universal se oponen sino que se re-asumen en un proceso dialéctico en constante movimiento. Este es el lugar de la temporalidad, allí donde el ser humano vive dramáticamente su tiempo, recibe una cultura, la aprehende, la interioriza para después producir una síntesis particular, su original movimiento histórico, su especial modo de respuesta.

Para asistir a nuestro consultante en este importante proceso es necesario conocer, previamente, aspectos teóricos sobre psicopatología, dinámica grupal, relaciones de encuentro en la psicoterapia y formación. Todo especialista en el tema deberá acudir a los autores clásicos sobre el tema y consultas con la bibliografía actual para facilitar la asistencia del consultante.

Nos preguntamos, ante estas situaciones, la importancia de “la mirada del otro” sobre los proyectos y surge a nuestra memoria la famosa frase de Jean Paul Sartre “el infierno son los otros”, como resumen de las vicisitudes de sus personajes en “A puertas cerradas”.

Resumiendo, podemos decir que el consultante es un ser que, en las dimensiones espacio-temporales, inaugura una nueva subjetividad y con ella su historia en peligro de encontrarse a la deriva. Si acepta el riesgo de la predisposición que sensibiliza, del ambiente que precipita, del tiempo que lo determina y de la libertad que aún condicionada le permite trascenderse podrá encontrar la autenticidad de su existencia a pesar que las circunstancias se le impongan.

 Dr. José Martínez-Romero Gandos - A Coruña - Galicia - España      jmrsentido@gmail.com   marzo de 2023

Martínez-Romero Gandos, J. (1989) LOGOTEST - Un instrumento eficaz en logoterapia, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8,    Mayo 1989, p. 4.

Martínez-Romero Gandos, J. (1989) LOGOTEST - Un instrumento eficaz en        logoterapia, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año V, Nr.8.

Martínez-Romero Gandos, J. (1990b) Love and Logotherapy”, en “Newsletter, Vol. 3,       Nº 2, July 1990. The Australian Society of  Logotherapy, Footscray, Vic. 3011,           Australia.

Martínez-Romero Gandos, J. (1995) El logoterapeuta frente a la consulta familiar, Revista: "LOGO: teoría, terapia, actitud", Buenos Aires, Año XI, Nr.21, noviembre 1995, p. 25

Martínez-Romero Gandos, J. (2003) Una prueba proyectiva existencial: Test de las Cuatro Láminas de van Lennep. Trabajo presentado en el VI Congreso Nacional        de Psicodiagnóstico, Córdoba, Argentina, octubre de 2002 y publicado en el Boletín de ADEIP Asociación Argentina de Estudio e Investigación en Psicodiagnóstico en el Nº 46, año 15, de abril de 2003. ISBN 0328-5650

Martínez-Romero Gandos, J. (2005a) “Appello e cure a malati di cancro”, publicado         en “Logoterapia Applicata – periodico scientifico divulgativo di analisi         esistenziale” (Associazione di Logoterapia Italiana), Nº 5, 2005.    http://www.logoterapiaapplicata.it/primapagina/articlex.asp

Martínez-Romero Gandos, J. (2005b) Logoterapia en la atención a víctimas de      violencia doméstica Trabajo presentado en el Congreso Latinoamericano de Logoterapia y Análisis Existencial, Buenos Aires (Argentina). Junio de 2005.

Martínez-Romero Gandos, J. (2005c) Retos de la Logoterapia Grupal en la Psicología del S. XXI. Trabajo presentado en el Primer Encuentro Mexicano de Logoterapia de Grupo. Puebla (México).

Martínez-Romero Gandos, J. (2006) ¿Es posible fundamentar, desde la Analítica Existencial, la Logoterapia Grupal? Comentarios personales sobre “El Ser y el Tiempo” (Heidegger) y su posible relación con la actividad grupal. Publicado en   la Revista Siso-Saúde Nº 43 – otoño 2006 – A Coruña editado por la Asociación          Gallega de Salud Mental

Martínez-Romero Gandos, J. (2015) Lenguaje, hermenéutica y psicoterapia existencial. Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Año 5, Nº 10. http://www.alpepsicoterapiaexistencial.com/assets/revista_latinoamericana_102.          pdf

Martínez-Romero Gandos, J. (2016) Traducción de la Definición de Psicoterapia Existencial. Confederación Mundial de Psicoterapias Existenciales. Publicada en        Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial UN ENFOQUE COMPRENSIVO DEL SER.  Nº13.

Martínez-Romero Gandos, J. (2017) Utilización de máscaras en el proceso psicoterapéutico. Teoría y práctica desde un enfoque humanístico-existencial.    Publicado en Revista Latinoamericana de Psicoterapia Existencial. Un enfoque compresivo del ser. Nº15.

Martínez-Romero Gandos, J. (2020) Logoterapia grupal. Notas para una práctica con sentido y fundamentación Analítico Existencial, Editorial Académica Española, Mauritius.

Martínez-Romero Gandos, José (1990a). The meaning crisis in affluent society, Berkeley, Ca. EE.UU. en: “The International Forum for Logotherapy”, V.13, Nª 1.

Martínez-Romero, J. (1988). Group Logotherapy in Latin América, Berkeley, Ca., EE.UU., en: International Forum for Logotherapy, V.11, N° 2. Maslow, A. (1983). El hombre autorrealizado. 5ª ed. Editorial Kairos, Barcelona.

CITAS EN EL TEXTO

 [1] Martínez-Romero Gandos, José (2022) Psicoterapia fuera de la consulta. Encuentro e interacción desde el análisis existencial y la logoterapia. Edición del autor. En Amazon e-book y en papel.

[2] Martínez-Romero Gandos, José (2021) Logoterapia grupal. Autotrascendencia recíproca. Fundamentación y práctica. Editado en Amazon e-book y papel. Edición del autor.

sábado, 25 de febrero de 2023

RECUPERAR EL SENTIDO DE LA EXISTENCIA. Un recordatorio desde la Logoterapia


Un famoso neurólogo, psiquiatra y psicoterapeuta vienés del S.XX, Viktor E. Frankl (1905 – 1992) nos dice que el hombre de hoy carece de instintos que le digan lo que tiene que hacer, contrariamente a los hombres del pasado que conservaban tradiciones y regulaciones éticas que le indicaban lo que debía ser. Al no saber lo que tiene que hacer puede caer en la tentación de hacer lo que los demás hacen o desean (conformismo) o hacer lo que los demás imponen (totalitarismo). Un tercer riesgo es desarrollar lo que el autor llamó “neurosis noógenas”.

Diferenciar esta “neurosis noógena” de la neurosis en sentido estricto se hace necesario porque los conflictos que desarrolla son conflictos de conciencia, colisión con los valores e intensa frustración existencial.

Aquí debemos preguntarnos si podemos hoy ayudar al Hombre existencialmente frustrado a encontrar un sentido en su vida. Muchas personas piensan que tal vez  es tarde para esta tarea en un mundo totalmente globalizado, en crisis y vacío existencialmente. Creemos que no.

Las presiones económicas, la recesión, la pobreza estructural y la crisis generalizada golpean a la sociedad sin horizontes claros de reacción. Solamente una perspectiva "holística" y no "globalizante" permitirá descubrir sus verdaderas necesidades y proveer al desarrollo de su condición esencial: Ser Persona. La clave para evitar la caída en el vacío existencial, la profusión de adicciones, el aumento de las enfermedades de todo tipo y las guerras es la solidaridad. Afirmamos que cada persona es única e irrepetible, libre y responsable para decidir sobre su futuro y sobre su autotrascendencia.

Para responder a las preguntas que las personas le formulan frente a la creciente frustración existencial provocada por nuestra sociedad consumista, exitista, competitiva y carente de oportunidades (especialmente en el ámbito del trabajo) se ha desarrollado, en el mundo entero y en especial en Argentina y toda Latinoamérica, la Logoterapia creada por el Dr. Viktor E. Frankl. En esta dimensión de fenómenos auténticamente humanos es en el que se muestra, dramáticamente, la frustración existencial y el cada vez mas difundido “vacío existencial”, que tan maravillosamente describiera su creador.

Nos decía Frankl que esta frustración existencial no es manifiesta sino latente. El vacío existencial permanece larvado y se muestra con varias máscaras. Una de ellas es la depresión. No aquella reactiva al sufrimiento, la carencia de alimento para los hijos o a la pérdida de un ser querido. La depresión por la conciencia de una vida sin sentido. Aquella depresión “de los ejecutivos, ricos o poderosos” que aún arrojados a la intensa actividad social, cultural o deportiva, reprimen su “voluntad de sentido” por una “voluntad de poder y dinero”. La frustración existencial no es patógena en muchas personas pero es muy posible que pueda llegar a serlo y desembocar en neurosis si no se mantiene la meta de un sentido de vida auto trascendente.

Para evitar la enfermedad el Logoterapeuta debe ser consciente y hacer consciente en el paciente que ahora mas que nunca, en este momento de crisis social, la vida del hombre común y también la del hombre que sufre, sigue teniendo sentido A PESAR DE TODO.

 “¿Qué derecho tenemos para atrevernos a decir que la vida nunca deja de tener un sentido para todos y cada uno?  Lo afirmamos desde la convicción de que el hombre es capaz de transformar en servicio cualquier situación que, humanamente considerada, no tiene ninguna salida. (Frankl)”.

El desafío es construir un sistema en el que la solidaridad sea el centro. Prever los problemas psicopatológicos derivados de sentimientos profundos de soledad provocados por esta sociedad globalizada, vigilar la aparición de comportamientos alterados que modifican e impiden esa plenitud de vida, encarar las sutiles y a veces brutales circunstancias en las que se altera la convivencia familiar y contribuir al bienestar de nuestros niños y mayores, es el desafío de la hora.

El hombre común, sin la necesidad de ningún estudio sistemático, vivencia esta naturaleza espiritual de su ser Persona. Vivencia esta angustia por su finitud y se esfuerza en su autotrascendencia. No se le escapa que su vida vale la pena vivirla, plenamente. Y se esfuerza para encontrarle sentido a pesar de las circunstancias que, inevitablemente, lo rodean y frustran muchos de sus proyectos.

En muchas oportunidades encuentra ese sentido a pesar del sufrimiento que le produce el dolor por la pérdida de un hijo, el dolor físico de una enfermedad o trauma, la carencia de un empleo o una casa, o la necesidad de enfrentar catástrofes naturales.

Si el Hombre es capaz de esto y mucho mas, ¿porqué llega hasta un psicoterapeuta en busca de ayuda? Algunos porque se encuentran en una profunda crisis frente a estos avatares de la existencia. Otros porque reconocen que padecen síntomas desagradables, penosos, indeseables, que amenazan la tranquilidad de su existencia. Aquellos porque no han podido superar estos trances y dirigir su dolor hacia algo o hacia alguien a quien amar, cayendo en la angustiosa sensación de la carencia de sentido.

Todos buscan la “cura”, el cuidado de un otro. Ese “otro” puede ser hermano, amigo, hijo o compañero. Muchas veces esta compañía es el verdadero trampolín que los coloca, nuevamente, en la senda del sentido.  Aceptan la transitoriedad de la existencia, superan el sufrimiento y recobran la esperanza.

Cuando esto no es posible recurren a un profesional en busca de la “cura”. Según de que “cura” se trate consultan a un médico, un psicólogo, un psicopedagogo o un religioso. Cualquiera de estos profesionales es la persona que “impulsada por su eros terapéutico, aprovecha su preparación técnica para cuidar a sus semejantes, como prójimos, cuando lo necesitan o están enfermos”.

Quienes nos dedicamos a esta profesión, y en especial los Logoterapeutas, aceptamos y reconocemos nuestra “Misión” como aquella destinada a colocarnos al servicio del otro para ayudarlo a mejorar sus “dolencias” cuando éstas lo agobian, librarlo de su angustia cuando el daño es positivo y facilitar su reencuentro con el sentido, a pesar de todo y contando con los valores de su propia existencia.

Hemos desarrollado estos conceptos porque creemos, firmemente, en los beneficios de la prevención. Discutir sobre estos temas facilita la comprensión y la toma responsable de decisiones con respecto al sentido de vida de cada persona.

Dr. José Martínez-Romero Gandos

Febrero de 2023

jmrsentido@gmail.com

 

 

 

sábado, 28 de enero de 2023

La situación límite de la muerte. Análisis epistemológico de la relación del Método Simonton y la Logoterapia. Homenaje al Dr. Alberto de Juan.

 

Miembros de la Comisión Directiva fundacional (1992) de la Fundación Argentina de Logoterapia "Viktor E. Frankl". (Buenos Aires). Entre ellos, el Dr. Alberto de Juan y el autor de esta nota.

Dr. José Martínez-Romero Gandos

A Coruña- Galicia - España

 

          El Enfoque o Método Simonton se aplicó desde finales de la década de los 80, en el siglo pasado, como coadyuvante en el tratamiento de enfermos de cáncer en su grado terminal (Grado IV) propuesto por el Dr. Carl Simonton (1942-2009) y colaboradores. Simonton fue un oncólogo de EE.UU. pionero en establecer la relación mente-cuerpo en la lucha contra el cáncer, actividad que fue denominada, desde entonces, psico-oncología.

          Hasta donde sabemos el Dr. Alberto de Juan (1936-2010) fue pionero en la República Argentina en realizar estudios e investigaciones sobre la aplicación de este método y su relación con la antropología existencialista, especialmente orientada hacia la Logoterapia frankleana.

          Trabajé junto al Dr. de Juan en el Hospital Interzonal General de Agudos “Prof. Dr. Luis Güemes” de la Provincia de Buenos Aires, República Argentina, entre los años 1969 y 1974 y posteriormente compartimos en Buenos Aires, junto con otros logoterapeutas, la creación de la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E. Frankl”.

          Conozco su interés por esta propuesta y compartí sus preocupaciones, estudios, investigaciones al respecto y la elaboración de un trabajo modelo que publicó en la Revista LOGO en 1990. Este trabajo pretende retomar esas ideas y rendir homenaje al Dr. Alberto de Juan, eminente neurólogo, neurocirujano, investigador del CONICET, formado en Electrónica en la Facultad de Ingeniería de la UBA y especialista en electroencefalografía. Pero señalar que, por sobre toda esta formación y práctica profesional, siempre encontramos en él a un humanista, a un médico preocupado por sus pacientes para tratarlos de acuerdo con las únicas particularidades de su personalidad, con humildad pero con vehemente convicción que su amor por el otro establecería un diálogo interpersonal que aportaría una expansión de la conciencia y libertad de ambos, tratante y tratado. Un existencialista convencido y no siempre comprendido por sus colegas.

          Simonton fue el autor del libro Recuperar la salud (1988). Afirmó que el cáncer se puede tratar con técnicas de relajación y visualización y que los pacientes se curaron con sus métodos. El médico Edward R. Friedlander, que investigó a fondo las técnicas de Simonton, observó que, aunque algunos pacientes encontraron que el tratamiento no controlaba los tumores, su enfoque era útil y les deparaba una vida mejor y esperanzada. Aún hoy funciona el Simonton Cancer Center que ofrece un programa de capacitación en asesoramiento sobre el cáncer basado en el enfoque único desarrollado por el Dr. Carl Simonton. Este Centro afirma que el programa de capacitación ofrece una experiencia profunda, personal y práctica para asesorar a pacientes con cáncer, realizar grupos de apoyo o sesiones, así como para resolver eficazmente las crisis que enfrentan los pacientes y sus personas de apoyo.[1]

          Según sus actuales directivos el Simonton Cancer Center ofrece la aplicación del  Método Simonton en su forma actual y más evolucionada, que se puede describir como una terapia integral de autoayuda cognitivo-conductual para pacientes con cáncer y sus personas de apoyo. Según ellos este enfoque es integral porque aborda directamente todas las esferas de la existencia humana: emocional, cognitiva, conductual, social y espiritual integrada en un programa internamente consistente. Las intervenciones terapéuticas se basan en la teoría del aprendizaje moderno, así como en las enseñanzas antiguas. Estos incluyen asesoramiento individual, grupal, familiar y social, así como educación en habilidades de autoayuda que los pacientes y sus personas de apoyo pueden usar para resolver problemas de manera efectiva en todas las áreas de sus vidas.

          Utilizaremos como réplica las propias palabras del Dr. de Juan (1990) cuando en su trabajo afirma: “Esta metodología desarrollada por los esposos Simonton, remite a una antropología bio-psico-social, con una conceptualización psicológica interpretativa psicoanalítica con innegables influencias lacanianas, para ser aplicada a enfermos terminales de cáncer. Dada la inclusión de esta metodología en las ciencias positivas, propias de los ambientes científicos académicos, es natural que los Simonton consideren al hombre como un ente bio-psico-social, y no como una persona potencialmente libre, que “siendo” asume el riesgo de serlo, aún en las circunstancias límites de su propia muerte. A pesar de no nombrar en sus trabajos la palabra libertad, apelan continuamente a ella, aún cuando afirmen que las mejorías observadas son debidas a consideraciones narcisisticas y a los fenómenos de transferencia-contratransferencia”

          Nos abre el comentario anterior a la consideración de la posición existencialista acerca de la esencia del hombre, la libertad.

          Pocos analistas existenciales y logoterapeutas presentan trabajos en los que tengan en cuenta, muy especialmente, el análisis de los aspectos epistemológicos. Si buscamos en la bibliografía encontramos referencias a estos aspectos por parte de Efrén Martínez, en Colombia, Oscar R. Oro en Argentina  que puede entenderse en dos sentidos: a) como una reflexión sobre el conocimiento que adquiere el psicólogo sobre un objeto, y b) como una reflexión sobre el conocimiento que adquiere el psicólogo sobre un sujeto capaz de representarse los objetos. En el primer sentido la epistemología se limita a describir hechos, mientras que en el segundo da un paso más: busca interpretarlos. La epistemología se centra, entonces, en el estudio de los métodos que usa la psicología, y en la forma en la cual intenta explicar las conductas.

          Para Efrén Martínez (2012) toda psicoterapia tiene una estructura teórica, un modelo de funcionamiento y unos procedimientos técnicos enmarcados en una visión epistemológica y antropológica, bien sean estas explicitas o implícitas (Martínez, Efrén (2012).

          En un aporte que realiza para la Revista Nous, Oscar Oro (2002) intenta mostrar las posibilidades de ajustar el ejercicio de la psicoterapia a presupuestos epistemológicos, en sentido amplio. En este caso la propuesta se realiza en el marco de la psicología comprensiva (Jaspers) y la logoterapia (Frankl).

 

          Emilio Romero (2018) quien tiene abundante bibliografía al respecto de lo expresado más arriba afirma en en "Bússola para navegantes do século XXI” (Brújula para navegantes del siglo XXI): “La adhesión irrestricta y acrítica a una doctrina es un error. Es un error contrario hasta del buen sentido la adhesión irrestricta y acrítica a una doctrina, sea filosófica, psicológica o religiosa. En Psicología es muy común que los estudiantes se afilien a un enfoque determinado como si fuese un texto bíblico, un conjunto de dogmas indiscutibles. (…) Una adhesión cerrada a un autor es una forma de esterilidad. Cuidado: no estoy negando la importancia de ciertas figuras. Debemos conocer sus aportes. Debemos mantener lo que Gastón Bachelard llamó “la vigilancia epistemológica” que nos exige una actitud crítica sobre teorías filosóficas que parecen darnos respuestas a todas nuestras necesidades de comprensión. Eso es una ilusión. Y nos reafirma conceptos. El primer principio aplicable a la Psicología es: todos los enfoques son válidos siempre que muestren consistencia teórica y fundamentación suficiente, sea por vía observacional-empírica, sea por vía fenomenológica y dialéctica. Se trata de consideraciones compatibles con el sentido del respeto y la cortesía, pero sin miedo a hacer una crítica cuya validez será mostrada por las debidas argumentaciones”[2]

 

               Esto último es lo que esperamos realizar y que realicen nuestros colegas en la consideración del presente trabajo.

      En la consideración de las publicaciones acerca de la actividad psicoterapéutica es importante distinguir el método hipotético deductivo del método fenomenológico, cuidando no caer en errores epistemológicos frecuentes: confundir la mención teórica de uno y actuar en la práctica siguiendo los procedimientos del otro.

           En una declaración realizada por la Confederación Mundial de Terapias Existenciales (2016) un grupo internacional, que representa un corte transversal de terapeutas  existenciales contemporáneos, se juntaron en un esfuerzo cooperativo para crear una amplia definición de lo que consideraron “Psicoterapia Existencial”. Nos dicen en el comienzo de un largo trabajo que “Como en otras aproximaciones terapéuticas, la Terapia Existencial principalmente (pero no exclusivamente) se preocupa por las personas que están sufriendo o en crisis. Algunos terapeutas existenciales intervienen con la intención de aliviar o mitigar tal angustia cuando es posible ayudar a las personas a competir con los desafíos inevitables de la vida de una forma más significativa, satisfactoria, auténtica y constructiva”. Nos aclaran, además, que “ (…)la Terapia Existencial principalmente (pero no exclusivamente) se preocupa por las personas que están sufriendo o en crisis”.

           Teniendo en cuenta el propósito de este trabajo que deberá centrarse en la aplicación del método Simonton y su análisis epistemológico desde la óptica del Análisis Existencial y la Logoterapia citaremos otro párrafo de la declaración que nos dice: “La terapia existencial no se define, predominantemente, sobre la base de ninguna técnica(s) particular predeterminada. Ciertamente, algunos terapeutas existenciales evitan totalmente el empleo de cualquier intervención técnica, acordando que tales métodos artificiales pueden disminuir la cualidad esencial humana, la integridad, y la honestidad de la relación terapéutica. Sin embargo, una práctica terapéutica común a prácticamente todo el trabajo existencial es el método fenomenológico. Aquí, el terapeuta procura estar totalmente presente, comprometido y libre de expectativas tan como sea posible durante todos y cada encuentro terapéutico intentando temporalmente dejar de lado todas las preconcepciones en cuanto al proceso. El objetivo es ganar una comprensión contextual más clara  y a fondo y la aceptación de que una cierta experiencia podría ser significativa a esta persona específica precisamente en este tiempo de su vida.”

           Resulta difícil expresar los objetivos de una psicoterapia basada en el Análisis Existencial y la Logoterapia. En una reciente publicación en la Revista AORISTO el Dr. Yaqui Martínez Robles (2017) nos dice en el resumen de su importante trabajo: “La fenomenología-existencial propone una práctica terapéutica que no busque curar o solucionar problemas, sino clarificar la situación existencial del cliente. Esto tiene varias implicaciones para los terapeutas, como la invitación a: describir en vez de explicar – descripciones que realizan tanto paciente como terapeuta–, explorar la tensión que existe entre lo que está ocurriendo y lo que suponemos que debería ocurrir, aceptar lo relativo de las posibilidades y perspectivas que se despliegan en diversos contextos, examinar la complejidad de cada situación, preguntar –por tonta que pueda parecer la pregunta–, reconocer nuestra incapacidad para renunciar a nuestras preferencias, estar disponible para evidenciar nuestras dudas e incomprensiones, y a lograr una “actitud de no-saber” – la humildad de reconocer que todos nuestros conocimientos no son suficientes para conocer con certeza la realidad”.

           En nuestro recorrido temporal en el ejercicio de la Psicoterapia nos acercamos a numerosas personas que encontraron sentido a su vida durante el proceso aún en circunstancias personales de enfermedad biológica o crisis existenciales afirmando con su experiencia que “Aún en las peores circunstancias, la vida vale la pena vivirla” (Frankl). Y lo han hecho en ese tiempo de vida que, en muchas oportunidades, estaba muy cerca de la muerte.

           Debemos señalar aquí que el Método Simonton y su combinación con el Análisis Existencial y Logoterapia no deberá limitarse a su aplicación a enfermos con procesos tumorales malignos sino que puede generalizarse a toda patología de índole invalidante o crónica que pueden o no acompañarse de transtornos del sistema inmunitario. En principio es una tarea a realizar en un nivel de colaboración médico-psicológica. Esta tarea la puede realizar un Psicólogo o Psicóloga tanto en el ámbito hospitalario como en la consulta privada.

           No siempre los planes de estudio de las Licenciaturas en Psicología incorporan asignaturas que permitan un conocimiento general de la fisiología del sistema nervioso y sus patologías o un nivel aceptable de información sobre patologías tumorales y/o de enfermedades crónicas como las mencionadas en la bibliografía sobre el método que nos ocupa.

           En nuestro caso tuvimos la excelente oportunidad de ser formados por médicos especialistas en una Licenciatura en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, allá por los años 60 del siglo pasado. En esa década se había conformado en esa Facultad de Psicología un equipo interdisciplinario de profesionales (médicos, psicólogos, psicopedagogos y fonoaudiólogos) que tenían como fin común la investigación de temas relacionados con las funciones cognitivas. El equipo estaba liderado por el Dr. Juan Azcoaga de quien fuimos alumno. También aportaron conocimientos a nuestra formación el Dr. Julio Aranovich, el Dr. Juan Cuatrecasas (1899-1990), médico español exiliado en Buenos Aires autor de una interesante obra psicobiológica, antropológica, bio-psico-sociológica y médica, quien fuera nombrado por la Universidad Kennedy Director Emérito de su Escuela de Graduados. Luego de muchos años de docencia siempre recibía con su natural humildad y sabiduría en su domicilio de la calle Bartolomé Mitre, 2087 en Buenos Aires. Asimismo, podemos mencionar a los doctores Dr. Carlos Bernad, Dr. Hugo D’Aquila y Dr. Héctor Bonolli Cipolletti quienes en septiembre de 1974 me propusieron como el primer Psicólogo miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infantil precisamente por esa formación que mencionábamos.

          Recordar, asimismo, que en el año 1982 se crea la Sociedad Neuropsicológica Argentina (SONEPSA) y en 1989 se realiza en Buenos Aires el primer Congreso Argentino de Neuropsicología organizado por SONEPSA. En 1990 se crea el Servicio de Investigación y Rehabilitación Neuropsicológica en el CEMIC de Buenos Aires, hitos importantes en el avance de los aportes de la Psicología para el logro del bienestar y salud de las personas tratadas por sus patologías.

          Esa formación recibida fue decisiva en nuestro trabajo profesional en el Servicio de Neurocirugía del Hospital Interzonal General de Agudos “Prof. Dr. Luis Güemes” de la Provincia de Buenos Aires, Argentina (1969/1974) donde coincidimos con el Dr. Alberto de Juan, en el Hospital “Dr. Teodoro Álvarez” de la Ciudad de Buenos Aires (1974/1977) y en la consulta privada (1970/2002) en la ciudad de Buenos Aires y luego en la ciudad de A Coruña, Galicia (2002/2022).

          Quede aquí establecido mi homenaje al Dr. Alberto de Juan y al Dr. Carl Simonton.

e-mail: jmrsentido@gmail.com


 BIBLIOGRAFÍA

de Juan, Alberto (1990) La autotrascendencia del existir humano en la situación límite de la muerte. El enfoque Simonton a la luz de la logoterapia. Rev. Logo, nº 11, Buenos Aires. pp. 18-22.

 Friedlander, Edward R. (1985) Dream Your Cancer Away: The Simontons. In Douglas Stalker, Clark Glymour. (1985). Examining Holistic Medicine. Prometheus Books. pp. 273-285. 

 https://logoterapiagalicia.blogspot.com.es/2016/11/que-es-la-terapia-existencial.html  (¿QUÉ ES LA TERAPIA EXISTENCIAL? Definición de la Confederación Mundial de Terapias Existenciales. Traducción del Dr. José Martínez-Romero Gandos).

 Martínez Robles, Yaqui A. (2017) Implicaciones de una práctica Fenomenológico - Existencial en el mundo de las terapias psicológicas.  Revista AORISTO, International Journal of Phenomenology, Hermeneutics and Metaphysics - Toledo, n˚1, v. 2 (2017) p. 319

 Martínez, Efrén (2012). La Logoterapia de Viktor Frankl como Psicoterapia Contemporánea; Revista Peruana de Logoterapia Clínica y enfoques afines Año I. Número 001. Octubre 2012.

Oro, Oscar R. (2002). Epistemología y psicología. Un aporte desde la psicología comprensiva y la logoterapia. Revista NOUS, (6), 9-22 de la Fundación Argentina de Logoterapia “Viktor E. Frankl”.

Romero, Emilio (2018) Bússola para navegantes do século XXI. 2ª edição, janeiro 2018

Simonton, Carl, Mattews-Simonton, S. et Creighton, J. (1988) Recuperar la salud. Ed. Raíces, España.

World Confederation for Existential Therapy (2016) To the community of existential therapists in the world.  Existential Therapy. Publicado en el blog LOGOTERAPIA: Encontrar sentido a la vida. 5 de noviembre de 2016.


[2] A adesâo irrestrita e acrítica a uma doutrina é um erro. É um erro contrario até do bom senso a adesão irrestrita e acrítica a uma doutrina, seja filosófica, psicológica ou religiosa. Em psicologia é comum que os estudantes se filiem a um enfoque determinado como se fosse um texto bíblico, um conjunto de dogmas indiscutíveis. Uma adesão fechada a um autor é uma forma de esterilidade. Cuidado: não estou negando a importância destas figuras. Devemos conhecer seus aportes. Devemos manter o que Gaston Bachelard chamava “a vigilância epistemológica”, que nos exige uma atitude crítica sobre todo de doutrinas filosóficas que parecem dar-nos respostas para todos nossas necessidades de compreensão. Esta é uma ilusão” E reafirma conceitos para nós: Primeiro principio aplicado à psicologia: todos os enfoques são válidos sempre que mostrem consistência teórica e fundamentação suficiente, seja por via observacional-empírica, seja por via fenomenológica y dialética. Trata-se de considerações compativeis com o senso do respeito e da cortesia, mas sem medo de fazer uma crítica cuja validade será mostrada pelas devidas argumentações.